Cuando Cuba acaba de hacer pública su lista de 24 convocados para el Mundial de Atletismo de Londres 2017, todavía se hace visible la ausencia de uno con el que contaban para la producción de medallas para el agosto actual, el santiaguero Pedro Pablo Pichardo Peralta. La dirección del INDER sabe que para esta ocasión las posibilidades se ven escasas, a pesar de los avisos de la discóbola Yaimé Pérez (le ha ganado dos veces a la croata Sandra Perkovic esta temporada) y la competitividad de una extraclase como Yarisley Silva. Ellos también apostaban a los saltos del de las 4P, pero el santiaguero aprovechó una sesión de entrenamientos a mediados de abril en Stuttgart, para dar un brinco más grande y largarse en aquel entonces hacia destino desconocido. Solo el tuit de la corredora finlandesa Annimari Korte, daba algunas pistas, «tenía buenas ofertas y no era España».

 

Unas semanas después el subcampeón mundial de triple salto en 2013 y 2015, aparecía en las filas del club de atletismo portugués Benfica. Era un lujazo del club, porque es Pichardo, de los únicos cinco atletas del mundo en superar la importante barrera de los 18 metros. Y el santiaguero ya lo había conseguido en mayo de 2015, lo que todavía es su mejor marca personal: 18, 08 metros. En el Benfica, también se reencontró con otro cubano, el sub-campeón olímpico de Río 2016, en los 110 metros con valla, Orlando Ortega.

«Estoy muy feliz de representar al Benfica y espero saltar de nuevo por encima de los 18 metros con el club», declaró Pichardo, en lo que fueron sus primeras palabras luego del suceso en Alemania. Por supuesto, Pichardo entraba en conflicto desde su fuga con la Federación de Atletismo en Cuba, lo que le presupone la anulación de cualquier posibilidad de representar a su país, y la limitante de ocho años de regresar a la Isla. A sabiendas de eso, el cubano, según la prensa lusa, ya habría solicitado la nacionalidad portuguesa. En trámites de ello anda.

De hecho, ya hizo su primer salto en la alta competencia, luego de la lesión que lo alejara de los Olímpicos y los meses de incertidumbre, luego que desertara. Lo mejor fue el duelo que sostuviera, con el portugués Nelson Évora, reciente adquisición del Sporting (rival en los meeting del Benfica) y con quien compartiera podio en el Mundial de 2015. En el estadio de Charlety, en la etapa parisiense de la Liga del Diamante, Pichardo se estiró hasta los 17,05 metros, quedando cuarto, y Évora, fue sexto con 16, 91 metros. Con esa marca, el santiaguero hizo su mejor registro personal del año, mientras Évora que se consagró esta temporada, como el mejor triplista de Europa, tendrá que calzarse bien los zapatos, si bien le acaba de caer en casa competencia de la fuerte y de solo 24 años. En la misma parada de París, el también cubano del triple, ahora bajo la bandera de Azerbaiyán, Alexis Copello, quedaba detrás de Pichardo. La legión de caribeños anda desperdigada por el mundo cuando el Mundial está oyendo la conversación.

Claro, Pichardo apenas estiraba las piernas en París, porque en la Pontaise de Lausana dejaría con los brazos en la cintura al mismísimo líder de la temporada, el estadounidense Christian Taylor. Taylor, que todavía ostenta la mejor marca del año (18.11), es el actual campeón mundial, y sigue en la cima del ranking, tuvo que ver como el cubano le quitaba el oro de esta parada de la Liga del Diamante, en el último salto. Será un alivio para el norteamericano la ausencia de Pichardo en Londres.

Pedro Pablo Pichardo

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El santiaguero llegaba en Lausana a los 17.60 metros, y subía así al tercer lugar del ranking de la temporada, en apenas mes y tanto de regreso a la alta competencia. Con ese salto también desplazó al quinto puesto del ranking al único sobreviviente de la escuela de triple cubano que queda en la Isla, el jovencito Andy Díaz. En lo que Pichardo tramita su nacionalidad lusa, se le verá en cuanta competición incluya la posibilidad de incluir clubes, luego del papeleo, se le verá en el Mundial de 2019, y los Olímpicos de Tokio, bajo los colores de Portugal.

Para Cuba, lamentablemente, pese al talento que sí sigue formando (ver el Mundial de Cadetes), las opciones internacionales son cada vez más estrechas, si bien no consiguen estimular a sus estrellas nacionales y estos se les escabullen por doquier. Algunos eslabones en la política del INDER hace años están perdidos, mejor cerrar los ojos.