Un luchador excepcional, así define al gladiador cubano del estilo grecorromano Ismael Borrero su entrenador principal, Raúl Trujillo, quien destaca del santiaguero su gran talento y entrega.

Campeón olímpico de Río de Janeiro 2016 y monarca del orbe en Las Vegas 2015, Borrero sabe que llegar a la élite mundial es complicado, pero mantenerse exige aún más sacrificio y voluntad, de ahí que no descuide cada detalle de su preparación luego de un 2017 con poca acción.

Ahora, nuevos retos asoman en su carrera deportiva, como el cambio de peso de los 59 a los 67 kilogramos, división esta última en la que conquistó la medalla de oro en el Torneo Internacional de lucha Granma-Cerro Pelado, en febrero pasado, en La Habana.

En ese certamen, Borrero volvió a mostrar su gran nivel competitivo para aventajar en la final 8-4 a su compatriota Miguel Martínez, ganador del título en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Veracruz 2014.

Sobre esa victoria, su participación reciente en un torneo en Irán y otros retos por venir, Borrero dialogó con la Revista Play Off Magazine.

¿Cómo te ha ido en el inicio de este año 2018?

Pienso que ha sido aceptable, sobre todo porque todavía estoy con mucho déficit de entrenamiento, pero a pesar de eso en la Copa Takhti en Irán luché bastante bien y discutí la medalla de bronce frente a un iraní que me ganó una pelea muy cerrada, por lo que terminé en el quinto lugar.

¿Fue un certamen de calidad?

Sí ahí la calidad de los contrarios fue muy alta, sobre todo por la presencia de los luchadores de Irán, que están entre los mejores del mundo en este deporte.

¿Qué sensaciones te dejó el recién concluido Torneo Internacional Granma-Cerro Pelado?

En realidad hubo poca rivalidad con atletas extranjeros, en mi peso solo enfrenté en las semifinales al estadounidense Soncho Alejandro, a quien superé con amplia ventaja de 9-0 y el resto de los combates fueron contra compañeros míos de la preselección nacional.

No obstante, este evento me da más preparación para competir en los torneos que se avecinan, como el clasificatorio a los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla, que será aquí en La Habana en el mes de marzo (del 20 al 27).

En sentido general me sentí bien, aunque aún no estoy al cien por ciento de mi forma deportiva, pero me llevé la medalla de oro y eso siempre motiva a cualquier deportista.

Borrero, tras ganar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. FOTO: Tomada de Sputnik.

¿Por qué estás ahora en los 67 kilogramos y no en 59, división en la que conquistaste el oro olímpico y mundial?

Ahora estoy en los 67 kilos porque se me dificultaba mucho hacer el peso anterior, tenía que bajar mucho para competir y, junto a mis entrenadores, decidimos el cambio.

Por el momento trataré de prepararme lo mejor posible en esta nueva división, a ver si logro resultados tan buenos como en la anterior.

¿Esta categoría te exige mayor preparación física?

Sí, claro, y más fuerza que antes porque ahora los rivales que enfrento tienen mayor fortaleza.

De vuelta al Granma-Cerro Pelado ¿te sientes complacido con tu actuación en la final frente a Miguel Martínez?

No del todo porque hubo momentos de la pelea que me sentí un poco cansado, pero sí supe atacar en el momento preciso para marcar los ocho puntos y ganar, que es lo más importante.

Martínez y tú son santiagueros ¿empezaron juntos en la práctica de este deporte?

Sí, desde niños empezamos juntos a practicar la lucha en Santiago de Cuba. Nosotros nos conocemos mucho, y aunque ya lo he derrotado tres veces en los 67 kg lo considero un luchador difícil, para ganarle hay que hacerlo todo bien sobre el colchón.

¿Entonces seguirá la rivalidad entre ustedes para asistir a la lid centrocaribeña de Barranquilla?

Seguro, porque aunque yo tenga mejores resultados en mi carrera deportiva, Miguel está más acostumbrado a los 67 kg, los dos queremos ir, pero les tocará a los entrenadores decidir quién está en condiciones de ganar esa competencia.

Borrero durante la competencia de los Juegos Olímpicos de Rio 2016. FOTO: TASS

A finales de octubre será el Campeonato Mundial en Hungría. ¿Te imaginas alcanzado otra medalla a ese nivel, ya sea de oro, plata o bronce?

No he pensado en eso todavía porque me falta mucho por entrenar para adaptarme a este peso, de aquí a allá pueden pasar muchas cosas, pero lo que sí te aseguro es que me prepararé con la misma energía de siempre.

¿Cuánto crees que debes mejorar en los 67 kilos para recuperar el nivel que te llevó a la gloria olímpica y mundial?

Debo mejorar mucho, sobre todo adaptarme a la diferencia de peso, imagínate que ahora tengo de ocho a 10 kilogramos más que en mi antigua división, pero pienso que con una buena preparación todo es posible.