El baloncesto cubano, por estos años, comienza a experimentar un resurgir desde sus cenizas. Las nuevas caras del equipo nacional han devuelto la ilusión a los fanáticos en Cuba.

Este próximo 21 de febrero la selección de la mayor de las Antillas debutará en la AmeriCup con un equipo interior de respeto, pero nos falta un director de orquesta. Aunque en el baloncesto nacional tenemos varios jugadores que ocupan la posición de base, la solución para Cuba se llama Reynaldo García.

Reynaldo es hoy un baloncestista maduro, quien estuvo entre los nominados al MVP de la zona este en la Liga Nacional de Baloncesto Profesional de México. Lleva en su memoria su paso por Capitalinos, la Liga Superior de Baloncesto, las broncas, su partida a Ecuador, las lesiones, y muchos otros recuerdos que han marcado su carrera y su vida.

Reynaldo García
Foto: Hansel Leyva.

Los primeros pasos

Nacido en el corazón de La Habana, su amor por el basket comenzó viendo a su padre jugar en la esquina. Reynier pasaba las tardes compitiendo a lo que en las calles se le llama “guerrilla”, en un improvisado aro en la intersección de 25 y 10, Vedado.

Reycito, desde cerca, observaba y así fue que comenzó su matrimonio con la bola naranja. Como todo niño activo encontró su refugio en el deporte. Su paso por las categorías inferiores lo fue formando como atleta y como persona.

“Mi paso por las categorías inferiores fue bastante fructífero. En aquel tiempo de ‘mini’ yo había logrado hacerme de un nombre y la gente hablaba mucho de mí. Me acuerdo que decían, mira a Reynaldito (risas) y eso alentaba tus aspiraciones para llegar a ser un grande. Las competencias eran una locura, las gradas se llenaban de público y eso era hermoso”, comenta.

El muchacho crecía a pasos de gigante y el destino le deparaba grandes cosas. Siendo prácticamente un juvenil llegaría un llamado que le haría jugar a otro nivel. Capitalinos solicitó los servicios del base de quien todos hablaban en los entrenamientos de la preselección de La Habana.

“Yo no era de los primeros hombres en mi posición y aun así Miguelito (Miguel Calderón) me   dio la confianza para subir al equipo grande de la Capital. Llegaba con 17 años a un equipo en que todos estaban consolidados y yo estaba viviendo un sueño”, recuerda.

Pasaron par de años, pero Reynaldo no era el mismo. Se notaba en su juego, lo daba todo en la cancha, pero no se veía feliz. Por aquellos años se efectuaban las últimas Ligas Superiores de Baloncesto con nivel. Aunque el ambiente era de espectáculo, la violencia y las llamadas broncas se comenzaban a hacer cada vez más frecuentes en los juegos del torneo. Así que García empacó en una maleta sus sueños, sus dudas y aspiraciones en un avión rumbo a Ecuador. Los motivos para él estaban claros.

“Por aquellos años, a pesar de que en Cuba se vivían buenos momentos en el baloncesto, existía mucha violencia. Los juegos se habían convertido más de guapería que de otra cosa y así que me tomé un stop. Me senté con mis padres y concluimos que la mejor opción era salir de Cuba. Fue una decisión muy dura porque recientemente había sido convocado para la preselección nacional con rumbo a una gira que se iba a realizar por España”, dice.

Reynaldo García
Foto: Hansel Leyva.

La vida de un deportista emigrado

En 2009, arriba a Quito y en el instante en que pisa tierra, prácticamente comienza a jugar baloncesto. Equipo, ciudad, gente, todo eso era nuevo para él. Con tan solo 19 años, tenía que volverse un hombre para no fracasar en su sueño de ser profesional. Cuando le pido que narre sus primeras vivencias, por un instante la mirada se pierde en el horizonte para apelar a sus recuerdos.

“Los primeros años fueron muy duros. Llegaba solo con 19 años a un país que no conoces y todo es diferente. La adaptación fue muy complicada, pero en mi cabeza estaba el basket. Estaba consciente de que tenía que tirar para adelante y que no había de otra. Buscaba mentalizarme que eso era un país para crecer y un tránsito para mi carrera deportiva”, cuenta.

Su crecimiento como profesional iba viento en popa. Reynaldo comienza a deslumbrar y acaparar titulares en Ecuador. Ya el nombre del cubano estaba regándose por todo América y a pesar de que tenía varias ofertas para cambiar de aires nada le llamaba la atención. Entonces apareció en escena Fuerza Regia, único club que convenció al habanero de dar el siguiente paso

“Para mí fue algo bonito y me transmitió una fuerza mental increíble. Había tenido ofertas enaños anteriores de otros equipos, pero ninguno me llenaba, ni me daba la confianza suficiente para salir de la zona de confort. Así que me fui a México y allí tuve una buena temporada”.

Su corto paso por tierras aztecas le valió para llamar la atención de varios clubes de la Liga Nacional de Baloncesto en Argentina. El país sudamericano fue más que una escuela para él.

“En Argentina fue donde de verdad aprendí a jugar basket. Allí me enseñaron que todo no es anotar puntos, pues hay más cosas que te pueden hacer lucir bien sin necesidad de anotar. Se juega un basket más táctico y estudiado”, afirma.  

Luego de su periplo por el país sudamericano, Reynaldo regresaría a México esta vez de la mano de Leñadores de Durango. Comenzando su segunda temporada con Leñadores sufre una lesión en la rodilla derecha que lo apartaría de las canchas y que le hizo dudar de sí mismo

“Cuando me lesione fue algo bastante complicado, ya había tenido dos lesiones de desgarro y llamé a mi mamá en Cuba. Le comenté que tenía pensado ponerle un stop a mi carrera. Fue un tiempo complicado, pero gracias a los doctores y los rehabilitadores, en aproximadamente en dos meses regresé a la cancha.

Su vuelta a las acciones fue de lujo. Partido tras partido cosechaba espectaculares actuaciones. Los números exhibidos por el habanero en la LNBP fueron de escándalo. Con un promedio por juego de 17.8 cartones, acompañados de 5.6 rebotes y respaldado por la repartición de 6.1 asistencias, su desempeño le valió para ser nominado al MVP de la Zona Este.

A pesar de tener las mejores estadísticas entre los candidatos que optaban por el galardón, la mala suerte de que el voto fuera popular y no por especialistas, provocaron que el cubano quedara segundo en las papeletas.

“Creo que como el voto es popular y muchos cubanos no conocen la labor de los deportistas en el exterior no tuve el apoyo de la gente de la Isla. Aun así, se me quedó la espinita clavada con eso”, dice y sonríe.

La gran inspiración de Reynaldo García

Muchos en Cuba quisieran ver su regreso a la selección, que necesita un hombre de su calidad. Al preguntarle si habían hecho contacto con él para una posible vuelta con el uniforme de las cuatro letras, asiente:

“Pepé (José Ramírez, Director de la Selección Nacional) es el único con el que he hablado. Él (Pepé) se ha acercado a mi mamá también para plantearle la posibilidad, pero aún no hay nada en concreto.

Si hay intenciones de ambas partes, ¿por qué no se ha materializado tú regreso a la selección?

Creo que eso no se ha dado por el tema de la repatriación. Ellos quedaron en que me iban a ayudar con el tema legal para hacerlo más ágil, pero yo paso poco tiempo en Cuba debido a mi trabajo como deportista profesional.

En nuestra selección hay en estos momentos jugadores de probada calidad en el baloncesto FIBA. Javier Justiz, Jasiel Rivero y Karel Guzmán son algunos de los nombres propios del buque antillano, pero nos falta un base. En las habilidades de director de juego de Reynaldo podrían estar la solución al rompecabezas creativo del team Cuba y él tiene claro lo que puede brindar.

“Lo mío sería poner la pelota donde va, ayudar a hacer más grande a hombres como Jasiel y Justiz. Creo que tratar de organizar el juego del Cuba y brindar mi experiencia para así redondear un buen quinteto.

Sus ojos comienzan a deslumbrar un brillo peculiar cuando en medio la conversación le pido que apele a su imaginación y se visualice jugando con la casaca de las cuatro letras en el tabloncillo de la Ciudad Deportiva. Rápidamente, una sonrisa de nervios se plasma en su rostro y en un tono de voz cambiado se confiesa.

“Creo que me pondría más nervioso que nunca. Volver a jugar con mi país sería lo más grande”.

La vida de Rey como un profesional también carga cruces que a veces no notamos a simple vista. Su periplo fuera de Cuba lo mantiene alejado de sus tres niños, las hembras Renata Nicole, Rihanna Alia y su varoncito pequeño de meses, Reynaldo Reynier.

“Es complicado estar lejos de casa y no ver a tus hijos. El más pequeño lo dejé con 2 meses y ahora que regresé, tiene 6. Te pierdes muchas cosas, pero uno no juega para si mismo sino también para tu familia y su bienestar”.

Todo deportista tiene su estrella, esa persona que creyó en él desde un principio, que en buenas y malas siempre lo acompañó. Sus ojos brillosos se comienzan a humedecer y me comenta:

“Mi mamá. Ella es la que me llevaba para todos lados y cargaba conmigo para donde fuera. Competencias en la Ciudad Deportiva, San Miguel, Habana del Este, Cotorro, Cienfuegos, Santiago de Cuba y hasta los viajes a la EIDE los miércoles. El carro lo empujaba ella, incluso fue hasta Argentina a verme jugar. Mi papá también estuvo ahí, de él no me faltaron sus consejos apoyos y regaños”.

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