El deporte cubano ha vivido en la última década un ingente éxodo de atletas y entrenadores que dinamita su base competitiva y la formación de futuras generaciones, una realidad que han reconocido directivos del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreacion (Inder).

Yoselín Ramiro, directora de formación y superación del Inder, presentó una radiografía con algunos números a los diputados de la Asamblea Nacional y lo revelado es preocupante, pues se antoja complicado mantener resultados de alto nivel, masividad y calidad con semejante fuga de talento de la isla.

El éxodo de deportistas y entrenadores cubanos raya lo alarmante y es el indicativo de que subyacen problemas acuciantes bajo el manto resultadista con el cual se cubren el Inder y las autoridades, amparado en buenos resultados en los Juegos Olímpicos de Tokio.

Los motivos son muchos y pasan por lo económico; por decisiones polémicas en su contra; la desmotivación; las desatenciones; la falta de oportunidades en el sistema deportivo; el deseo de jugar en campeonatos de máximo nivel como MLB; o por el simple deseo de regir el destino de sus carreras lejos de la dirección del Inder.

Pero más allá de las causas que no se mencionan en los reportes, Ramiro solo precisa lo que se intuía y que los datos corroboran: que la sangría imparable va socavando y comprometiendo los cimientos, hasta ayer sólidos.

De acuerdo con su informe revelado por Jit, como parte del éxodo de deportistas y entrenadores hacia el exterior se cuentan más de 800 y 2 mil en la última década, respectivamente.  

Uno de los más golpeados, sin dudas, ha sido el béisbol, pues según informó Francys Romero en 2019 abandonaron Cuba unos 106 peloteros -de acuerdo con su cuenta personal-, y los números han continuado creciendo, pues solo en la Copa Mundial Sub-23, meses atrás, 12 jóvenes no volvieron a la isla.

A estas salidas de entrenadores y atletas, el Inder suma otros aspectos preocupantes que obstaculizan al movimiento deportivo, como son el “decrecimiento de las matrículas en la base; la escasa práctica en las áreas de unas 17 disciplinas deportivas; la ruptura del sistema piramidal por la ausencia de la Espa, fundamentalmente”.

Otras causas expuestas por Ramiro son visibles hoy en todo el país: las dificultades en la infraestructura y para el acceso a medios tecnológicos de última generación, así como los serios problemas con la infraestructura.

Sin embargo, aunque la práctica necesita de recursos para desarrollar una base sustentable, Yipsi Moreno, Comisionada nacional de atletismo, opinó en el encuentro con los diputados que “el desarrollo del deporte en la base no requiere equipos y tecnologías de última generación, sino mucho esfuerzo, consagración e inventiva para iniciar y motivar a los niños y adolescentes”.

Solo el trabajo, el sacrificio o la “labor ideológica” como recetas no son las soluciones para la escasez o el éxodo de deportistas cubanos y entrenadores, como se empeñan en repetir los directivos o antiguos atletas que decidieron quedarse en el país.

Cuba es una fuente de talento sí, pero no eterna, como para que este siga fluyendo al exterior sin que las reservas lleguen a tocar fondo. El porqué sucede esto, cada vez más, es la gran pregunta que deben hacerse las autoridades.

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