Habría querido que ganaran los Astros de Houston para que escribir estas palabras acerca de la Serie Mundial fuera más fácil. Pero el béisbol es así, y un equipo que pudo ser catalogado erróneamente de “underdog” hoy es el mejor: Washington, es rey del béisbol de Grandes Ligas.

No obstante, en algún lugar de mi ser, quería que el trofeo fuera a la capital. Herederos de aquellos Expos de Montreal que estuvieron a punto de todo y por la huelga de 1994 no llegaron a nada, este título de los Nacionales, primero para el Distrito Columbia desde 1924, huele a redención, a merecimiento, a deuda saldada.

También quizo la casualidad que fuera sin Bryce Harper, emigrado a Filadelfia, que los Nats ganaran su primer título como franquicia, demorado 15 años desde su re-establecimiento. Ahora mismo, quizás algo se está rompiendo en el corazón de ese tremendo slugger y jardinero derecho, que en todos sus años en la capital no fue capaz de liderar al conjunto más allá de la Serie Divisional.

América Latina está contenta con este título, pues varios de sus hijos guiaron al equipo hacia el trofeo: Víctor Robles, Asdrúbal Cabrera, Jan Gomes y Juan Soto pusieron todo lo que tenían para esto.

El otro aplauso va para la rotación abridora de Washington, encabezada por Max Scherzer y Stephen Strasburg. El primero, lanzando el juego 7 inyectado en cortisona, el segundo certificado como uno de los mejores lanzadores en post temporada de los últimos años.

Asimismo, el derecho marcado con el número 27 fue merecedor de la condición de Most Valuable Player (MVP) de la Serie Mundial y se convirtió en el tercer lanzador con cinco victorias en play offs junto a Randy Johnson y Francisco Rodríguez.

Ahora, más allá de los protagonistas esenciales, los cubanos tenemos otra razón para estar orgullosos, pues el guantanamero Roenis Elías, “Cubiche” para sus compañeros, se suma a la lista de hijos de esta isla que alcanzan el preciado anillo que los acredita como monarcas por los próximos 365 días.

Roenis Elías celebró con la bandera cubana su anillo de Serie Mundial. Foto: MLB Cuba en Twitter.

Cierto es que no lanzó, pero se mantuvo en el róster activo de los Nacionales, y siempre desde el banco estuvo apoyando a sus compañeros.

Pero no solo por el serpentinero derecho debemos estar contentos. En los Astros hay tres cubanos que si bien quedaron a las puertas del título, nos enorgullecieron con sus actuaciones, jugadas y aceleraron más de una vez el corazón de muchos al pararse en el cajón de bateo.

Empezamos, por supuesto, por Yulieski Gurriel. La mayoría del público antillano seguía a Houston en buena medida gracias a él. Encendido al bate, “Yuli” fue un puntal importante en el trayecto de su equipo hasta la Serie Mundial, y sin números astronómicos resultó decisivo en el paso del conjunto. Sus jugadas con el guante igualmente resaltaron, y más de uno lo recordará levantando bolas difíciles en primera o lanzado de manos para asegurar un out.

Yordan Álvarez, por otro lado, despertó tarde, pero se hizo sentir. Sin su ofensiva quizás la serie no habría llegado al juego decisivo, sobre todo por su aporte en el quinto desafío, fundamental para que los Astros llegaran a casa con ventaja. Muchas cosas buenas le esperan a este joven en el futuro.

Por supuesto, en el trío hay que mencionar a Aledmis Díaz. El villaclareño vio poco terreno, es cierto, pero siendo ya un jugador con bastante carretera a cuestas, dio lo máximo en cada chance que le concedieron dentro de una alineación que casi no tiene fisuras ni tanto hueco para otorgar regalías.

Quiso la vida que cuatro cubanos llegaran a pelear por el trofeo más preciado del béisbol, pero también ella misma hizo que solo uno, sin hacerse notar, se llevara el reconocimiento por el trabajo de toda una temporada.

Más allá de ganadores y perdedores, a los cubanos de a pie nos queda la satisfacción de seguir viendo avanzar a los hijos de esta tierra en el mejor béisbol del mundo, a donde fueron valientes de ir a buscar fortuna y hoy esta los premia con grandes resultados.

Resultados que algún día deberán imponerse por encima de la ceguera política que caracteriza la tensa relación entre ambas partes, que deberá ir más allá de caprichos aislacionistas y sanciones, o motes manidos impuestos en burdas notas de prensa, de bloqueos y orgullo oficialista de no reconocer que a estas alturas, lo mejor que tenemos está muy cerca, y lo necesitamos.

Yulieski, Yordan, Aledmis, Roenis, así como Pito Abreu, Soler, Chapmann, Moncada, Grandal y Kendry (entre otros) seguirán alimentando con sus actuaciones ese sueño de verlos, algún día, de regreso a Cuba, defendiendo estas cuatro letras en un Clásico Mundial.
No es imposible, y sí necesario.

De la serie:
Lo mejor:
La evolución de Washington. De 19-31 en el mes de mayo, llegaron a vencer en los comodines y luego a imponerse en la Serie Mundial, sorteando rivales en teoría de mejores posibilidades.

Scherzer, Strasburg y Cole: los tres mejores abridores de la Serie Mundial y tal vez de la post temporada. El esfuerzo de Scherzer en el séptimo juego fue digno de admiración, así como el trabajo de Stephen Strasburg, ganador de cinco juegos en los play off y a la sazón MVP de la Serie Mundial.

El fenómeno Cole, por otro lado, fue casi invencible, con 25 juegos ganados de manera consecutiva sumando campaña regular y series de muerte súbita. Solo que no pudo ganar a la hora cero.

Lo peor:

Justin Verlander: el astro derecho sigue sin ganar un juego en la Serie Mundial. En su carrera acumula seis derrotas sin lograr al menos un éxito.

Arbitraje: es bien raro hablar mal de los umpires de la MLB, que se caracterizan por ser casi perfectos. En esta Serie Mundial, sobre todo con los conteos, tuvieron decisiones bastante controvertidas. Más de un bateador y un lanzador se molestaron…con su razón.
Hinch y Cole: ¿Porqué no utilizar a Gerrit Cole de relevo si estuvo calentando?

Lo interesante:

Los Nacionales de Washington se convirtieron en el primer equipo que gana la Serie Mundial ganando sus cuatro desafíos como visitante. Ninguno de los dos equipos fue capaz de ganar en su propio patio.