Sus mejores momentos parecen haber quedado atrás, diluidos entre lesiones e infortunios, como si el viento soplara siempre en contra de este intrépido corredor camagüeyano. Desde los ocho años, Yordan O’Farril anda corriendo como un loco.

“Me encantaba, hasta los mandados de la bodega los hacía así. Competía con mis amiguitos y ganaba. Cuando iba a ver a mis tíos, que eran peloteros, al final del juego me tiraba para el terreno y me ponía a corretear con los demás muchachos, y entonces pensé: como soy el mejor aquí, voy a seguir a ver qué pasa”, recuerda sonriente.

“Mi padre fue, fundamentalmente, mi motor impulsor, además de toda mi familia. Mis tíos practicaron béisbol, dos de mis tías atletismo, y mi papá siempre prefirió el fútbol, y me inculcó el amor por el deporte desde bien temprano en mi vida, especialmente por el deporte individual”.

¿Por qué individual y no colectivo?

En aquellos tiempos, mis tíos eran los mejores en la provincia. Dos de ellos fueron campeones mundiales juveniles y nunca llegaron al equipo nacional de béisbol. En esa época existía mucho regionalismo y siempre salían mejor parados los atletas de La Habana. Por eso mi papá prefirió que me inclinara por un deporte individual, y yo lo acepté.

¿Cuándo te decidiste por los 110 con vallas?

Antes en las EIDE se hacían combinados. Eran cuatro eventos: se corrían 80 metros planos, 150 metros planos, salto de longitud y 80 metros con vallas. En este último siempre fui el más rápido y clasifiqué para el nacional, que no era como ahora, sino con el país entero en competencia.

Allí cogí el número 31, el penúltimo en la competencia general. Fue un mal debut. Al siguiente año repetí y quedé en quinto puesto, posición que conseguí durante tres años consecutivos. No obstante, en las vallas siempre terminaba primero. Allí se empezó a dilucidar mi futuro.

Me fui para la ESPA, todavía en Camagüey, y en mi primer año hice 13,8 segundos en los 110 metros con vallas, en dos ocasiones. Luego en el nacional corrí 13,7, pero en la final me desesperé en la última parte de la carrera, choqué con las últimas cuatro vallas y perdí. De todos modos, el entrenador de juveniles Ramiro Álvarez me trajo para La Habana, y empecé a trabajar con él.

Al año siguiente participé en mi primera competencia internacional en El Salvador: la clasificación para los Juegos Olímpicos de la Juventud. En esa ocasión rompí el record nacional que era de 13,51. Hice 13,46. Llegué a marcar 13,26 esa misma temporada, que hasta hoy es récord nacional para cadetes.

Yordan O'Farril. Foto: Patryoti.

Yordan O’Farril. Foto: Patryoti.

¿Cuál ha sido tu competencia más importante fuera de Cuba?

El 13,19 que hice en la República Checa, en 2014, ha sido mi mejor marca de toda la vida. Pero recuerdo con mucho cariño los Juegos Centroamericanos de Veracruz esa misma temporada, porque solo tenía 20 años y gané el oro. Significó mucho para mí y también para Cuba, porque mantuvimos la tradición.

Este ciclo olímpico ha empezado sin ti

No terminé la temporada anterior como esperaba. Una lesión de ruptura de grado 2 me perjudicó. A raíz de eso no pude participar en Barranquilla. De hecho, desde mayo no me movía, hasta ahora que empecé con mi entrenador nuevo, Anier García.

El tiempo se ha ido volando. Tengo 25 años y es hora de volver a ser el Yordan O’Farril que fui. Espero regresar a mi mejor nivel. Anier tiene una espina trabada porque nunca pudo bajar de los 13 segundos y espera que yo pueda hacerlo. El año que viene hay Panamericanos y quiero discutir mi medalla allí.

¿Quiénes son tus ídolos?

Admiro a Dayron Robles, Anier García y al chino Liu Xiang, los tres campeones olímpicos. A cada uno les veo cualidades diferentes: Anier tiene dos medallas olímpicas, Dayron fue recordista mundial al aire libre y bajo techo, además de campeón olímpico, y a Xiang le empecé a ver después de Anier y antes de Dayron. He estudiado los videos de todos ellos y me he nutrido de elementos técnicos. Han sido de gran enseñanza para mí.

¿Cómo te llevas con Dayron Robles?

Somos como hermanos, es una gran persona. Desde que yo era menor y él era el mejor del mundo, hasta el momento actual, nada ha cambiado. Me ha dado muchos consejos, hemos hablado mucho de mí. Él tiene la opinión de que, en estos momentos, yo debería estar al nivel de él en sus mejores años.

¿Dónde entrenas?

Tenemos que hacerlo en la pista de arcilla, porque el Estadio Panamericano sigue en reparación. Estoy en mis primeras semanas de entrenamiento tras la lesión que sufrí. Algunas vueltas a la cancha, muchos ejercicios para fortalecer planos musculares, más adelante empezarán los tramos.

Yordan O'Farril. Foto: Patryoti.

Yordan O’Farril. Foto: Patryoti.

¿Qué opinas del momento que vive el deporte en Cuba?

Las cosas no van como deberían. No estamos ni remotamente a la altura de años anteriores. Atletas sí hay, y tienen nivel, pero no sé qué pasa que no se dan los resultados, sobre todo en eventos multidisciplinarios. Hay que sentarse a trabajar. Los comisionados por deportes están haciendo cambios, algo que me parece muy bien. Si las cosas no funcionan de una manera, tienen que probar de otra.

En el atletismo se están viendo modificaciones. Dios quiera y mejoremos. El próximo año tenemos que volver a por el segundo lugar en Lima, a recuperar ese puesto que perdimos. Que cada comisión se reúna y haga los cambios necesarios.

Existen deportes claves para nosotros. Entre los colectivos resalta el béisbol. Soy cubano y revolucionario, pero los mejores peloteros que tenemos están en la liga profesional de Estados Unidos. Ojalá en algún momento puedan incorporarse a la selección nacional de la Isla, para ver si volvemos también a ser en la pelota lo que éramos antes. Nosotros tendríamos, hoy por hoy, si rescatáramos a esos deportistas, condiciones sobradas para competir con los propios estadounidenses, Japón, Dominicana o cualquiera que se nos ponga delante.