Rey Luis Savón

Año tras año, y generación tras generación, el boxeo siempre ha estado en la mira –y no precisamente para bien- del Comité Olímpico Internacional (COI), que lo quiere separar del contexto internacional. He escuchado mencionar desde acusaciones por sobornos a federativos y árbitros, hasta severas críticas a la AIBA por el incumplimiento de los estatutos institucionales.

Cada vez que sucede algo similar, la bulla dura varios días. ¿Cómo solventa la AIBA las críticas? Pues se reúne, sanciona y rompe la cadena “por el eslabón más débil”, que sin dudas son los jueces. Después, de nuevo a las mismas andadas, que no terminan jamás.

Recuérdese, entre otros, el sonado “Escándalo de Houston”, cuando esa ciudad estadounidense acogió el Campeonato Mundial de 1999. Según trascendió, muchos de los jueces recibieron obsequios de dirigentes de países poderosos para que favorecieran a sus representantes: joyas, relojes de altos valores y un sinnúmero de prebendas.

La delegación cubana acusó severamente a los organizadores de esa cita del orbe, y abandonó la justa una fecha antes del cierre, cuando fue despojado del triunfo su peso welter Juan Hernández Sierra. Al día siguiente, en el segundo cartel final, los púgiles franceses terminaron lanzando sillas hacia el encerado, en clara protesta por otro descarado despojo a uno de sus atletas.

COI exige reformas

El más reciente de esos “relajitos y fechorías”, aconteció durante los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. La AIBA decidió que los 36 árbitros y jueces que participaron en el certamen boxístico no intervendrían en ningún combate hasta que terminaran de ser investigados por las polémicas que generaron sus fallos entre los deportistas.

Uno de los boxeadores más indignados fue el irlandés Michael Conlan, al quedar eliminado en los cuartos de final ante el ruso Vladimir Nikitin. “El boxeo está tomado por jueces corruptos. Son unos malditos tramposos. Todo el tiempo recibiendo sobornos. Esos bastardos me robaron la pelea”, denunció el púgil.

Pero la actual directiva del COI, encabezada por su presidente, el alemán Thomas Bach, parece decidida a tomar partido, de una vez por todas, con lo que considera irregularidades en el accionar de la AIBA.

El pasado jueves, Bach fue claro en su decisión: “El COI se reserva el derecho de excluir el boxeo de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020″, exigiendo a la AIBA mejoras en su gestión económica y administrativa, así como en la integridad de la competición.

Desde la óptica puramente deportiva, el COI demanda un cambio sustancial en el sistema de designación arbitral, que deberá estar supervisado por un panel independiente. El venidero 12 de julio, fecha de la próxima reunión de la Comisión Ejecutiva del COI, es el plazo en el que, dijo Bach, esperan contar con avances sustanciales para no tener que plantearse medidas disciplinarias.

Para no perder la costumbre, la AIBA se vio envuelta en 2017 en una grave crisis institucional, que derivó en la dimisión del presidente, el taiwanés Wu Ching-kuo, quien fue reprobado por su propia directiva, debido a una serie de irregularidades en la administración del organismo. En su lugar fue elegido, de forma interina, el actual presidente, el uzbeko Gafur Rakhimov, a quien el departamento del Tesoro estadounidense ha asociado con el tráfico de drogas.

Boxeo cubano: ¿regresan los buenos tiempos?

Cuba apoya a Rakhimov

“En el Congreso de la AIBA, para salir electo como presidente, hay que recibir más de 20 votos de los representantes de las federaciones nacionales enroladas al organismo boxístico. Y Gafur (Rakhimov) recibió más de 40 cartas de voto”, dijo a Play Off Magazine el presidente de la federación cubana y Miembro del Comité Ejecutivo de AIBA, Alberto Puig de la Barca, en alusión al apoyo que le brindan los países miembros de la AIBA.

“Pero Gafur está en la lista negra del departamento del Tesoro en Estados Unidos, que lo quiere dominar todo. En Uzbekistán, tanto el gobierno como el comité olímpico, han sabido limpiar la imagen del presidente de la AIBA y lo apoyan totalmente”, aseveró Puig.

Pero el COI se mostró en pleno desacuerdo con el proceso de transición realizado tras la salida de Wu. Por ello, Bach ratificó que se congelarán los pagos a la AIBA, y señaló que su organismo abrió una investigación sobre la entidad que regula el boxeo amateur. Asimismo, el COI espera un informe de situación de la AIBA a más tardar para el 30 de abril.

Además, el directivo alemán criticó que la AIBA desestimara un informe que señalaba los problemas en los arbitrajes, especialmente los signados en la justa olímpica de Río de Janeiro.

La máxima entidad del pugilismo mundial reaccionó este jueves sorprendida a la amenaza del COI. “Es muy decepcionante. La AIBA esperaba que el comité ejecutivo del COI comprendiera que el proceso necesario para implementar estas medidas requiere tiempo y que los últimos pasos dados han sido positivos”, indicó el organismo pugilístico en un comunicado.

“En los próximos seis meses, la AIBA realizará una revisión completa de la organización”, indicó el organismo, que habló de un denominado “Plan de Refundación” de la entidad. Este plan será debatido en julio durante la sesión del comité ejecutivo de la AIBA. Entonces, esperemos para ver cómo termina este duelo de AIBA contra el COI.

Para Cuba, sería un duro golpe que el boxeo salga del contexto olímpico en Tokio 2020. Esta disciplina ha sido bien llamada “buque insignia” del deporte de la Isla, porque siempre obtiene medallas en las citas cuatrienales.