FOTO/ Marcelino VAZQUEZ HERNANDEZ/

Las tardes y las noches no volvieron a ser iguales en el José Ramón Cepero desde que Mario Jorge Vega dejó el béisbol activo. Fueron más de 20 temporadas cuidando la segunda almohadilla, a la que entregó parte de su vida.

Formó parte de una generación de Ciego de Ávila que justo cuando parecía que se perdía en ese oscuro rincón de las promesas, se encendió para convertirse en realidad, y ahí estuvo él, como estuvo muchas veces cuando todo se volvía derrota. Regresaba una y otra vez, aun cuando los reflectores mediáticos enfocaban a otros.

Ha sido parte de esa tradición de guerreros surgidos en Cuba alrededor de la segunda base. “Mayito” es parte de la esencia del béisbol más pasional, ese que se nos ha ido quedando en el pasado. Inmerso en su año sabático, nos deja confesiones e historias de su vida en el béisbol.

¿Cómo llega al béisbol Mario Vega?

Llegué al béisbol a los 8 años en mi natal Ciego de Ávila, gracias a mi padre que me encaminó desde esa edad. Mis primeros pasos fueron en un área de béisbol, con los entrenadores Agimiro y Eusebio (Kiki) del poblado de Jicotea.

Ese año logré hacer el equipo municipal de Ciego de Ávila, fui sin tener la edad cumplida todavía a la provincial que entonces era categoría 10 y 12 años y logré integrar la selección al Campeonato Nacional en Tarará La Habana.

Mi abuelo y tío fueron peloteros, mi abuelo jugó en liga de los centrales azucareros y mi tío sí integró las series nacionales y selectivas de Ciego y camagüeyanos: los dos eran lanzadores también. Ambos influyeron porque siempre los vi desde pequeño.

¿Cómo valoras el papel de los entrenadores en tu carrera?

Influyeron mucho en mi formación como atleta en mis inicios, pero todo lo que aprendí en mis primeros años de vida deportiva fue gracias a mi padre que me entrenaba todos los días después de concluir mis prácticas. Me enseñó a batear a las dos manos algo muy importante en mi vida de atleta, de ahí pase a la EIDE provincial en las demás categorías y después a la ESPA nacional en La Habana en las categorías juveniles.

De todos los entrenadores aprendí mucho, me dieron muchos consejos y días de intensa preparación. Serían muchos nombres para mencionar. Lo importante fue que todos aportaron un granito de arena en mi formación como atleta.

En esas categorías se desempeñaba como torpedero, y después pasa a la segunda base ¿Por qué el cambio de posición?

Empecé en las categorías inferiores como torpedero e integré selecciones nacionales y campeonatos mundiales juveniles en esa posición y mis dos primeras series nacionales siendo juvenil también. Cuando paso a la Serie Nacional un día se presenta un problema de lesiones en el equipo y el director me pregunta: ¿tú sabes jugar segunda? y le dije “claro”. Es más fácil que el campo corto y dije “me quedo aquí”. Fue de casualidad.

¿Cómo llegó a la Serie Nacional?

Llegué a la Serie Nacional siendo todavía juvenil y tuve la oportunidad de integrar esa temporada con el mentor Miguel Albán. Participé en algunos juegos, que me ayudaron para integrar la selección nacional al Mundial Juvenil.

El debut llega contra Santiago de Cuba en el Guillermón Moncada ¿Cómo vivió esa experiencia?

No sabía que iba a jugar regular y antes del juego el torpedero tuvo fiebre y comienzo de titular como 9no bate. Algo curioso, en el 1er inning hicimos 6 carreras, me tocó batear y conecté hit en mi primer turno frente al relevista Eulogio Simón, pero cuando fuimos a defender y cometo un error ante un  rolling de Benavides por debajo de las piernas, tenía temor, pero mientras pasó el juego supe tantear la presión y para el último out del juego, con bases llenas, realicé una jugada de cabeza a una conexión de Gabriel Pierre y salvé el juego.

Fue el primer paso dentro de una larga carrera en la Serie Nacional ¿Cuáles han sido los momentos más difíciles por los que pasó?

Tuve una larga carrera deportiva gracias a Dios, con varios momentos amargos. Recuerdo dos momentos en particular en mi carrera deportiva. El primero cuando pertenecía a la categoría 15 -16 años en un tope en Sancti Spíritus en Jatibonico, en un doble play, se me traba el pie en la almohadilla y me fracturo la tibia y el peroné. Estuve alejado del béisbol dos años en esa categoría y gracias a los doctores Raunel y Candelario pude volver a la actividad después de una exitosa operación.

En la Serie Nacional creo que el más triste fue el primer playoff de Ciego de Ávila en la historia, con tremendo embullo de la afición avileña. Ganábamos 2×1 en el 7mo inning con 2 out, y Liván O’farrill me da un rolling y cometí un error. Quería que me tragara la tierra, después de eso fue la famosa palmita y nadie se acuerda de eso.

Por la consistencia de su carrera, la participación en los equipos Cuba pudo ser mayor. ¿Fueron injustos con usted?

Los equipos Cuba en aquella época eran muy buenos y había muchas segundas bases de calidad. Yo siempre hacia el Cuba B, C o universitario. Pero mi labor para mi tenía beneficio y seguía jugando para poder superarme y dejar las decisiones a quienes les correspondían.

En el año 2000 en Panamá, dentro de la Copa LG, recibe una oferta para seguir su carrera fuera de Cuba y la rechazó.

En la Copa LG, en Panamá, con el director Carlos Martí fuimos con un equipo Cuba B. Nadie se acuerda, pero fue una de las primeras veces que Cuba se enfrentó a profesionales. Recuerdo a Roberto Kelly, que jugaba con Panamá, y que era de los Yankees y otros más que jugaban en las ligas de América y había muchos scouts.

Tuve una copa formidable, quedé 2do de los bateadores y me propusieron abandonar el país. No estaba listo para eso: en Cuba me sentía mejor y podía jugar para mi pueblo que siempre me apoyó y apoya, no tengo ningún arrepentimiento respecto a eso.

¿Cuáles han sido los momentos que más le han marcado y lo que más satisfacciones le han dado como atleta y como entrenador?

Tuve buenos momentos en mi carrera deportiva como todos los atletas en mi provincia. Uno de ellos fue 101 juegos sin cometer errores. Otro, la semifinal en que llegamos contra Granma al 6to juego. Cuando estábamos perdiendo en el 9no ya con dos out, hombre en 3ra y el público empezó a corear Mayito, yo estaba casi sin poder caminar. Ahí, Roger me dice: ahora es tu momento. El público se paró y logré conectar el hit y empatar y después ganamos en el 11no inning y pasamos a nuestra primera final de la historia. Creo que fue un día muy grande. Después, los 3 títulos de Cuba no se comparan con nada para un atleta.

A su generación le costó muchísimo manejar la presión en los playoffs y los resultados no eran los mejores hasta que llegaron los títulos. ¿Pensaste en algún momento que tu carrera acabaría sin un título nacional?

Creo que fuimos paso a paso y juego a juego. Nos tildaban de que no sabíamos jugar playoffs, pero eso nos ayudó mucho después a conseguir los logros que obtuvimos. Ya teníamos varias postemporadas y dijimos “caballero, hasta cuando, ya nos queda poco tiempo como atletas a muchos de nosotros”. Recuerdo esas palabras antes de un juego de playoff contra Villa Clara que Roger nos dijo y todos lo entendimos.

El primer título llegó contra Industriales, ¿cuáles son sus vivencias de aquella final?

Sí, ganamos el primer título contra Industriales, pero ya habíamos discutido una final el año anterior, sabíamos cómo enfrentarlas. Nos ayudó mucho que nosotros ese año ganamos rápido la semifinal contra Granma y después pasa Industriales. Teníamos que abrir en el Latino, todos estábamos un poco presionados y llegamos al primer juego de esa final y vimos el Latino repleto con más de 55 000 personas, y dijimos, “ahora es cuando vamos a saber que es el béisbol”.

Ganamos el primer juego y después ya todo el mundo sabía que no nos quitaba nadie el título. Era un equipo muy unido de muchos años, creo que ya nos lo merecíamos, todo lo sabíamos y creo que fue más fácil.

¿Cuáles eran las motivaciones de Mario Vega para regresar temporada tras temporada?

Yo siempre amé mucho el béisbol y nunca pensaba en el equipo Cuba, te lo juro de verdad, aunque creo que para todo atleta esa es su meta, pero me motivaban mis padres. Mi mamá, sobre todo, que Dios la tenga en la gloria nunca se perdió un juego mío y me parece verla en el estadio día a día, ¿qué más motivación que esa y el pueblo avileño? Nunca me gritó en el estadio para ofenderme, creo que ese fue el mayor logro de mi carrera.

Mis compañeros me decían que eso no era posible: yo hacía error o me ponchaba y nunca me ofendieron, creo que esa es la mayor satisfacción para un atleta, que el pueblo te quiera y aprecie.

¿En algún momento le insinuaron que era tiempo de dejar el béisbol activo?

No, nunca me lo insinuaron, creo que yo mismo tomé la decisión. Tenía muchas lesiones ya en mis piernas, no podía estar al 100 por ciento y aproveché que ganamos el título en el torneo Challenger en Canadá. Quedé en el todos estrellas y dije, “este es mi momento terminar arriba”, después de un gran recibimiento del pueblo avileño en las calles. Creo que un atleta tiene que saber cuándo es su hora.

Mario Mayito Vega
Foto: Juan Moreno

Tras dejar el béisbol como jugador pasa a formar parte del colectivo de dirección de Ciego de Ávila junto a Roger Machado. ¿Fue complicado adaptarse a esta función?

Ese mismo año que dejé el béisbol, el mentor Roger me dijo “ven conmigo para el cuerpo de dirección”. Fue un gran reto para mí. Sin años de experiencia en esa función, tuve que enfrentar esa tarea, pero gracias a Roger que me dio confianza supe salir adelante; incluso, ese año ni clasificamos y nos cuestionaron mucho porque Roger cambió el cuerpo de dirección pero el gobierno, el Partido y las autoridades del béisbol, nos dieron toda la confianza y no lo hicimos quedar mal como saben, dos  títulos y un subtítulo y discutimos tres veces el campeonato de Cuba consecutivamente, algo que pocos equipos han hecho.

Tras un período de una gran estabilidad, el equipo quedó fuera de los playoff. ¿A qué le atribuye usted esos bajos resultados?

El año pasado tuvimos un mal año, no nos respondió el picheo de relevo como hubiéramos querido, pero creo que los muchachos se esforzaron y no se pudo, así es el béisbol, tuvimos muchos años en el primer nivel.

¿Qué hace actualmente Mayito Vega?

Estoy vinculado al béisbol y seguiré este año. Cogí un año de descanso porque llevaba 30 años seguidos sin parar y creo que lo merecía para estar con mi familia. El que viene vuelvo donde me ubiquen, pero siempre en este deporte.

¿Cómo es la vida de Mario Vega?

Mi familia es lo máximo, mi hija, mi padre, mi hermano y mi mujer. Ya mi madre falleció, que Dios la tenga en la gloria. Es una familia chica, nos queremos mucho y como todo cubano en mis tiempos libre veo mucho deporte, juego dominó y oigo música. Salgo a veces para divertirme un poco y nada más así soy: seguiré en el béisbol que es mi vida.

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