“Me quedé para cumplir mi sueño de ser un boxeador profesional muy reconocido y tengo que cumplirle esa promesa a mi mamá, cueste lo que cueste”, nos decía Osleys Iglesias cuando supo el reto que enfrentaría.

El joven boxeador cubano, campeón mundial Junior de la International Boxing Organization (IBO), es una de las figuras emergentes dentro de la oleada de profesionales cubanos que se abre paso en los distintos escenarios boxísticos y ahora se encuentra ante una pelea que puede auparle en su carrera.

El Tornado de Cuba estará combatiendo este 27 de mayo en los supermedianos contra el veterano Isaac Chilemba (26-8-3, 10 KO), dos veces contendiente al título mundial como semipesado.

Osleys Iglesias, que defiende su invicto, nos cuenta de su preparación; de su pasado como amateur con el equipo cubano y sus duelos con Arlen López; sobre la decisión de emigrar, la promesa que hizo a su madre y el sueño de ser campeón mundial.

¿Cómo descubrió Osleys Iglesias el boxeo?

A la escuela llegaba cualquier entrenador, en deportes como la pelota, y yo me apuntaba, para salir de allí. Después, un día, vi a chiquillos entrenado boxeo y me llamó la atención. Mi mamá, al principio, no quería que peleara, pero el profesor me veía talento y mi papá me llevó mucho a entrenar. No soy zurdo, pero observaba a más gente combatiendo a esa mano que a la derecha y por eso me cambié.

¿Cómo fue el paso por la pirámide deportiva en Cuba antes de llegar al equipo nacional?

Estuve en la academia en Matanzas después, pasé para la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE); por la Escuela Superior de Perfeccionamiento Atlético (ESPA) Nacional, hasta que llegué al equipo nacional. Fue un proceso fue bonito y también un poco malo, por algo que sucedió. Yo era uno de los primeros que estaban seleccionado para ir a campeonatos mundial de cadetes y juveniles, pero tuve que operarme, de pronto, por una vena del corazón que me daba problemas.

Aunque no sentía nada entonces, me hice un electrocardiograma que daba mi corazón como agitado. El jefe de la ESPA en ese entonces me mandó a hacer reposo, pero yo no lo tomé en serio al principio. Después, me asusté y llamé a mi mamá. No pude asistir a ninguno de los campeonatos.

¿Pensaste que terminaba tu carrera en aquel momento?

Estuve fuera unos seis o siete meses y fue una época dura, en que lloraba, pero siempre supe que iba a regresar. Tuve dos operaciones en Cuba que no funcionaron y después me llevaron a España y quedé bien.

¿De qué forma te reinsertas en el boxeo después de las operaciones?

Yo iba a volver a la ESPA nacional, pero al mes me dijeron que podía ir al campeonato nacional. Aunque había regresado, no estaba entrenando. Primero, vivó unos meses de reposo, pero cuando volví, entrené dos semanas y cogí plata en el campeonato.

¿Cómo se produjo tu llegada al equipo nacional?

Había un grupo de boxeadores que estaban captados en ese entonces, que eran Javier Ibáñez, Yordan Hernández y Alain Limonta, y los tres fueron escogidos para ir a los Juegos Olímpicos de la Juventud. Ese año me preocupé, porque si no te captaban, tenías que bajar y regresar para tu provincia. Después de eso no fui a entrenar, pero el profesor me llamó y me dijo que fuera, que estaba captado para equipo nacional. Estaba muy contento, porque pensaba que tenía que volver para Matanzas.

Entré al equipo nacional con solo 17 años, en el 2017. Cambió mucho con mi llegada, por el hecho de entrenar con boxeadores como Roniel Iglesias o Lázaro Álvarez. Cuando era un muchacho, en 15 y 16 años, como tenía el apellido, Iglesias, me gustaba Roniel como boxeador, decía que era mi favorito. Uno de los primeros sparrings que hice fue contra Roniel. Me dije: ¡Guao!

Eso me enseñó mucho. Me puse a “apretar” en la preparación, pues nunca quise ser uno más de la cola: siempre entrené fuerte para ser el mejor. Además, tuve un buen contrario como Arlen López, pero eso fue una historia extraña por lo que pasó. Pero fue un gran chance y una buena etapa de mi vida.

Perdiste en dos ocasiones con Arlen López, quien ya era uno de los mejores peleadores cubanos. ¿Qué “historia extraña” ocurrió?

En realidad, desde empecé a ir a los torneos Playa Girón cogí plata. Perdí con Arlen en las finales. En la primera, quedó 3-1 y me dije: “está bien”, aunque lo vi un poco extraño. Sin embargo, en el Playa Girón de Sancti Spíritus, cuando dieron el resultado, todo el mundo gritó hicieron bulla. También, ocurrió en Camagüey.

Yo era un muchacho joven, pero él también tenía como 28 años, edad para estar representando todavía a Cuba. No me gusta hacer cola, me gusta que la gente vea el talento y yo creía que podía dar para más.  

Foto: Ariel Cecilio Lemus Osley Iglesias (derecha).

¿Había favoritismo con las principales figuras de las divisiones en el equipo nacional?

Sí, existía favoritismo, eso era claro. Algunas peleas se las ganaban, pero no daban así el resultado y la gente protestaba. Le levantaban la mano al campeón porque era quien tenía la experiencia para representar a Cuba, pero eso no lo veo así. Peleé en Alemania y estaba bien para ir al Mundial, pues le gané al que fue Campeón Mundial que le ganó a Arlen después. Cogí oro en la Copa de Colonia, podía ir al Mundial, pero tampoco me iban a llevar y por eso fue por lo que me quedé.

¿Cómo era la vida de un boxeado del equipo nacional?

En mi caso, no estaba tan mal en el equipo nacional. Para ser un boxeador que no era la primera figura, dormía en una cabaña y viajaba mucho. Cuando viajabas te ponías feliz, pues podías comprar tus cosas, pelear. Era uno de los que más viajaba.

¿Cómo esas primeras salidas marcaron tu vida como boxeador?

Fueron buenas experiencias, por estar enfrentando a muchos boxeadores con medallas en Mundiales y Juegos Olímpicos. Salía con las primeras figuras y eso me motivaba a ser también el mejor, pues sueño con ser campeón olímpico y mundial. Soy profesional, pero todavía no se me quita el deseo de ir a unos Juegos Olímpicos. Hay países que quieren que los represente, tengo eso en mente también. Para mí, sería importante, y sé que puedo coger alguna medalla en mundiales y Juegos Olímpicos.

Es una aspiración, pero ahora mi sueño es ser campeón mundial profesional. Quizá pudiera asistir a los de París 2024. Hemos dado algunos pasos, hemos hablado. Al principio de estar acá, Alemania me quería para el Mundial y los Europeos, pero Cuba entonces dijo que tenía que pasar dos años sin pelear y por eso, comencé como profesional.

¿Por qué decide Osleys Iglesias salir no volver a Cuba?

Tenía eso en mente, pero era un muchacho, con 19 o 20 años. Gané oro en Alemania, en la Copa Colonia, y me volvió la idea. Entonces, Arlen estaba como parado, con problemas y pensé que quizás me iban a llevar al campeonato mundial, pero después escuchaba a los profesores hablando de mandarlo a él todavía. De pronto, me dije, “no voy para Cuba” y me quedé. Fue fuerte dejar a mi mamá, a mi gente detrás. Pero en mi cabeza estaba aquello de que me reconocieran, que vieran mi talento, porque quería ser yo primera figura.

Tomé la decisión en Alemania. En mi cabeza había muchas cosas. Estaba emocionado, pero triste a la vez por dejar a mi familia. Mi mamá era a quien tenía más en mente. Ella me dijo: “haz lo que sea mejor para ti”. Ella, para mí, es lo mejor, es quien me motiva. En mi cabeza, ahora, lo que tengo es ser campeón mundial y hasta ahí no paro: ese es el motivo por el cual me quedé.

¿Tenías algún plan para seguir adelante con tu vida y carrera?

No, en realidad, confiaba en mi talento, pues veía personas en los profesionales que no estaban a un gran nivel. Mi tío, que se llevaba con gente en el deporte, me llevó a Berlín. Primero, estuve en un club en el cual estuvo William Scull entrenando. Al principio, no quería firmar tan rápido. Pasé por unos cuantos clubes, pero ya no me gustaba estar saltando de un lugar para otro, hasta que conocí a mi entrenador actual y me quedé con él. Por sus manos, han pasado boxeadores como Erislandy Lara y Barthelemy.

Fueron unos primeros tiempos difíciles y no me gustaba mucho entonces no tener un local en donde quedarme a entrenar. Pero con mi profesor senté cabeza, hasta que también conocí a mi abogado, que es como mi padre aquí: él me ayudó con el tema de las firmas, porque no sabía nada yo de temas de contratos. Él me ha ayudado mucho.

El cambio fue muy duro, también en la fase de entrenamiento. Al principio no podía, siempre lo daba todo, pero terminaba muy cansado, hasta que me adapté a pelear más asaltos.

¿Cómo recuerdas las primeras peleas profesionales?

Mi primera pelea fue muy buena, en el club universo, donde estaba José Ángel Larduet también. Allí hice dos peleas, gusté mucho a la gente y se quedaron emocionados conmigo. Hasta Roy Jr., el gran campeón, me dijo que tenía talento. Me emocioné con eso mucho: fue una gran noche mi primera pelea.

El 19 de febrero de 2021, en Alemania, ganaste la corona mundial Junior de los pesos supermedianos por la IBO. ¿Cómo se dio esa gran oportunidad?

Eso fue en Polonia. Una promotora y televisora me dio la oportunidad de hacer buenas peleas con ellos. En la primera me vieron como a prueba y les gusté. Entonces, vino la gran oportunidad de pelear por mi primer título. Estaba muy emocionado, como ahora, aunque ahora es más emocionante, porque ya es por un título de mayores.

¿Puede ser Europa un buen destino para los boxeadores cubanos también?

Se trata de estar con las personas adecuadas: promotor, mánager y entrenador. Que el mánager tenga el poder de buscarte buenas peleas, negocios, por buenos títulos. La gente que me está ayudando tiene contactos para buscar buenos combates y según vaya creciendo mi estatus como profesional, las oportunidades se van abriendo.

¿Has pensado en trasladarte a Estados Unidos?

Lo que es ir a vivir, no lo tengo en mente, pero sí pensamos en pelear por allá, entrenar y tener buenos combates, quizá, hasta unos tres meses de base entrenamiento. Nos han llamado buenos promotores y gente de allá. Tenemos como gran meta entrar en Londres o Estados Unidos, que es donde está la gran potencia.

¿Qué opina Oslsy Iglesias de las peleas de boxeadores del equipo nacional contra profesionales?

Es buena noticia, debió pasar hace rato eso de darles la oportunidad a los boxeadores cubanos de probarse como profesionales, pero hay que ver cómo se da la situación en Cuba, por cómo se ponen los jefes del boxeo cubano. Vi que hasta mencionaron que Andy Cruz pelearía con Canelo Álvarez, pero eso no tiene lógica, por la diferencia de peso. Pero es una buena oportunidad de ir probándose y que haya más peleas.

¿Qué significa tu madre en tu vida y carrera?

Mi mamá es mi carrera, mi mayor fanática y yo soy fanático a ella. Es mi amiga y me aconseja. Es mi mayor premio y gran apoyo para llegar a la cima. Ella es la que me lleva a ser un boxeador fuerte y positivo en cada pelea. En mi mamá busco apoyo en los momentos difíciles, porque me acuerdo y me digo: “no puedo dar marcha atrás”. Es lo primero que me viene a la mente para salir adelante: mi mamá es lo mejor que me ha pasado en mi vida.

Llevo tres años sin verla, pero mediante el internet nos comunicamos. Siempre nos estamos llamando, hablando. Estoy loco por verla y tenerla conmigo. Es duro, pero no se puede parar. Esa es la parte más difícil, pero debes tener la cabeza fija en un punto y mi meta es ser campeón mundial y ser un motivo de orgullo para las otras personas, que se fijen en mí. Eso es lo que me permite estar lejos de la familia, pero concentrado a la vez.

¿Ser campeón mundial es el gran sueño de Osleys Iglesias?

Sí, pero no una vez, sino varias.

Te enfrentas a Isaac Chilemba, quien fue dos veces retador por coronas mundiales, y con dos títulos en juego que servirían para sumar méritos a tu carrera incipiente como profesional. ¿Qué podemos esperar de este combate definitorio?

Mi equipo y yo estamos preparando un buen plan, porque es una importante pelea con un buen oponente. Además, será mi primera a 12 asaltos. Por eso, estamos entrenando mucho y haciendo bastante sparring, que es lo que te prepara de verdad. Ha sido un buen campamento. Estoy “loco” por entrar al ring y mostrar mi calidad.  

¿Estamos hablando de la pelea más importante hasta el momento en tu carrera profesional?

Para mí todas son importantes. Esa noche en que combato es la más significativa, porque tengo que ganar. Las anteriores también lo han sido, porque he tenido que ganarlas y sacrificarme para llegar hasta aquí. Pero esta es una gran oportunidad por dos títulos: el internacional de la International Boxing Organization (IBO) y el intercontinental de la World Boxing Association (WBA). Chilemba es como la puerta que se me puede abrir para las demás oportunidades.

¿Qué puede significar para tu carrera?

Significa mucho para mí, porque es el escalón que me hace falta subir y, de ganar como hay que ganar, sería gran oportunidad para entrar en la vía de los rankings para el título de la WBA, metido entre los primeros en los supermedianos.

¿Has logrado lo que buscabas cuando saliste de Cuba?

Sí, he logrado los que el Osleys Iglesias de aquel entonces tenía en su cabeza, cuando veía a los profesionales ponerse un título en el hombro y veía ese nivel de fama. Creo que estoy viviendo esa motivación que tenía entonces, y estoy en el camino a lo que estaba pensando, con la gente adecuada. 

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