Roger Moratón creció admirando a Juan Román Riquelme y Ricardinho, dos figuras del fútbol 11 y el futsal, respectivamente. Quizás, no lo sabía, pero era una premonición de lo que sucedería con su vida años más tarde, pues se convertiría en un practicante de élite de la modalidad de sala.

“El futsalista se forma en la calle”, es una máxima que a nivel mundial está probada, sin embargo, casi todos tienen un paso por el fútbol de campo. Él, no es la excepción. Comenzó siempre en el césped, solo pisaba el asfalto o el tabloncillo como entretenimiento, hasta que este se convirtió en su mayor felicidad.

Roger Moratón fue el mejor jugador de futsal del Campeonato Nacional de 2018 y al año siguiente fue escogido como el número 1 del país. Tras varios años en la élite, sufrió una lesión en su talón de Aquiles, pero se encuentra recuperándose para volver más fuerte.

¿Cómo llegas al deporte?

A los nueve años empecé a entrenar en la escuela Aguayo del municipio Diez de Octubre, con los profesores Dany y Alexander Mosquera. Ese mismo año participé por primera vez en la provincial de la categoría 9-10 y ganamos. Al año siguiente hacen la captación para la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE) y aprobé. Después pasé a la ESPA provincial y más tarde a la nacional. En todas esas categorías fuimos campeones nacionales cada temporada.

¿Por qué decides cambiar de manera definitiva al futsal?

El cambio fue a raíz de que empecé a jugar en la Kid Chocolate el campeonato provincial. Ver las gradas llenas, de noche, la verdad me enamoró y me di cuenta de que tenía más futuro ahí que en el 11. Es más fluido, todo pasa muy rápido y hay que estar concentrado, es muy técnico, muy táctico, pero me adapté a la perfección.

Participé con La Habana en los campeonatos nacionales de los años 2012 y 2013 de primera categoría. En 2014 incursioné por primera vez en un torneo de forma organizada. Estuve en el nacional de esta modalidad y por mi buen rendimiento fui llamado a la preselección de la absoluta que después obtuvo el boleto mundialista a Colombia 2016. A partir de ese momento, solo me he dedicado al futsal, y desde 2018, pertenezco al equipo Cuba.

Desde sus primeros pasos en el balompié, Moraton ha sido un ganador. En cada uno de los equipos que ha estado, el triunfo ha sido parte de su carrera. Los resultados deportivos de Roger lo han llevado a la cima a base de buenas actuaciones que han derivado en reconocimientos individuales y trofeos colectivos.

Fui campeón nacional en futbol 11 en todas las categorías, así como en el futsal con el conjunto La Habana dos veces. Como premio individual fui el mejor jugador del campeonato nacional de 2018, donde ganamos ese año el título de liga y la copa Jorge Gelabert. A los pocos meses, la Asociación de Fútbol de Cuba (AFC) me reconoció en la gala de premiación como el atleta más destacado del futsal en la Isla. Para mí ha sido, individualmente, el mayor logro.

¿Cómo es tu día a día?

En lo personal, para poder entrenar es fácil. Cuando estoy en La Habana, me ejercito por la mañana todos los días y trabajo los fines de semana, pero cuando estoy en la selección si me es complicado porque tenemos doble sesión de entrenamiento y muchas veces las concentraciones son internados.

¿Qué papel juega el entrenador en tu vida deportiva?

Fundamental. Sobre todo, en el aspecto comunicativo, es bueno siempre que el atleta y el entrenador tengan buena comunicación, eso facilita mucho más las cosas. A la hora de trabajar en equipo, pienso que es clave tener la confianza del director técnico y más aún, el apoyo en los momentos malos que muchas veces pasamos los atletas. El factor psicológico es una de las bases para el buen rendimiento.

Tuve la oportunidad de ser entrenado por glorias de este deporte en todas las categorías: Clemente Reynoso, Isvén Román, Wilfredo Carbó, Freddy Herrera, Lázaro Rodríguez, Fidel Hernández, Yoelvis Sánchez Leal, entre otros. A todos, les debo todo lo que he logrado. Aprendía mucho de cada uno y hoy día siempre me acuerdo de ellos con mucha admiración y cariño.

Es bien sabido que el futsal no es considerado un deporte por el INDER y todavía entra en la categoría de actividad recreativa. ¿En qué sentido esto les afecta a los futsalistas?

El problema principal es el acceso a los implementos deportivos porque muchas veces estamos sin las condiciones adecuadas para poder entrenar. En la selección es distinto, sí nos apoyan mucho más con el tema de las zapatillas y la ropa de entrenar, pero cuando estamos fuera de la selección, se complica un poco por la escasez que existe de estos.

Desde el plano personal, a través de amistades y la familia, me ayudan bastante en ese aspecto. En ocasiones me las regalan o me las envían desde otro país. Eso es algo que agradeceré siempre, su apoyo incondicional.

Asimismo, acá en la capital ahora estamos pasando un poco más de trabajo porque no tenemos tabloncillo desde que dejó de existir la Kid Chocolate. Por tanto, se nos ha dificultado mucho más a la hora de prepararnos para los torneos.

¿Cómo crees que puedan mejorar estos problemas?

Creo que las condiciones no son las óptimas, pero, tampoco son las más malas. Se pueden mejorar algunas cosas, pero muchas veces no está en manos de los entrenadores ni de los directivos por la escasez que existe de los implementos deportivos. Se prioriza la selección nacional, pero en la provincia y los municipios se dificulta más. Me refiero al tema pelotas y terrenos, que muchas veces no tenemos dónde entrenar.

Has hablado sobre la Kid Chocolate y la importancia que tiene para este deporte. Muchos la consideran la casa del futsal en Cuba. ¿Pudiste jugar allí? ¿Qué opinas sobre su desaparición?

Sí, así es, gracias a dios pude disfrutar de la Kid Chocolate. Desde joven me gustaba ir a ver los partidos, era un escenario muy bonito y se vivía un ambiente futbolístico único. Ver esas gradas llenas en cada partido del provincial, campeonato nacional o algún duelo de la selección era maravilloso. Pude jugar desde el 2013 en ella hasta que decidieron quitarla.

La primera vez que jugué allí, recuerdo que estaba llena. Jugamos contra la selección de Venezuela porque ellos se estaban preparando para un Torneo Centroamericano. El partido estaba 2-2 y en el último minuto anoté el gol de la victoria. Cada vez que pienso en ese momento me erizo, la afición enloqueció, fue un estruendo que jamás he vuelto a sentir en ningún otro terreno, fue mágico.

El último año que estuvo todavía en pie, tuve el privilegio de ganar la provincial con 10 de octubre, la Copa Gelabert y el Campeonato Nacional con La Habana en el 2018. Opino en lo personal que fue una mala decisión derribar esa instalación que por tantos años fue la cuna del futsal en Cuba, tras su desaparición los resultados en la capital y en el país no han sido favorables.

Futbolista de sala Roger Moratón
Hansel Leyva Roger Moratón, futbolista de sala cubano

Formaste parte del equipo que participó en el Premundial donde Cuba no pudo clasificar a su sexta Copa del Mundo. ¿Qué opinas al respecto de este torneo?

La imposibilidad de llevar al país a su sexto mundial tuvo varios factores, el más influyente fue la pandemia. Nosotros empezamos la preparación a finales del año 2018, llamaron a los integrantes de la selección para empezar los entrenamientos con vistas al Premundial. Estuvimos varios meses entrenando muy bien y tuvimos la posibilidad de asistir a Brasil 15 días. Allí jugamos contra clubes de la liga Paulista de muchísimo nivel. Luego, a los pocos meses tuvimos la posibilidad de disputar tres duelos de preparación en Costa Rica y estábamos por muy buen camino, pero cuando llegó la pandemia todo se detuvo.

Nos mandaron para la casa a todos los atletas porque quedaron suspendidas todas las actividades deportivas en ese año. Teníamos un plan de entrenamiento individual, pero lo cierto es que fue demasiado tiempo sin poder entrenar. En marzo del 2020 fueron los últimos entrenamientos de la selección como equipo, después no nos vimos más hasta diciembre que hicieron un llamado de 15 días para Ciego de Ávila y posteriormente nos volvimos a ver un mes antes del torneo.

 Estuvimos prácticamente un año y medio sin poder entrenar con total normalidad, pero los demás países de CONCACAF nunca pararon su preparación, ellos siguieron sus ligas independientes y continuaron entrenando como selección, teníamos mucha desventaja respecto a los demás equipos del área. Sin embargo, en lo personal no vi mal al equipo, estuvimos ganando a El Salvador y Estados Unidos en el primer tiempo. Después perdimos los partidos, porque físicamente no estábamos al nivel de la competencia.

Comparado con el resto de los demás elencos, el rival más complicado fue Nicaragua. En la primera parte empezamos perdiendo 3-0 y justo cuando arrancó el segundo tiempo marqué el 3-1. Levantamos mucho el juego, tuvimos ocasiones y no las aprovechamos. Después todo se complicó más porque estábamos obligados a ganar los partidos restantes, pero no pudimos, caímos ante El Salvador 1-2 y 2-4 con Estados Unidos.

¿Qué sentiste dentro del campo mientras jugabas en una instalación de primer nivel ante tanto público?

Fue una experiencia única, era un torneo difícil, donde nos jugábamos la clasificación a un mundial. Jugar en el Domo de Guatemala fue extraordinario. Ya varios jugadores con experiencia me habían dicho que es uno de los mejores estadios del mundo. Tuve la oportunidad de debutar con gol allí y pese a no poder conseguir la clasificación, tengo un recuerdo especial de ese evento.

Ese Premundial fue tu participación más importante con la selección nacional, donde ya eres un establecido. Sin embargo, antes no era así. Pasaste por duros momentos que te marcaron. ¿Qué sucedió en los años previos?

Sí, tuve algunas decepciones. Una de las mayores fue en el año 2013 cuando me dejaron fuera de la selección nacional Sub-20 de fútbol 11 que después fue al mundial de Turquía. Luego, en el 2015, cuando hicieron el equipo de futsal con vistas al Premundial, también fue un golpe duro porque tuve muy buen rendimiento tanto en el campeonato nacional como en la preselección, pero en aquel entonces me dijeron que era muy joven y que debía seguir adquiriendo experiencia. No daba crédito porque durante la preparación fui el segundo goleador del equipo y sentí que estaba preparado para ocupar un lugar en el equipo que participó después en el mundial de Colombia 2016.

Tras estos dos golpes, ¿pensaste en dejar el deporte?

No, nunca me pasó por la cabeza a pesar de ello. Seguí luchando y al final la vida, mis compañeros y el fútbol me premiaron por el esfuerzo. El que persevera triunfa y yo soy el ejemplo de ello.

En estos momentos estás lesionado. Llevas casi cuatro meses alejado de las canchas. ¿Cómo fue esa lesión?

La lesión me venía ya de hace un tiempo, pero no me dificultaba mucho para entrenar, hasta que este año cuando empecé a entrenar con la selección de La Habana para el campeonato nacional tenía mucho dolor y decidí ir a verme al hospital Frank País con el equipo de médicos que atienden a los atletas de alto rendimiento. Cuando me hicieron los exámenes el diagnóstico fue “Calcificación en el talón de Aquiles del pie izquierdo”, me dijeron que debía operarme porque si seguía jugando podía ser mucho peor después. La decisión fue ir al salón para poder estar al cien por ciento. Todo salió bien y me estoy recuperando progresivamente.

Las mañanas de Roger Moraton están marcadas por dos pilares de su vida, su hijo y el fútbol. El balón y la sonrisa de Roger Manuel Jr., la fijación con ambos es tal, que parece no importarle que hasta dentro de un mes no volverá a pisar una cancha de fútbol, o, que lleva desde marzo de 2022, sin hacer lo que más le apasiona.

¿Cuánto tiempo estarás de baja? ¿Consideras que volverás a tu mejor nivel?

Según los médicos, debo estar de cuatro a cinco meses sin poder volver a entrenar al máximo nivel. Me restaría aún un mes más de recuperación para regresar, ayudar al equipo La Habana y luego a la selección nacional. Con respecto al regreso, creo que sí. Siempre mantengo la mente en estado positivo. Hice lo que tenía que hacer. Era importante eliminar lo que me estaba haciendo daño en el pie para poder continuar mi carrera deportiva al máximo nivel. Creo que estaré mucho mejor porque jugaré sin molestias.

¿Cómo ves la salud del futsal en Cuba hoy día?

Creo que eso está en manos de los directivos. La calidad de los jugadores la tenemos, sobre todo, hay mucha masividad, se practica mucho futsal en Cuba, especialmente en La Habana. Hay mucho talento, solo queda trabajar y trabajar. Creo que ha sido muy buena la decisión que tomó la Asociación de Fútbol de Cuba (AFC) al modificar el formato de la liga nacional donde se juega casi el año entero (seis meses). Es muy bueno para el desarrollo de nosotros los atletas. Además, tendremos mayor cantidad de partidos disputados, lo que aportará rodaje y para los jóvenes será la oportunidad de adquirir experiencia, espero que siga así y se mantenga ese sistema de competencia.

Fuera del deporte, tienes un niño, una familia y mucha gente que te apoya. ¿Cómo es tu vida cuando no estás con un balón en los pies?

Soy trabajador por cuenta propia, aunque soy Licenciado en Cultura Física. Me gusta mucho pasar tiempo con mis seres queridos, dígase familia, amigos y compañeros de profesión. Aunque no esté practicando en estos momentos, me mantengo siempre en el ambiente futbolero. El nacimiento de mi hijo fue la mayor alegría que he tenido en estos 29 años. Luego está el fútbol, que es un modo de vida y que, después de mi familia, es lo más importante que tengo.

¿Qué sueños te quedan por cumplir?

Participar en un mundial, creo que va a ser el mayor premio en mi carrera deportiva. Sé que se puede cumplir. Por otro lado, está la contratación fuera del país, pero eso es más complicado. Hasta ahora no se ha dado ningún caso de algún jugador de futsal contratado vía INDER, pero igualmente es un sueño también poder jugar en una liga foránea y probar mi talento. Las ocasiones que jugué internacionalmente lo hice bien y pude marcar varios goles.

Los últimos meses han sido duros por la lesión, pero gracias al apoyo de mi familia, de mis compañeros y entrenadores he podido salir adelante. Estoy ansioso por regresar al tabloncillo y seguir haciendo lo que me gusta: jugar futsal. Pienso que el futuro va a ser bueno y productivo, tanto en el plano personal como en lo deportivo. Creo que, si se trabaja como en 2019 y se prepara al equipo con tiempo y bien, Cuba regresará a un Mundial.

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