Uno de los grandes talentos del béisbol cubano, Oscar Luis Colás, salió de Cuba para intentar llegar a MLB y seguramente muchos ya se frotarán las manos en busca de quien el sitio japonés Full Count llamó tiempo atrás el “Otani de Cuba”, en comparación con Shohei Otani, el fenómeno japonés que juega en Grandes Ligas.

La partida del santiaguero fue informada por el periodista Francys Romero en su cuenta de Twitter, quien asegura que fuentes le confirman que el jugador dejó el país, y persigue un contrato en la Gran Carpa.

Ya el pelotero había expresado su deseo de jugar en Grandes Ligas, en una entrevista brindada a Swing Completo y publicada en el mes de noviembre de 2019.

“Cada pelotero desea ser Grandes Ligas, por lo menos el mío (sueño) es jugar Grandes Ligas ya que esa es la gran meta que uno debe lograr”, dijo entonces al periodista Yasel Porto.

“Como bateador o como lanzador, como mejor yo me sienta en ese momento”, respondió entonces cuando fue interrogado por la dualidad que se le achaca.

Colás es comparado con Otani por esa capacidad de batear y lanzar con destacado rendimiento. En el caso del cubano se le ha registrado incluso 92 y 93 millas por hora en su recta, y destacó desde el principio por esa rara capacidad de hacer ambas cosas de foma aceptable.

Su físico es impresionante, pues su ficha muestra que mide 1,86 metros y pesa unos 95 kilos de peso, para ostentar así una poderosa anatomía como carta de presentación.

Oscar Luis Colás
Eduardo González Martínez | Play-Off Magazine Foto: Jorge Luis Guibert / swingcompleto.com.

Colás en las inferiores

En las categorías inferiores con los equipos Cuba tuvo una participación muy destacada, en ambas funciones. Estuvo con la novena nacional 9-10 años, en preselecciones del 11-12 y 13-14, e integró la selección nacional a la Copa Mundial juvenil de 2015, en Japón, en la que Cuba quedó en quinto lugar.

En dicho evento, es muy probable que los japoneses repararan en el prodigio cubano quien, como designado, dejó línea ofensiva de 368/350/421, con seis carreras impulsadas.

Desde el box registró una victoria en una salida ante Sudáfrica, a quienes maniató al no permitir carreras en seis entradas, tolerando solo 5 hit, al tiempo que daba 10 ponches.

Por estas razones, llegó su debut tempranero, a la edad de 17 años, con Santiago de Cuba. En solo 79 turnos al bate, dio 4 jonrones e impulsó 11 carreras. 

Después, en el torneo Sub 23, dejó números destacados, pues en 30 desafíos bateó 301, dio 4 vuelacercas e impulsó 23 para el plato. Dejó 301/415/495 de línea ofensiva. Además, como pícher ganó uno, perdió uno, y salvó uno, con 13 ponches en 11 innings.

La llamada de Japón

Su físico, talento y condiciones, hicieron que desde Japón se fijaran en él y lo firmaran en el 2017, año en que vio acción en 45 juegos con el tercer equipo de SoftBank. Allí su rendimiento no fue tan loable, y bateó 231, gracias a 25 hits en 108 turnos, con 4 jonrones bambinazos.

También se le vio como serpentinero en 9 partidos, en los cuales registró marca de 1-0 y efectividad de 1.54.

“Me llegaron a registrar envíos de 94 millas por hora, tres más que mi récord en Cuba, en ese progreso influyó que me corrigieron los movimientos y la agresividad a la hora de soltar la bola”, confirmó en entrevista a Juventud Rebelde.

Ya en 2018 bateó para 212, con 7 jonrones y 22 empujadas en 55 juegos, pero no jugó como lanzador.

En junio de 2019, los Halcones anunciaron su promoción al roster de 70, tras varios años trabajando en el programa de desarrollo de jugadores de la organización.

Su ansiado debut en el máximo nivel del béisbol japonés llegó en agosto de 2019 y se selló con un jonrón en su primer turno, y contribuyó al éxito 5-4 de los Halcones de SoftBank sobre los Leones de Seibu en el Yafuoku Dome de Fukuoka.

En total su desempeño fue de 18 turnos, con cinco hits, dos carreras impulsadas y ese único jonrón, con lo cual dejó promedio de 278.

Ahora llega la noticia de su partida rumbo MLB, el mejor béisbol del mundo. Colás tiene apenas 21 años, y de seguro llamará la atención de los cazatalentos, por más que sea aún un diamante en bruto, con mucho por mejorar.