A raíz del anuncio por parte de la Comisión Nacional de Béisbol del regreso este mismo año de un campeonato selectivo o torneo en el cual estén reunidos los mejores atletas de todas las provincias, aficionados y especialistas comenzaron a proponer estructuras, y como es tradicional en este mundo beisbolero y en la vida en general, no existe un consenso para escoger la que más se adapte a nuestras características.

He conversado con varios colegas, y observado las ideas de los aficionados expuestas en las redes sociales, además de recibir varios correos con propuestas interesantes…y descabelladas. He conversado por pasillos y parques tratando de absorber de esa sabiduría popular de la que nunca debemos prescindir, y sobre la mesa han quedado varios “Frankenstein” o piezas sueltas que no encajan y que creo imprescindibles.

En medio de ese estudio comencé a recibir mensajes de peloteros de varias provincias y uno de ellos me dijo una verdad tan grande como un templo de culto: “Lo primero que hay que hacer para confeccionar un torneo élite del béisbol cubano es preguntarnos a nosotros los protagonistas, cómo nos gustaría que fuera”.

Confieso que ese argumento fue como un viento que arrastró de súbito todas las ideas que revoloteaban en mi cabeza sobre el torneo élite y la propuesta con argumentos que estaba armando se fue abajo como un castillo de naipes.

Lo cierto es que urge escuchar la voz de nuestros atletas, porque son ellos los que están ahí en el terreno todos los días en medio de infinidades de problemas que atacan el deporte y nuestra sociedad.

En muchas ocasiones podemos percibir desde la distancia que andan sin protección caminando por un campo de minas, todo un riesgo para sus carreras y para el espectáculo mismo, al no tener un sindicato de peloteros que vele por sus intereses, les de voto, y los proteja de arbitrariedades o errores que puedan cometer los que mueven los hilos del mayor espectáculo deportivo del país.

No hablamos de un departamento de atención a atletas, hablamos de una entidad separada del INDER y de la Comisión Nacional, como existe en otros lugares del mundo, que se pueda convertir en un escudo de protección o en una tribuna gigante donde su voz pueda ser escuchada.

¿Qué piensan los verdaderos protagonistas de la organización de este torneo élite? ¿Estarán de acuerdo en agruparse por zonas geográficas? ¿Les gustará la idea que clasifiquen los seis primeros equipos de la Serie Nacional y ellos ir de refuerzo a otras provincias? ¿Estarán de acuerdo con el salario que van a percibir?

Las respuestas para estas y otras interrogantes no las tenemos porque no hay entidad alguna que hable en nombre de ellos, y una vez más tendrán que acatar lo que decidan los directivos encargados de darle el visto bueno a esta nueva competición.

MI PROPUESTA

Por mi parte, no puedo hacer más que proponer la estructura que veo más factible, con el permiso de los verdaderos protagonistas.

En primer lugar, creo que los equipos participantes deben ser siempre los mismos (no más de seis) y para eso es necesario confeccionarlos por zonas geográficas aprovechando el fervor beisbolero que se está viviendo.

No concibo un campeonato élite donde cada año participen equipos diferentes, como se pretende hacer con los seis primeros clasificados de la Serie Nacional. Claro que eso garantiza un seguimiento en los territorios que lo lograron, pero un torneo en Cuba donde diez provincias no estarán representadas, y donde se corre el riesgo de dejar fuera a equipos históricos, no me parece la mejor propuesta.

Estos conjuntos deben tener nombres y mascotas nuevas que nada tengan que ver con otros que hayan existido en el pasado, en vista de garantizar récords y estadísticas totalmente nuevas (ejemplo: Guerreros, Criollos, Domadores, etc). Esta selección por zonas puede ir sentando las bases para una futura Liga Profesional Cubana, donde los equipos sean patrocinados por empresas, y los aficionados deben ir acostumbrándose a la idea que para ello es obligatorio la reducción de escuadras.

El calendario de juegos puede ser de 50 partidos donde se enfrenten en diez ocasiones con sus rivales en dos subseries de tres y dos desafíos al igual que la Serie Nacional, con sus respectivos playoffs a partir de semifinales.

Las sedes se podrán repartir entre las provincias que conforman los equipos, garantizando la mayor cantidad de juegos en el estadio de la mejor ubicada en la Serie Nacional, y los directores de esos seis conjuntos deberán ser los mejores ubicados en dicho campeonato.

Hay varias ideas con respecto a la unión de las provincias, pero la realidad es que con esta estructura habrá representatividad de todas, y aunque quizás después de estos agrupamientos algunos conjuntos puedan lucir más fuertes que otros, esas cosas pueden cambiar en el futuro.

El tiempo está corriendo y ya nuestro campeonato nacional ha rebasado la mitad de su calendario regular. La solución para esta ecuación compleja y necesaria hay que buscarla en la boca de los periodistas, aficionados, y directivos, pero sobre todo en la de los atletas, verdaderos protagonistas de este espectáculo que tanto amamos. Nos vemos en el estadio.

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