Algunas esporádicas actuaciones por el equipo nacional en torneos reservados para figuras en ascenso o de segunda línea, tenía archivadas en su currículo Alexander Ayala hasta 2017 cuando su carrera parecía caer en el ocaso de sus 35 años, y Camagüey volvía a clasificarse para una segunda ronda en la Serie Nacional de Béisbol.

La calidad del jugador le llevó a la vitrina de la Serie del Caribe en Culiacán, y luego al Tokio Dome en el más reciente Clásico Mundial; mientras los de la Liga Independiente de Béisbol de Canadáse afilaban los colmillos con el short stop , convertido en el mejor torpedero cubano aun en suelo patrio, tras sus 16 campeonatos con la franela de Camagüey.

Conscientes de cuánto podía aportar el jugador, los de Trois-Rivières Quebec, no titubearon en hacerle el contrato, y recogieron los frutos de inmediato. Bateador de 320 de average; segundo de más imparables en el equipo con 116, y cerca de 50 carreras empujadas en 91 juegos.

«Hasta una canción me hicieron en la ciudad cuando iba a batear; incluso los tickets de las entradas para los partidos del equipo llevaban puesta mi imagen. No dudo que para el año venidero, si estoy bien, vuelva a ir.

»Nosotros los cubanos tenemos calidad para jugar en esa liga, que es independiente pero de mucha calidad. Debes estar físicamente apto. Depende de ti estar en forma. Viajas todos los días incluso a los Estados Unidos, y te encuentras lanzadores muy rápidos, que acá no estamos acostumbrados».

¿Cuesta adaptarse a la vida profesional?

«El sistema de entrenamiento básicamente es el mismo. Cambia muy poco. Claro las condiciones de vida y para practicar son muy diferentes en Canadá. Eso ayuda al rendimiento final. Pero los cubanos tenemos mucha calidad, a pesar de los momentos difíciles de hoy en la pelota. Tenemos buena aceleración del swing y los muchachos jóvenes también se pueden abrir espacio allá.

»Lo más complejo es el frío. Yo jamás había bateado con guantillas y tuve que hacerlo. Los bates retumban cuando le pegas mal. Nosotros no estamos acostumbrados a eso.

»Por lo demás, te digo que con el idioma machucaba el francés porque tengo descendencia de haitianos, se me pegaba, aunque en el equipo éramos algunos latinos, y otros hasta de China y Japón, pero soy muy sociable. Aprendía de ellos y ellos de mí.

»La vida de los profesionales hay que tomarla con disciplina, pero solo es cuestión de jugar pelota, nada más».

¿El regreso a Camagüey…?

Alexander Ayala

Alexander Ayala. FOTO: Tomada de Swing Completo

«Desde que me incorporé tuve que ir ajustándome nuevamente. A la ofensiva no me salieron las cosas del todo bien. Igual noté que los lanzadores se prepararon mejor cuando me tocaba el turno. En Canadá el nivel de pitcheo es superior, sin embargo acá me costó más».

Volverás seguro a estar entre los refuerzos electos para una segunda vuelta.

«Quise que Camagüey clasificara hasta el último momento. Soy un guerrero por esta tierra, aunque si me toca con otro equipo, igual estaré a un buen nivel. Siempre tengo ganas de jugar a la pelota».

 ¿Y el equipo nacional?

«Pues claro. No estoy confiado, porque hago mi trabajo y esa siempre es una decisión de la comisión. Estoy apto, en plenas facultades. Jugar con el Cuba siempre será gratificante».