Renier González es algo más que un simple narrador deportivo. Taxista, almacenero e inspector, fueron algunos de los oficios que antecedieron a su trabajo como comentarista deportivo y de ahí su incesante afición por conocer sobre todo o casi todo lo que le rodea.

Cuando muchos piensan en una voz para el fútbol internacional, narrado desde Cuba, se remiten a él, un profesional muy versátil que acumula experiencias también como corresponsal en la multinacional Telesur, el mundial de fútbol de Brasil, Olimpiadas y demás certámenes de nivel internacional.

Sobre su carrera, su llegada a la narración, las polémicas que han rodeado a su figura -es un hombre que acostumbra a decir lo que piensa-, sus sueños, así como su “desaparición” de las pantallas de la isla para describir el balompié, conversó Renier González con Play Off TV, que les trae un nueva emisión.

Año 1996, partido de fútbol Ajax- Panathinaikos: ¿qué recuerdos te trae esa fecha?

Fue mi primera intervención en la televisión y el primer partido que narré de futbol en la televisión. Lo hice con Ernesto Ruiz Faxas. Estaba emocionado. Cuando aquello ver la Champions era complicado, pero tenía un amigo con el cual podía verla. De ese partido conocía el resultado cuando lo narré, pero nunca había trabajado en televisión. Por supuesto que no quedó bien, por el ritmo de la radio que tenía; ni tampoco tenía experiencia en la radio como para aquello. La narración deportiva lleva tiempo, pero es un recuerdo muy bonito.

¿Es muy difícil el cambio de la radio para televisión?

Es enorme. Por ejemplo, un deporte que me ha costado mucho y ahora es que estoy empezando a cogerle el ritmo, es el béisbol. Atiborras al televidente si le pones el ritmo, aunque al cubano y al latino, por lo general, le gusta que le describas, no como al europeo, a quien le gusta que vayas más al análisis. Me gusta describir, pero hay deportes como el béisbol en el cual debes ir más lento. Yo volvía loco al televidente cuando empecé narrando pelota en la televisión.

Reinier González
FOTO: Andy Ruiz Muñoz FOTO: Andy Ruiz Muñoz

Tus sueños de niño

Quería ser periodista deportivo, narrador, y escribir. Al final, llegué a esta profesión de manera fortuita. Eso y el derecho: o periodista deportivo o abogado. Estudié derecho por dirigido, pero lo dejé cuando estaba en el servicio militar.

¿Cómo llegas a la emisora COCO?  

Fue por casualidad. Era entrenador de ajedrez y todavía juego bastante online. Era entrenador y quería hacer un torneo importante. Soy de Los Pinos y para poder llevar a jugadores importantes fui caminando por todas las firmas -era el año 1995- para ver quién me ayudaba. Y quienes me ayudaron me dijeron que le diera publicidad en la radio. Hablé con el jefe de actividades deportivas del municipio, quien conocía al director de la COCO y entonces fui en bicicleta para allá y entonces grabé, lo tiré en vivo y les gustó. Empecé y hasta hoy. Esos primeros años fueron intensos, me pasaba el día en la emisora.

¿Qué representa el fútbol para ti?

Me ha dado mucho. Me encanta el fútbol, pero creo que han atiborrado la televisión de fútbol. El fútbol ha hecho que la cultura deportiva en Cuba disminuya. Los muchachos no saben hablar de otra cosa. No sé si el fútbol, o el Barcelona y el Madrid, la disputa eterna, pero, por ejemplo, pones un deporte de invierno que me parece espectacular y la gente protesta. ¿Y su cultura? Este era un país en que había una cultura deportiva amplia. El fútbol es el deporte número uno, pero todo no puede ser eso. Te conviertes en casi un analfabeto deportivo, no sabes de más nada.

A veces tienes que manejar las cosas. No critico a los jóvenes, también fui joven. Pero si nada más les damos como producto el fútbol (…) A mí me termina aburriendo ver un solo deporte. Es poner al Barca o el Madrid, porque si pones otro club (…) Los del Madrid sí tienen un sector que viene desde hace muchos años, porque en Cuba el 90 por ciento le iba al Madrid, otros al Milán y otros al Barca, que no ganaba nunca, por eso no tenían casi aficionados entonces. Se ponía el fútbol y lo agradecían. Ahora les pones un partido y les parece poco. Llega el momento en que te saturas.

Muchos han hablado sobre Reinier González bloqueando a otras cuentas en Twitter

Voy a seguir bloqueando. Mi cuenta es mía y cuando no me convenga algo (…) Si tienes tu cuenta en Twitter, te interesa debatir con quien tú quieras, no con quien quiera venir y menos que quiera imponerte un criterio. No me interesan las opiniones que usted tenga y como es mi cuenta, hago lo que me da la gana. Es mi cuenta personal, no institucional.

Hace un tiempo criticaste el precio de los uniformes de béisbol que la empresa Batos puso a la venta para los aficionados y tus palabras fueron muy replicadas

Si quieres que la Serie sea el principal espectáculo de nuestro país, los uniformes y esas cosas que hacen que los niños se vuelvan fanáticos a los equipos, pues tienen que estar al alcance de todos. Tienes que promover eso. Sé sobre la situación económica, sobre la calidad, pero tienes que ponerle al alcance de los niños al menos la gorra y la camisa.

Se generó polémica porque hay sitios que, lamentablemente, en vez de dedicarse a escribir de deportes y analizar se dedican al sensacionalismo, porque no saben de nada y tiene que dedicarse a vivir de eso.

¿Qué puedes comentar de la polémica sobre un video tuyo en el cual hablas sobre Messi y que fue muy comentado también?

Eso fue tres años antes casi de que saliera. Quien me conoce a mí sabe que, en serio, hablo muy poco. Para mí, la seriedad está en el trabajo y mi familia, a partir de ahí, en serio no hablo casi. Ese día estábamos compartiendo. Algunos dicen hasta que había bebido, pero no me había tomado ni un trago. Lo que estaba era sofocado. Estaba en un lugar de un almacén donde trabajaba un amigo mío, llegó un camión y me quité el pulóver y empecé a bajar cajas. Uno que conozco, me dice: “grábale esto a mi sobrino que es fanático de Messi y es homofóbico”. Ahí, le grabamos el video. Mucha gente se lo tomó como si eso fuera serio. Eso no me importa, porque sé lo que hice y quien me conoce sabe cómo soy. Lo tomaron como si fuera serio.

¿Has alcanzado el pico más alto de tu carrera?

No sabría responderte. No creo que fuera en los primeros años y no creo que sea ahora, aunque se dice que el pico de un narrador y comentarista deportivo es entre los 50 y los 65 años, cuando llega al clímax. En este momento no tengo las mismas energías para hacerlo todo como cuando estaba más joven, porque tengo otras responsabilidades en la vida. Hago más lo que me gusta. El fútbol, en los últimos dos años, lo he dejado a un lado. Sí veo mucho al Valencia, mucha Bundesliga, y ahora, a partir de enero, es que he vuelto a tomar un poquito más de impulso para ver algo de fútbol.

¿Qué te pasó con este deporte?

Me saturé. Era demasiado y las ligas de fútbol son tantas, que seguirlas te lleva un esfuerzo grande y un sacrificio. Las personas que lo siguen son muy sacrificadas porque es demasiada información que te genera y me saturé. Me tomé dos años sabáticos en los cuales veía poco, pero ya estoy empezando de nuevo.

¿Cuál fue el peor momento de tu carrera?

 No sé tampoco, porque las cosas que no me salen bien, las olvido rápido. Me sirven de experiencia y quedan atrás, no vivo de recuerdos del pasado, sino pensando en el frente y enfocándome en el futuro.

Imagino que te ofrecieron irte de Cuba a narrar en otro país

Sí, varias veces. No me interesa, ya tengo mi casa. Soy cubano ciento por ciento y mi hijo después puede tomar su camino, porque no puedo condicionarlo a que sea como yo. He tenido la oportunidad, no voy a decir ni la suerte ni la desgracia, sino la oportunidad de conocer varios países, algunos trabajando. En unos he conocido poco y en otros más. Tienen sus cosas buenas y malas como todo, pero lo tuyo es lo tuyo. Me gusta Cuba y soy cubano, y aquí estoy.

Antoni Daimiel, uno de los grandes narradores, comentaristas deportivos y analistas del baloncesto en habla hispana te invitó a trabajar con él

Es un monstruo, es una de las personas que más conoce de basquetbol en el mundo, no solamente en España. Lleva más de 25 años comentando el basquetbol con Andrés Montes, eran una de las parejas más famosas. Es una verdadera enciclopedia y hablar con él es beber basquetbol. Es un honor. Hay otros narradores españoles con quienes tengo muy buenas relaciones, él es un analista fabuloso.

Cuando narras partidos en vivo te paras y caminas

Soy hiperquinético. No puedo estar sentado tranquilo, pero aparte, me creo que estoy jugando. El básquet es el deporte número uno para mí en cuanto a gusto.

¿Por qué el cambio de Reinier González al béisbol?

Fue lo primero que hice en la radio, lo que sucede es que, en la televisión, había muchas personas que hacían el béisbol, entre ellos una pareja histórica como Héctor Rodríguez y Eddy Martin. No soy narrador de béisbol ciento por ciento: si hay un deporte que me cuesta trabajo hacer es el béisbol. Me gusta más analizarlo, es decir, verlo más desde esta parte. Narrarlo es complicadísimo. Lleva una cadencia, una pausa que son difíciles. Creo que ahora es que me está empezando a salir un poquito.

Tuvo algo que ver con los comentarios sobre tu trabajo con el fútbol

No, soy inmune a los comentarios. A mí qué me importa lo que me diga alguien que no me conoce y no sabe cómo soy.  

Si el que le va a Messi o al Barcelona no simpatiza conmigo en absoluto, es su problema. El tiempo está dando la razón a todo lo que habíamos planteado, como también el tiempo ha hecho que, con cosas que hemos dicho anteriormente, nos hayamos equivocados.

¿Está Tele Rebelde dando todo lo que pudiera dar?

Creo que podemos dar más y todos somos responsables, y estamos enfocados en los últimos tiempos hacia eso. Se está buscando una reestructuración en la programación para que llegue más y sobre todo, darle más a lo cubano, a los deportistas cubanos que tanto se esfuerzan, y para mí un deportista que esté en un club extranjero, que esté dando gloria a Cuba, es importantísimo. Se está enfocando una política de trabajo hacia ese punto, a darle más potencialidad a lo cubano tanto dentro como fuera del país, pero también la gente tiene que entender que eso es un canal público, y nosotros ni tenemos los recursos económicos que tienen las grandes transnacionales en el mundo, ni los trabajadores cobramos lo que cobran allí. Somos un canal del tercer mundo, y un canal público y para obtener derechos y emitir muchas cosas, nos cuesta muchísimo trabajo. En el primer mundo, los canales públicos tampoco transmiten.

Mucha gente pregunta por qué no ponen otros canales

Puedes ir a verlo a otro lugar, págalo. Puedes exigir cuando pagas, pero si no pagas, tienes que ver lo que estén poniendo ahí. Cuando he querido ver algo, he gastado mis megas, y hay quien todavía con mala fe te dice: “claro, porque a ustedes le ponen internet”. Lo que me ponen lo utilizo para trabajar.

Ando con mis dos teléfonos: el de mi trabajo y el mío personal. Tengo un enorme respeto por los medios básicos de mi trabajo. No me gustan que regalen nada tampoco: tienes que ganarte las cosas. Tengo amigos que a veces me ayudan, pero la mayoría de las cosas es con lo mío: lo del trabajo es para el trabajo.

Me dices que lees medios alternativos cubanos

Leo de todo lo que me llame la atención. No me gusta lo que he visto, y no voy a mencionar nombres -no vengo ni a querer hacer de abogado del diablo ni a criticar a nadie-, pero no me gusta algo que estoy viendo en algunos medios en los últimos tiempos, que es el sensacionalismo en vez de ir a la noticia.

Hay medios que están viviendo de eso, porque eso vende, pero así están haciendo un periodismo de facilismos y de buscar la parte fea de la notica para el sensacionalismo. Me parece que eso no es periodismo y lamentablemente estoy viendo que varios medios que comenzaron haciendo deporte están buscando noticias sensacionalistas.

Reinier González
FOTO: Andy Ruiz Muñoz »La pérdida del concepto de espectáculo deportivo, unido a la mala calidad del béisbol cubano, atentan directamente contra el disfrute de su afición. FOTO: Andy Ruiz Muñoz

¿Qué tachaste entre las cosas hechas ya?

Juegos Olímpicos, Centroamericanos, Panamericanos, Mundial del fútbol. Pero me falta estar en un mundial de basquetbol; en una final de la Champions de fútbol y una de la NBA. Me falta ver un Super Bowl; una Serie Mundial de Béisbol; miles de cosas.

¿Quiénes son tus grandes amigos en el mundo de la narración?

Tengo muy buenos amigos. Me llevo bien con casi todo el mundo. La gente que me conoce sabe cómo soy y si tengo que decirle algo a alguien se lo digo de frente. Puede que nos molestemos una semana, pero no lo voy a decir por detrás.

Con Evyan Guerra me llevo superbien, porque parece muy serio, pero tiene un carácter parecido al mío, y siempre estamos de buen humor. Con Sergio Ortega también, que es muy serio, pero conmigo se relaja y se ríe. Para mí el narrador-comentarista deportivo de Cuba con más cultura es Sergio Ortega. Es una persona brillante y trabajas muy cómodo con él. Con Sergio me suelto porque soy yo y si digo una barbaridad, Sergio me va a ayudar.

Trato de actualizarme, pero no tengo las mismas energías que tienen otros jóvenes. Lo que sucede es que son impetuosos. También metía la pata en veinte cosas, y me buscaba veinte mil problemas que no me busco ahora, porque era joven. No tenía la experiencia que tengo en la vida ahora, pero criticarlo, me parece que eso también debe eliminarse de algunos medios. Todos fuimos jóvenes y cometimos los errores que cometen los jóvenes ahora.

Incluso estos jóvenes son más atrevidos que nosotros, y hacen cosas mejores que las que hacíamos nosotros por ese atrevimiento. Fui un poco irreverente cuando era joven, por eso no puedo criticar a quien sea irreverente, pero tampoco le puedo admitir que me falte el respeto.

Tu hijo se ha ido ganando sitio en algunos medios trabajando con la pelota

Mi hijo es mi vida: él, mi mamá, mi esposa, mi familia, mis hermanos, mis sobrinos, mis amigos porque mis amigos son mi familia también. Por supuesto que lo ayudé, pero no a llegar a donde está. Lo ayudé en darle consejos: debo ser uno de los que menos leo a mi hijo posiblemente.

Me dice: papá, mira este trabajo, revísame aquí. Pero mi hijo se ha hecho a él mismo, y fíjate que no escribe de fútbol. Le gustaba el fútbol, es madridista, pero ya ni ve fútbol. Se enfocó y se enamoró del béisbol, y te puedo decir que a estas alturas conoce más béisbol que yo. Lo está haciendo con mucho sacrifico y lo está haciendo bien. Lo más importante, estoy orgulloso de él.

¿Qué te falta por cumplir en tu carrera?

Me voy a morir y no voy a cumplir ni la mitad de los sueños.

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