Hay una pregunta de moda en la pelota cubana: ¿cómo elegir el mánager del equipo Cuba? Y la respuesta parece disolverse entre las discusiones y la polémica, como ocurre mucho si de béisbol se habla en Cuba.

Cuando se trata del pasatiempo nacional, siempre hay tantas opiniones como seguidores, y en esta ocasión no podía ser de otra manera, como se vio también en el popular programa Bola Viva.

Sobre el director caen gran parte de las críticas cuando se pierde y a veces poco reconocimiento en la victoria, y no hay puesto más problemático que el del estratega de la selección nacional, sobre todo por la seguidilla de malos resultados que se cosechan en la arena internacional.

Sin ánimo de absolutizar, quizá hay dos líneas fundamentales -con sus matices- alrededor de las cuales se agrupan dos grupos de partidarios al escoger al responsable de tamaña tarea.

Por una lado tenemos a los que opinan que el capataz del conjunto de las 4 letras debe cumplir la dualidad de dirigir en la Serie Nacional, y después asumir, de igual manera, la dirección del Cuba.

Esta ha sido la variante más extendida en la pelota cubana, pero incluso, aquí hay discrepancias en determinados aspectos, y nuevamente saltan las preguntas: ¿debe ser el de la novena campeona y alguien que permanezca en el puesto, sin importar los resultados?

Hay quien lo ve como un premio al ganador de la temporada, y otro como una cuestión de calidad, no de méritos por un resultado.

Sus partidarios defienden por igual la tesis del campéon y del no campeón, pero siempre con la idea de que se mantenga unido a un equipo de los que compiten en el país.

Por otra parte, hay una vertiente discrepante, que aspira a un modelo como el que usualmente se ve en el fútbol mundial, con un seleccionador nacional apartado de la dirigencia de un equipo de club.

En este caso, hablamos de aquel especialista que estaría por fuera, observando la competencia nacional, en contacto permanente con la Federación e incluso con los directores de categorías inferiores.

Sería un estratega que recorra las provincias, con tiempo para estudiar al detalle a ciertos jugadores de interés, y que tenga a su disposición un cuerpo técnico bien definido, escogido de su propia mano y según sus intereses. Pero, como se conoce, en Cuba no existe tal cargo de seleccionador.

En lo que muchos parecen coincidir -cosa harto difícil-, es que el Cuba necesita un cuerpo de dirección estable, que tenga tiempo para desarrollar su labor. Este grupo designado podría, también incluir más de un director en su composición.

No importa que sea campeón o no, sino que aglutine a los mejores directores de béisbol que haya en la Isla, así como los mejores entrenadores.

Pero mientras se encuentra la respuesta a esta pregunta tan peliaguda, siempre habrá polémica. Al final, no dudemos, siempre será saludable, porque es una señal de que todavía el béisbol en Cuba está vivo.

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