Foto: cuenta personal de Facebook del deportista

Desde su debut con 19 años en la 55 Serie Nacional del béisbol cubano, el joven torpedero de las Avispas de Santiago de Cuba, Ricardo Ramos, comenzó a despuntar como uno de los prospectos cubanos menores de 23 años.

Cuando bateó su primer jit en la temporada 2015-2016 vistiendo el traje de las Avispas, Ramos tenía 19 años. Luego, fue bicampeón (2016 y 2017) durante las ediciones II y III de la Serie Nacional Sub-23, donde comenzó a hacer ajustes y convertirse en un pelotero con perspectivas.

Tras aquellas primeras actuaciones de impacto, el jugador de cuadro de 1.83 de estatura, 76 kilogramos, veloces piernas y poderoso brazo, comenzó a exhibir su talento y habilidad. Sin embargo, no fue hasta la pasada 59 Serie Nacional que el shortstop santiaguero se lució con un impresionante rendimiento, capaz de despertar la atención mucho más allá de la isla.

Después de batear apenas .207 (116-24) en la 58 Serie, Ramos, a sus 23 años, sobre la base del talento, irrumpió en la élite del béisbol cubano: encendió su bate y fortificó, con sus potencialidades y destreza, la perspectiva que no pocos tenían sobre sus cualidades como prospectos. El ascenso de Ramos fue tan sorprendente que implantó récords personales en hits (80 en 72 juegos), jonrones (6) y carreras empujadas (45), antes de partir a República Dominicana en diciembre pasado buscando uno de sus sueños más anhelados: firmar con una organización de Grandes Ligas.

Sobre el presente, sus perspectivas futuras inmediatas y más, Ramos conversó con Play-Off Magazine.

Ricardo Ramosa pelota cubana Santiago de Cuba
Eduardo González Martínez | Play-Off Magazine Foto: José Castillo Argüelles

Desde las categorías juveniles, antes de llegar a la Serie Nacional, ya se sabía de tu gran talento. ¿Cuáles eran tus sueños antes de llegar a la Serie Nacional?

Mis sueños siempre fueron llegar a la Serie Nacional con las Avispas de Santiago de Cuba, y brillar para luego poder integrar el equipo Cuba. Soñar y trabajar cada día sacrificándome por esas dos metas, era lo máximo para mí.

Después de probar que podías ser un pelotero de impacto en la pelota cubana, como nuevo prospecto en ascenso, ¿comenzaste a pensar con más devoción en el team Cuba o en probarte en la MLB?

Sí, verdaderamente mi mente siempre estuvo en llegar a ser titular en el equipo Cuba, pero comencé a mostrar cada vez más interés en las Grandes Ligas al ver los juegos por televisión. Esos jugadores extraordinarios y jugadas espectaculares me motivaron mucho.

¿Quiénes han sido los ídolos beisboleros de tu niñez, adolescencia y trayectoria en la pelota cubana? ¿Un solo jugador o varios?

Desde mi niñez siempre me identificaba con el torpedero de Villa Clara, Eduardo Paret, y también me gustaba mucho ver a mi coterráneo Luis Miguel Navas, ya que era de mi misma provincia y además un excelente defensor del campo corto.

¿Cuáles son los peloteros que más te ayudaron cuando debutaste en Series Nacionales?

Bueno, en verdad desde que llegué me sentí en muy buen ambiente porque todos son excelentes personas. Pero dos peloteros ya experimentados, Maikel Castellano y Edilse Silva, son de los que apoyan mucho a los jóvenes y siempre se me acercaban y me daban buenos consejos para jugar pelota. A todos los que me ayudaron y en especial a ellos, una vez más les agradezco.

Ricardo Ramos pelota cubana
Eduardo González Martínez | Play-Off Magazine Foto: cuenta personal de Facebook del deportista

¿Cuáles han sido los principales e inolvidables momentos que viviste como pelotero con las Avispas o representando a Cuba?

¡Gracias por hacerme recordar! De los mejores momentos que viví, creo que aún sigue siendo inolvidable cuando fuimos bicampeones en el Sub-23 por dos años consecutivos (2016 y 2017). También guardo en mi memoria mi primer jonrón en Series Nacionales, contra el zurdo de los Tigres de Ciego de Ávila, Maikel Folch. Haber vivido la emoción que tuvimos en el Guillermón Moncada repleto de público era algo que no se lograba hacía varios años. Estoy feliz de recordar eso y haber sido parte de aquellos equipos.

¿Cuál es tu ídolo en MLB, el pelotero que quisieras tomar como ejemplo?

El dominicano Manny Machado lo tiene todo. Es talentoso, un hombre que puede hacer todo con mucha facilidad y consistencia dentro del campo. Por eso lo admiro mucho.

En el futuro, de cara a una posible firma con una organización de Grandes Ligas, ¿estarías preparado para jugar más de una posición en el infield? ¿Es algo que ahora está dentro de tu enfoque mirando hacia el futuro como un paso más de desarrollo?

Sí, claro. La posición que realmente me gusta es el campo corto, pero me siento bastante cómodo en cualquier otra posición igual. También he jugado tercera y primera. Sé que la versatilidad podría aumentar mi valor como jugador en cualquier equipo de béisbol.

¿A qué ajuste le atribuyes tu mejoría ofensiva en la 59 Serie Nacional de Cuba, por ahora, la última que jugaste?

Mi mejoría se la atribuyo a que me sentía con más confianza en el home. Cuando tenía la posibilidad de trabajar con mi swing y tirarle duro a la bola hacia donde lo exigiera el lanzamiento, me rindió más frutos. O sea, pensé más en la potencia de mi swing que, simplemente, mantener la filosofía del contacto. Según tuve la oportunidad, buscaba más elevar la pelota, como decimos tirarle hacia arriba, ya que anteriormente mi swing era más de tacto y buscando tener éxito hacia la banda contraria.

¿Qué crees del futuro del béisbol cubano, con las posibilidades de que varios prospectos puedan firmar y jugar en Asia u otras ligas profesionales latinoamericanas sin tener que abandonar el país?

Esa idea me gustó mucho, ya que esas ligas son de mayor nivel que la nuestra. Para el pelotero cubano talentoso, constituye un reto. Pero así, con esa posibilidad, mejoraría tanto la economía como su calidad. También, con esa experiencia, casi siempre la visión crece y nos hacemos mejores peloteros. Muchas veces, eso se traduce en obtener un mejor resultado con el equipo Cuba. Y, otro punto bien importante, es que existe la posibilidad de estar en la patria, junto a la familia.

Cuándo escuchaste la posibilidad del acuerdo entre Cuba-MLB, ¿qué esperanzas te vinieron a la mente?

Eso fue tremendo alegrón para mí saber que tenía la posibilidad de ser firmado por alguna organización de MLB sin tener que abandonar mi país. Y me sentía superenfocado en hacer bien mi trabajo para establecerme en el equipo Cuba. La ruptura fue lamentable.

¿Tienes preferencias por algún equipo con el cual te gustaría firmar y jugar en MLB?

Verdaderamente, no tengo hasta ahora equipos específicos en mi mente. Creo que todos tienen la misma calidad y me sentiría bien orgulloso de firmar y luego jugar con cualquier equipo de MLB.

¿En qué fecha y por qué saliste de Cuba? ¿Te desmotivaste por no hacer preselección o tenías deseos de probarte en el nivel de MLB?

Salí a mediados de diciembre pasado, y ya por mi mente iba sonando esa idea. Y sí, en verdad me desmotivé un poco al no haber sido incluido en la preselección, después de tener buenos resultados.

¿Qué tan difícil suele ser para un cubano imponerse en República Dominicana, donde también hay varios prospectos buscando firmar?

Sí, en verdad no es fácil. Hay muchos muchachos aquí de 16 años que lucen muy bien y uno tiene que hacer el doble de lo que hace para ascender. Pero es así. Nada en la vida es fácil. Tenemos que trabajar duro tras nuestros propósitos.

¿Volverías a jugar con las Avispas de Santiago de Cuba o el team Cuba de aquí a varios años, como otros peloteros que están regresando cuando han terminado su vida activa o han tenido oportunidades flexibles dentro de sus contratos profesionales?

Eso sólo tiene una respuesta aquí en mi mente: ¡Por supuesto! Lo haría sin pensarlo. Las Avispas es el equipo al cual le debo todo mi aprendizaje y siempre lo representaría con sumo placer.

¿Qué tan duro es dejar atrás a la familia y luchar por el sueño de llegar a la MLB? ¿Qué familiares o amigos te dan más impulso?

Ir en busca de este sueño es la decisión más dura que he tomado en mi vida. Se dejan muchas cosas atrás y es realmente difícil. Por eso salí de Cuba soñando con jugar en MLB y buscarle un mejor futuro a mi familia, especialmente a mi hija y mi madre.

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