Salir a entrenar con Arlenis Sierra resulta una exposición constante a las sorpresas. Quien analiza su amplio palmarés puede percatarse que está ante la presencia de una de las mujeres más rápidas del mundo sobre bielas (actualmente 8va según el ranking individual de la Unión Ciclista Internacional UCI), pero a su vez su carisma y gentileza permiten que esa barrera se reduzca a la posibilidad de poder seguirla o no. 

El ciclismo está colmado de épica, cada etapa es una hazaña y cada podio es un sueño materializado. Nuestra entrevistada ha logrado hacerse de un espacio en la historia de este deporte, pues muchas han sido las ocasiones en que vistiendo el maillot de las cuatro letras o del Astana Women´s Team ha sobrepasado la línea de meta entre las primeras. Pero esta historia nace en Manzanillo, Granma.

¿Cómo recuerdas tu infancia y cómo llegas al ciclismo y a través de quién?

Tuve una infancia como cualquier niña, jugar, ir a la escuela. Empecé el ciclismo muy temprano con 11 años y lo hice por vía de mi papá, quien me había puesto en varios deportes porque él quería que gastara energías, hasta que encajé en el ciclismo y me puso en el Combinado Deportivo de Manzanillo con Antonio Castillo, mi primer entrenador.

Allí estuve un año y al siguiente me subieron para la EIDE donde estuve becada desde los 12 años. Parte de la adolescencia fue diferente, muchos pasan esos años en la calle aprendiendo de lo que es la vida en la calle, pero estoy muy contenta de que haya sido en una beca porque me llevó a ser los que gracias a Dios soy ahora.  

Desde los primeros momentos debutaste con buenos resultados, eres multimedallista de los Juegos Nacionales Escolares. ¿Cuánto influyó este tipo de competición en tu formación y en tu apetito por la victoria?

He tenido varios resultados, no solamente he ganado, tengo muchas medallas de plata y muchos bronces.  Creo que son competencias que te permiten conocer si vas a ser buen deportista, no te define completamente, pero es la base de una preparación para el futuro. Son carreras que tocan por ley de la vida para ir progresando y ver qué perspectivas tienes o en qué evento te vas a desarrollar más o en qué te vas a especializar.

Las caídas son momentos complicados y desagradables que atentan contra la carrera deportiva de cualquier atleta y en el ciclismo suelen verse este tipo de accidentes. ¿Alguna lesión o caída que te haya separado de un objetivo que hayas deseado mucho?

He tenido algunas. Tuve una caída cuando llegué de los juegos Panamericanos de Guadalajara en 2011 donde sufrí fuertes golpes en la cara y estuve casi un mes sin montar. Luego en el Campeonato Panamericano de Pista en Trinidad y Tobago en septiembre de 2017 me caí y sufrí una lesión en la columna y estuve un mes y pico fuera, y cuando me reincorporé para participar en el Mundial no pude ir porque estaba haciendo fisioterapia. Luego tuve una caída en la que me lesioné la clavícula en diciembre de ese año y en enero ya estaba recuperada, por lo que me reincorporé al club en febrero y el inicio fue un poco fuerte porque había estado mucho tiempo parada, pero a medida que iba cogiendo el ritmo de carrera me fue adaptando un poco más.  

ciclista cubana Arlenis Sierra
Arlenis Sierra. Foto: Hansel Leyva.

El Astana como franquicia del ciclismo de la élite mundial es muy reconocida: ¿cómo llega Arlenis Sierra al Astana Women Teams? ¿Cómo se convierte en la capitana?

En el 2016, antes de los Juegos Olímpicos, estuve un mes en el Centro Mundial de la UCI. Fue una opción para entrenarme para los juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Allí fue a verme el entrenador del Astana con una atleta de México que pertenecía al club, para hacerme la propuesta para el próximo año.

En ese tiempo había varios equipos que me habían hecho ofertas, eran tres en total, dos de ellos eran de EE. UU. y producto de las relaciones no se podía tener un atleta contratado. Entonces, conseguí el contrato con el Astana y firmé para iniciar en 2017 a correr por ellos.

Las primeras carreras fueron bastante fuertes para mí porque eran atletas a las que nunca había enfrentado, terrenos y formas de carreras totalmente nuevos. Fui proponiéndome objetivos y cumpliéndolos hasta que me gané la confianza de las atletas del equipo y entonces me exigían un poco más.

Soy capitana del Astana, pero como mismo trabajan para mí, en cualquier momento yo trabajo para cualquiera de ellas, porque soy un ser humano igual.

¿Consideras que tus años en el Astana Women Teams han contribuido a tu desarrollo como ciclista? ¿Cómo es la vida en un equipo de este nivel?

El Astana me ha desarrollado mucho como ciclista la forma de pensar, de correr, de llevar una carrera. Te forma un poco más como atleta y creo que si muchas atletas de Latinoamérica tuvieran la posibilidad de correr en un equipo profesional tendríamos un poco más de calidad en el ciclismo femenino en América, porque si yo lo logré muchas lo pueden lograr, porque no hay nada imposible.

Aunque eso sí, es otra forma de vida, la diferencia es muy grande con respecto acá, la forma de convivir entre ellos es muy distinto a lo que estamos acostumbrado nosotros, pero uno se adapta, no completamente, pero se adapta. A mí me fue un poco difícil estar sola, estar con personas que no conocía, pero poco a poco me fui adaptando y ahora me siento como parte de ello, aunque cuando llego acá me desacostumbro un poquito, pero me adapto poco a poco.  

¿En qué momento de tu carrera y tu vida personal estabas cuando la COVID-19 golpeó al mundo del deporte?

En 2020 me fui en enero para Italia a cumplir con el equipo. Teníamos carreras en Australia, la vuelta a Valencia, después de eso regresaba a Cuba. Iba a estar acá dos semanas máximo y tendría que regresar para las otras carreras a finales de marzo y abril y luego regresaría a Cuba para disputar el campeonato Panamericano que tenía por la selección nacional.

Cuando estaba allá en Italia ya había comenzado el problema de la COVID-19, no había afectado totalmente, pero sí gran parte. Volando para Cuba se empezó a complicar todo y decidieron cancelar todas las carreras por protección, pero nunca pensamos que se iba a extender tanto, ni que iba a cobrar todas esas vidas. La enfermedad ha paralizado al mundo en todos los aspectos, y ahora nos recuperaremos y al final de temporada ya iniciaron las cerreras en Europa.

Me debo reincorporar el día 7 a más tardar, no tengo fecha de salida todavía, pero tengo varias carreras a finales de temporada y tengo que terminar de cumplir con el equipo. Tenemos varias medidas de protección por la COVID-19, pero llevando el régimen estricto no creo que eso represente un problema.

¿En algún momento estuviste afectada física o psicológicamente por la falta de calendario competitivo?

No, la verdad no. No soy una persona que se afecte psicológicamente por una carrera que se suspenda o por el estilo, aunque desde el punto de vista de la preparación física es un poco complicado porque tienes que dejar una preparación para volver a retomarla, y eso sí ha afectado a muchos ciclistas, pero psicológicamente no me afecta.   

¿Cómo ha sido tu estancia estos meses en Cuba? ¿Qué hay de positivo y negativo?

La estancia en Cuba no me ha afectado, la verdad era lo que yo quería. Me ha hecho muy feliz, he estado más con mi familia, un poco más en casa. Me gusta estar en el hogar. He podido estar más tranquila y no tener el estrés de las carreras y de querer regresar cuando llevo mucho tiempo fuera.

En cuanto a lo negativo, que había muchos planes, muchas competiciones y estábamos preparándonos y mucha de esa preparación se ha ido abajo con esta enfermedad, pero todo se levanta.

Entrenar con el nasobuco al inicio ha sido un poco complicado, sientes como una falta de aire y no debes estar respirando el mismo aire que expulsas, así que hemos tenido que adaptarnos.

Sobre el rodillo, soy quizá de otra forma, de otro planeta, pero no lo soporto. Por ese lado he tratado de salir a entrenar cumpliendo con todas las medidas, llevar el nasobuco, lavarme las manos, cambiarme rápidamente la ropa cuando llegaba a casa, eso es lo que hemos hecho, pero nunca me detuve a hacer rodillo. La verdad, no soporto el rodillo y creo que si hubiera hecho rodillo iba a perder completamente la preparación que tenía y gracias al poder mantenerme saliendo un poco, podré regresar con un buen nivel.

Cuando sales a rodar sueles ir acompañada, a veces de tu pareja y amigos, pero a veces de personas que se suman al pelotón. ¿Te gusta compartir con cualquiera que pueda seguirte?

Cuando salgo a rodar, mayormente salgo con mi pareja y algunas amistades que tenemos en común, quienes nos encontramos en un punto y salimos a rodar juntos. Ahora en este contexto salimos ciclistas profesionales, exciclistas, o gente que lo hace por placer y los trato a todos como una persona igual. Soy muy seria en la bicicleta, pero también hago bromas y boncheo. Creo que es parte del deporte. La monotonía de hacer 140 o 150 km y que tenga que estar callada, es complicado para mí. Si se incorpora al grupo lo trato como uno más del pelotón.

ciclista cubana Arlenis Sierra
Arlenis Sierra. Foto: Hansel Leyva.

¿Qué viene a la mente de Arlenis Sierra en cada cierre de etapa, en cada sprint final?

Los últimos kilómetros de cada carrera son los más emocionantes, si vienes muy reventada piensas “que se termine aquí”, si vienes muy bien no sabes lo que pueda pasar, pero vas con todas las ansias de querer ganar de querer luchar por esa posición que anhelabas antes de arrancar, son los más emocionantes (reitera), pero siempre es muy feliz porque logré terminar una carrera más sea la posición que sea y corrijo los errores que tuve para la siguiente carrera.

¿Cómo ves el estado del ciclismo femenino cubano en la actualidad?

Creo que el ciclismo cubano tiene muchas perspectivas en las atletas, solo falta el ánimo y el deseo, no solamente de las atletas, sino digo de entrenadores, del centro, de la escuela, el ánimo de que la atleta pueda entrenar.

A veces uno dice “hay atletas de calidad, de buen rendimiento”, de resultados, pero solamente no es el atleta, porque cuando tienes 15-16 años por mucha calidad que tengas eres irresponsable con los entrenamientos, porque yo lo era. Si no tienes a una persona que esté constantemente pendiente de tus entrenamientos, diciéndote lo que debes de hacer y monitoreándote, creo que se pierden muchas cosas como deportista, pero si se complementa tanto el atleta como el entrenador, como el ámbito de la escuela, creo que hay muchas atletas con muchísima calidad y que pudieran tener excelentes resultados. Siempre digo que si yo los tuve por qué no pueden tenerlos ellas.   

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