Cuando el béisbol regrese, pudiera ocurrir que Yasiel Puig ya tenga lugar en Grandes Ligas y nada menos que con un rival divisional de un antiguo equipo suyo, dijeron fuentes a Diario de Cuba.

El jardinero cubano, quien ha sido asociado con muchas “novias” en esta temporada muerta, “se encuentra muy cerca de firmar con los Gigantes de San Francisco”, escribe el conocido periodista cubano Francys Romero en dicho medio.

Según dijo la fuente, ambas partes esperan que se haga oficial la fecha de retorno de la pelota, detenida por el COVID-19, y se especula que se firmaría por un año, con una opción de firma en la temporada de 2021.

“Están esperando [por] cuándo comienzan los campos de entrenamientos para anunciar la firma”, explicó.

Sería una contratación importante para los Gigantes, rival de división de los Dodgers de Los Ángeles, el primer conjunto con que el cubano militó en MLB, y con quienes llegó, incluso, a dos Series Mundiales. Allí se hizo popular por su estilo de juego y se convirtió en un show.

Esta posibilidad está en consonancia con un análisis de meses atrás, que indicaba su idoneidad para defender las praderas del conocido AT&T Park.

“Es lógico que sus números bajen un poco jugando en el Oracle Park durante la mitad del año, pero un nidel de producción similar, junto a su destreza defensiva, les daría a los Gigantes un outfield muy fuerte”, afirmó Nick San Miguel.

Caballo Loco: objeto de deseo de varias nóminas

Hasta los Marlins de Miami de Miami estuvieron interesados en él, algo reafirmado a Ebro por el cubano, quien explicó hace días que “fueron de los primeros que me ofrecieron. No estuve de acuerdo con la cantidad. Pedí un poco más para jugar delante de mis cubanos, cerca de mi patria. Pero también es difícil. Estuve seis años con los Dodgers. Es otra afición. Allá mis mexicanos me adoran, me aprecian. No tengo que batear de 5-5”.

Puig contó que no dejó de prepararse, antes de que llegara la pandemia a trastocar todo el mundo del béisbol.

“No, yo me estaba preparando. Hablamos con varios equipos y no se dieron las cosas, pero Dios tiene un plan preparado. Esto iba a ocurrir. Quién sabe si la pandemia puede ayudar o no en lo que pase en mi carrera. Es el destino y solo Dios sabe. Estamos merced del señor. Seguimos trabajando en casa”, afirmó al Herald.

Ante la pregunta de si jugará en 2020, Puig no dudó en responder: “Confiamos en jugar en el 2021. No creo que en el 2020 haya béisbol, pero si lo hay, en algún equipo estaremos. Tengo que seguir positivo. Si el coronavirus no me ha puesto negativo, nada me pondrá negativo”.

Yasiel ha sido asociado a varias novenas, entre estas Chicago White Sox, Miami Marlins, Tigres de Detroit, los Rays de Tampa, o su último equipo, los Indios de Cleveland. “Quiero buscar un equipo que tenga la oportunidad de ir a los playoffs. No quiero irme a mi casa en septiembre, como esta vez”, dijo.

Si quiere volver a ser un jugador tan atractivo como lo fue en su debut en junio del 2013, tiene que cambiar un par de factores, opina el analista de MLB, Andrew Simon, porque pese a que mantiene su brillo mediático, el cubano aún sigue sin firmar en esta agencia libre.

Para Simon, las claves de un posible repunte de Caballo Loco con su próximo equipo serían, básicamente, batear más la recta y “rezarles a los reyes del BABIP” -una estadística de la sabermetría-, lo cual pudiera propiciar una mejoría en sus números ofensivos.

Desde su debut, cada vez más los lanzadores retan a Puig con la recta, y el cubano ha visto disminuido su producción ante este envío, y por el contrario, ha lucido mejor ante los picheos secundarios.

“Su wOBA de .350 ante envíos lentos y rompientes desde 2017 es el 13ro mejor en MLB (mínimo 250 viajes al plato), por delante de estrellas como Nolan Arenado, Freddie Freeman, Mookie Betts y Anthony Rendon. No es sólo que los lanzadores están atacando el punto débil de Puig tirándole rectas, sino también están evitando tirarle los pitcheos ante los que es más peligroso”, explica Simon.

Quizás el “coco” de Yasiel sean las rectas de cuatro costuras en la zona alta, ante las cuales se ha visto casi impotente, con 210 de promedio y 365 slugging en las pasadas cinco temporadas.

A este factor, viene a sumarse entonces la disminución palpable de su BABIP (Batting Average on Balls in Play), o Promedio de Bateo de las Pelotas Puestas en Juego, el cual bajó de 366 en sus comienzos hasta un 294 en el lustro que se va.

El BABIP da el promedio del bateador sin incluir los ponches recibidos y los cuadranguales y -hay que decirlo también-, nos muestra la suerte o mala suerte del bateador al poner le pelota en juego (las que no se van de cuadrangular).

En este apartado hay otras circunstancias que influyen, como la velocidad del jugador para lograr infield hits (Puig está desde 2015 cerca del 20% de los jugadores más rápidos), pero no se disponen esos datos antes de dicha fecha.

“Ser capaz de recuperar algo de rapidez trabajando durante la temporada muerta ciertamente no haría ningún daño. Pero el camino más expedito hacia una mejoría es quizás la forma en la que le está pegando a la bola”, dice Simon.

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