Cuando Yuli Gurriel entregó el último out del juego con un rolling al shortstop, los Bravos tocaron la gloria, la alegría regresó a la ciudad de Atlanta y se rompió una sequía de 26 años. Carlos Gardel dijo en una de sus canciones que “20 años no son nada”, pero los Bravos pasaron 26, o sea, unos 9105 días. 

La Serie Mundial 2021 será recordada de varias maneras, pero específicamente por cinco cosas: un cubano fue su MVP; un gerente general que salvó una temporada; la coronación de la era del bullpen; la posible despedida de los lanzadores bateando y el segundo fracaso de Dusty Baker Jr. También, la victoria de los Bravos es un tributo a una leyenda que partió el pasado 22 de enero dejando una huella en la historia del béisbol: el mítico Hank Aaron.

 “Es un orgullo tremendo ganar la Serie Mundial y más cuando somos cubanos porque nos cuesta mucho llegar hasta aquí”, dijo Jorge Soler a @LasMayores después del juego. Como ocurrió hace dos días, los Bravos tomaron la ventaja gracias a un cuadrangular, y después de ese momento, el juego cambió.

Luis García abrió el tercer inning sin permitir hit, Ozzie Albies, quien había sido bajado hasta el séptimo puesto de la alineación, le conectó un sencillo y después Eddie Rosario negoció un boleto. El entrenador de picheo Brent Strom sabía de la importancia que tenía el siguiente turno al bate, por eso no dudó en visitar al lanzador venezolano para indicarle cómo lanzarle a Soler. 

Ocho picheos después, la bola salió del Minuted Maid Park por el left field. Desde que se miden la distancia de los jonrones (2015), el batazo de Soler ha sido el cuarto más largo en Series Mundiales (446 FT), y el que más distancia caminó fue de Freddie Freeman en el juego 5 (460FT). 

En el cuarto encuentro de la serie, a Cristian Javier se le quedó una slider colgada en la zona en cuenta de 2-1 contra Soler. El cubano lo conectó y sacó una línea de jonrón por el jardín izquierdo. Ahora García dejó un cutter cerca del corazón de la zona y “El Crudo” la despareció en la noche de Houston.

DATOS: Jorge es uno de los 13 bateadores desde 2019 que genera un SLG de .600 o mayor contra picheos en el centro de la zona de strike y en la parte inferior de ella (min 2000 picheos) SLG.619.

En esta postemporada, registró un SLG de .667 contra estos y se calificó octavo entre los bateadores que al menos vieron 50 lances en esa ubicación: tres son de Atlanta (Freddie Freeman, Eddie Rosario y Soler).

El antillano se convirtió en el cuarto jugador de los Bravos que conecta al menos tres vuelacercas en una Serie Mundial y en el segundo cubano en ganar el MVP de una World Series: el primero fue Liván Hernández en 1997 con los Marlins.

Después del jonrón de Soler, el juego cambió. Fried propinaba ceros como lo hacía Tom Glavine en el sexto encuentro del Clásico de Otoño en 1995. Muchos pedían una gran salida del joven zurdo y aquí tienen una auténtica joya. Ningún abridor caminó más de cinco innings en esta Serie Mundial, a no ser que se llamará Max Fried. El serpentinero de 27 años estuvo en noche de gala, solo permitió cuatro imparables y todos fueron sencillos: los Astros no pudieron tocarlo.

La primera entrada fue la única en que los siderales pudieron ubicar un corredor en posición anotadora. Sin outs y con hombre en segunda y primera base, Carlos Correa dejó pasar dos rectas de cuatro costuras en la zona, después se ponchó con una slider de 90 MPH. Fried se recuperó rápido al permitir que Michael Brantley llegara a la inicial por un error en fildeo. Retiró a Correa, después a Yordan Álvarez con un rolling y a Yuli con otro ponche. ¿Recuerdan la importancia de anotar primero? Los conjuntos que anotaron primero estuvieron de 28-9 en esta postemporada.  

Lucas Giolito y Jake Falherty asistieron al juego de su amigo (Fried) ya que fueron compañeros en la NCAA, Harvard-Westlake HS (Los Angeles, CA). Giolito se ha convertido en un caballo de batalla en la rotación de los White Sox y Flaherty en el as de los Cardenales. Ambos, vieron como Max logró un alto CSW% (Por ciento de Strike cantados y swings fallidos): un 36% en una noche tan importante. 

“Estas son las cosas con las que siempre soñamos los jugadores de béisbol”, le dijo Fried a Fox. “Es un sueño cumplido”. 

Con el juego 3-0 en la quinta entrada, Javier llegó a relevar para los astronautas. Albies inició el episodio embasándose, pero esta vez gracias a un boleto. Dos bateadores después, el score marcó 5-0. Antes de ver cómo fueron las anotaciones, primero recordemos lo que sucedió en el juego cuatro, sí, el partido del famoso back-to-back.

Corría el séptimo capítulo cuando Javier entró a relevar y ponchó a Adam Duvall antes de enfrentarse con Dansby Swanson. El shortstop llevó el conteo a 0-2 y el dominicano le había lanzado tres picheos, todos sliders, al cuarto, decidió mandarle un recta de cuatro costuras en la zona. La primera selección general del draft en 2015 esperó el lance rápido para sacarlo por el jardín derecho, acto seguido, vino el jonrón de Soler que definiría el choque.

Ahora se volvieron a ver las caras (Swanson y Javier), pero con la ventaja para el equipo del bateador. Después de tenerlo en 2-0 (dos rectas fuera de la zona), decidió enviarle tres sliders como aquella vez. Swanson se puso en cuenta de 2-2 al conseguir un foul contra el último de ellos. ¿Sabes cuál fue el próximo picheo? Recta de cuatro costas en la parte alta de la zona de strike. ¿El resultado?: jonrón de dos carreras por el left field y la pizarra 5-0.

Los Bravos conectaron 11 jonrones contra los Astros y 19 de las carreras que anotaron fueron por la vía del batazo de cuatro esquinas. Los conjuntos que superaron a sus rivales en bambinazos se fueron de 25-2 en estos playoffs. 

La suerte estaba echada, lo demás fue para maquillar: doble remolcador de Freddie Fremman, quien después se voló la barda para el 7-0. El bullpen se combinó para tres entradas en blanco y el conjunto de Brian Snitker se coronó, con la segunda blanqueada de la serie. 

“Siempre estuve en casa viendo en la TV triunfar a varias leyendas en la Serie Mundial y tenía muchos deseos de estar en una, ahora soy afortunado de ser unos de los que ha triunfado en ella” dijo Brian Snitker después del juego.

“Estoy orgulloso de estos muchachos, jamás se dieron por vencidos a pesar de que perdimos a jugadores muy valiosos en el camino, nuestra mentalidad siempre fue dar un paso más” aseguró el timonel de 66 años. 

Snitker ha pasado 45 años de su vida en la gerencia de los Bravos. Fue jugador y entrenador de ligas menores, después coach de picheo y, por último, llegó como mánager interino a la gerencia en 2016. Desde ese entonces, ha ganado tres títulos divisionales. Cuando los Bravos perdieron contra los Dodgers el año pasado después de estar dominando la NLCS 3-1, muchos pensaron que tardarían varios años para llegar a un Clásico de Otoño. 

Ese pensamiento se agudizó cuando perdieron a Ronald Acuña Jr. a mitad de la pasada temporada, también a Marcell Ozuna por violencia doméstica y al lanzador Mike Soroka por lesión. Pues un año después los Bravos han tocado la gloria y se fueron superando en la medida en que el calendario fue envejeciendo. 

El 11 de julio Atlanta presentó un outfield con Ehire Adrianza, Guillermo Heredia y Orlando Arcia, pero después de la fecha límite de cambio todo fue distinto. El gerente general, Alex Anthopoulos, canjeó por Joc Pederson, Jorge Soler, Adam Duvall y Eddie Rosario. 

El slugging de Soler aumentó (.370 a .524), al igual que pasó con el de Rosario (.389 a .573), Duvall (.478 a .513) y Pederson (.518 a .528). Todo eso es crédito va para el Gerente general. El cubano quedó MVP de la Serie Mundial, el boricua de la Serie de Campeonato, Pederson conecto dos bambinazos importantísimos contra los Brewers y Duvall remolcó seis carreras en el Clásico de Otoño. 

Por último, no podemos olvidar al bullpen de los Bravos que en 75 entradas y un tercio registró una efectividad de 3.11. En la Serie Mundial se combinaron para 32.1 IP y ERA 2.52. Atlanta es tan solo el segundo plantel que se corona con más entradas del bullpen que de los abridores y el primero fueron los Dodgers el año pasado. 

Bienvenidos a la era del bullpen, donde los abridores son subvalorados y donde es casi prohibido que le den la vuelta a un line up tres veces, pero los Bravos de Snitker, dentro del béisbol moderno, lograron juntar uno de los mejores grupos de relevistas con A.J. Minter, Tyler Matzek, Luke Jackson y Will Smith. 

Baker Jr., a sus 73 años, tendrá que pasar la página como en aquel Otoño de 2002 cuando los Angelinos le remontaron la Serie Mundial 3-2 a los Gigantes. No sabemos si seguirá al frente del “gran vagón naranja” como lo llamó una vez, o si este fue el último capítulo de su legendaria carrera. 

Lo que sí sabemos es que en el Clásico de Otoño 117 los campeones son los Bravos, una franquicia que ha cambiado de nombre 10 veces y que ha sido campeona en tres ciudades distintas. Ahora tienen la Segunda Serie Mundial desde que se mudaron a Atlanta y la primera en el nuevo siglo, en el que tienen uno de los estadios más bellos del béisbol. Los Bravos derribaron a varios Goliat en el camino para convertirse en el David de esta historia, pero aun más, son el orgullo de una de las mejores aficiones del deporte. ¡Felicidades!

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