En la presente Serie Nacional, la defensa ha sido uno de los peores aspectos entre los tres principales renglones de juego.

Si de nuestros peloteros dependiera este año defender una ciudad, sería una tarea imposible, pues a duras penas pueden defender a sus compañeros lanzadores. Al principio, se podía pensar que era cosa de guantes fríos, pero a mitad de fase clasificatoria, los números son de escándalo.

Cierto es que, en la primera fase de la Serie 57, el promedio defensivo fue de .974, apenas dos puntos por encima del que se exhibe en este momento (.972). Pero el cambio ha sido radical en muchos equipos, y si a esto le sumamos los que usualmente defendían mal, algo huele mal.

Curiosamente, uno de los sotaneros, Pinar del Río, lo hace para .976, por encima del promedio del torneo. Los pativerdes, no obstante, no ganan debido a su endeble bateo (.244) y un pitcheo que se ha quedado por encima de lo normal, promediando 4.36.

Mayabeque, otro de los que anda luchando por la parte baja de la tabla, es el que mejor defiende (.982), con solo 15 errores en 851 lances, pero lanzan casi para más de cinco limpias por juego y batean .255, combinación poco ganadora.

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Matanzas, conjunto que ha lucido mal, anda tres puntos por debajo de la media, .969, pero a los Cocodrilos habría que dedicarles un santoral aparte por su cambio radical.

El resto de los equipos tienen más de 20 errores, oscilando entre los 21 y los 29, como el caso de Santiago de Cuba y Las Tunas (29),  La Isla (28), al borde de las tres decenas; mientras que Villa Clara, Sancti Spíritus, Cienfuegos, Granma, Camagüey y Ciego de Ávila tienen entre 22 y 23.

Curioso ver a Granma en este apartado negativo, pues en los dos años anteriores su defensa había mejorado ostensiblemente. ¿Será el cansancio?

Pero sin dudas, el marcador en rojo se posa en Sabuesos y Leones, quienes dirimieron hace poco un enfrentamiento entre los equipos que peor defienden en la campaña. Los Cachorros han cometido 35 pifias en 895 lances, para un pálido .961, y aún así exhiben una racha ganadora de miedo, a pesar de su alto pitcheo, pues batean por encima de .300 (.302), guarismo aumentado en buena medida a costa de los lanzadores de Industriales.

Precisamente, los dirigidos por Rey Vicente Anglada son la próxima víctima: los Azules son el equipo que peor lo hace a la defensa, para .959, con 36 marfiladas en 868 lances, solo manteniéndose en posición de vanguardia gracias a su poderoso bateo, que es el primero de la justa.

¿Se habrá descuidado de un año al otro tanto la defensa capitalina? ¿Ciertamente impacta tanto la ausencia de Yolbert Sánchez en el campo corto? Son los mismos jugadores en teoría, ¿qué puede ir tan mal? A los terrenos los podríamos culpar también de paso, pues ciertamente no se ven en las mejores condiciones. ¿Pero acaso no estaban malos hace un año?

Las malas manos, los brazos flojos, los nervios, el peso de los años, los viejos libritos. Si algo se podía reconocer a Víctor Mesa, amén de lo que se pueda decir en su contra, era su disciplina férrea en el entrenamiento defensivo. ¿Por qué razón no imitamos algo de lo bueno que nos dejó este estelar jardinero en sus últimos años de béisbol en Cuba?.