Parecía que la historia de José Luis Bos iba a tener un desenlace feliz. Él estaba acercándose a cumplir a un sueño que le había resultado esquivo durante toda su trayectoria: entrenar en una Serie Nacional.

El desaparecido mánager artemiseño Danny Valdespino lo había convocado para que fungiera como su Coach de Banca, su número 2. Pero después de que Valdespino falleció debido a un accidente de tránsito, muchos pensaron que Bos era la persona ideal para asumir la dirección de Artemisa, algo completamente lógico, porque la sola mención de su nombre en la comunidad beisbolera de La Habana es sinónimo de éxito.

Muchos lo describen como “un hombre con naipe para ganar”, en alusión a sus cinco títulos con el municipio Centro Habana en series provinciales. Bajo su égida se formaron grandes nombres del béisbol capitalino como Enrique Díaz, Yoandri Urguellés, Yasser Gómez, los hermanos Chirino, entre otros.

Además de sus victorias en la Copa Gran Habana y las Ligas de Desarrollo al frente de los equipos capitalinos, no olvidemos que también dirigió al equipo habanero en la primera Serie Nacional Sub 23. Siempre que hay una transición en la dirección del equipo Industriales, no son pocos los especialistas y aficionados que lo mencionan como uno de los candidatos a asumir el trono azul, a causa de este impresionante currículum.

No obstante, los designios de la vida suelen torcerse en ocasiones y en la actualidad Bos recibe a Play Off Magazine en la penumbra de su hogar, sumido en el ostracismo del desempleo y en la incertidumbre de un futuro incierto.

José Luis Bos
Eduardo González Martínez | Play-Off Magazine Foto: Hansel Leyva.

El testimonio de Bos

“El desaparecido mánager Danny Valdespino pensaba reformar el sistema de trabajo que ellos tenían implantado en su provincia. Al parecer, el revisó mi expediente y me contactó para proponerme ser su coach de banca. Él me pidió que lo ayudara a desarrollar el béisbol en esa provincia. También se acercó al destacado preparador físico Javier Dreke, otrora entrenador de los equipos Metropolitanos y el representativo habanero en la Serie Nacional Sub 23.

“En lo personal, siempre fue un sueño participar en una Serie Nacional, ya que en la capital nunca se me ha tomado en cuenta a la hora de dirigir ni Industriales ni los extintos Metropolitanos. Ni tan siquiera a la hora de integrar un cuerpo de dirección a pesar de estar plenamente capacitado para asumir cualquier función dentro de un equipo, dejando la modestia a un lado. Entonces, los tres hablamos con Arlyn Zamora, comisionado de La Habana, quien no puso reparos para liberarme de mis funciones, ya que la Comisión de La Habana no tenía responsabilidades inmediatas para mí.

“Inmediatamente, comenzamos a asumir la tarea yo y mi compañero Javier Dreke. Ambos partimos hacia la provincia, lo que implicaba viajar diariamente a través de los camiones que parten de la terminal de El Lido, algo nada fácil de realizar. Pero esa situación no hacía mella en nuestra determinación. Todos lo días estábamos allí chequeando los partidos de la provincial, para ir organizando el trabajo con nuestro mánager y tener una idea del cuál era el material humano que teníamos para trabajar. Todo eso sin estar emplantillados todavía en la provincia, situación laboral de la cual se estaba encargando el mánager personalmente.

“Pero como todos conocen, Valdespino falleció trágicamente a causa de un accidente de tránsito. Esto fue devastador para todos ya que él era un gran ser humano y te puedo asegurar que tenía en mente un plan de desarrollo del béisbol en su provincia muy bien estructurado y que de seguro rendiría frutos. Entonces, Manuel Vigoa asumió el cargo de director y nosotros continuamos con nuestra labor sin problemas bajo la promesa de que nuestra situación se iba a resolver.

“Comienza la Serie Nacional con nosotros en el cuerpo de dirección, realizamos nuestro trabajo y tuvimos que en definitiva pedir la baja laboral de nuestros puestos aquí en La Habana, porque ya llevábamos varios meses ausentes y nos iban a botar, además ya estábamos trabajando en la Serie Nacional y no íbamos a abandonar la tarea a medias bajo ningún concepto. Además de que pretendíamos mantener nuestro compromiso con Valdespino y quedarnos a aportar nuestros conocimientos en la provincia.

“Siempre se nos dijo que se estaba tramitando nuestra plantilla allí y que se iba a solucionar pronto. Pero llegó el aumento salarial y las plazas laborales se congelaron. No pudimos clasificar a la segunda fase del campeonato y terminamos de trabajar sin que nuestro caso se aclarara. Recordemos que nosotros estábamos allí por un compromiso con Valdespino y no bajo los estatutos de cooperación entre provincias que se hace bajo un contrato.

“Siempre nos habían manifestado la voluntad de resolver nuestro problema y confié en los compañeros artemiseños. Hasta que un día se nos informó que la política de la provincia era la de tener un cuerpo de dirección propio del territorio y por tanto, ya no contaban con nuestros servicios para la próxima temporada, declaración que nos dejaba en un limbo total.

“En resumen, hace más de seis meses que no cobro un peso a pesar de haber trabajado duro. Algo que se me hace especialmente complejo, ya que tengo dos hijas a las cuales tengo que mantener. No tengo trabajo ni en La Habana, ni en Artemisa. Se me ha comunicado que me van a pagar por lo que hice, pero no me dan fecha. La Comisión de La Habana me apoya, sin embargo no tiene lugar donde ponerme en estos momentos”.

¿Qué pasará con este hombre de béisbol?

He aquí el testimonio de Bos, por el cual decidimos acercarnos a dos directivos del beisbol artemiseño para confrontar fuentes y conocer cómo ellos valoran el trabajo realizado por Bos y su compañero, además de su opinión de cara al futuro. Estos son Manuel Vigoa, director del equipo y Gerardo Miranda, Comisionado de béisbol del territorio.

“El trabajo que realizaron los dos entrenadores de La Habana con el equipo fue muy bueno, ayudaron mucho. Tengo entendido que la provincia está haciendo las gestiones para pagarle lo que trabajaron. También sé que la posición de nuestra comisión es que la dirección del equipo sea totalmente del territorio, por tanto no continuarán el próximo año con nosotros. Aunque se me ha asegurado que se les va a pagar todo lo que se les debe”, dice Manuel Vigoa.

“Estamos intentando por todos los medios para ver cómo se le puede pagar los tres meses que trabajaron con nosotros aquí. He de agregar que realizaron una labor magnifica, pero nuestra posición es que la dirección del equipo tiene que ser artemiseña, por tanto ellos no continuarán con nosotros la Serie que viene. Ellos están en contacto con el jurídico de la provincia, pero yo no sé nada de eso. Su estancia aquí fue a raíz de un acuerdo que realizaron con el difunto Valdespino y por eso los mantuvimos en su puesto, pero no nos plantearon en ningún momento que se les consiguiera un trabajo aquí.

“Esta es una situación que heredamos, que no tuvo que ver con nosotros. La última vez que hablé con Arlyn Zamora, el comisionado de La Habana, me dijo que ellos no pertenecían a La Habana, que eran de nosotros. A lo que respondí que no estaban en nuestra plantilla. Bos y Dreke han puesto a correr con esta situación hasta al presidente del gobierno de la provincia. Aquí se está haciendo todo lo posible por pagarles”, explica Gerardo Miranda. 

La principal lectura que sacamos de estas declaraciones es que se ha convertido en una molestia para todos y que nadie quiere responsabilizarse por el futuro de estos hombres, a pesar de que se les permitió realizar el trabajo.

Actualmente, en lo que se resuelve su situación, Bos ha regresado a sus orígenes y se encuentra trabajando como activista con niños del Municipio Plaza de la Revolución. Cuando le preguntamos cuáles son sus aspiraciones para el futuro, así respondió:

“Lo único que quiero es trabajar. El béisbol significa mucho para mí y es lo que sé hacer. Estoy disponible para cualquier tarea que se me pida que realice dentro o fuera del territorio habanero”.

He aquí una historia de cómo funciona la gestión de nuestro béisbol a nivel doméstico. Es una historia de desconocimiento de deberes y de derechos, de falta de conciencia y burocracia sin límites. Ojala sea un hecho aislado que no se repita con frecuencia, porque acontecimientos como estos, los cuales no son perceptibles por la mayoría, son los que laceran profundamente el devenir de nuestro deporte nacional.

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