El atletismo cubano se ha visto lastrado por las ya repetidas bajas de destacados miembros del equipo nacional, pero su Comisionada, Yipsi Moreno, tiene una receta “optimista” para revertir esta situación, ahora que se inicia un nuevo ciclo olímpico tras la edición de Tokio 2020.

Según el sitio oficial Jit, la directiva “es la primera en reconocer que persisten dificultades —en unos eventos más que en otros—, pero nada que no se pueda solucionar con trabajo”, como si este fuera el remedio de todos los males.

En estos momentos, al atletismo cubano tiene una matrícula actualizada de 142 alumnos entre mayores y juveniles, como la “base para iniciar un ciclo que como retos más inmediatos encara la habitual participación en la gira invernal, el Campeonato Mundial Bajo Techo en Belgrado (18-22 marzo) y el certamen universal al aire libre que se disputará en la ciudad estadounidense de Eugene (15-24 julio)”.

La información de que el vallista Roger Valentín Iribarne, el triplista Cristián Nápoles y el velocista Reynier Mena ya no formarían más parte del combinado de campo y pista, conocida hace semanas, causó conmoción y muchas preguntas en la afición, que observa cómo crece el número de atletas que toman otro rumbo lejos del Inder, un fenómeno que es perfectamente visible en otras disciplinas.

A estas, se suman, por ejemplo, las de Jordan Díaz y Andy Díaz -que abandonaron el equipo en Europa-, algo que deja un agujero enorme en el triple salto, toda vez que los demás exponentes que quedan no tienen el mismo fogueo ni calidad.

Para tratar de mantener los resultados en un área tan importante como el atletismo cubanos, la comisionada esgrimió distintas estrategias a futuro con las cuales, además, se trataría de frenar la fuga de talentos.

De acuerdo con Jit, “una de las posibles ideas es ampliar las opciones de radicar en el exterior a algunas figuras ya establecidas y con posibilidades de mejorar sus desempeños competitivos. Eso ya se ensayó en 2021 con Rose Mary Almanza y Sahily Diago, quienes se entrenaron en Guatemala bajo las órdenes del cubano Francisco Ayala y formaron parte de los triunfos conseguidos por la posta de 4×400 metros, campeona mundial y finalista olímpica”.

“Tenemos en estudio varias posibilidades, sobre todo con los velocistas en países de la región del Caribe, pero nada se ha podido concretar por el tema de la pandemia, que nos paralizó esos proyectos”, aseguró Moreno, quien dio a conocer que algunos atletas ahora radicados en el extranjero se han acercado con el propósito de volver a representar a Cuba en certámenes internacionales.

Asimismo, Yipsi plantea que estudian la posibilidad de crear centros de entrenamiento en algunas provincias, como apoyo al equipo nacional, para recabar el talento que se pueda encontrar en los territorios.

“Se convertirían en centros que tributarían al equipo élite cuando lo necesitemos. Por ejemplo, en Holguín tenemos fortaleza para la formación de pertiguistas y en Villa Clara trabajaríamos con corredores de fondo. En Las Tunas estarían los marchistas y en Santiago de Cuba agruparíamos varios eventos”, afirma.

La Comisionada repite una vez más el llamado a la calma que emitiera en una entrevista hace días tras darse a conocer las bajas del triple salto, especialidad que tiene un verdadero hueco en estos momentos.

“Insisto, no nos dejan un hueco, simplemente es un proceso. Por estos atletas van a entrar otros jóvenes con talento. Puedo decir que el relevo está cubierto, con las 142 plazas, con la calidad que se necesita y el talento deportivo”, aseveraba entonces Yipsi.

Por más que se invite al optimismo y al trabajo como soluciones, los aficionados siguen teniendo razones para desconfiar, pues la historia recuerda que no se tratan de las primeras baja del atletismo cubano, pues nadie olvida nombres como el de Alexis Copello, quien llegó a ser bronce en un campeonato mundial, y la más ilustre, la de Pedro Pablo Pichardo, el flamante monarca olímpico de Tokio. Tampoco, en otras disciplinas como los 110 metros con vallas, con nombres como Dayron Robles y Orlando Ortega.

Hay cosas que van más allá de solo confiar en el relevo o buscar talentos, pues la lista migratoria del atletismo, en general, muestra otros nombres importantes de representantes que decidieron irse a probar suerte en otras naciones, sea por decisión propia, o porque hayan sido víctimas de la decepción o malos manejos de los directivos de la isla.

“El atletismo se sigue desangrado y nadie se pregunta, ¿qué es lo que está pasando? ¿Hasta cuándo va a ser esto? ¿Cómo siempre la mala dirección y la pésima toma de decisiones en el deporte está provocando que estas cosas sigan y sigan pasando? Espero que algún día alguien haga algo serio para remediar todos los problemas”, escribía en Facebook el destacado decatlonista Leonel Suárez al conocer la baja de Cristian Nápoles.

Solo el trabajo como receta no es la solución para el atletismo cubano, el deporte y la vida en general. Cuba es una fuente de talento sí, pero no eterna, como para que este siga fluyendo al exterior sin que las reservas lleguen a tocar fondo. El porqué sucede esto, cada vez más, es la gran pregunta que deben hacerse las autoridades.

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