Foto © Facebook /Joahnys Argilagos

Joahnys Argilagos tenía un prometedor 2020 por delante, con planes de dos combates y un posible contrato de promoción, cuando llegó la pandemia. El prometedor pugilista cubano pretende formarse una carrera como logró en el amateurismo, y por el momento lleva cuatro peleas como profesional y no ha conocido la derrota.

Su último duelo fue una victoria por TKO contra el mexicano Erick Alonso Hernández (17 años) en el Southern Junction Nightclub, en Irving, Texas, en febrero pasado. Tenía planeado pelear en abril, además de firmar con una promotora, pero la COVID-19 estropeó sus planes, como ha ocurrido con todo el mundo del deporte

No obstante, no pierde la oportunidad, porque sabe que su momento llegará pronto. “Todo eso viene de nuevo, espero que cuando todo esto pase pueda retomar mi carrera y las negociaciones para firmar con una buena empresa. Creo que pronto veremos buenas carteleras de boxeo en la Florida y si me llaman voy a estar listo para lo que me pongan”, afirmó a El Nuevo Herald.

Ahora, en una entrevista con las Avispas Rojinegras de Cuba. SNB, el Pequeño Gigante contó de sus inicios en el boxeo, su carrera destacada como amateur en Cuba, y todas las dificultades que vivió en su formación y ascenso en la isla.

Entre sus metas, contó a Jesús Daniel Agras, de las Avispas Rojinegras, está el convertirse en campeón mundial profesional, y emular y superar la carrera de otros compatriotas suyos.

¿Algún boxeador en la familia?

Soy el primero. Cuando más pequeño yo practiqué lucha grecorromana antes del boxeo, pero no duré mucho. Lo que me motivó a empezar el boxeo fue cosas de los amigos, un día que fue un profesor al aula, por embullo, en la primaria. Pasé por la Academia de Camagüey primero. Después pasé por la EIDE de Camagüey, tres años y después fui captado para el equipo nacional juvenil en La Habana, donde estuve tres años más en el equipo juvenil. Ahí participé en el Mundial de Cadetes y quedé campeón mundial de cadetes, con 15 años. Después, ya pasé al equipo nacional de mayores, en La Finca, con 17 años.

Atenciones hacia los boxeadores en La Finca (Escuela Cubana de Boxeo Holveín Quesada Rodríguez).

Bueno, depende del punto en que lo miren. Cuando yo estaba ahí lo miraba bien, porque estaba bien, estaba cómodo. La alimentación era buena dentro de lo que cabe, pero no era lo que realmente un atleta de alto rendimiento merecía. De alimentación, de atención al atleta, que es la razón por la cual tantos deportistas se han ido, por la cual yo estoy aquí: no le dan la atención al atleta que merece.

¿Cuál es el salario promedio de un boxeador cubano sin resultados internacionales?

Bueno, sin resultados es bastante poco, mensualmente unos 700 u 800 pesos cubanos. Muy poco.

¿A partir de tener resultados?

Los resultados nacionales, Playa Girón y eso, no los pagan. Ya internacionalmente si te pagan centroamericanos, panamericanos, mundiales y olimpiadas. Aumenta el salario, te pagan mensual un salario de CUC, depende de la medalla que hayas alcanzado.

¿En el caso tuyo que fuiste doble campeón y medallista mundial?

Con ese resultado, yo cobraba un promedio en total de unos 500 CUC, contando la moneda nacional con la divisa. Me pagaban 250 por campeón mundial, pero fui dos veces campeón y me pagaban una sola medalla.

La Serie Mundial se pagaba, pero no era exactamente lo que nos tocaba, nos daban 500 por peleas que ganabas, si perdías, no cobrabas. El país que ganara, la pelea eran como 3000 pesos y nosotros ganábamos y nos daban 500 nada más y si perdías no nos daban nada.

En tu división, ¿quién era el el exponente más difícil en Cuba?

Cuando subí del equipo juvenil con 17 años me llevaron al equipo de mayores y en ese tiempo estaba Yosvani Veitía. Pero al llegar, él cambia de división a los 52, y se queda Santiago Amador, un matancero.

Internacionalmente, un hombre que te haya sido esquivo

Yuberjen Herney Martínez se me escapó en el amateur. No pude vencerlo.

¿Había vigilancia cuando salían a los torneos?

Sí, sí, claro, siempre teníamos vigilancia. A cada rato siempre tenía la seguridad vigilando. Pero nada, es por gusto. Cuando yo me fui, cuando yo me quedé, tenía millones de seguridad. Incluso cuando me fui, en el lobby estaba Puig de la Barca (Alberto Puig de la Barca, miembro del Comité Ejecutivo de la AIBA y titular de la Federación Cubana de Boxeo), estaba trabajando en el lobby y en la computadora. Estaba de espalda, bajé y salí afuera.

Me quedé en México, en Tijuana, en un clasificatorio para los centroamericanos. Me entregué en la frontera y estuve detenido cuatro meses y medio en la frontera. Estuve preso.

¿Con quien te llevabas mejor en Cuba?

Con Andy Cruz, el mejor boxeador que tiene el equipo cubano. Con todos me llevaba bien.

¿Qué atenciones recibe en Cuba un campeón olímpico?

Al campeón olímpico le dan carro y una vivienda también en su provincia. Igual, con los campeones mundiales. Fue una de las cosas con las que no estuve de acuerdo, que me tenían que dar la vivienda y no me la dieron. El carro sí, pero ya prácticamente antes de desertar en diciembre, pero a mí me lo tenían que haber dado en la Olimpiada, cuando quedé bronce olímpico en 2016. Estuve a un año esperando y nada, hasta que ya me lo dieron, pero prácticamente tres meses antes de desertar.

¿El estilo de Julio César La Cruz encaja en 91 kilogramos?

En el amateur puede que sí, porque ya es su estilo y así ha dominado a mucha gente. Y no creo que haya mucha diferencia en que lo pueda hacer también en 91. En el profesionalismo, con ese estilo no creo.

Significado de Erislandy Lara para ti

Para mí es mi ídolo. Y gracias a él por todo el apoyo que me ha dado desde que estoy aquí. Sigo todos sus pasos, para llegar a ser como él y mucho más.

Proceso de adaptación a Estados Unidos

El proceso fue normal, fue un poco brusco, pero normal, adaptándome. No podía entrenar, tuve que esperar, pero Lara desde que salí estuvo al tanto de mí, ayudándome y aconsejándome.

Diferencia de entrenamientos entre amateur y profesionalismo

El cambió se notó. Se pelea con menos peso, la preparación es mayor porque aumentan los rounds.

Hay buen cambio de entrenamiento para poder adquirir ese cambio de subir los rounds. Pero nos hemos adaptado bien. Todavía seguimos puliendo y seguimos trabajando para alcanzar muchas cosas que me faltan, pero hasta ahora, vamos paso por paso.

Bueno, lo que se ha hecho un poquito más complicado es buscar el combate, ser más agresivo, la combatividad. En el amateur trabajaba más la media y larga distancia, de riposta. Hemos sabido adaptar bien ese cambio.

Primera pelea, ¿cómo te sentiste?

Me sentí bien. Un poco fuera de alcance por el tiempo que llevaba sin pelear, las ansias que tenía de debutar como profesional y esas cosas me chocaron un poquitico. Pero me sentí bien.

¿Cómo fue el proceso de firmar?

Sí, Lara me ha apoyado, me ayudó. Tengo mi mánager, todavía no firmó con una nueva compañía. Sigo todavía esperando.

¿Tu estilo es una mezcla de Rigondeaux con Gamboa?

Me gusta, soy fan del estilo también de Rigondeaux, esa rapidez, habilidad que es única pero muy efectiva. Hay gente que no le gusta la forma de pelear, pero está claro que es una bestia arriba del ring. Y bueno, la combatividad y la agresividad que tiene Gamboa. Es una buena mezcla.

¿Cómo son las relaciones de manera general dentro del profesionalismo?

Sí, esta es una generación que como venimos de abajo, nos llevamos bien.

No has podido ir más a Cuba. ¿Qué pasó con la familia?

No, estoy solo aquí. No puedo traer a nadie todavía, no he terminado mis papeles.  

Vínculo con Robeisy Ramírez

Bueno, no diario, pero de vez en cuando sí, de vez en cuando hablamos. En lo fundamental, cuando él tiene pelea o tengo pelea.

¿Tienes algún ritual tú antes de subir al ring?

Hablo con mi mamá y le pido la bendición.

Perspectivas

Son grandes. En estos cuatro o cinco años quiero ser campeón del mundo en par de divisiones. Lo que tengo en mente es bajar, estas cuatro peleas las peleé en 118 y quiero empezar buscando un título en divisiones inferiores. Y poco a poco ir subiendo.

¿Tenías pactada una pelea antes del coronavirus?

Si tenía, tenía pactada una buena pelea antes de todo el coronavirus por un título mundial juvenil. Iba a ser en Texas. Pero bueno, todavía se mantiene en pie.

¿Qué tanto has mejorado desde que saliste de Cuba?

Se ha visto el cambio. Porque en Cuba, en el amateur era dar y que no te den. Entonces el profesional es buscar hacer daño al contrario con los golpes y se ha visto el cambio con la pegada.

¿Cómo te ha llevado el idioma?

Más o menos. Uno viene de cero y cuando llegué aquí, empecé a estudiar, pero me enfoqué más en el deporte y lo poco que más o menos se comunica, lo va aprendiendo en la calle.

Lo que más extrañas de Cuba

Mi hija, mi familia.

Mensaje para quienes quieren avanzar en el boxeo

El único mensaje es que no se den por vencidos, que sigan luchando por su sueño, que todo se puede, con disciplina y que nunca abandonen su sueño y que sigan palante.

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