Nadie duda que el cubano Robertlandy Simón es uno de los mejores centrales del mundo, capaz de conducir el solo a un equipo a la victoria.

Después de una exitosa carrera con la selección cubana cuando era muy joven, el gran jugador emigró a seguir su desarrollo en el profesionalismo, camino que lo ha llevado a algunos de los mejores equipos del mundo como Sada Cruzeiro y Lube Civitanova, su club actual.

Después de muchos años, Simón regresó y se incorporó para una segunda temporada con la selección nacional cubana. Ahora le toca, nuevamente, tirar del carro de un equipo joven que quedó a las puertas de la clasificación a los Juegos Olímpicos.

Robertlandy conversó durante una hora con Manolo Concepción de Volley Junkies, en un diálogo en Facebook donde contó de sus primeros pasos, cómo son los entrenamientos en Cuba, su carrera y entrenadores y sobre qué hace tan especial al voleibol cubano en el mundo.

“Llegué de Cuba hace poco. Estuve un mes en mi casa, disfrutando a mi familia al 100 por ciento”, contó Simón al inicio de su entrevista.

Su inactividad fue prolongada por causa del impacto del coronavirus, pues confesó que no tocaba un balón desde marzo prácticamente. Durante ese tiempo, se mantuvo solo haciendo algo de ejercicios físicos para mantenerse algo en forma.

Comienzos

Mi pasión es el baloncesto. Mis padres fueron jugadores de baloncesto y yo desde chiquitico lo único que tuve en la mano fue una pelota de baloncesto porque quería jugar baloncesto como ellos. Ahí empieza mi pasión por el baloncesto.

Jugué voli por error. En el baloncesto no tuve la oportunidad de entrar cuando me tocó y las personas de voli fueron a hablar conmigo y les dije que sí. Me gusta jugar todos los deportes, hasta jugué béisbol.   

Cuánto saltas

Cuando estaba en Piacenza hice 3.87 m pero el año pasado en Lube hice 3.80 m.

¿Qué hace tan especial a la Escuela de voleibol cubana?

Nosotros como jugadores teníamos mucha hambre, pasamos mucho trabajo, no teníamos nada. Casi todos los jugadores que se vuelven buenos en Cuba es porque no tienen nada, somos pobres. Desde chiquitico no teníamos nada y viendo la posibilidad que te daba el voli, de una manera u otra, te cambiaba la vida y lo único que tenías que hacer era esforzarte, hacer lo que te gusta.

El voli en Cuba tenía muy buenos jugadores que eran un buen espejo para nosotros, eso te daba mucha motivación. Después cuando estabas allí en el equipo nacional querías demostrar que verdaderamente podías hacerlo.

Mejores entrenadores de Cuba. ¿Qué los hacía especiales?

Todo han tenido su gran parte en mí porque cada uno me enseñó algo bonito, cada uno te enseña a luchar, no por volverte grande sino por ser un gran jugador, y siendo gran jugador individualmente vas a poder ayudar a tu equipo.

Potencia y velocidad de los jugadores cubanos

Trabajo físico, siempre trabajábamos físico. Dos veces por semana corríamos. Corríamos lunes y jueves, martes y viernes hacíamos pesas y miércoles después de la escuela, hacíamos entrenamiento con la red más alta. Después teníamos salto al cajón.

Lo que pasaba era que los atletas duran poco, a los 30 años ya no sirves, porque teníamos que entrenar fuerte, es verdad, pero duras poco, porque llevas un nivel de entrenamiento diario que duras poco o no duras mucho.

Claves para ser un buen bloqueador en lectura

La ubicación de las manos casi siempre. Si tú tienes las manos bien ubicadas puedes bloquear, pero me caracterizo más por la ofensiva. Me gusta sacar fuerte a atacar, los contraataques me gustan más. Defensivamente tratas de hacerlo los mejor posible, pero es muy difícil, porque los levantadores cada vez saben más y te miran más y son más habilidosos.

Sacrificios para salir de Cuba y estar donde estás ahora

Los cubanos pasamos mucho trabajo por esa parte porque por ejemplo el salario mío en Cuba era de 8 dólares al mes y no se vivía bien con eso. Y teníamos que esperar todos los años la Liga Mundial, que era por la que pagaban un poco más para tratar de sobrevivir. Era una realidad dura. Es nuestra vida, no la protesto, me tocó y creo que esa parte que me tocó es la que me hizo sacar la mejor versión de mí. Vendíamos los uniformes, zapatos, tienes que vender un poco de casi todo.

La necesidad te lleva a hacer cosas que nunca has hecho. Después nos empezaron a pagar un tiempo 50 dólares extras por una medalla que habíamos cogido, más 8 eran 58 y eran un alivio. Y el día que decidí irme del voli en Cuba el equipo de Pizenza me contacta, y me ofrecen un contrato y estando en Cuba me pagaban 300 dólares mensuales. Yo tenía que estar dos años sancionado, sin jugar, en ese tiempo. Ahora están más cómodos porque pueden jugar profesional, pero en aquel tiempo si querías jugar profesional tenías que pedir la separación del equipo nacional, como que te ibas de tu Federación.   

Mi primer salario fueron 7500 euros. Gasté todo mi salario, me compré una computadora, un teléfono, no quedó nada.

Los cubanos somos humildes, buenas personas, en el mundo entero hay buenas personas también, pero somos bastante correctos. Por la educación que tenemos de nuestras familias, porque casi todos los que jugamos voleibol en Cuba somos hijos de deportistas, ellos nos enseñaron bastante lo que ellos pasaron, las cosas que hicieron y tenemos reflejado eso. Por ejemplo, tengo un hermano con problemas, mi mamá murió y queda mi papá y yo siempre ayudo. Pero no solo yo, todos mis compañeros ayudan a sus familias.

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