Han pasado varios años desde que Joel David Paula salió de Cuba buscando otra vida para él y su familia, pero no desiste del sueño de jugar en MLB un día.

Cuando emigró, era un joven lanzador de apenas 20 años y con tres series nacionales de experiencia en Industriales, el equipo más ganador de la pelota en la isla, y perseguía el deseo de desempeñarse como profesional.

Detrás quedaba la familia, los amigos y su vida en La Habana, para enfrentarse con la realidad de un nuevo país, México, que se convertiría en otro hogar para recomenzar como pelotero y construir otras amistades.

Pese a los obstáculos, a la obligación de madurar para imponerse, Joel David Paula es el “mismo muchacho, alegre, humilde” que entiende que el sacrificio es el camino para alcanzar el triunfo. El mismo que, un día, dejó su entorno para luchar por el bienestar personal y familiar.

¿Cómo te vinculas al béisbol?

Al doblar de la casa, en Diez de Octubre, en el reparto de La Víbora, había un terreno y una vez pasé con mi papá cerca. Me llamó la atención el béisbol y desde los cinco años empecé a practicar en el terreno.

¿Cómo escalas por las distintas categorías?

Empecé desde muy chiquito. Al principio, no pude jugar porque la primera categoría era siete y ocho años y no podía ingresar todavía a esta. Fui escalando poco a poco, estuve en la EIDE Mártires de Barbados y les agradezco a todos los entrenadores que tuve.

¿Cómo recuerdas esos tiempos?

Era una época dura porque carecíamos de muchas cosas. Sí había pelotas, bates, pero no los suficientes y, a veces, las prácticas se demoraban porque como eran muchos niños teníamos poca capacidad de pelotas.

Fue una etapa muy dura del béisbol, pero es muy bonito porque es una experiencia que vives y vas escalando, poco a poco. Vas aprendiendo de las dificultades que se presentan en el camino.

Pasé mucho trabajo en todas las categorías en que estuve, no la tuve nunca fácil. Tenía que vivir con muchas cosas, pero lo bueno que tiene este deporte es que no te puedes rendir. No te salen las cosas, pero este es el único deporte en el mundo en que al otro día puedes actuar de nuevo. Por ejemplo, en el fútbol, tienes que esperar una semana para volver a tener un partido, pero no en el béisbol: si no hiciste las cosas bien hoy, tienes otro partido mañana.

Pelotero cubano ex Industriales Joel David Paula
Joel David Paula Joel David Paula

Debutas en la Serie 55 con Industriales, con apenas 17 años. ¿Qué recuerdas de ese primer año?

Fue una experiencia muy dura, me habían eliminado del Mundial, pues estuve en la preselección del Mundial Juvenil en mi último año. Era un gran colectivo de entrenadores y muchachos que, en su mayoría, están firmados en Grandes Ligas. Muchos de que aquellos con quienes conviví hoy son mis amigos y tengo buena comunicación con ellos.

Ese año estuve propuesto para integrar las filas del equipo Cuba al Mundial Juvenil en Japón, pero no pude porque hubo muchas injusticias del director del equipo, que era de Matanzas, y no me quería. Metieron gente por mí que no se lo merecía. Al final, el béisbol da vueltas y vueltas y te vuelves a topar con esa gente y ellos al final, como que quieren pedir disculpas cuando ya no vale la pena.

Cuando me eliminaron de la preselección, quedé muy degastado y mal porque sabía que yo podía, que no había personas que estuvieran por encima de mí. Mi mamá y mi papá fueron los que me ayudaron a levantarme. Decidí levantarme, porque tenía que continuar y como a los dos días de llegar de Matanzas, me incorporé con el director Javier Méndez, fui a verlo al estadio.

Le dije: “profe, yo me llamo David Paula, yo soy integrante de la preselección del equipo, vengo a verlo para preguntarle cuándo me puedo incorporar”. Me dijo: “cuándo fue la última vez que picheaste”. Le respondí: “hace cinco o seis días”. “¿Estás listo para pichear mañana?”, me pregunta. Le dije que sí y me dijo que fuera a lanzar al otro día en la final del torneo Yadier Pedroso.  

Todavía no había cumplido los 17, era un muchacho de 16 años enfrentándome a mayores: no sabía nada, no tenía conocimiento. Sí sabía de las figuras del equipo como Stayler, Malleta, Torrientes, pero no tenía conocimiento.

Al otro día no me fue muy bien, me sentí un poco presionado, pero cuando llegué a la casa, reflexioné y dije que no me iban a hacer más carreras. Me dije: voy a luchar ese puesto.

A la siguiente semana, comenzó la Copa Antillana, en la que tuve buenos resultados. Para ganarme el puesto fuimos a jugar contra Mayabeque en el estadio de Cuatro. Los únicos pícheres que fueron eran los que se estaban eliminando para los Industriales, pues solamente quedaban dos plazas y me dijo el entrenador: “Si picheas bien, te ganas el puesto”.

El abridor explotó y me trajeron a relevar y ese día entré desde la segunda a la séptima entrada sin permitir carreras. Cuando fui a lanzar la séptima entrada, se me acerca el entrenador y me dice: “Si tiras esta entrada, tienes el cupo para el equipo”. Tiré y cuando llegué al banco, le dije: “Ya estoy en el equipo, ¿verdad?”. Me dijo: “por la noche, escucha el radio”.

Esa noche estaba ahí, esperando la COCO, hasta que dijeron el equipo y mi nombre fue el último que mencionaron: Joel David de Paula, novato. Ese año gané seis y perdí dos, me fue muy bien. Fue muy bien primer año para mí.

¿Qué recuerdas de tu paso por Industriales?

Estoy muy agradecido, es el equipo de mis amores. Todo niño en Cuba dice que quiere jugar con Industriales porque es el equipo insignia de Cuba, al que todos quieren jugar duro.  

A los Industriales todo el mundo quiere ganarles por la rivalidad, por el prestigio, por los jugadores que ha tenido, desde Lázaro Vargas, Agustín Marquetti, Juan Padilla, Germán Mesa hasta Enrique Díaz, Malleta, Rudy Reyes, Frank Camilo, Urgellés: son muchos talentos que han pasado por ese gran equipo más otros que han pasado por Grandes Ligas: Kendrys Morales, Bárbaro Cañizares, El Duque Hernández y Liván Hernández, Yasmani Tomás.

En Industriales tuve muy bonitas experiencias, muchas personas que me ayudaron, Jorge Alomá fue una de las primeras personas que me abrieron las puertas del equipo. También Frank Camilo, Malleta, Rudy Reyes, Carlos Alberto Tabares: muy buenas amistades hice en ese equipo, pero hubo que pelear mucho para poder ganarse un puesto.

Cuando eres novato tienes que ganarte tus cosas, aunque seas el mejor prospecto, tienes que hacer el doble de las cosas que hacen los grandes.

¿Por qué decides emigrar de Cuba?

Decidí emigrar de Cuba porque no me sentía satisfecho, no me sentía a gusto jugando béisbol en Cuba por las cosas que me pasaron. Fueron años muy duros, de mucho sacrificio y les agradezco a mis padres, a todas las personas que estuvieron a mi lado para apoyarme.

Decidí salir de Cuba en busca de un mejor futuro para mis padres y para mí, porque tengo el privilegio de poder estar aquí en México. Ahora, le agradezco a esta gran nación y pido que no se dejen llevar por los malos comentarios de México: vengan, disfruten y conozcan de este gran país.

Ganen conocimiento de su béisbol. Aquí hay muchas ligas y el béisbol aquí va creciendo poco a poco.

Llegué, sí pasé mucho trabajo como todo ser humano cuando llega a un país nuevo, pues los primeros años son los más duros: tienes que tratar de salir adelante, darte a conocer y eso fue lo que hice. Vine con un sueño de jugar en Grandes Ligas.

¿No has renunciado a este?

No, no está muy lejos la puerta. Primeramente, me siento a gusto con los Pericos de Puebla. Me gané estar aquí, fueron muchos sacrificios, muchos entrenamientos, jugando.

¿Saliste de forma legal?

Sí, yo puedo regresar a Cuba cuando quiera. Salí de forma legal, yo no tengo ningún problema de que me vayan a deportar cuando entre a Cuba, de que me vayan a negar la entrada como a otros compañeros: ya si no me dejan, es problema de ellos.

¿Cuándo llegaste tenías algún tipo de contrato en México?

Salí con 20 años. Tenía todo acomodado: en donde vivir y entrenar, no me faltaba nada. Fue duro porque tenía que trabajar muy fuerte para lograr las cosas y al principio como todo extranjero, se preguntan en dónde has fichado, dónde has jugado, y lo entiendo, pues buscan a personas de experiencia. Agradezco a Pericos de Puebla, porque sin yo tener un nombre, me agarraron y dieron la oportunidad de jugar en la Liga Invernal.

Pero antes de entrar a Pericos fuiste invitado con los Sultanes al entrenamiento de primavera

Estuve con Sultanes de Monterrey en los finales de 2020, me invitaron, pero no sucedió nada. Solamente la liga permitía tres extranjeros y cuando no se conocen, no se arriesgan contigo. Gracias a Monterrey por esa invitación, pues estuve como un mes aproximadamente con ellos allí.

Sin embargo, pasaron aproximadamente dos años desde que saliste de Cuba hasta que lograste firmar con Pericos, ¿qué sucedió en ese tiempo? ¿Llegaste a hacer alguna presentación en MLB?

Llegué en el 2018, en el 2019 fue que tuve mi primera presentación con un equipo de Grandes Ligas, como por mayo, en el estadio de Los Tigres en Quintana Roo. Sí me vieron muchos scouts, no se dio la oportunidad, pero bueno, no quedaron muy satisfechos en ese momento y no dejé de pelar, de entrenar, seguí entrenando y estamos aquí.

¿Sentiste que podías fallar, que quizás te habías equivocado al salir de Cuba e intentarlo tan joven?

No, no soy de tener esos pensamientos. Soy una persona muy positiva, nunca me meto cosas malas en la cabeza, pues después crea un mal hábito. Siempre he sido un muchacho positivo, he tratado de salir adelante, de poder decir: yo sé que puedo, yo estoy aquí, yo me lo gané, tengo el talento. Siempre he confiado en mí.

Llegaron hasta discutir el campeonato, pero perdieron en la final

Sí, fuimos campeones de la zona sur. Tuve dos victorias: en la primera tiré siete entradas, y en el último juego para quedar campeones tiré cinco entradas, y permití en la final con Veracruz solamente tres carreras en dos entradas. Me puse las pilas porque quería hacer las cosas bien.

Quería aportar lo mejor de mí para la final. Creo que lo hice, salieron los resultados. No quedamos campeones como tal de México, porque son cosas, pequeños detalles que te da este deporte porque a la hora cero ver bien lo que tienes que hacer, pero bueno, me llevé mucha bonita experiencia porque tener una medalla de un segundo lugar en tu primer año, en un equipo de liga profesional, es algo muy bonito y debutar con uno de los equipos más importantes de la Liga Mexicana y discutir playoff también es una bonita experiencia.

¿Cómo te sentiste tras firmar con Pericos y luego volver a jugar tras un periodo prolongado?

Gracias a una persona en específico es que yo estoy aquí en este equipo. Le tengo que agradecer mucho a Alejo López, jugador de los Cincinnati, a quien conocí en Monterrey, a través de José El Fino García, quien es mi compañero, mi hermano. Alejo López y José son como hermanos, los dos se llevan muy bien y tuve la oportunidad de conocerlo con los Sultanes en la temporada 2019-2020, y me le acerqué, estuvimos conversando, hicimos una bonita amistad.

Su papá es el gerente deportivo, no lo sabía, hasta el día en que me llamaron de Pericos de Pueblas: él es la mano derecha del dueño del equipo y gracias a él y su papá, me dieron la oportunidad de estar aquí. Un día me llamaron y me dijeron: “Necesitamos que te presentes en Puebla, queremos verte, nos interesas como pelotero”.

Volé un martes a Puebla, el miércoles ya me estaba presentando a los entrenamientos y el jueves tiré. Me fue muy bien, me vieron los directivos, y el sábado ya estaba tirando una entrada con el equipo en un juego de exhibición. Ahí fue donde firmé contrato con ellos y estuve entrenando en el grupo alterno porque todavía no me podían mostrar.

Tuvimos varios juegos de pretemporada antes de empezar la liga, pero a mí no me podían mostrar. Solo saqué dos tercios contra Águilas de Veracruz, pero no estaba dado de alta en la nómina de Pericos de Puebla. Me estuve preparando todo ese tiempo en el estadio. Con el grupo alterno, entrenaba tempranito, ahí tenía todos mis compañeros que los tuve en la academia. Llegué un cuatro de mayo y mi debut fue como en julio, aproximadamente.

Duré como dos meses preparándome fuera. Recuerdo que tiré el primer fin de semana tres entradas. Para el otro fin de semana, ya me estaban subiendo al equipo.

Fue un periodo largo sin béisbol, ¿cómo lograste mantenerte?

Cuando vino la pandemia me las vi muy dura, porque no había actividades de béisbol, no había un gimnasio en el cual entrenar. Tenía que entrenar aparte, con cosas rústicas, con una goma, ligas, con lo primero que aparecía. Cargar un garrafón de agua para las piernas para no perder la forma física y entrenar solo: fueron épocas un poquito duras, no solo yo. Mucha gente se vio afectada por la pandemia.

¿Trabajabas algo aparte o solo béisbol?

Me ponía a ayudar a los amigos a repartir paquetes. No me da pena decirlo. Tengo muchas amistades en Cancún. A una familia que está en Cancún tengo que agradecerle infinitamente porque ellos me dieron la posibilidad de estar en este país: les estoy muy agradecido.

Tuve buenas amistades en Cancún a las que ayudé mucho a repartir paquetes; también, pusimos un negocio de manualidades en la casa y, a veces, cuando íbamos a entregar un paquete, yo iba.

Pero, de trabajar, trabajar, nunca. Solo me he dedicado desde que vine aquí a jugar béisbol.

¿Cuánto ha cambiado el Joel David adolescente de Cuba, al que juega béisbol en el extranjero, lejos de la familia?

He cambiado mucho, pero sigo siendo la misma persona. He madurado, pero cambiar nunca. Siempre he sido el mismo muchacho, alegre, humilde. Hay que madurar. Llegas a un país nuevo, nueva cultura, nuevas comidas, nueva forma de jugar béisbol. Es algo que muchos no entienden porque no tienen conocimiento de todo el sacrificio y el trabajo que uno tiene que pasar.

No veo a mi familia hace más de tres años y creo que es algo duro estar tanto tiempo fuera. Dios mediante, espero verlos muy pronto, espero que así sea, para poder abrazarlos y darles todo el cariño que no he podido en estos años.

Este país enseña a madurar, a tener la mente clara en lo que quieres, porque es un país muy bonito, pero tienes que tener todo claro. Los mexicanos son personas muy vivas. Llegas a un país y no puedes jugar en tal liga porque eres extranjero, porque no saben quién eres: eso es duro, y más si ves que tienes la calidad para jugar.

He tenido que estar en pueblitos jugando, en varios estados de México y los que me faltan todavía por conocer. Estoy muy agradecido totalmente con las familias que he conocido de México: en Veracruz, Mérida, allá en Cancún y, totalmente, con la familia que me encontré aquí en Puebla, la familia de mi novia, con mi suegro; agradecido por abrirme las puertas de su casa.

¿Contento por cómo marcha tu vida?

Sí, gracias a Dios todo está marchando bien, estamos por buen camino, preparándonos en vistas a la pretemporada del equipo al 100. Quiero llegar bien para ganarme un puesto como abridor, o como relevo: como sea, estoy a disposición del director del equipo, pero quiero llegar.

¿Sigues pensando en MLB?

Mi objetivo es llegar a Grandes Ligas, sé que el camino ha sido difícil, pero todo en la vida se logra, todo en la vida tiene un propósito y si te lo propones, lo puedes lograr. Tengo muchas esperanzas de que va a llegar esa posibilidad.

¿Encontraste lo que buscabas cuando saliste de Cuba o lo sigues buscando?

Sí, lo encontré. Mi objetivo al salir de Cuba era jugar profesional, ya sea en cualquier liga. Siempre dije: quiero jugar con profesionales al más alto nivel, y se me dio la oportunidad aquí en México. Estuve a punto de jugar Liga de Pacífico esta temporada, con Águilas de Mexicali, en la quinta ronda del draft, pero no me llamaron.

Se me dio la oportunidad de jugar Liga Invernal con Pericos de Puebla, la cual tiene buenos prospectos para el futuro. Fui campeón de la Zona Sur, segundo lugar de México y fueron momentos muy lindos porque me dieron la oportunidad de ser el primer lanzador del equipo.

Cuando terminé la temporada, me llevaron para la academia con 24 años, junto a puros muchachitos de 16 y 18. Yo era el papá de todos ellos, de hecho, la mayoría jugaron conmigo en la Liga Invernal, y otros también que jugaron ahí, están conmigo en el equipo grande.

 ¿Has pensado volver a jugar en Cuba, con Industriales?

Sí quisiera jugar nuevamente con los Industriales porque es el equipo que me dio la oportunidad y es el mejor de Cuba, pero creo que tendrían que pasar muchas cosas para que yo volviera a jugar en ese equipo. Como, por ejemplo, un cambio de dirección. Si me piden que vaya a jugar digo que no por la dirección que tienen, no por los peloteros, pues me llevo muy bien con todos los peloteros del equipo, pero creo no jugaría con esa dirección.

Me hicieron mucho daño personas que están ahí actualmente, me metieron mucho veneno, hablaron muy mal de mí cuando ni siquiera me lo merecía. Para volver a Industriales tiene que ser que dirijan Malleta, Tabares, Frank Camilo o Stayler. Mi respeto para todos los entrenadores que hay, pero tienen que pasar muchas cosas para que yo juegue con Industriales.

Estoy con Pericos de Puebla, que es lo que me interesa ahora: jugar la temporada de la Liga Mexicana, ganar por lo menos unos diez juegos, que es lo que tengo pendiente y es mi propósito, además de lanzar la mayor cantidad de innings posibles. Igual, quiero ser uno de los abridores principales, tratar de tirar la mayor cantidad posible para poder jugar el año entero y poder ganarme un puesto también en el Pacífico.

Pienso ir a Cuba, estoy sacrificándome aquí para ir a ver a mis padres, para ir de vacaciones. Tienen que pasar muchísimas cosas para que vuelva a jugar con los azules de la capital.

¿No ves a la familia desde que emigraste?

Voy a cumplir cuatro años sin ver a mi mamá y mi papá. Cuando regrese a Cuba, va a hacer para ver a las familia, a las amistades que se lo merecen, que se han preocupado por mí en estos cuatro años, a las de verdad. Más bien será para ver a mi familia y personas del equipo de Industriales, que se merecen verdaderamente que los vaya a ver.

¿Extrañas el país?

Sí, se extraña, como en el tema de la comida, aunque tengo una suegra que me cocina sin mucho picante. Te encuentras cosas en las tiendas que nos las veías en Cuba. Sí, se extraña mucho Cuba, ir caminando para el Changa Mederos a entrenar, colgado en guagua para no llegar tarde a los entrenamientos: se extraña mucho los Industriales.

Extraño mucho a mi papá, mamá, hermanita. Tengo una primita que me fui de Cuba cuando tenía dos años y ahora va a cumplir seis. No he estado en su niñez, no he estado ahí para ella, pero todos tenemos un propósito en esta vida, el cual tenemos que cumplir y si tomé esa decisión, fue para poder ayudarlos a ellos en todo lo que pueda.

Pelotero cubano Joel David Paula Pericos
Pericos Pelotero cubano Joel David Paula

¿El béisbol cubano está en crisis?

Sí, no en crisis total, pero sí carece de muchas cosas, porque el béisbol actual es muy moderno, lo puedes ver en Grandes Ligas. Cuba está detrás en cuanto a eso, también porque se han ido muchísimos peloteros de muchísima calidad. Hay muchas cosas que no tienen en cuanto a entrenamientos, a la forma de dirigir. Está muy modernizado el béisbol y hay cosas en las que Cuba está atrás. Existen la sabermetría, las formaciones. Tienen que permitir que vayan personas a que den clínicas, no se pueden cerrar.

¿Si la política de contratación actual de los peloteros cubanos se hubiera ampliado antes hubieras gestionado un contrato, quizás a través del INDER?

A mí el INDER me negó un contrato en mi primer año que estuve como jugador de Industriales, que era para Canadá. Tuve la oportunidad de contratarme y por culpa de la Comisión Nacional no puede, pues me dijeron que era posible desertor y no me dieron la oportunidad, aunque ya estaba hablado todo, con el entrenador. Me negaron la oportunidad de ir a ese equipo profesional.

Para que te contraten allá tienes que caer bien, no a todo el mundo lo contratan en Cuba: no te van a mandar a un muchacho de 19 años para que venga a jugar Liga Mexicana, porque siempre van a decir lo mismo: es posible desertor. ¿A quién contratan? A peloteros viejos que tienen equis cantidad de series nacionales. A un novato que se destaque en la Serie Nacional no lo van a contratar, lo más que le van a dar es una preselección del equipo Cuba, si acaso un viaje, pero va a tener a 40 guardaespaldas detrás de él para que no se vaya.

Creo que tienen que abrirse más en cuanto a ese tema y que contraten, verdaderamente, a los peloteros que se lo merecen, no a personas que tienen nombre. ¿Por qué no puedo salir y ganarme mi propio dinero, si tengo calidad para pichear bien? Creo que ese tema Cuba nunca lo va a cambiar, por eso se andan yendo todos los jóvenes.

Antes, los jóvenes decían: mi objetivo es debutar en Serie Nacional. Pero ahora, cuando tenga 15 años, el objetivo es irse del país. Ahorita los están sacando con 13 años porque ven el talento. No ven el futuro en Cuba. Los muchachos y los padres tienen los ojos abiertos, ya se dieron cuenta de cómo es la realidad en Cuba, de que a ningún joven tienen la oportunidad de contratarlo.

Está el mismo caso de Pavel Hernández, mi amigo, mi hermano y compañero. El año pasado ha sido de sus mejores actuaciones: ¿Crees que un equipo de Liga Mexicana u otro no tuvo interés en él? Estoy convencido de que la Comisión Nacional de Béisbol dijo que no porque siempre es lo mismo: a los jóvenes nunca le dan el chance de poder compartir en otras ligas. Siempre dicen a los que tienen nombres, como Moinelo, pero ya son del equipo Cuba. Tienen su nombre, pero dales oportunidad a los jóvenes.

En cuanto al equipo Cuba, eso del Cuba unificado, de que va a jugar Yulieski o Pito Abreu (…) Ya vieron el caso de Yulieski que quiso ir Cuba y se lo denegaron, porque Cuba está bloqueada, está cerrada: no quiere abrir sus puertas y no va a aumentar su béisbol ni futuro en el país.

En Cuba, un pelotero joven no tiene futuro. Tienen que pasar muchas cosas para que ese pelotero tenga futuro en Cuba.

¿Satisfecho con el país en que vives?

Sí, México tiene muchas oportunidades y hay béisbol el año entero. En caso de que no pueda jugar en Liga Mexicana o Pacífico, hay ligas por debajo de esas que también tienen calidad.

Conozco peloteros que han jugado en otras ligas y, hoy son figuras claves en un equipo de Liga Mexicana. En México hay muchas oportunidades y es lo que le digo a mis compañeros de Cuba: “ojalá que un día tengan la posibilidad de poder venir para que vean que hay béisbol el año entero”. Aquí en México, el béisbol como el fútbol, no para, es el año entero. Se acaba una liga y a los dos meses o un mes, empieza otra. Hay béisbol, el año entero.

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