El béisbol en Cuba es religión. Es una especie de lenguaje filosófico callejero que conecta a todos los estratos sociales y añade picante a la esencia de nuestra identidad. En esta gran función los protagonistas fundamentales son los peloteros, sobre todo si te trata de uno, tan mediático y dotado de un talento sublime para jugar al béisbol, como Yulieski Gurriel, hijo del legendario Lourdes Gurriel.

Para conocer de cerca a este slugger, oriundo de la provincia de Sancti Spítirus, Play-Off  lo «capturó» en la grama del mismísimo Estadio Latinoamericano. Los logros en su carrera deportiva son muchos, pero quisimos indagar sobre uno de los más significativos y recientes: su inserción en la Liga Profesional de Japón (NPB). «La liga japonesa me aportó mucho, aprendí mucho. Jugar ahí ha sido una de las mejores experiencias de mi carrera deportiva. Ese béisbol está en un gran nivel, el pitcheo de Japón no tiene nada que envidiarle al de las Grandes Ligas de Estados Unidos», nos comenta orgulloso el joven de treinta años, dueño y señor de las famosas cinco herramientas tan añoradas por los scouts.

Yulieski Gourriel bateando con Industriales

FOTO: Paola Cabrera Rodríguez

De la pelota japonesa emergieron superestrellas del calibre de Ichiro Suzuki, Daisuke Matsuzaka, Hideki Matsui, Yu Darvish o Masahiro Tanaka, por solo citar algunas. Durante su primera temporada en el béisbol Nipón, Gurriel defendió los colores del Yokohama DeNa BayStars, «un equipo de los llamados débiles en ese campeonato, pero que pudimos levantar y terminar cerca de la clasificación a la postemporada».

En esa campaña deslumbró con su talento y sus habilidades, al promediar para 305, con 22 dobles y 11 jonrones en 239 veces al bate, amén de impulsar 30 carreras y anotar otras 46.

[quotes quotes_style=”bpull” quotes_pos=”left”]«En Cuba hay muchos jugadores con potencial para jugar en la NPB, aunque sería bueno que pasaran por las (ligas) menores»[/quotes]

«Codearse con jugadores y pitchers de ese nivel siempre ayuda, te brinda herramientas que sirven para enfrentar con éxito las diferentes circunstancias del juego. Reconozco que para adaptarme a la pelota japonesa tuve que hacer varios ajustes, porque el pensamiento táctico de los lanzadores es completamente diferente al de los de Cuba, tienen mucho control y más variantes para intentar derrotarte. Y pasé mucho trabajo para adaptarme a esa cultura y a todo lo que implica estar solo en un lugar completamente nuevo. Es bien difícil porque los japoneses son diferentes a los cubanos en casi todos los sentidos, pero pude sobreponerme y salir adelante», confiesa el genial jugador, que en 2015 volverá a defender la franela del Yokohama, por un muy bien remunerado contrato.

Yulieski Gourriel en tercera base

FOTO: Paola Cabrera Rodríguez

Al igual que Gurriel, otros jugadores cubanos participarán este año en la NPB, como parte de la política de inserción de atletas, algo que, sin duda, propiciará una mejora sustancial en el crecimiento del béisbol cubano.

«Mientras más peloteros vayan a Japón o a cualquier liga competitiva, mayor será el nivel del equipo Cuba para afrontar los torneos internacionales. Creo que en Cuba hay muchos jugadores con potencial para jugar en la NPB, aunque sería bueno que pasaran por las (ligas) menores», expresó Gurriel.

Su experiencia internacional también se enriquece por ser veterano de las tres ediciones del Clásico Mundial. Por lo que aprovechamos lanzarle la ardiente interrogante: ¿Debería Cuba presentar un equipo unificado al IV Clásico Mundial de béisbol en 2017? Aunque el escepticismo entorno a un tajante «sin comentarios» siempre estuvo latente, todo fluyó en una ambiente sin preocupaciones o autocensuras: «Siempre que den el permiso y sea por el bien de Cuba, no estoy en contra de un equipo unificado en el Clásico Mundial. El que quiera venir que venga, aunque siempre hay que tener respeto por los jugadores de aquí».

En esa presunta escuadra unificada pudieran incluirse el inicialista José Dariel Abreu (novato del año de la Liga Americana en 2014), el fantástico jardinero Yasiel Puig, el taponero Aroldis Chapman (tres veces All-Star y dueño del lanzamiento más rápido en la historia del béisbol, con 105 millas por hora), el sobresaliente torpedero Alexei Ramírez o el slugger Kendry Morales, estrellas de primer nivel en las Grandes Ligas estadounidenses.

[quotes quotes_style=”bpull” quotes_pos=”right”]«Siempre que den el permiso y sea por el bien de Cuba, no estoy en contra de un equipo unificado en el Clásico Mundial. El que quiera venir que venga, aunque siempre hay que tener respeto por los jugadores de aquí».[/quotes]

«Sería bien difícil ser titular en ese equipo. Ellos juegan en el mejor béisbol del mundo, es un nivel muy alto, pero se puede. Será una lucha fuerte por el puesto», advirtió el máximo jonronero en activo en las series nacionales del béisbol cubano, y coronado recientemente campeón de la Serie del Caribe San Juan 2015, tras ser solicitado como refuerzo del campeón de Cuba, los vegueros de Pinar del Río.

La conformación de un team nacional sin exclusiones, daría un poderío importante a Cuba en el IV Clásico, «nos fajaríamos de tú a tú contra cualquiera, sin olvidar que ese torneo es durísimo, van los mejores jugadores del mundo y cada vez en mejor forma deportiva».

El antesalista de Industriales, el conjunto más popular y victorioso de la nación caribeña también se refirió al torneo de las Grandes Ligas de Estados Unidos: «Jugar en las Grandes Ligas estadounidenses es la meta de cualquier jugador, es el máximo nivel. Siempre que tenga el permiso de Cuba estaría dispuesto a jugar en el Big Show».

Yulieski Gourriel

FOTO: Paola Cabrera Rodríguez

Para finalizar, el mejor jugador de las series nacionales en la actualidad lamentó haber sido tan criticado durante su carrera, «aunque no le guardo rencor a nadie, son cosas que pasan y hay que aprender a vivir con ellas. La gente solo espera cosas extraordinarias de mí, a lo mejor por eso me exigen tanto, eso me crea una presión extra, complicada, pero me siento listo para enfrentarla y darle gloria a Cuba en la arena internacional».