La recién estrenada Circular número 59 de la Comisión Nacional de Béisbol correspondiente a esta serie cubana de pelota nos ha dejado con un interesante sabor en la boca quienes nos preguntábamos qué estaban haciendo algunos mánager cuando pidieron los refuerzos.

Ver a un hombre como Eriel Sánchez quedarse en su casa resultaba a todas luces inexplicable, sobre todo cuando el espirituano aventajaba en experiencia, al menos, a dos receptores de los equipos implicados en la segunda etapa de la porfía por el título y hubiera sido sustituto de lujo para otros dos.

Con sus .268 de promedio al bate y 4 cuadrangulares, fue mejor en la primera vuelta que el pativerde Olber Peña (.177-1 HR), el artemiseño  Andy Cosme (.204- 0 HR) y estuvo casi parejo con el granmense Huber Sánchez (.259-5 HR).

Tal vez Sánchez podría haber sido refuerzo de Artemisa, donde quizás hubiera carburado bien y ayudado a su pitcheo, o una buena rotación para Olber Peña en Pinar del Río. Esto sin hablar de la ayuda que le habría dado a los Leones en el momento de la lesión de su cátcher titular. Pero para esto, y hablando de posibilidades, el alto mando azul hubiera tenido que ser adivino.

Pero ahora ya se sabe que se le acabó la “paz” a Eriel, pues ha sido llamado de regreso a la acción, con los Industriales de Víctor Mesa. Una desafortunada —y oportunísima— lesión del refuerzo pinero Wilber Pérez traerá a Sánchez a La Habana, como nuevo refuerzo llamado a agenciarse un lugar en el line up.

Como el cubano cada día es más fanático de las teorías conspirativas, no han faltado quienes ya tejen los enredos de una nueva telenovela, y han salido desde ya a asegurar que esta es solo una maniobra del director capitalino para sustituir un refuerzo que no está rindiendo a la altura de lo esperado por un hombre que puede aportar más que Oscar Valdés y los demás sustitutos de Frank Camilo Morejón.

Si de veras Víctor Mesa ha tenido la sangre fría para hacer esto (sabemos que puede hacerlo, vamos): mandar a Pérez de vuelta a La Isla con sus 2-2 y más de cinco limpias por cada nueve entradas, y conseguir un recambio de lujo como Sánchez, entonces debería decir que es un genio.

Tras su llegada mucho podrá aportar el experimentado receptor a la causa de Industriales.

Tras su llegada mucho podrá aportar el experimentado receptor a la causa de Industriales.

¿La razón? Sencilla. Industriales de esta manera se estaría cuidando las espaldas previendo que Morejón no regresara o no lo hiciera de la mejor manera. Así, sabiéndose convenientemente clasificado, sacaría un lanzador que no le ha rendido lo esperado para dejar tres cupos abiertos y reforzar su staff de pitcheo en esta etapa de play off.

Lo mejor de la movida resulta que, si antes debía preocuparse por seguramente tener que desperdiciar un refuerzo pidiendo un receptor que supliera a Frank Camilo y perder a un lanzador, ahora Víctor Mesa incorpora al espirituano cuando solo resta una subserie y resuelve par de problemas a priori: tener un sustituto de fuerza, clase y trayectoria para reemplazar/rotar al número 45 (decimos, si regresa) y dejar tres cupos abiertos perfectamente para las jugosas incorporaciones que deben llegar de Artemisa y Pinar del Río, con dos de los mejores cuerpos de pitcheo cubanos en la actualidad…y además, reforzados.

Igualmente, lo que pueda aportar Eriel detrás del home será bienvenido, pues sabemos que no solo pasan los problemas del pitcheo azul por las debilidades que han mostrado los serpentineros sino también por la ausencia de una guía certera en la receptoría. De la fuerza al bate de este ex – receptor de los equipos Cuba, campeón olímpico y mundial, mejor no redundar.

Si bien el yayabero lleva un tiempo inactivo en esta ronda, no dudamos que haya recibido con beneplácito la noticia de su incorporación, para con ella “tranquilizar” a los curiosos que se preguntaban por qué no había sido tenido en cuenta para la segunda fase. Después de todo, Yulexis la Rosa tampoco anda bien al bate y allí está, de nuevo con Granma.

Nada, felicidades para Eriel Sánchez, que vuelve al ruedo contento, esperemos. Para Víctor Mesa, solo una frase: well played, boy!