Daniel Matellón sueña con que su padre lo observe pelear como profesional, desde una esquina del ring, para que vea que no olvida lo que aprendió de pequeño, cuando este le hizo descubrir el boxeo allá en La Habana, cerca de la famosa arena Trejo.

El Verdugo, quien llegó a combatir como parte de la escuadra antillana en un campeonato mundial amateur y fue primera figura de su división en el país, emigró de la isla y, años después, se convirtió en parte del selecto grupo de boxeadores cubanos que han probado la gloria de ganar un campeonato profesional.

El peleador, que vuelve muy pronto al ring, ostentó el cetro mundial interino minimosca de la Asociación Mundial de Boxeo en su categoría, hasta que el organismo eliminó estas fajas. Desde entonces, sigue buscando la oportunidad de demostrar que, como afirma, puede ganarles a todos los monarcas de las 108 libras.

Aunque lo sigan esquivando, Daniel Matellón mantiene el reto y está dispuesto a enfrentar a quien le coloquen sobre el cuadrilátero. Sobre su carrera en Cuba, su camino como profesional y sus planes, nos cuenta en Play-Off Magazine desde Panamá, que lo acogió como una segunda patria.

Comenzaste en el boxeo desde muy temprano, por impulso familiar.

Empecé con unos ocho años, pues mi papá me comenzó a entrenar. También me llevaba al gimnasio de la Rafael Trejo, en La Habana, pero seguían preparándome. En la Trejo empecé a pelear, en la categoría de los pioneriles. Yo vivía cerca del lugar, en la calle Muralla.

Ese sitio representa mucho para la zona, por todos los boxeadores que han pasado por allí, como los casos de Odlanier Solis -que fue campeón mundial y también olímpico-, además de otros atletas que fueron grandes y que entrenaron. Tuve a varios entrenadores que me formaron, como Martín Pérez y Nardo Mestre.

No pasarte por la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE).

Mientras entrenaba en la arena Trejo, participé en varios eventos provinciales y como gané oro, me captaron para la Academia Provincial, pero no pasé por la EIDE. Después, pude asistir a un campeonato por provincias y así me formé en la Academia.

¿Sentías en ese tiempo que podías tener carrera en el boxeo?

Cuando di el paso de entrar en la academia, las cosas se veían con más amplitud, con respecto a tener una carrera en el boxeo. Siempre pensaba en atletas como Yan Barthelemí -oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004- y en el propio Solis, que eran de la Habana: uno los veía más adelantados y quería ser como ellos. En aquel tiempo, tenía conocimientos de lo que era el boxeo profesional, pero no lo veía todos los días. Me llamaba la atención, eso sí, pues soy fanático de Oscar de la Hoya y siempre me gustaba verlo.

¿Cómo llega Daniel Matellón al equipo nacional?

Después de que pasé la academia, me captaron para la Escuela Superior de Perfeccionamiento Atlético (ESPA nacional). Fui a varias competencias y tuve varios combates. Me formé con Pedro Roque, que entonces era el jefe de la delegación y mi entrenador, quien era Ernesto Aroche. Pasé tres años en el equipo nacional y llegué con 18 años, muy joven.

¿Qué significó ver de cerca y entrenar con esos boxeadores que admirabas?

Fue un cambio rápido, pues cuando estabas en la ESPA nacional ya hacías sparring con boxeadores como Andry Laffita, con quien también peleé. También, me pasó con Yan Barthelemí. Después, fui campeón en Cuba del Giraldo Córdova Cardín y de las Olimpiadas del deporte cubano. Fue bueno saber que estabas ya con los grandes del boxeo cubano.

¿Cómo era la vida de los integrantes del equipo nacional?

Era muy sacrificada para los boxeadores. Por ejemplo, siempre en Cuba uno baja de peso varias veces, porque tienes que mantener la disciplina. Sin embargo, aquí, en el profesionalismo, es distinto, porque solo tiene que hacerlo una vez. En Cuba, es para cada pelea.

¿Qué recuerdas de los primeros combates que celebraste en el extranjero?

La primera ocasión llegó cuando tenía 16 años, estando en la ESPA Nacional, que gané el torneo Strandzha de Bulgaria: lo mejor que tuve en esa época. Esas experiencias forman parte de la carrera de cualquier boxeador. Después, vino el Campeonato Mundial de 2009 en Milán, cuando terminé en quinto lugar. No pude estar en el podio, pero incluso así, fue una gran oportunidad. En la actualidad, uno agradece la formación que tuvo en el amateur para cruzar hacia el profesionalismo.

¿Hay preferencias con las primeras figuras en Cuba? ¿Se favorecían a ciertos boxeadores?

Sí, eso existía siempre: en ocasiones, sé que ganaba la pelea y no me la daban. Siempre va a existir favoritismos con boxeadores del equipo nacional. Hay diferencias entre las primeras figuras con respecto a los demás. Cuando yo lo era, lo veía, pues uno no es ciego.

Tras aquellas actuaciones, parecía que Daniel Matellón estaba ya asentado como primera figura, ¿qué sucedió que no llegaron los resultados esperados más tarde?

Después de ese campeonato ya no hacer el peso, estaba desgastado y pedí que me cambiaran de división. Se estaba acercando otra competencia, el Panamericano y yo iba, pero me estaba desgastando a mí y a mi cuerpo para mantenerme.

Decidí subir de peso y entonces fue que ellos me sancionaron y comenzaron los altibajos en mi carrera. A mí me sancionaron, no porque no sirviera ya, sino porque era como una deshonra para ellos que no pudiera hacer el peso para ir a ese campeonato.

En 2012, todavía estaba indecisos de si me llevaban o no. Me habían dicho que iba a asistir a los Juegos Olímpicos de Londres: todo estaba bien, yo entrenando y haciendo mis peleas, y ganaba. Pero, pasaron otras cosas. Decidí apartarme, pedí mi baja, me fui del boxeo. Comenzaron a decir que me iba del país y no quise volver más. Pero, volví y gané una pelea en el Playa Girón de 2014 y en la segunda perdí, aunque creo que ya vieron ellos así. Empezaba la Serie Mundial, yo venía bien y me quitaron la pelea y desde ese momento no combatí más en Cuba.

¿Qué circunstancias te llevan a salir del país rumbo a Panamá?

Eso fue en 2015, cuando ya había salido del boxeo por completo, del equipo nacional y me había ido para Matanzas, en donde vivía con una novia. Estando allá, me llama un entrenador de la Rafael Trejo y me dice que tenía una propuesta para mí, pero después no se dio nada, me dijo que era la idea indicada. Empecé a entrenar y al cabo de los meses, tuve un contacto con un panameño que hoy en día es mi mánager y a través de él llegué a acá.

Durante este tiempo de ir y venir del boxeo, ¿pensaste en dejarlo para siempre y dedicarte a algo más?

No, nunca, porque siempre estaba en mi cabeza, después de lo que sucedió, el salir de Cuba, progresar y seguir mi carrera en otro país. Me veía con condiciones para ser boxeador profesional. Cuando estaba en la Trejo, entrenando, el contacto ya decía que era para ser boxeador profesional.

Doy gracias a Dios por ponerme a este ser en el camino y salir adelante hasta el día de hoy. Él viajó a Cuba, estuvimos hablando más de cerca, sobre los planes que existían, y lo que se podía hacer para salir del país.

Llegué a Panamá en 2016. Estuvimos adaptándonos como tres o cuatro meses, a lo que es el boxeo profesional y debuté en octubre con victoria [contra Johnny Garay]. Mi vida sí cambió mucho, me hizo ver distintas muchas cosas que se hacían allá. Cambié en cuanto al pensamiento, con respecto a muchas cosas que, hoy en día, están pasando en Cuba.

Libraste varias peleas antes de combatir por un primer título, el Latino de la Asociación Mundial de Boxeo. ¿Cómo recuerdas esa primera victoria por una faja?

Ganar ese título Latino de la AMB por primera vez fue un honor, también por ver cómo mi carrera avanzaba cada día más para lograr ser campeón. Fue bonito y una gran experiencia tener ese título conmigo.

¿Qué tuvo que cambiar Daniel Matellón con respecto a cómo boxeaba en Cuba?

Es distinto el entrenamiento del profesional con respecto al amateur. Por ejemplo, los guantes no son iguales: en Cuba, se pelea con 10 onzas y aquí con ocho onzas. Aquí se entrena hasta cuatro horas, es un cambio. Es más exigente acá, por los golpes, aunque todos son duros y el trabajo es fuerte. En Cuba, lo que se trabaja más, por ejemplo, la agilidad y rapidez.

¿Diste el paso de salir del país en el momento justo para tu carrera?

Creo que lo hice tarde, hay más oportunidades si uno sale temprano en el boxeo profesional, pues con 20 o 21 años, es para que uno esté más avanzado. Hubiera sido mejor venir antes.

En febrero de 2020 llegó tu gran momento, cuando derrotaste a Erik López para ganar el título interino de peso minimosca de la AMB en la Arena Roberto Durán. ¿Qué significó ese momento para la carrera de Daniel Matellón?

Lo discutí en 2020, durante la pandemia. Fue una gran experiencia pelear por un título tan grande como un campeonato mundial profesional, ya que no pude ganarlo en el amateur. Pero sí lo logré como profesional. Esa victoria cambió mucho mi carrera, pues ser campeón es lo que más quiere un deportista.

Ostentaste el cetro mundial hasta que la AMB eliminó estas fajas interinas y también has dicho muchas veces en Twitter que quieres pelear con los mejores de la división.

Ahora soy el número uno en el ranking, ya que la AMB nos quitó el título a todos los campeones interinos. Pero gracias a Dios estamos ahí, esperando las oportunidades con cualquier campeón. Hemos ofrecido pelear, pero nadie quiere, no sé qué pasa al respecto.

¿Necesitaría Daniel Matellón moverse a Estados Unidos para peleas más importantes? ¿Te limita estar en Panamá?

Todo aquí se obtiene con contactos. Ahora no tengo promotor, si tuviera uno que manejara mi carrera, puede ser que fuera campeón de nuevo. Sé que le gano a todos los campeones que están ahora mismo en las 108 libras. Pero si tuviera un promotor que me impulse, creo que mi carrera se iría por encima. El promotor es muy importante porque es quien te dice cuántas peleas vas a tener, lo demás es con el mánager. El promotor es muy importante.

¿Qué crees con respecto a las peleas de boxeadores bajo amparo de la Federación Cubana contra profesionales?

Creo algo parecido a lo que hablé sobre el favoritismo. ¿Por qué no ponen también a pelear a los otros que están en provincia? Creo que solo se van a beneficiar los campeones olímpicos y mundiales, no otros que están en provincia. No van a poner a las terceras o cuartas figuras.

¿Estás dispuesto a pelear con el boxeador que te pongan en frente?

Estoy dispuesto a pelear con cualquiera, porque yo me lo gano. Gané el título en 2020 y en 2021, realicé mi pelea de defensa ante José Argumedo. Creo que en esta división no hay rivales para mí. Si me dan otra oportunidad, sería campeón de nuevo.

¿Qué le falta por lograr a Daniel Matellón?

Me falta mucho más por lograr todavía, por ejemplo, tener a mi familia, aunque ellos siempre están ahí, al pendiente mío. También quiero tener más resultados como profesional. La idea es seguir echando para delante.

Me gustaría tener a mi familia conmigo mientras peleo. Mi papá fue quien me hizo boxeador, me enseñó desde el principio y me llevó a un gimnasio. Quisiera tenerlo en la esquina mía mientras peleo, para que vea lo que hizo por mí y cómo me formó.

¿Qué ha significado Panamá para ti?

Todo, porque fue el país que me abrió las puertas, que me hizo boxeador profesional y me hizo persona. Panamá es mi segunda patria.

¿Estás al pendiente de Cuba?

Siempre estoy al pendiente de Cuba, de lo que pasa, de mi familia, de lo que ahora mismo sucediendo ahora con los precios, las tiendas y la situación. Siempre voy a tener algo que ver con Cuba.

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