Mientras se prepara en Miami para la venidera temporada, el cubano José Dariel Abreu dio una emotiva entrevista a El Nuevo Herald donde deja ver su personalidad centrada, su amor por la familia y habló de qué espera con su equipo, Chicago White Sox, para 2020.

“La vida nos ha dado la oportunidad de volver a entrar. No tengo nada que ver con política, solo quiero alegrarles la vida a muchos muchachitos que sueñan con ser grandes mediante el béisbol. La vida nos ha bendecido por ponernos donde estamos”, respondió al periodista Jorge Ebro sobre la acogida de los fanaticos cubanos cuando el toletero de Grandes Ligas visita la Isla.

Abreu fue recibido como un héroe en su última estancia en la Isla, cuando visitó el estadio de Cienfuegos junto a su compatriota y coequipero Yoan Moncada, y recibió las muestras de afecto del público presente, que tuvo la oportunidad de fotografiarse con su ídolos.

cubano José Dariel Abreu
Foto: tomada del perfil de Facebook de Álvaro Pérez Senra

Pito Abreu habló también a Ebro de su amor por los White Sox, el único equipo que ha conocido desde su debut en la Gran Carpa, cuando ganó la condición de Novato del Año de la Liga Americana en 2014.

“Mis padres me han dado la oportunidad de ser agradecido con la vida. Soy una persona agradecida a pesar de todos los pros y contras que he tenido. Hay que vivir en paz con ella. Los White Sox me dieron la oportunidad de hacer y de darle la gran felicidad a mi madre de haberle comprado una casa cuando ella llegó a este país. Para mí ellos son mi casa, mi familia. Tenemos una hermandad”, dijo.

Lo cierto es que, aunque algunos pensaron que podría escoger otra novena más competitiva, el nativo de Cienfuegos había advertido que “Si no me firman, me firmo yo mismo”, manifestando su intención de permanecer en el único equipo en que ha militado desde esa fecha: Chicago White Sox.

Aceptó en primera instancia la oferta calificada de 17.8 millones de dólares que pusieron sobre su mesa, pero después negoció una extensión de contrato por tres años y 50 millones.

Ahora, le toca capitanear a los White Sox, que se han reforzado de cara a la próxima temporada con la firma de varios peloteros de calibre, como el también cubano Yasmani Grandal, y que apuesta por un talento joven, con destaque para otros nacidos en la Isla, como el más experimentado Moncada o el fenómeno Luis Robert Moirán.

“Hablaba con él y le felicité por su contrato. Le comenté que las expectativas son más grandes sin que se ponga presión. Tenemos que entrenar conscientemente para jugar una temporada de 162 juegos que es muy diferente a una temporada de Liga Menor”, respondió Abreu al Herald sobre Luis Robert, quien recientemente firmó un lucrativo contrato sin haber debutado siquiera en MLB.

Abreu, Moncada y el recién incorporado Yasmani Grandal, solo necesitan que se concrete la inevitable subida -a principios de temporada o poco tiempo después- de Luis Robert Moirán, para completar lo que ya podríamos bautizar como Los 4 mosqueteros de los White Sox.

Si esto ocurre, tampoco sería descabellado pensar que alinearían uno a continuación del otro. Para los fanáticos de la pelota cubana sería atractivo ver a Luis Robert como center field y primer bate, seguido de Yoan Moncada (2b y segundo bate); con Pito Abreu en el tercer madero y alternando entre 1b y el puesto de designado; mientras el incorporado Grandal alinearía, presumiblemente, como receptor y cuarto madero.

Pito es el toletero más constante de la Isla en la Gran Carpa desde su comienzo en 2014. En la temporada recién finalizada sus números fueron de otra galaxia. Además de 180 hits, 38 dobles, un triple y 33 jonrones, lideró la Liga Americana con 123 carreras impulsadas, con lo cual es el segundo cubano en hacerlo, imitando a José Canseco.

Interrogado al respecto, confesó que su secreto para mantenerse siempre estable, está en la “disciplina”, y que encara la próxima temporada con el deseo de “estar saludable, de estar junto con mi familia. Mi familia es lo que me lleva al éxito”.

Pito ha seguido agrandando su estela en el mejor béisbol del mundo. Ostenta el logro de participar en tres ocasiones en el All-Star Game; tiene también dos bates de plata, y en cinco de sus primeras seis temporadas logró, como mínimo, 25 jonrones y 100 impulsadas, algo solo al alcance de estrellas como Ted Williams y Joe DiMaggio.

Para muchos, es el más constante de los cubanos en MLB, hecho que no lo desvía de su meta para 2020. Con su éxito, no hace más que representar a Cuba, lo cual es “Un privilegio grandioso. Todos los cubanos que estamos en este país somos mejores. Porque hemos venido con la ilusión de salir adelante y al final del día, hacemos lo máximo para salir adelante. Eso hace mejor a Cuba”, dijo a El Herald.