Cuenta que con solo ocho años comenzó a dar sus primeros raquetazos, luego de que otros deportes más populares como el judo, el kárate y el béisbol no pudieran robarse su talento. Desde entonces, Osleni Guerrero Velazco sueña con una especialidad dominada por ojos rasgados y tez amarillenta; y en 25 años su volante ha devorado todas las primicias de los badmintonistas de Cuba.

Número uno en asistir a un campeonato del mundo, primero en estar entre los 100 mejores del ranking, primer cubano campeón panamericano, líder continental en el listado del orbe, y tantas otras excelentes noticias, hacen que Guerrero Velazco se sienta, más que orgulloso, comprometido con el camino que escogió, y con todas las personas que lo han apoyado en su carrera deportiva.

Osleni domina totalmente el escenario nacional Foto: Alain López Martínez

Osleni domina totalmente el escenario nacional. FOTO: Alain López Martínez

Hasta su casa, una típica vivienda del municipio de Centro Habana, se trasladó Play-Off para que el Guerrero de la capital, como se le conoce en la ciudad que lo vio nacer, compartiera sus alegrías, esperanzas y temores.

«Comencé en el bádminton en la sala Vicente Ponce Carrasco, con el entrenador Luis Alberto Lara. Desde las primeras pruebas de habilidades me llamó la atención el dinamismo de la actividad, y también el hecho de que fuera un deporte diferente».

De “meteórico” puede catalogarse el aprendizaje de Osleni, quien desde muy temprano cosechó trofeos provinciales y nacionales, hasta su debut internacional en el año 2000. «Es un momento que recuerdo con mucha alegría, gané la medalla de oro de la categoría Sub-11 en el Campeonato Panamericano Infantil y Juvenil que tuvo como sede al Coliseo de la Ciudad Deportiva. Este resultado marcó mi camino, y me hizo ver todo en serio».

Es el primer cubano en estar entre los 100 mejores badmintonistas del ranking mundial Foto: Alain López Martínez

Es el primer cubano en estar entre los 100 mejores badmintonistas del ranking mundial
FOTO: Alain López Martínez

La madurez del Guerrero llegó en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 con una presea de plata, luego de caer en la final ante el guatemalteco Kevin Cordon. Pero Osleni recuerda que cuatro años antes, en la versión de Río de Janeiro, obtuvo un meritorio quinto lugar en individuales.

[quotes quotes_style=”bpull” quotes_pos=”left”]La madurez del Guerrero llegó en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011[/quotes]

«En aquel instante mi entrenadora Marina Pérez y yo nos enfocamos en los Juegos de Guadalajara, y en ese ciclo trabajamos con el objetivo de alcanzar una medalla. Llegamos a la ciudad mexicana en óptima forma, aunque tuve que superar el hecho de que a Marina la separaran de la Selección Nacional. El partido final fue reñido, algo que pocos esperaban. Esta actuación me facilitó una beca de la Federación Panamericana rumbo a los Olímpicos de 2016».

Con esta ayuda aumentó su radio de acción y participó en más torneos, lo que se tradujo en resultados y en ascensos considerables en el listado universal. Pero si, por otra parte, el año 2013 ha sido el mejor de su carrera, Osleni lo reconoce como producto de la inspiración que significa ser padre. En diciembre de 2012 nació su hija Elianys.

Osleini Guerrero y su hija

Su hija fue la inspiración para el mejor año de su carrera
FOTO: Alain López Martínez

«Fueron siete títulos en eventos de nivel. Gané el Giraldilla de La Habana, el Abierto de Perú, el Internacional de Venezuela, el Campeonato Panamericano del deporte, el Abierto de Santo Domingo, el Abierto de Surinam y el Abierto de México, y además obtuve plata en el Challenge de Sao Paulo y el Abierto de Guatemala. Pero lo más importante fue el nacimiento de mi niña. Desde que comienzo a entrenar pienso que mis sacrificios son para ella. Espero darle mayores alegrías, para que cuando crezca se sienta orgullosa de su padre».

La participación de un cubano en un Mundial de Bádminton era una utopía que Osleni se encargó de hacer realidad. En agosto de 2013 debutó en un evento de ese tipo, que tuvo como sede a Guangzhou (China), y a pesar de perder en la primera ronda, logró buenos dividendos. Un año después estuvo en la versión de Copenaghue (Dinamarca) y no pudo hacer más.

«Sucede que se nota la falta de roce y de partidos exigentes. Para ganarle a los mejores tienes que jugar contra ellos. No obstante, me sirvieron las dos oportunidades para ver el nivel en el que me encuentro con respecto al mejor bádminton del mundo. Este año el escenario será Indonesia, y puede llegar la alegría que esperamos todos».

Guerrero Velazco ascendió hasta la posición 43 del listado del orbe, récord personal y suficiente para liderar al continente americano. Antes de él, la mejor ubicación para un cubano no había sobrepasado la línea de los 200.

«Esto nos favorece en las competencias porque se puede ser cabeza de Serie. Entonces, las metas son cada vez más grandes. Si ya estuve en un Mundial, ahora quiero ganar partidos allí; y si estuve en el 43, tengo que darlo todo por escalar sitios. Estoy enfocado en poner bien en alto el trabajo realizado durante muchos años, en recopilar logros en este deporte, para Cuba y para mí en lo personal».

Con entusiasmo acogió Osleni la nueva política de remuneración económica implementada por el Inder (Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación) a finales de 2013. Los torneos en los que participa siempre sobrepasan los cinco mil dólares de premio. Sobre la posibilidad de quedarse con el 80 por ciento expresó:

«Esto es muy positivo y significa que estamos avanzando. Antes ganábamos premios en metálico y era insuficiente lo que recibíamos. Ahora puedo ayudar a mi familia, y darle a mi hija todo lo que realmente merece. Tener la posibilidad de satisfacer las necesidades con los frutos del trabajo propio es fundamental para cualquier ser humano, especialmente para un atleta».

En una de sus aventuras más recientes, el Guerrero llegó a Indonesia para implementar una base de entrenamiento de un mes. «Me sentí contento a pesar de que la cultura era diferente. Me costó habituarme al entrenamiento porque es muy diferente al que hacemos en Cuba. Tuve dolores en la primera semana, pero ya después entré en ritmo. Lo mejor de todo fue la posibilidad de enfrentarme a muchos estilos de juego. Creo que saqué muchos beneficios de esta experiencia».

El centrohabanero, que tiene como sponsor desde el 2012 a la prestigiosa marca Yonex, se autodefine como una persona sociable, que gusta de compartir con sus amistades y jugar softbol los fines de semana. Pero esto no lo aparta de su meta inmediata, no deja de pensar ni un segundo en los Juegos Olímpicos de 2016.

Enfoca su trabajo en ganar partidos en un Mundial Foto: Hansel Leyva Fanego

Enfoca su trabajo en ganar partidos en un Mundial. FOTO: Hansel Leyva Fanego

«Clasificar para unos olímpicos es el sueño de todo atleta. Ese es mi deseo, estoy trabajando y pensando cada día en cómo prepararme mejor para incluirme en este evento. Me pongo a imaginar cómo sería estar en la delegación cubana, en el desfile de apertura. Quiero vivir esa quimera, y creo que objetivamente puedo lograrlo».

Pero en la vida de Osleni todo no es color de rosa. Entre los innumerables desdenes que ha sorteado en su carrera hay uno que lo afecta sobremanera. «El problema de no contar con una instalación nos golpea mucho. Desde que comencé en el deporte tenemos esta dificultad y han pasado más de 16 años sin que le dé respuesta.

«Creo que las autoridades no han hecho lo posible por resolver esta situación, a pesar de las circunstancias que vive el país. Realmente esto nos limita. Por ahora hacemos una base de entrenamiento en una sede que nos presta la Facultad de Ciencias Médicas en Cienfuegos, pero creo que debe haber una mejor opción, con los resultados que vamos obteniendo».

[quotes quotes_style=”bpull” quotes_pos=”right”]«Es una pena ver cómo se destruyó un lugar con excelentes condiciones para fabricar talentos».[/quotes]

Por otra parte, el hijo de María y hermano de Orlando, a quienes reconoce como sus principales soportes, se refiere al lamentable estado del Vicente Ponce Carrasco, sede donde dio sus primeros pasos en el bádminton. «Es una pena ver cómo se destruyó un lugar con excelentes condiciones para fabricar talentos. Uno siempre quiere volver a sus orígenes, darle continuidad a las raíces. Y al parecer no saldrán más volantes llenos de sueños de ese lugar».

Pero Osleni Guerrero Velazco mantiene sus metas gigantes, con raqueta en mano y Elianys en la mente, porque ya sabe cuál es la fórmula para alcanzarlas. Y es que de eso ha tenido mucho en su carrera deportiva. «Siempre seré un soñador. No tengo otro camino», dijo antes de la despedida, con su niña en brazos, como si quisiera llenarse de ella para cuando toque estar lejos.