Matanzas sigue vivo en la final de la pelota cubana, con una cerrada victoria ante Granma que casi se veía con la corona en las manos.

Fue un buen duelo, digno de una final y nada que ver con el partido anterior que fue un duelo a batazos, que se selló con un triunfo de cuatro carrertas por tres.

Otra vez fue un duelo entre Yoanni Yera y Lázaro Blanco, los dos caballos de batalla de ambos conjuntos en la postemporada, en el que ninguno se anotó la victoria, pero que llevaron el desafío hasta las postrimerías.

Los Cocodrilos estaban contra la pared, pero fabricaron tres en la tercera y la decisiva en la novena entrada, pese a que Granma había empatado en la octava y parecía virar el enfrentamiento de su parte.

Casi al borde del abismo, los campeones sacaron la casta, con Entenza de relevo, quien se agenció la victoria.

Del otro lado, Blanco caminó otra vez bastante pese a tolerar tres anotaciones, y la derrota fue a la cuenta de Carlos Santana.

Los Cocodrilos viven para pelear un día más en la final de la pelota cubana, y de paso, salieron ilesos del as Lázaro Blanco.

Granma intentará rematar la faena, pero nada está escrito aún.