El día que Sigfredo “Tito Casero” escuchó sonar el himno nacional en el Coliseo de la Ciudad Deportiva, se echó a llorar.

“Fueron muchas emociones, mi abuelo, que fue muy importante para mí, no pudo verme jugar por Cuba y creo que en ese momento me vinieron a la mente los recuerdos de la infancia”, cuenta el baloncestista.

Las circunstancias de su vida han sido diferentes a la de muchos otros deportistas cubanos. Ni emigró de adulto ni “abandonó” algún equipo o delegación en el extranjero, sino que tuvo la oportunidad de desarrollar su talento en Bélgica desde niño. Precisamente, por ello, vivió un duro momento a la hora de querer representar a Cuba nuevamente.

Estuvo en el equipo nacional belga desde la categoría sub-16 hasta la sub-20 e, incluso, en la selección mayor, pero desde el año pasado hizo los trámites para jugar por su país de nacimiento, porque siempre fue su sueño. Lo cumplió, pese a la negativa y los obstáculos que puso la Federación de la nación europea.

Ha tenido la posibilidad de jugar, además, en Francia y España, lo que amplió su conocimiento sobre el deporte ráfaga y le ha servido como experiencia para curtirse como jugador en ciruitos profesionales de baloncesto.

“Tito” Casero, como le apodan sus más allegados, contó en exclusiva a Play-Off Magazine cómo ha sido su viaje por las canchas del baloncesto profesional hasta llegar a vestir la franela de las cuatro letras.

¿Cómo llegas al deporte, específicamente al baloncesto?

Gracias a mi padre. Él fue jugador del equipo nacional de baloncesto. Lo veía en la televisión y siempre he querido ser como él. Mi papá es mi ejemplo y mi guía, deportivamente soy lo que soy gracias a él. Me aconseja en todo momento, ya sea en mi carrera como baloncestista o en situaciones de la vida.

Te marchas a Bélgica siendo un niño. ¿Fue muy duro el cambio?

Llegué a Bélgica porque mi padre fue contratado como entrenador del equipo universitario en la ULB (Universidad Libre de Bruselas) y tuvimos la oportunidad de estar todos juntos aquí, incluida mi mamá. Me adapté bastante rápido, aunque al principio fue difícil porque extrañaba mucho Cuba, pero llegué con 13 años, aún era un niño.

Había estado en la EIDE (Escuela de Iniciación Deportiva Escolar) Mártires de Barbados un año y luego vine para acá. Aquí se habla francés y neerlandés: el primero lo aprendí rápidamente, en tres meses ya lo hablaba de manera fluida, mientras que el segundo me costó un poco más de trabajo, pero también lo domino perfectamente.

Es cierto en Cuba las condiciones no son idóneas, si lo comparas con Europa la diferencia es abismal. Materialmente aquí hay instalaciones profesionales de primer nivel para entrenar cualquier tipo de deporte. En cuanto a las condiciones espirituales, acá son excepcionales también porque se vive el baloncesto con mucha intensidad, es muy fácil sentirse a gusto.

Baloncestista Sigfredo “Tito” Casero con Bélgica
Cortesía entrevistado Sigfredo “Tito” Casero con Bélgica

¿Qué papel tiene el entrenador en tu rutina diaria?

El día es día es desayunar fuerte, ir al gimnasio y en las tardes asistir a los entrenamientos. Me gustan mucho los videojuegos, FIFA, NBA 2K, ir al cine, pasar tiempo con mis amigos, no soy muy fiestero.

Creo que el entrenador es un guía, más para un jugador de mi tipo, que se desempeña como base. Nos tiene que dar confianza y ese toque de ganas para hacerlo lo mejor posible y lograr la victoria.

En estos momentos terminé un contrato de dos años con el C.B Morón de la Liga Española de Baloncesto Plata (LEB-Plata) que es equivalente a la tercera división allí. Estoy preparándome para la próxima ventana mundialista con Cuba mientras mi agente y yo buscamos el mejor destino para la próxima temporada.

Ahora estoy trabajando con una nueva agencia de contrataciones. Mi opinión al respecto es que el baloncesto francés, el español, el belga y el alemán, tienen un excelente nivel y creo que en alguna de esas ligas estará mi siguiente equipo.

Eres base organizador, una posición clave en el juego. Sin embargo, en la actualidad ya existen pocos “point guards” puros. ¿Tienes algún referente en este sentido?

Sí, el básquet ha evolucionado, ya los roles sobre la cancha son diferentes. Ahora tienes al anotador, al creador de juego, al defensor, al especialista en triples y los jugadores que sirven de complemento, como el sexto hombre y el resto del equipo. Todo ello depende del equipo y lo que pida el entrenador, siempre basándose en las características individuales de cada uno.

Mi jugador favorito fue Kobe Bryant. En estos momentos sigo mucho a Kyrie Irving, Chris Paul y Ja Morant. Todos me parecen excepcionales y creo que son un buen ejemplo para mejorar.

El baloncesto profesional es totalmente diferente al que se juega en Cuba. ¿Qué ha significado para “Tito” Casero practicarlo y qué has aprendido?

Competir en Bélgica ha sido importante, la liga tiene muy buen nivel, he adquirido experiencia a pesar de ser joven. Me ha abierto muchas puertas en la arena internacional, sobre todo aquí en Europa. Gracias a ello jugué en Francia y España.

Del baloncesto francés aprendí mucho a modificar mi juego, más físico, más explosivo, muy parecido al norteamericano y al cubano; mientras que del español fue todo lo opuesto, es más pausado, más pensado, más táctico. Creo que esa mezcla ha hecho de mí un jugador completo.

La diferencia entre el baloncesto europeo y el cubano es que aquí es mucho más táctico. En Cuba es más físico, más agresivo, más rápido, eso se debe a los talentos que se forman en la Isla y estamos, según mi opinión, más cercanos al baloncesto norteamericano que al europeo. Creo que soy ganador en este sentido porque confluyen en mí ambas culturas y me ayuda a desarrollar mi juego.

Has jugado en tres ligas europeas. ¿Cómo ha sido el paso por cada uno de los equipos en los que has estado?

Sí, ha sido todo muy rápido en poco tiempo. Eso me enorgullece porque he ganado experiencia. Del 2012 al 2014 estuve en el Centre de formation (Equivalente a la EIDE en Cuba). Con 17 años firmé mi primer contrato profesional con el Phoenix Brussels, de la primera división belga. Allí estuve una temporada.

Al año siguiente di un salto de calidad, pues me fichó el Proximus Spirou Charleroi que es el equipo histórico de la liga. Allí estuve desde el 2015 hasta mediados de 2017. Realmente, tuve mayor volumen de juego en el último año, debido a mi juventud. Cuando restaban tres meses para que culminara el curso 2017-2018 fue traspasado al Golbey-Espinal de la primera división francesa. En ese tiempo, promedié 10.7 PPG (puntos por partido), 1.2 REB (rebotes) y 2.4 AST (asistencias) en 25 minutos de juego.

En 2018 regresé a la primera división belga con el Okapi Aalstar de Bélgica. Allí gané el premio a novato del año. Además, participé en el ALL-STAR GAME y jugué la ventana mundialista de aquel año con Bélgica para enfrentar a Islandia.

En este equipo estuve hasta el año 2020. Creo que fue un momento clave en mi carrera, tuve mis mejores actuaciones hasta entonces en cuanto a los departamentos de puntos (7.1), rebotes (1.3), asistencias (1.5), minutos jugados (22.2) y porcentajes de acierto en tiros de campo (44.5 %), así como de triples (23.8%).

Baloncestista Sigfredo “Tito” Casero con Cuba
FIBA Sigfredo “Tito” Casero con Cuba

Tu mejor rendimiento en Europa llegó en los últimos dos años. ¿Por qué?

Sí, creo que fue parte del desarrollo normal de los atletas. Llegué al Club de Baloncesto Morón (C.B Morón) de la LEB- Plata. Si bien no es la primera división española, ni belga, ni francesa, creo que el nivel sigue siendo alto. Encontré mi lugar, vivía en Sevilla, una ciudad acogedora y bastante parecida a Cuba por el carácter de la gente y las costas del sur de España.

Allí tuve también más minutos de juego (26.2) y, por tanto, al tener más continuidad gané confianza y el talento hizo el resto. Mi acierto en tiros de campo aumentó (45%), en triples también (31.4%) y las líneas estadísticas de puntos (11.3), asistencias (2.0) y rebotes (2.1) alcanzaron su tope hasta hoy.

Estando en su mejor momento, Tito Casero decidió que era el momento de cumplir su sueño: jugar por Cuba.

Estuve en el equipo nacional belga desde la categoría sub-16 hasta la sub-20 e, incluso, estuve en la selección mayor. Desde el año pasado hice los trámites para jugar por Cuba porque siempre fue mi sueño.

El proceso para volver a jugar por Cuba fue difícil. La Federación belga alegaba que ya había representado a su país con la selección mayor y estuvieron reacios a liberarme. El mánager del equipo nacional tampoco quería dejarme ir. Se resolvió porque mi papá y yo presionamos mucho, además, soy cubano y tenía todo el derecho de regresar para representar a mi país. Creo que fue la mejor decisión.

El pasado mes de febrero se celebró la ventana mundialista en La Habana y jugaste por primera vez con el equipo de la Mayor de las Antillas. ¿Qué sintió “Tito” Casero en ese momento?

Durante el primer partido contra México, cuando sonó el himno nacional en el Coliseo de la Ciudad Deportiva, me eché a llorar. Fueron muchas emociones, mi abuelo, que fue muy importante para mí no pudo verme jugar por Cuba y creo que en ese momento me vinieron a la mente los recuerdos de la infancia. El reencuentro con entrenadores y compañeros con los que compartí cuando era niño fue inolvidable.

Cuando salí de Cuba solo quería reencontrarme con mis padres, sinceramente no tenía nada que buscar, simplemente me fijé objetivos con el paso del tiempo que he podido cumplir porque vivo aquí. Mi meta es jugar al más alto nivel y representar a la tierra que me vio nacer.

Jamás hemos olvidado a Cuba, todos los veranos viajamos allá, en ocasiones también para celebrar fin de año y cada vez que tenemos la oportunidad. Mi familia siempre ha estado unida, nos hemos apoyado siempre y gracias a ellos, que han sido sostén imprescindible en mi vida, he podido desarrollar mi sueño que era jugar baloncesto

Otros compatriotas tuyos han tenido que emigrar, abandonar o ampararse en las contrataciones que ha autorizado el INDER. ¿Qué opinas al respecto?

Cada cual va en busca de su sueño como puede, yo tuve la oportunidad de venir a Bélgica de forma legal, pero otros no han podido. No los juzgo, todos tenemos un propósito en la vida y debemos luchar por cumplirlo. No estoy al corriente dentro de lo que pasa con la política deportiva y, personalmente, no tengo queja alguna. Me parece que lo más importante es que los atletas tengan la oportunidad de jugar para desarrollarse.

Las contrataciones que se están llevando a cabo me parecen muy buenas. Era algo que nos faltaba. Que los atletas conozcan otro baloncesto, otras culturas, otra exigencia, me parece muy acertado. En muchos lugares se practica este deporte al más alto nivel y ellos, a través de estas contrataciones tienen la oportunidad de desarrollar su talento.

Bélgica ha sido parte fundamental de tu vida. ¿Qué te ha aportado y qué esperas de él?

De Bélgica espero que me ayude a ser lo más profesional posible, mi vida está aquí y es un país que me ha acogido desde que llegué. Estoy muy contento con todo lo que ha sucedido en mi vida. El año que viene pretendo casarme con mi novia de hace tres años y medio. La conocí porque también es jugadora de baloncesto aquí. En la próxima ventana mundialista visitará Cuba por primera vez junto a toda su familia y conmigo.

He tenido decepciones por parte de excompañeros míos acá en Bélgica porque no se han comportado correctamente, pero no soy rencoroso, es parte de la vida. Todos los días doy gracias por estar vivo, por tener buena salud. Creo que es lo más importante y la felicidad es la base de todo.

¿Crees que hubieras cumplido tu sueño de ser baloncestista si te hubieras quedado en Cuba?

No sé qué hubiese hecho si me hubiera quedado en Cuba. Es una situación que depende del contexto, la cultura aquí es diferente, realmente no sé, pero creo que mi sueño de ser baloncestista hubiese pesado bastante si estuviera allá.

Yo creo que en Cuba hay cosas buenas y malas, pero no podemos olvidar que lo más importante es estar unidos. Sea cual sea la decisión, haya un cambio o no, deben estar unidos, lo positivo y lo negativo está en todas partes, no solo en allí.

En varias ocasiones has hablado de Cuba con mucha añoranza. ¿Qué significa para ti?

Por el momento tengo una vida hecha aquí, pero estar en Cuba es la mayor expresión de felicidad que tengo, ver a mi familia bien es gratificante, doy gracias a Dios siempre por eso. Todavía no me he planteado si viviré en la Isla o aquí cuando termine mi carrera, es muy pronto, pero la tierra siempre pesa bastante.

¿Le queda algún sueño por cumplir a “Tito” Casero?

Creo que sí, me trazo metas para continuar progresando. Por el momento estoy centrado en la ventana mundialista. Quiero jugar en algún equipo de primer nivel en Europa y en algún momento dar el salto a la NBA, sé que es difícil, pero debo intentarlo hasta el final. Jugar en la más alta exigencia y representar a Cuba siempre, esos son mis sueños principales.

Foto portada: Jorge Luis Álvarez Pupo/cortesía del entrevistado

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