Para sobrevivir en el frío Canadá sin poder dedicarse al deporte que lo llevó a una Copa Mundial, David Urgellés trabajó en la construcción, pero en su ratos libres, seguía practicando al fútbol, con la esperanza de que lo firmara algún club profesional. 

Tenía entonces unos 25 años, era un talento del balompié y había abandonado la selección nacional cubana a sabiendas de que enfrentaba un castigo que lo llevaría a estar años sin poder volver a su país, a ver su familia y su gente. 

“En Cuba no tenía futuro y aproveché la oportunidad. Mi mente cambió: si mi futuro quedaba en manos de los dirigentes cubanos, nunca iba a avanzar en mi carrera”, cuenta David Urgellés, quien fue parte de uno de los momentos más gloriosos del balompié de la isla, cuando en 2013, una generación dorada asistió a la Copa Mundial de Fútbol categoría sub-20. 

En esa nación norteña, lejos de su isla, empezó otra vida que le obligó a abrirse camino apartado del fútbol para salir adelante. 

“Los atletas somos seres humanos y además de no poder jugar con nuestro equipo nacional, nos afecta tener que estar lejos de la familia por año”, añade. 

Desde Canadá, David Urgellés, habla sobre su vida y carrera. También, sobre una generación que prometía mucha gloria para el fútbol cubano y terminó, en gran parte, en la diáspora.

¿Cómo David Urgellés descubre el fútbol y empieza a interesarse en este?

Desde muy chiquito me gustaba jugar al fútbol, pero no era seguidor de este deporte, de hecho, el primero que practiqué fue el atletismo. Mi relación con el balompié comenzó cuando estaba en sexto grado, cuando decidí apostar por este. Entonces, fueron captando jugadores a mi escuela y me inscribí: era de lo único que se hablaba en ese entonces.

Futbolista cubano David Urgellés
Redes Sociales de David Urgellés Futbolista cubano David Urgellés

¿Cómo fuiste superando obstáculos en tu carrera hasta llegar a integrar equipos nacionales?

Enfrenté muchas dificultades en mi carrera, pero siempre traté de erradicarlas. Pero lo que más me afectó fue el hecho de estar lejos de mi familia desde muy joven con solo 14 añitos. 

Entonces, tuve que adaptarme a permanecer alejado de ellos, cuando yo era un niño muy familiar. 

¿Cómo eran las condiciones para jugar el campeonato nacional cubano?

Para qué hablar de eso, las condiciones eran pésimas y había mala coordinación en todos los sentidos, desde el hospedaje, alimentación hasta la transportación. Nuestros dirigentes pensaban que con estar un día antes del partido en un hotel era suficiente para los atletas. 

En los partidos no había agua para hidratarte; no existía un terreno en buenas condiciones; no teníamos un buen calzado, una buena vestimenta, un buen balón para jugar al fútbol y ellos querían tapar el sol con la reservación del hotel por un día. Los problemas del fútbol cubano van más allá de dormir en un hotel.

David Urgellés formó parte de uno de los momentos más gloriosos del balompié de la isla. Corría el año 2013 y Turquía acogía la Copa Mundial de Fútbol categoría sub-20, evento al que, para sorpresa de muchos, se había clasificado un equipo cubano.

Tuve el honor de pertenecer a esa generación que muchos la conocían como la “Generación de Oro”. El equipo tenía muchas cualidades, pero la que más predominaba era la hermandad, solidaridad y humildad. 

Siempre tuvimos la misma mentalidad desde el primer día y creo que eso nos llevó a tener buenos resultados en el fútbol. Éramos un equipo dentro y fuera de la cancha, los entrenadores pusieron su granito de arena para que nos convirtiéramos en esa gran familia.  

¿Por qué se separó aquella generación, cuando todo hacía pensar en un gran futuro para el fútbol antillano?

Hubo muchos factores que influyeron para que no continuáramos juntos, lo primero, fue la falta de respeto de los dirigentes con el equipo y con varios atletas, en lo individual. 

El equipo careció de apoyo por parte de los directivos, salimos adelante gracias al apoyo de los entrenadores y de los familiares. A muchos de los miembros les escondían las ofertas de los clubes que estaban interesados en ellos.

Los atletas nos dimos cuenta de que hiciéramos lo que hiciéramos, no teníamos futuro en Cuba y era hora de que cada uno continuará su camino sin olvidar todo lo que logramos desde el día cero.

La vida nos llevó por caminos distintos, pero desde lo más profundo de nuestros corazones guardamos esos lindos recuerdos.

Fuiste a Panamá a probarte con un club. ¿Por qué no se concretó tu fichaje? ¿Es cierto que los directivos no te dejaron virar a ese país?

Fui junto con otro jugador de pruebas a Panamá. Al final, nos aceptaron y el contrato se estaba realizando. Los directivos de Panamá solo esperaban la confirmación de los dirigentes de Cuba para la incorporación mía y del otro jugador con el club, pero esta nunca llegó. 

Estuvimos muchos días en la Habana buscando una explicación para saber cuándo nos incorporarían, pero esos días se convirtieron en semanas y nunca dieron la cara, siempre mandaron sus títeres. En realidad, ganó la burocracia y el deseo de estancar a los futbolistas cubanos, es la única explicación lógica que encuentro. Es triste ver como a los directivos no les interesa desarrollar el fútbol cubano.

¿Cómo te tomaste esa situación? ¿Cómo influyó dicha situación en tu carrera?

Que le tronchen la carrera a un futbolista es lo peor que le puede pasar, pero en el caso de un jugador cubano se siente más duro porque nuestro sueño es ser profesionales y, solo porque alguien no quiso, esto no pudo ser. 

Después de esto, mi mente cambió por completo y entendí que era hora de buscar otra vía para salir adelante y así sucedió. Me di cuenta de que mi futuro dependía de personas que no querían desarrollar el fútbol.

En el año 2021, David Urgellés fue convocado para la Liga de Naciones y decidió abandonar la selección nacional en Canadá. ¿Por qué tomar esta decisión?

Tuve que hacerlo porque era la única forma de salir adelante, de ayudar a mi familia, de poder lograr mi sueño como jugador profesional. En Cuba no tenía futuro y aproveché la oportunidad. Mi mente cambió: si mi futuro quedaba en manos de los dirigentes cubanos, nunca iba a avanzar en mi carrera.

¿Viviste algún tipo de arrepentimiento por haber dado ese paso que transformó tu vida para siempre?

Sin dudas, esa fue la mejor decisión de mi vida. Abandonar la selección me abrió nuevos horizontes en el mundo. Si hubiera sabido esto mucho antes, también lo hubiera hecho sin pensarlo. 

Cuando sales de la burbuja que hay en Cuba te das cuenta de que puedes hacer muchas cosas, que puedes triunfar si te lo propones.

¿Qué recuerdas de la adaptación a un nuevo país, nueva cultura, lejos de la familia y de todo lo que había conocido hasta entonces?

Cuba es un país muy cálido y Canadá todo lo contrario: me tomó mucho tiempo adaptarme al clima y también al idioma. Canadá fue un reto en mi vida, un cambio total para mí, pero tuve que adaptarme. 

Para sobrevivir trabajé en la construcción, pues es muy difícil conseguir papeles rápidamente en estos países y, en mi tiempo libre, jugaba al fútbol. Tuve que abrirme pasó para poder salir adelante en Canadá.

Tras la inactividad provocada por la Covid-19 viste el interés de varios clubes en aquella nación para sumarte a sus filas. ¿Qué sucedió que no pudiste firmar con algún equipo?

Fue difícil buscar un contrato con los clubes de la CPL aquí en Canadá, ya que en ese momento tenían muchas reglas. Hubo un club interesado en mí, pero no tuve todos mis papeles migratorios a tiempo y eso provocó que no pudiera fichar de forma oficial con este. 

La liga cubana es mucho más fuerte, es mi forma de ver las cosas. La única diferencia es que aquí hay todo tipo de condiciones, como terrenos, vestimenta,  patrocinadores, canales televisivos: es una liga profesional. Se puede decir que aquí sí hay interés en desarrollar el fútbol.

¿Cuál recuerda David Urgellés como su principal decepción en el fútbol?

Fue cuando los dirigentes me sancionaron en el 2017 después de perder el contrato con un club de Panamá. Lo que más me decepcionó fue su forma de actuar, pues entonces me sancionaron sin ninguna excusa, sin decirme ni una sola palabra y claro, sin darme la cara.

¿Por qué te sancionaron y en qué consistió esa medida que comentas?

En realidad, ellos nunca me explicaron y me alejaron dos años de la selección sin dar una explicación. En ese tiempo que estuve fuera de la selección lo hice bien, anoté varios goles siendo defensa, pero para ellos, una sanción es más importante que los resultados que pueda tener un atleta. 

¿Le gustaría a David Urgellés volver a jugar al fútbol en Cuba?

Sí, ¿por qué no? A Cuba siempre la llevo en el corazón, aunque creo que es tarde para pensar en la posibilidad de jugar algún día allá. 

Ya tengo otra vida y me va muy bien lejos del fútbol. Las canchas se extrañan, pero en estos países la vida es diferente por completo. Algo sí es seguro, y es que si regresamos después de tantos años, las condiciones van a estar igual o peor que cuando las dejamos.

No solo en tu caso, sino en el de muchos otros, aunque quisieran regresar a jugar a Cuba o representar al país es imposible por las leyes cubanas. ¿Qué opinión te merece este asunto?

Pienso que hay muy buenos jugadores fuera de Cuba que abandonaron la selección y tienen nivel para estar en el equipo. Lamentablemente, es un tema político y va más allá del deporte, pero, la verdad, no entiendo eso. Los atletas somos seres humanos y además de no poder jugar con nuestro equipo nacional, nos afecta tener que estar lejos de la familia por años.

¿A qué se dedica David Urgellés en la actualidad? ¿Es feliz lejos de los terrenos de fútbol?

En la actualidad me dedico a trabajar, soy feliz con la vida que llevo, pero siempre se extraña todo: la familia, donde naciste, tu cultura. Aunque no dejo de reconocer que lo más lindo que me pasó fue quedarme en Canadá, pues aquí tengo mi propio negocio y cada día lucho para seguir adelante.

Estás lejos de la familia, pero desde la distancia puedes ayudarlos en Cuba. 

Soy feliz también por eso, porque puedo ayudar a mi familia, cosa que en Cuba me era imposible. La familia siempre es lo primero, ayudo en lo más que puedo, quiero darles todo lo que no pude estando allá. En Cuba la vida es muy dura y a pesar de todo, ellos me ayudaron para que saliera adelante en mi carrera. Ahora, es mi turno de devolverles todo lo que hicieron por mí.

¿Qué se puede hacer para mejorar el fútbol cubano y sacar ese deporte adelante? 

Si se desea mejorar el fútbol cubano lo primero que se debe hacer es cambiar a sus dirigentes. Hay que encontrar de verdad a alguien que quiera llevar el fútbol cubano a lo más alto, alguien que de verdad sienta esas 4 letras (C-U-B-A ) y que sea profesional y transparente en su trabajo.

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