Con solo veinte años, Arturo Diz Pe atesora uno de los mayores palmarés del fútbol cubano actual. Campeón del Caribe en 2012, mundialista Sub-20 en 2013, y medallista de bronce en los Juegos Centroamericanos de Veracruz en 2014, son reconocimientos a una carrera marcada por el sacrificio y la superación personal.

«Desde que llegué al Marrero [Estadio Nacional Pedro Marrero, donde radica la Escuela Nacional de Fútbol Mario López] me propuse trabajar duro porque no era de los mejores. La tenía muy difícil en mi posición, con varios jugadores por encima de mí, pero no quería pasar desapercibido, como le sucedió a muchísimos futbolistas en otras selecciones».

[quotes quotes_style=”bpull” quotes_pos=”right”]«Me propuse trabajar duro porque no era de los mejores»[/quotes]

Justo antes de partir a su primera experiencia en la Copa de Oro de la Concacaf, una de las perlas del fútbol cubano conversó en exclusiva con Play-Off sobre sus inicios en el deporte, su llegada al equipo nacional y sus pretensiones para los próximos años.

«Comencé a jugar fútbol en la primaria, siguiendo los pasos de mi hermano, a quien iba a ver jugar todos los fines de semanas a la Ciudad Deportiva. Después me incorporé al área deportiva de Habana del Este y disputé varios Caribitos y campeonatos provinciales en los que pude ser campeón».

Arturo Diz Pe

Varios han sido los clubes interesados en hacerse con los servicios del zaguero capitalino. FOTO: Nina

La carrera deportiva de Arturo comenzaría a cambiar cuando con 11 años ingresó a la EIDE (Escuela de Iniciación Deportiva). Allí, bajo la conducción del exdelantero Carlos el Chino González, saboreó un título escolar, aunque en otras dos ocasiones se quedó con las ganas de levantar el cetro.

En 2010 aquel muchacho espigado y de andar pausado irrumpiría en las selecciones nacionales con su primera convocatoria a la Sub-17. El equipo dirigido por el cienfueguero Israel Kiki Blake superaría la fase del Caribe, pero en el Premundial de Concacaf sería, junto al resto de su equipo, eliminado por Panamá.

Aquella eliminación, sin embargo, no frenó el ascenso meteórico del menor de los Diz Pe, quien sería llamado por Alexander Chande González a formar parte del grupo que iría a los Juegos Panamericanos de Guadalajara, en 2011.

«La actuación en esos Juegos fue buena. Nosotros éramos unos desconocidos y enfrentar a rivales como Argentina y Brasil fue algo impresionante. Los resultados de ese torneo —empate sin goles con Brasil y derrota 0-1 ante Argentina— fueron gracias al buen trabajo del profesor Chande y a la unidad del equipo, que supo crecerse ante las ausencias de futbolistas como Yaudel Lahera, Darío Suárez y Marcel Hernández, refuerzos que habrían aumentado el nivel de la Selección».

Tras los Juegos, Chande asume el mando en el equipo mayor y con él se lleva a varios de sus muchachos, entre ellos a Arturo. El joven de 16 años se incorporaba entonces a un plantel donde varios jugadores le doblaban la edad y, en el ocaso de su carrera, veían en la Copa del Caribe su última ocasión de conseguir algún título con la Selección.

«Para mí fue una gran experiencia compartir equipo con Jaine Colomé, Jeniel Márquez, Odelin Molina y muchos otros. Desde que llegué vi su ilusión por ganar algo para Cuba, aunque nunca pensaron en levantar la Copa. La idea era terminar entre los cuatro primeros para clasificar a la Copa de Oro».

Sin embargo, un gol de Marcel Hernández en tiempo extra desde unos 40 metros dio al equipo guiado por Walter Benítez la victoria de 1-0. Cuba era campeón del Caribe y Arturo Diz Pe uno de los artífices de aquella histórica noche para el fútbol cubano.

A finales de ese año Arturo sería nombrado Mejor Jugador Juvenil de Cuba. A los 17 años el defensor central recibía su primera distinción individual. «Ese premio fue muy especial para mí, lo disfruté mucho y me sirvió de inspiración para seguir creciendo. A partir de ese momento me dije que tenía para más y debía aprovechar ese talento».

Su experiencia y liderazgo le valieron portar el brazalete de capitán en el comienzo de las eliminatorias rumbo al mundial Sub-20 de Turquía en 2013. Bajo la guía de Raúl González Triana, Arturo siguió creciendo como futbolista y en el Premundial de Puebla (México) vivió otro momento de gloria, al ser parte del primer equipo cubano clasificado a un Mundial de la categoría.

Arturo Diz Pe

Su experiencia y liderazgo le valieron portar el brazalete de capitán en el mundial Sub-20 de Turquía en 2013. FOTO: Nina.

«Nunca olvidaré cómo nosotros clasificamos a ese Mundial. El equipo jugó a miles de pies de altura y sin partidos internaciones para el torneo. Toda la preparación fue en La Habana, y allí el preparador físico buscó como alternativa a la falta de aire por la altura colocarnos en la nariz un palito de tender durante las sesiones de entrenamiento. Todos decían que era una locura, pero lo cierto es que ayudó a disminuir los efectos de jugar sobre el nivel del mar».

Arturo rememora cómo algunos de sus compañeros se sintieron agotados por la altura, mientras otros eran golpeados por el frío. «Nunca habíamos jugado de noche, pero aun en esas condiciones supimos poner el corazón para clasificar a Turquía», resaltó.

De su participación mundialista el jugador reconoce: «Pensamos que nuestras posibilidades estaban en el primer partido contra Corea (Corea del Sur), pues ganarle a Portugal y Nigeria era muy difícil. El equipo, al perder 2-1 ese juego, se desmoronó completo, mentalmente asumimos que no podíamos, y en los otros dos partidos no dejamos una buena imagen. Yo creo que se podía un poco más».

Todo el mundo no va a un Mundial pero, según Arturo, otros torneos han marcado mucho más a su equipo. Entre ellos los Juegos Centroamericanos de Veracruz en 2014, cuando Cuba regresó al podio regional después del metal bronceado en Ponce 1993.

[quotes quotes_style=”bpull” quotes_pos=”left”]A pesar del inmovilismo de las autoridades en la isla, Arturo es optimista y seguirá trabajando por su sueño[/quotes]

«Me siento más como un bronce centroamericano que como mundialista, porque fue algo que el pueblo admiró. En los Centroamericanos sentimos mucho apoyo de la afición, algo que no sucedió cuando participamos en el Mundial».

El 2015 no ha comenzado bien para Arturo en el orden colectivo, luego de terminar tercero con La Habana en el Campeonato Nacional de Primera División y caer eliminada la Selección absoluta en la segunda ronda de las eliminatorias mundialistas ante Curazao. La Copa de Oro tampoco dejó los mejores resultados para una selección de mayores que, a decir de Arturo, «necesita una renovación».

Arturo Diz Pe

Arturo Formó parte del equipo que enfrentó
al Cosmos de New York en el Pedro Marrero. FOTO: Nina

Su última esperanza está en el plantel olímpico que buscará alargar su idilio con la historia al clasificar para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro del próximo año.

«El equipo Sub-23 está llegando a su techo, y para seguir progresando hace falta un cambio; si no, podríamos perder una generación de oro, como nosotros decimos. Necesitamos un poco más de roce, que la Asociación tenga un poco más de creatividad y nos ayude a continuar creciendo».

Esa progresión que pide Arturo podría llegar cuando la Comisión Nacional cumpla con la nueva política de contratación aprobada hace tres años por el Inder (Instituto Nacional de Deportes) y comience a insertar jugadores cubanos en ligas foráneas.

Varios han sido los clubes interesados en hacerse con los servicios del zaguero capitalino, sobre todo en las reiteradas presencias del seleccionado antillano en México. El último en presentar intenciones de firmar al habanero fue el Evian de Francia, a donde Arturo no pudo viajar por incompetencia o “decisión” de la Comisión Nacional.

«En lo personal, me ha afectado el hecho de que clubes extranjeros se interesen por mí y mis compañeros y que hasta el momento no tengamos respuestas sobre para cuándo podremos llevar nuestro fútbol a otras latitudes».

A pesar del inmovilismo de las autoridades futbolísticas en la isla, Arturo es optimista y seguirá trabajando para conseguir su sueño.

«Yo noto que tengo muchas posibilidades de jugar en un club extranjero, como muchos de mis compañeros. Cualquier deportista cubano puede triunfar fuera del país, porque tenemos un don: en nuestra sangre está la combatividad, y eso no se ve en muchos lugares del mundo».