Hay jugadores de béisbol que son orgullo de casi todos los aficionados cubanos por su actuación en la Major League Baseball.

Sin dudas, uno de los casos más notorios es el de José Dariel Abreu, o sencillamente «Pito», como lo conocen en su tierra natal. Su carrera en el «Big Show», defendiendo la primera base de los Chicago White Sox, ha sido una sucesión de éxitos y momentos memorables.

En el año 2013 abandonó el país y en octubre del propio año firmó un contrato de 68 millones de dólares con el equipo de la «ciudad de los vientos» como agente libre. Muchos especialistas consideran que este contrato fue una ganga para el equipo y uno de los mejores negocios que ha realizado la franquicia en su historia.

El 31 de marzo de 2014 debutó en la MLB contra los Minnesota Twins. Unos días más tarde, el 8 de abril, consiguió sus dos primeros cuadrangulares en el Coors Field de Denver, Colorado, ante el equipo local. Así dio comienzo a una racha por la cual llegó a eslabonar 10 vuelacercas y 31 carreras impulsadas en su primer mes de novato, ambos récords de la MLB.

Ese fue el punto de partida de una exitosa carrera que lo ha llevado a ser hoy el principal referente de su equipo y el mentor espiritual de una nueva camada de cubanos como Yoan Moncada y Luis Robert, quienes se establecen como figuras de un futuro prometedor para los White Sox.

Pero antes de llegar a MLB, Pito Abreu tuvo un destacado pasado vistiendo el uniforme del equipo Cienfuegos. Creció en el Central Mal Tiempo, del municipio Cruces, en esa provincia. Desde bien pequeño comenzó su andar en el béisbol y destacó rápidamente entre sus contemporáneos por su exquisita ofensiva.

En la Serie 2003-2004, debutó en nuestros campeonatos nacionales e implantó récord para novatos de 31 juegos consecutivos bateando de hit. Así fue estableciéndose como uno de los mejores bateadores del país y después se convirtió en uno de los infaltables del equipo Cuba.

Recordado por varios hitos en su carrera en Cuba, como la Serie LI, en la cual quedó segundo en el liderato de jonrones a solo uno de Alfredo Despaigne, quien impuso récord absoluto para las lides nacionales ese año. Por ello, siempre aparecía la discusión sobre quién era el mejor bateador del país cuando coincidieron en época Abreu, Despaigne y el siempre mediático Yuliesky Gurriel, una triada que fue tema de discusión en cada peña deportiva del país.

Pito también lideró la alineación de un gran equipo Cienfuegos, en cuyas filas estuvieron nombres prominentes como los de Yasiel Puig, Yoan Moncada o Erisbel Arruebarrena, todos jugadores de MLB.

Clásico Mundial de Béisbol

Bajo la dirección de un excelente mánager como Iday Abreu, este equipo es fundamentalmente recordado como uno de los mejores que se han visto en los torneos domésticos cubanos y que nunca fue capaz de ganar un campeonato. Permanecen en la memoria de los aficionados aquellas postemporadas en las que cayeron ante los Industriales de Lázaro Vargas y el equipo Villa Clara, con un Freddy Asiel Álvarez intocable desde el montículo.

También no podemos dejar atrás el III Clásico Mundial de Béisbol, donde Abreu formó parte de un equipo Cuba de proporciones mitológicas y que prestigiosos especialistas, como el destacado escritor norteamericano Peter C. Bjarkman, calificaron como el mejor de todos los tiempos, debido a que varios de sus integrantes llegaron a jugar en la MLB.

Esta constelación de estrellas cubanas poseía nombres del calibre de Yuli Gurriel, José M. Fernández, Yasmany Tomás, Guillermo Heredia, Arruebarrena, Andy Ibañez, Odrisamer Despaigne, todos con actuación en el circuito profesional norteamericano, sumados a otros como Cepeda y Alfredo Despaigne que constan como integrantes de un selecto club de los mejores bateadores de la historia de nuestro país. Ese equipo, bajo el mando del siempre polémico Víctor Mesa, quedó a las puertas de la semifinal al caer derrotado ante Holanda, y quedó en la memoria de todos como Abreu y otros sluggers del equipo se cuadraron para tocar la bola en sacrificio por las órdenes de su director.

En actualidad, Pito Abreu, como lo siguen llamando los cubanos, es un bateador consagrado dentro de la MLB y está llamado a lograr grandes cosas en esta. Mientras tanto, ese muchacho que una vez caminó por nuestros terrenos llena de orgullo a sus compatriotas cada vez que pisa la grama de un estadio del mejor béisbol del mundo. No pocos sueñan con verlo vestir el uniforme rojo de las cuatro letras o el verde de Cienfuegos una vez más.

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