Logré lo que quise. Pasé por todas las categorías del fútbol de campo y luego en el futsal. No pude participar en un mundial de 11, pero sí en el sala. Me llevo conmigo siempre esos campeonatos del mundo, la victoria ante Islas Salomón, los topes y enfrentamientos ante Brasil, llevar el brazalete de capitán por seis años y formar parte del equipo Cuba que participó en la última cita del orbe.

Isvén Román García es una de las leyendas del futsal cubano. Cuando aceptó conversar supe que tendría la oportunidad de descubrir parte de la historia de este deporte en nuestro país. Disimular la alegría era difícil, pero poco a poco dejé de ser un aficionado al fútbol para vestirme de periodista, al fin y al cabo, ese era mi rol.

¿Cómo llegas al deporte?

Desde pequeño supe que el fútbol era mi destino. A los seis años comencé y a los ocho integré la categoría infantil del municipio Cerro. Con el paso del tiempo fui desarrollándome hasta que fui convocado con la selección nacional Sub-20.

Pasaste del futbol de campo al futsal ¿Por qué?

Sí, se dice que no hay mal que por bien no venga. Se hizo un llamado a mi categoría por aquel entonces para participar en los Juegos Panamericanos de 2003 y los Olímpicos de Atenas 2004. Sin embargo, pese a mis excelentes resultados, no fui incluido en el equipo.

Me sentí decepcionado, pero en el Instituto Superior de Cultura Física “Manuel Fajardo”, donde cursaba la licenciatura en Cultura Física, se celebraría la Olimpiada del Deporte Cubano. Formé parte del elenco de mi universidad y topamos con la selección nacional de futsal. De ahí fui captado a modo de prueba y al año siguiente (2004) me convertí en plantilla oficial del equipo.

¿Cómo asimilaste el cambio?

Bien, ya tenía algunos conceptos básicos del fútbol 11, así que solo debía aplicarlos en esta modalidad y poco a poco, nutrirme de sus particularidades. El futsal es mucho más dinámico, más táctico, debes tomar decisiones en cuestión de segundos, pero al final, la esencia es la misma, solo que en un espacio reducido.

¿Qué se siente jugar un Campeonato del Mundo de Futsal?

Cualquier atleta te dirá que su sueño es participar en unos Juegos Olímpicos, el de un futsalista, es jugar un Mundial. China Taipei 2004 fue mi primera participación. Estar allí y representar a Cuba fue muy emotivo. De Brasil me llevo que fui como capitán. En Guatemala, anteriormente fui escogido para ello.

Fue una responsabilidad y un compromiso inmensos, los predecesores de esta distinción habían sido leyendas como Wilfredo Carbó, Adalberto Guerra y Juan Carlos Portal (para mí, el mejor de todos los tiempos). Además, usaba el dorsal “10” que Papi Portal había llevado.

Recuerdo de manera especial haber podido jugar con él en 2007, cuando el futsal fue insertado por primera vez en unos juegos multideportivos (Panamericanos en Rio).

Isvén Román es uno de los pocos privilegiados que jugó con las más grandes leyendas del futsal masculino cubano. “Mantengo excelentes relaciones con Ronald Egozcue, Freddy Herrera, Wilfredo Carbó, Adalberto Guerra, Boris Sanamé, Dagmar Gómez, Francisco López, Jhonnet Staling, Yampier Rodríguez, Yulier Olivera, Fernando Chapman, Eduardo Angola Morales y Juan Carlos Portal (Papi Portal).

Nos reunimos de vez en cuando y recordamos los momentos que vivimos juntos. Fuimos y somos hermanos dentro y fuera de la cancha. Es un orgullo para mí haber compartido con ellos tantos años”, recuerda.

Jugaste con grandes futsalistas cubanos ¿Qué diferencias y similitudes hay entre ellos y los muchachos que entrenaste después en cuanto a mentalidad, estilo y juego?

Sí. Tuve el privilegio de compartir cancha con esos jugadores y es difícil hacer comparaciones puesto que fueron etapas diferentes a nivel nacional e internacional.

En un principio, aquellos equipos solo tenían integrantes de La Habana y creo que por eso había más unidad. Para el año 2000 se incorporaron atletas de otras provincias, quienes tenían mucha técnica y maestría en el tabloncillo.

Con respecto a los jugadores de este siglo, con los cuales participé en Mundiales y luego tuve la oportunidad de entrenar, había más conocimiento de la táctica. Creo que era normal, pues el futsal evolucionó y se convirtió en un juego donde la pizarra era clave, aún lo es.

Este deporte se ha desarrollado mucho y los entrenadores priorizan los aspectos tácticos por encima de la calidad individual, aunque los muchachos de esta nueva generación tienen cualidades excepcionales. Lo que prima en ambos momentos es el deseo de participar en campeonatos del orbe y demostrar la calidad del futsal cubano.

¿Y el Mundial de Brasil 2008?

En 2008, durante la Fase de Grupos del Mundial en Brasil, vencimos 10-2 a Islas Salomón y se convirtió en la primera victoria de un equipo cubano de futsal en citas del orbe. En aquel momento ni siquiera me di cuenta de lo que habíamos logrado. Estábamos muy concentrados en el objetivo que era pasar de ronda en un grupo complicado frente a Rusia, Japón y el anfitrión del torneo.

Isven Román
Hansel Leyva “En aquel momento ni siquiera me di cuenta de lo que habíamos logrado”.

Sin embargo, con el paso del tiempo me di cuenta de la magnitud de aquella actuación. Había sido el capitán del primer y único triunfo de una selección cubana en el torneo por excelencia de este deporte. Era historia pura.

De aquella edición también recuerdo el partido contra Brasil. Eso siempre es una oportunidad. Tuve la posibilidad de enfrentar a Falcao, para mí, el mejor de todos los tiempos en esta modalidad y luego compartimos fuera de la cancha. Con él, me hice fotos y hablamos sobre fútbol durante un buen rato, incluso, tras mi retiro, ya como preparador físico de la selección nacional, coincidimos en otros campeonatos y charlamos sobre cómo podría mejorar el futsal en Cuba.

¿Qué resultados individuales fueron para ti los más importantes de tu carrera?

En el año 2013 fui el atleta más destacado de La Habana en deportes colectivos. Además, en 2011 y ese año gané los campeonatos nacionales con el equipo de la capital. También fui, en esas ocasiones, seleccionado como el mejor futsalista del país.

Recuerdo también que en el año 2006, participé en los Juegos Centroamericanos Universitarios celebrados en Venezuela. Allí obtuvimos el cuarto lugar del torneo. En 2014 fuimos al Grand Prix de República Dominicana, donde alcanzamos la medalla de bronce y ese mismo año, también jugamos la Copa de Clubes en Guatemala quedando cuartos.

Además, participé en varias Olimpiadas del Deporte Cubano y Juegos del Alba. Todos estos campeonatos los llevo siempre presentes porque fueron clave en mi carrera deportiva a nivel nacional e internacional.

Durante tu carrera en activo, compaginaste el estudio con el alto rendimiento ¿Cómo influyó esto en tu desempeño?

Me sirvió mucho. Comparaba lo que hacía durante el entrenamiento con lo que aprendía en clase. Siempre traté de encontrar un equilibrio en la preparación para dar el máximo. La individualización de las cargas es uno de los principales problemas para entrenar cuando se practican deportes colectivos, en ese sentido, siempre lo manejé de la mejor manera posible gracias a la carrera que estudiaba.

Posteriormente, cuando asumí como preparador físico de la selección cubana ya tenía un Máster en Entrenamiento Deportivo para el Alto Rendimiento. Gracias a ello, pude aplicar mejor aún mis conocimientos, desde el borde la cancha es diferente, todo lo que aprendí, se lo inculqué a mis pupilos para potenciar sus características y habilidades.

Tuviste una lesión en el ligamento colateral medial y la periferia del menisco de la rodilla derecha ¿Cómo lo afrontaste?

Fue un momento muy triste. Jugaba en cualquier torneo que se realizara, fuera en cemento, tabloncillo o césped, y siempre daba el máximo. Aquel día se me torció la punta del pie derecho. Continué por el calor de la situación, pero luego sentí el dolor y era insoportable. La rodilla la tenía muy hinchada y acudí a Medicina Deportiva, quienes me trataron con células madre para regresar cuanto antes.

Ya recuperado, entrenando en el tabloncillo del Fajardo, recaí y mi carrera como futsalista terminó. Me di cuenta que no volvería a estar en plenitud de forma y con 31 años, creo que fue el paso que tocaba en mi vida. No me arrepiento porque fue por mi bienestar, ya había logrado todo lo que siempre me propuse.

La demolición de la Kid Chocolate hizo mella en todos los que alguna vez jugaron allí ¿Qué opinión te merece su demolición?

Los mejores futsalistas de Cuba han salido de ahí. Esa siempre fue la casa del fútbol sala en nuestro país. Fue una decisión que se tomó y no estuve de acuerdo. Creo también que tras su demolición, esta modalidad ha ido decayendo, los resultados a nivel internacional no han vuelto a ser los mismos.

No era solo el fútbol sala, se vieron afectados el levantamiento de pesas, el judo, la lucha, el bádminton, el balonmano, el voleibol. Era una polivalente que incluso tenía gimnasio. Quien más ha sufrido ha sido la afición, que iba a disfrutar de un espectáculo que ya no existe. Poco a poco la Ramón Fonst va acogiendo estas actividades, pero nunca será lo mismo.

¿Qué sucedió tras el retiro?

La Asociación de Fútbol de Cuba (AFC) me dio la posibilidad de ir como ojeador al campeonato nacional de 2015 celebrado en Santiago de Cuba. Ahí estuve como organizador también.

Luego me proponen ser parte del colectivo técnico de la selección como preparador físico con vistas al Premundial que se jugaría en Costa Rica con el objetivo de alcanzar la clasificación al Mundial de Colombia en 2016.

En 2017 continué en mi rol y asistimos a la Copa de Clubes que tuvo lugar en Honduras. Así seguí hasta el pasado Premundial jugado en Guatemala, donde no pudimos lograr el boleto a Lituania 2021. Posteriormente, me desligué de esta actividad por decisión personal.

En algún momento creo que regresaré, pero ahora estoy en otra etapa de mi vida y veré cómo se van desarrollando mis proyectos.

¿Consideras que nuestro país regresará a un Campeonato del Mundo?

Sí, debemos mantener la misma dinámica que se tenía previo al Mundial de Lituania 2021, al que lamentablemente no pudimos asistir. Creo que Cuba tiene potencial no solo para volver a jugar una cita mundialista, sino para avanzar un poco más.

El talento y las ganas por parte de los muchachos, así como el nuevo formato del campeonato nacional son bases para el prometedor futuro que tendrá nuestro país en este deporte.

Aquí siempre ha habido talento. Es cierto que otras ligas tienen mejores condiciones para entrenar y desarrollar este deporte, pero en Cuba hay un futsalista en cada esquina, eso nunca va a cambiar. Sin embargo, creo que la falta de entrenamiento y de convocatorias de preselecciones para enfrentar torneos ha provocado que el futsal se haya estancado.

En otros países, sus jugadores han podido insertarse en otros campeonatos e indudablemente el nivel ha aumentado. En este sentido, el cambio de formato de la Liga Nacional permitirá que los atletas estén en forma para ese tipo de lides, los va a mantener jugando casi todo el año, los entrenadores también potenciarán sus conocimientos y poco a poco esta modalidad volverá a planos estelares como antaño.

Si desde edades tempranas, comenzamos a fomentar la práctica de futsal y si, finalmente la AFC inserta esta modalidad en las EIDE del país, veremos un resurgir en el balompié cubano.

Pues si lo analizamos, formar futsalistas sirve como cantera para el fútbol de campo, incluso, llegarían a la élite con conocimientos básicos para potenciar su talento y el nivel de la selección cubana.

¿Consideras que el cambio de formato del Campeonato Nacional ayudará a mejorar el futsal cubano?

Era una petición que se había hecho durante mucho tiempo. Me parece muy correcta la decisión tomada por la AFC que se juegue durante seis meses. Es muy importante entrenar, pero jugar de manera oficial aporta mucho a nivel técnico-táctico.

Los jugadores y entrenadores se verán beneficiados en demasía por este nuevo formato. Cuando un futsalista entrena puede sentirse bien, pero estar en el terreno, ante disímiles situaciones de juego, donde debes tomar decisiones rápidamente, provoca un desarrollo que el entrenamiento no puede ofrecer.

¿Qué papel tiene el entrenador en este sentido?

El entrenador es la cabeza del grupo, por tanto, su papel es muy importante. Ellos son quienes tienen las ideas para llevar al equipo hacia donde ellos necesitan. Deben guiar a los pupilos por el camino correcto para lograr los resultados deportivos que desean.

Siempre vi a los directores técnicos como un modelo a seguir. Hoy día juego ese rol. Entreno al equipo sub-13 de fútbol de campo del municipio Cerro. Recientemente fuimos campeones en la liga que se celebró entre los meses de mayo, junio y julio.

De las 11 jornadas disputadas ganamos 10 partidos y perdimos solo uno. Ha sido uno de los momentos más felices de mi vida. Mirar a los ojos de esos niños y ver la alegría de ser campeones me llenó de orgullo.

Existen varias ligas organizadas de esta modalidad en la capital ¿Estás familiarizado con ellas? ¿Consideras que aportan al desarrollo del futsal en el país?

Sí, al no tener una pirámide estructurada en el futsal, este tipo de ligas que se juegan en La Habana, permiten que se desarrolle este deporte en la capital. La presencia de varios árbitros con categoría FIFA y con experiencia en campeonatos nacionales, así como la organización que tienen, remarca la seriedad de estos torneos.

Los muchachos que comienzan aquí, ya tienen una  base para luego insertarse en el futsal a nivel provincial y nacional.

Existe una referencia del pasado que es el Mundialito de Aguayo. De allí salieron jugadores con mucha calidad que luego pasaron a ser historia del futsal cubano como Ronald Egozcue y ahora Roger Moraton.

Isven Román
Hansel Leyva “Mirar a los ojos de esos niños y ver la alegría de ser campeones me llenó de orgullo”.

¿Qué opinión te merecen las contrataciones vía INDER?

El mundo ha avanzado vertiginosamente, Cuba no podía quedarse atrás si deseaba mantener la competitividad. Por tanto, creo que las contrataciones son un paso importante y válido para desarrollar el talento que hay en la Isla.

Está sucediendo con el beisbol, el balonmano, el voleibol, el baloncesto, el fútbol de campo. Aún no ha llegado al futsal, pero en algún momento sucederá.

¿En algún momento fuiste contactado por algún club extranjero?

Cuando estaba en activo, muchos clubes de Centroamérica nos monitoreaban, pero nunca pudimos acceder a un contrato en una liga foránea. Hay que ver las contrataciones como algo positivo para el deporte cubano.

Esos mismos jugadores que van a otros países, regresan con nuevas maneras de entrenar, adquieren un conocimiento técnico-táctico que ayuda a su equipo y por supuesto, mejora la calidad de vida del atleta, que es un factor muy importante en este sentido para evitar el éxodo de deportistas.

¿En algún momento pensaste en emigrar?

Nunca me pasó por la cabeza, no estuvo en mis planes. Siempre lo vi en mis padres, sobre todo mi papá, él viajaba mucho por trabajo y nunca se quedó. Creo que eso me marcó. Además, no hubiese sido capaz de dejar atrás a familia. Mi idea era representar a Cuba, dar el máximo y así lo hice.

¿Le gustaría entrenar la selección nacional?

Sí, es factible en algún momento. Sería un sueño cumplido para mí. Sin embargo, es importante estar al cien por cien cuando vas a hacer algo, si vas a entregarte a una profesión o cualquier actividad debes estar bien para sacar los mejores resultados de tu potencial, así como de los jugadores. El objetivo siempre será transmitirles todo lo que aprendí.

¿Cuál ha sido el momento más triste y más feliz de tu carrera deportiva?

El más triste fue cuando no pudimos clasificar al Mundial de Tailandia en 2012. Fue un golpe durísimo, pero que dio al traste con que pudo haber sido mi última participación en estas lides como jugador.

Sin embargo, sé que sirvió para que la generación siguiente afrontara la preparación al Campeonato del Orbe en Colombia 2016. Precisamente la clasificación a ese mundial fue el momento más feliz, aunque lo viví ya como preparador físico del equipo nacional. Fue maravilloso verlo desde fuera, fue tremendo. Estaba muy alegre por los muchachos, se lo merecían.

¿Estás satisfecho con lo que has conseguido en tu vida?

Sí. Logré lo que quise. Pasé por todas las categorías del fútbol de campo y luego en el futsal. No pude participar en un mundial de 11, pero sí en el sala. Me llevo conmigo siempre esos campeonatos del mundo, la victoria ante Islas Salomón, los topes y enfrentamientos ante Brasil, llevar el brazalete de capitán por seis años y formar parte del equipo Cuba que participó en la última cita del orbe.

Creo que mi mejor virtud es que jamás me comparé con nadie, todos saben lo que hice, nunca necesité vanagloriarme de ello. Hoy día, cuando los niños que entreno juegan al fútbol y se acuerdan de mí, sé que estoy haciendo bien mi trabajo, con eso es suficiente.

Las personas aún me ven en la calle y me saludan, me recuerdan, reconocen mi humildad, lo que hice dentro y fuera del terreno, eso me brinda mucha satisfacción.

-¿Tienes una niña, cierto?-

-Sí- me responde con mucho orgullo y se le iluminan los ojos.

-¿Qué significa ella para ti?-

Es el mejor gol que hice. Se llama Sofia y nació en 2016. Es el centro de mi vida.

¿Eres feliz?

La felicidad es un proceso, cuando estás bien, debes aprovecharlo, cuando estás mal, debes hacer todo lo posible por salir de ese momento. Tras tantos años ligado al fútbol me siento realizado, los niños que entreno, mi hija y todo lo que logré durante mi carrera deportiva son los pilares en los que se sostiene mi felicidad.

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