Si echamos la vista atrás para revisar los clásicos de la última década y después apreciamos el de este domingo, de seguro nos hiciera llorar. El descenso de nivel, tanto del Barcelona como del Real Madrid, resulta evidente. Es cierto la ausencia de figuras que antaño elevaron el nivel, pero ambos equipos tienen talento para ejecutar sus modelos con más calidad que lo visto en el “Camp Nou”.

El Madrid ganó 2-1 alejado de la mejor versión que puede dar, con un plan sencillo que tenía como premisas: defender con orden, transitar la mayor cantidad de veces posibles y dejar que el Barça se disparara en el pie. Los de Ronald Koeman fueron incapaces de impedir que esos mandamientos blancos se cumplieran.

Como le ha sucedido en las grandes citas en los últimos años fueron un equipo tímido, temeroso y engarrotado. Esta temporada los blaugranas ante merengues, Bayern, Benfica y Atlético suman un gol anotado y 10 recibidos.

Los dos entrenadores continuaron con sus 1-4-3-3. La única sorpresa en la disposición de los equipos la puso el técnico neerlandés al colocar en punta de su ataque a Ansu Fati y como extremo izquierdo a Memphis.

Seguramente con la intención que el internacional español estirase al máximo a los centrales del Real Madrid, que le diera espacio interior a Memphis y que Lucas tuviera entrara en duda sobre si perseguirlo o no, para que Jordi Alba pudiera llegar con cierta ventaja. Sin embargo, la medida naufragó.

Durante los primeros minutos, los culés controlaron las acciones con una circulación de balón lenta, que buscaba más la conservación de la pelota que atacar la portería rival. Presionaban bien las pérdidas y anulaban a Luka Modric, Toni Kroos y Karim Benzema.

Hasta cierto punto, intentaban que el reinicio del Real Madrid siempre derivara hacia al lateral derecho y así alejar la esférica de la pierna izquierda de David Alaba. Apretaban hacia adelante, con su defensa sobre la mitad de campo madridista.

El dominio local lo rompieron el paso de los minutos y un Vinicius Jr. sideral. Ante la imposibilidad de superar la presión blaugrana, el Madrid empezó a buscarlo en largo. El brasileño atacó una y otra vez la espalda de Mingueza. Recibía, aceleraba, regateaba siempre que hubiese oportunidad de hacer crecer la jugada o esperaba para asentar a su equipo en campo rival.

La efervescencia del carioca simplificó la manera de atacar del Real Madrid y le metió el miedo en el cuerpo a los blaugranas. Cada transición por la banda izquierda blanca era una amenaza gigantesca. La autosuficiencia del brasileño resultó emocionante.

Además de la calidad de Vinicius, al conjunto visitante lo ayudó tener una navaja suiza en versión austríaca en su equipo. David Alaba hizo de todo un poco. Imperial en su área. Dueño del primer pase y hoy goleador, en una jugada en la que roba, entrega, se desmarca y finaliza con un golpeo terrible.

El Barça generó algunas situaciones en el primer tiempo. Logró meter algo de miedo cuando Koeman devolvió al medio a Memphis y Fati en izquierda. Ganó amenaza en el uno contra uno ante Lucas y que el holandés fuera esa pausa en la frontal/pico de área para temporizar y encontrar la diagonal fuera-dentro del juvenil español.

Real Madrid y nada más

A la vuelta de los vestuarios salió preparado para jugar Coutinho y Mingueza fue al banquillo. La sustitución llevó a Dest al lateral derecho. A nivel de juego, tener al brasileño le dio al Barcelona más amenaza interior y obligó al Real Madrid a estrecharse, pero le quitó amenaza en la derecha.

Tal decisión provocó la focalización de su ataque en la izquierda. La creatividad de Coutinho, asociada con Fati y Memphis produjo los mejores minutos del partido culé. El Madrid no le quedó otra que atrincherarse y esperar de nuevo su momento.

La banda derecha blanca era un boquete abierto que los locales nunca aprovecharon del todo. Rodrygo no ayudó a un Lucas con serios problemas conceptuales en esa posición, pero salvo Fati, a los culés le faltaron mecanismos colectivos para hacer una hemorragia en ese sector. El partido de Alba con balón fue un fracaso.

Pasado esos primeros minutos el Barcelona se fue diluyendo en ataques inofensivos, incapaces de girar el juego hacia el lado contrario y el Madrid empezó a tener otra vez transiciones. Acumuló algunas jugadas para matar el partido que no pudieron resolver.

Koeman metió a Luuk De Jong y luego a Sergio “Kun” Agüero para terminar con un 4-4-2 sirviendo balones al área, sin prácticamente ningún peligro real, hasta que una jugada por puro empuje Memphis puso un balón dentro del área.

Coutinho falló en el golpeo y en la contra el Madrid anotó el segundo. Para la última jugada, Dest le ganó por primera vez en a Mendy y su centro al medio lo embocó el Kun para poner cifras definitivas al Clásico.

Ganó el Real Madrid por cuarta ocasión consecutiva, esta vez con una versión más sobria que brillante. Los blancos asaltan la cima de la clasificación y dejan tocados a su gran rival. Por su parte, el Barça cae hasta la octava posición de la Liga y sigue sin estar a la altura ante rivales de enjundia y tendrá que mejorar mucho si pretende aspirar a algún título esta temporada.

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