Con una de las delegaciones más reducidas que se hayan visto en los últimos tiempos, la representación cubana llega a la tierra del Sol Naciente.

Si bien la delegación a Tokio cuenta entre sus filas con nombres destinados a brillar, no parece que, objetivamente, logremos permanecer entre los primeros 20 lugares en la tabla de medallas.

Sin hablar de que estos juegos estarán marcados por la crisis económica que se ha generado producto de la pandemia del COVID-19 a nivel mundial, y que muchos atletas se han lesionado o han dado positivos en las últimas fechas, lo cual hace imposible su participación: esta ocasión, no parece representar para Cuba la oportunidad de un “salto adelante”.

Varios sitios especializados, citados por el medio oficial JIT, ubican a la delegación antillana en puestos entre el 23 y el 31, con el mejor escaño dado para un halagüeño lugar 18, por parte de Total Lympics, con cuatro oros, cinco platas y dos bronces. Suena bastante bien, ¿cierto?

Por desgracia, no es así. Predecir no es algo que nos guste hacer exactamente, pues lo de lanzarse a la piscina correctamente depende de que una vez allá no pasen cosas inesperadas. Por suerte, nunca tenemos dudas del “control” al que son sometidas nuestras delegaciones en el extranjero.

Si algo tenemos claro, definitivamente, es que será difícil quedar entre los 20 primeros. El deporte cubano no está en las mejores condiciones para este reto y las bajas dentro de nuestras filas nos van a quitar unas cuantas oportunidades de llegar a finales.

El caso de Manrique Larduet es uno de los más importantes acá. En nuestra opinión, el santiaguero habría podido colarse en la lucha por medallas y aunque seguramente no estaría en forma suficiente para alzarse con el oro, algún metal podría haber aportado.

La salida de Yordan Díaz, en salto triple, con los buenos resultados que había alcanzado a lo largo de la temporada, es otro de los sucesos que estaría privando a Cuba de una medalla, si bien últimamente a nuestros saltadores les fallan los nervios a la hora cero.

Para terminar con las exclusiones, una digresión: en el caso del vóley de playa femenino, la decisión de armar una pareja con dos integrantes distintas de las dos clasificadas se antoja un absurdo que ojalá y no, pero pesará en el desempeño. Este deporte se trata de comunicación y confianza, sobre todo, cosas que se logran con mucho tiempo de trabajo colectivo.

Entrando en plata y ya hablando de posibles finales, podríamos esperar que Mijaín López llegue a la suya en la lucha e incluso, quizás, aporte su medalla de oro. Aunque el pinareño ha estado intermitente en su bregar en el último ciclo olímpico, no se duda de su clase y no es descabellado pensar en que puede ganar su cuarta corona bajo los cinco aros.

Para el boxeo, nave insignia de nuestras delegaciones, mantenemos la visión ofrecida por Arián Castro en nuestras páginas, de que Andy Cruz se antoja como la principal carta de triunfo, dándole el beneficio de la duda a Julio César la Cruz. Arlen López se antoja como la gran interrogante del grupo, pues los hemos visto ser capaz de lo más brillante y también, de lo más sombrío.

Lo mismo, en cuanto a la experiencia y beneficios de la duda, se podría decir de quienes nos representarán en el campo y pista, donde nuevamente Yarisley Silva, Denia Caballero y Yaimé Pérez se antojan como posibles candidatas a subir al podio, siempre y cuando se encuentren en un buen día. De las tres, me inclino por alguna de las discóbolas, aunque no negaré que cada vez que veo a Silva quiero pensar lo mejor.

En el resto, con los saltadores (Echevarría, Nápoles y Lezcay) es lo de siempre: prueba y error. No será la primera vez de buenas temporadas y desastre competitivo o viceversa. En cuanto al cuarteto de 4×400 femenino, aunque fue muy agradable la noticia de su clasificación, dudo que puedan dar la sorpresa de acceder al podio.

En el ciclismo de ruta con Arlenis, el taekwondo con Rafael Alba y el judo con Idalys se podría aspirar a colar algún que otro metal, pero objetivamente, la posibilidad de que sea de oro es mínima.

En cuanto a pesas, remos, tiro y natación, Eglys de la Cruz y Leuris Pupo podrían aspirar a algo por su experiencia, dejando alguna sorpresa para Grau y Laina que se han preparado muy bien, pero sabemos las limitaciones de nuestros tiradores en la arena internacional, asunto que pasa mucho por el tema de la técnica y porque tienen muy poco tiempo para adaptarse a las nuevas armas cuando entrenan de manera y en condiciones distintas en la Isla.

Tres de oro, cuatro de plata y quizá tres de bronce parecería el pronóstico más acertado para nuestra delegación, que si se ve agraciada con alguna buena nueva podría ver aumentada la cosecha dorada a máximo 5, en lo que sería casi que “sobrecumplir”.

Es una pena no poder traer mejores noticias de momento, pero el deporte cubano hoy no parece estar en condiciones de dar más. Un lugar entre el 22 y el 27 no estaría fuera de orden, aunque sí sitios especializados dicen que con 4 oros puedes estar en el 18, entonces quizás un puesto entre ese número y el 21 pasa bien de todas maneras.

Igual, repetimos, lanzarse al agua es un ejercicio complicado. Y todos quisiéramos que más de uno que no damos en los pronósticos, aparezca con un alegrón.

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