En 2009, el entonces mejor cerrador del Equipo Cuba, Yuniesky Maya Mendilusa, abandonó el país en busca de un sueño: labrarse un puesto en las Grandes Ligas del béisbol estadounidense.

Su historia fue de leyenda, pues de la noche a la mañana, un chico que recogía pelotas en el estadio Capitán San Luis, se convierte en uno de los mejores pícheres de Cuba y hasta lanzó en Clasícos Mundiales por la Isla.

 “Esos son los recuerdos bonitos que quedan. En eso intervino mucha gente y te digo no solo yo salí de ahí, sino también otros como Saavedra que supimos ganarnos esa confianza de estar en un mitin del equipo de Pinar del Río que dirigía Alfonso Urquiola, eso lo logramos a base de humildad y respeto. Urquiola nos recomendó a la academia, nos hicieron las pruebas y acertamos, después a mí me llevan para el servicio y es cuando empiezo a jugar la Liga Azucarera, que en aquel momento era una tremenda liga. Ese año gané nueve y perdí dos, cuando regresé a Pinar me dieron la oportunidad de estar en la preselección, integré ese mismo año el equipo Pinar del Río y el Cuba gracias a Dios”, contó a Play Off Magazine en 2018.

Luego de varios años dentro del róster del seleccionado antillano, el pinareño entendió que era hora de emprender el camino que otros como Orlando “El Duque” Hernández, José Ariel Contreras o Maels Rodríguez habían desandado antes.

Tras una breve estancia en República Dominicana, Maya consiguió firmar en 2010 un contrato en la Gran Carpa con la franquicia de los Nacionales de Washington, equipo con el cual ganó un choque y perdió cinco, en tres temporadas.

Culminada su efímera etapa con el equipo de la capital norteamericana, el pinareño se mantuvo lanzando en la Liga Dominicana (LIDOM) con novenas como Leones del Escogido, Tigres del Licey y Águilas Cibaeñas. Además, ha participado en Series del Caribe.

En el currículum de Maya encontramos, además, una incursión en la Korean Baseball League (KBO) donde, a pesar de no rendir lo esperado, lanzó un juego de cero jits y cero carreras, defendiendo la camiseta de los Osos de Doosan.

Sobre su carrera, su etapa como lanzador con los seleccionados Pinar del Río y Cuba, su paso por las Grandes Ligas y otras historias, el lanzador conversó con Fernando Rodríguez Álvarez para su canal de YouTube Baseball & other Sports.

¿Qué hay de cierto en que tú no estuviste en ninguna área especial o escuela deportiva?

Es real. Yo pienso que la primera oportunidad nos la dio Alfonso Urquiola, no sólo a mí, sino también a Saavedra que hoy por hoy es el cuarto bate del equipo Pinar del Río y éramos dos más.

 Y un día, un día, o sea, siempre estábamos en el estadio para nadie es un secreto que siempre estaba en el estadio recogiendo las bolas y eso. Y Urquiola un día nos dio la oportunidad y me hicieron las pruebas en la academia y ese día aceptamos y de ahí empecé. Tenía dieciocho, diecinueve años.

¿Qué tiempo llevabas trabajando de recogedor de pelotas en el estadio?

Me acuerdo cuando aquello que los entrenamientos empezaban a las 4 y 15. Llegaba la guagua y ya nosotros estábamos ahí. Nosotros sacamos todo lo que eran la mayas, no podía entrar nadie, era un poco difícil en ese aspecto y nosotros estábamos ahí. O sea, yo pienso que hago algo muy bonito que me pasó estar con Omar Linares, Luis Giraldo Casanova, Lazo, Contreras, rodeado de atletas de calidad y ese oxígeno que yo respiraba dentro de aquello fue lo que me dio la fuerza y me hizo soñar en grande para, hoy en día, o sea, haber tenido mi carrera.

Antes de empezar en el béisbol o en Series Nacionales, ¿quiénes eran tus mayores ídolos?

Siempre han sido Pedro Luis Lazo y José Ariel Contreras, o sea, como pícheres, siempre han sido ellos. Ya después de que Contreras se queda en México, me quedo con Lazo, ya que yo hago el equipo Pinar del Río y ahí estando con él y conviviendo con él y siendo él el primer pícher y yo el segundo. Lazo y Contreras siempre han sido,  aunque yo también admiraba a El Duque, Arrojo.

Desde pequeño admiraba mucho a grandes pícheres como De La Torre. Había muchos, pero siempre eran los ídolos míos porque tuve la oportunidad de tenerlos cerca y a corta edad. A mis 13 -14 años cogerle bullpen a la velocidad, que los fanáticos y la gente decían lo va a matar y yo podía hacerles bullpen. Ese fue el oxígeno, la inyección de verdad para hoy en día tener mi carrera.

¿Siempre tuviste mentalizado en ser lanzador o te gustaban otras posiciones?

No, fue un cambio brusco en mi vida. Cuando me hacen las pruebas en la academia aceptamos y Saavedra se queda se short stop y yo de segunda, y fue cuando uno coge el servicio militar.

A Saavedra lo mandan para cerca del barrio de nosotros. Y a mí me coge la EJT y me mandan para la caña. Cuando llego a Bahía Honda hacen un equipo entre unidades, o sea, para sacar el equipo de la preselección de la Liga Azucarera, que ahora no sé cómo estará eso, pero antes era una liga importante.

Ahí fue donde hice mi equipo como bateador y ahí empecé a pichear. Lázaro Goma, el que fue director de Forestales, un día me dice que me necesitaba porque estaban perdiendo como dos a una contra contra el Central Orozco, y salgo yo tirando strike y la velocidad y Lázaro me dice tú no vas a batear más, tú tienes futuro en el picheo.

En Bahía Honda estuviste con el Central Harlem

Exactamente, estuve con José Luis Martínez, El Peseta, Julio Acosta, o sea peloteros que fueron de series nacionales, peloteros que fueron de Forestales, gran equipo y de verdad que me ayudaron muchísimo.

Empecé mi carrera como lanzador ahí y gracias a Dios pude estar en la preselección de Pinar del Río. Me acuerdo que fui un jueves, el equipo lo hacían un viernes, el Pinar B y cuando llego el mánager de Pinar B era Lázaro Madera y me ponen a tirar dos innings contra el Pinar A, contra Tomás Valido y todos los integrantes del equipo Pinar del Río y yo estaba bien y los bates atrás, los bates partidos, y casi prácticamente el equipo estaba hecho. Y Lázaro Madera le dijo oye, borra a uno de la lista, pero ese guajiro me lo llevo.

Y entonces ahí empecé, tuve buen resultado ese año. Al otro año pude hacer el Pinar A, ya con el Pinar A me sentí más confiado, más contento y bueno, pude trabajar. Gané 6 e hice la preselección y entonces hubo muchachos que desertaron y entonces abrió la puerta y pude colarme, como digo yo, ahí en el equipo Pinar del Río. 

¿Qué entrenadores que aportaron más en esos momentos?

Muchos, muchos entrenadores. ¿Cómo olvidarlo? ¿Cómo no agradecerle a José Manuel Cortina? ¿Cómo no agradecerle a Oliva? ¿Cómo no a decirle Jesús Bosmenier? ¿Cómo no agradecerle? O sea, muchos jóvenes también como, te digo, este muchachito que está ahora, Hernández, hubo muchos, pero Cortina fue uno de los que me ayudó mucho. Me preparó mental, psicológicamente, porque físicamente ya yo venía, yo era un atleta, pero sí me enseñó mucho.

Y un señor que en paz descanse, que fue en un juego en Pinar del Río, que apenas el señor veía, y me acuerdo que yo salgo contra Las Tunas y me encendieron, como decimos nosotros vulgarmente, los cubanos. Ese día me encendieron y cuando salgo esta el señor que me dice Maya, Maya, que casi ni me veía, y me dice cómo tú agarras la bola y le digo yo así cuatro costuras, él tenía una bolita vieja de los años de las selectivas, y me dice, no mira, tienes que agarrarla así porque la fuerza de la gravedad. Entonces ahí fue cuando empecé a tirar el sinker, ya que, desde ese día para allá, eso es un buen lanzamiento que incorporé y que me ayudó mucho y siempre le estaré agradecido a ese señor que en paz descanse.

¿Cómo se llamaba?

Se llamaba Víctor, nosotros le decíamos Billito. Un señor que siempre estaba en el estadio, él llegaba desde temprano a la práctica, pero ese fue solo ese día. Nunca lo vi más y entonces ya después se estaba acabando la temporada, que fue cuando hice Juego de las Estrellas, cuando fui a Las Tunas y ya cuando regreso, el señor había fallecido.

Yo quería agradecerle, también le quería regalar una de mis camisetas y más nunca pude verlo. Pero sí, antes de partir, me dejó ese bonito mensaje, o sea, algo especial, en mí, porque casi ni pude hablar tanto con él y darme este mensaje así después que se vaya al cielo, de verdad que es algo bonito que yo tengo en el corazón, nunca lo voy a olvidar.

En la segunda temporada te convertiste en el segundo pícher detrás de Lazo en Pinar del Río

Sí, gracias a Dios, o sea, se abrió la puerta y no la dejé cerrar como digo yo. Apreté la mano, no la abrí y empecé a trabajar duro. Pienso también que me ayudó mucho Juan Carlos Linares, Daniel Lazo, que cuando empezaron las cuartetas entre nosotros empezaron a ver mi slider, empezaron a ver mi velocidad y siempre estuvieron comentando, o sea estuvieron comentando a Jorge Fuentes, a la gente de la comisión técnica, o sea que siempre estaban chequeando y llegó, me llegaba a ellos al oído, me decían oye guajiro tú tienes, sigue trabajando y también me dieron mucha fuerza en eso, esa cuarteta, sacarle out y que ellos te elogien, qué lanzamiento, eso me ayudó mucho también.

¿Qué nos puedes decir de aquellos play off de tu época en Cuba?

Si contra La Habana, yo creo que me pusieron el domador de los habaneros, o sea, cuando Faustino Corrales abre aquel juego, que Jorge me trae ahí mismo, en el primer inning y yo puedo tirar los ocho innings corridos. Era algo increíble para mí.

Siempre admiré mucho a Faustino también. Alguien que me ayudó muchísimo también, muy ecuánime, cuando uno es joven viene un poco más acelerado y entonces Faustino me ayudó mucho con eso.

Por eso te digo que era un oxígeno, algo bonito de tantas estrellas que yo tenía y desde pequeño poder venir con ellos, y respirar su mismo aire y estar en el ambiente. Cuando había una etiqueta que ponerles a los cascos yo se las ponía.

Nadie de afuera puede estar en los meetings y desde tan pequeño estar ahí, oyendo las conversaciones, oyendo cómo se echan la garra, cómo movían los hilos.

¿Contra qué equipos y en qué estadio te gustaba lanzar más en Cuba?

Me gustaba lanzar en Santiago. Creo que en varias ocasiones le pedí permiso a Lazo para lanzar en Santiago cuando le tocaba a él. Me gustaba mucho pichear en el Latino que era un estadio bien difícil, pero cuando llegabas al Latino, parecía que estabas en Estados Unidos.

Me gustaba también jugar en Ciego Ávila, o sea por la afición, la presión que ponían, Las Tunas, se ponía bien caliente también, pero para mí, en especial era Santiago.

¿Cómo fue aquel bolazo a Alexei Bell?

El bolazo de Bell, se especulan muchas cosas, pero soy amigo personal. Estando aquí en Estados Unidos lo he visto y cada vez que lo veo le pido y disculpas, le pido perdón porque yo sé lo que es eso. Yo sé lo que es la carrera, después de ese bolazo, ya a él le habían dado otro anteriormente. 

Un día me choco con Víctor Mesa y me dice que por qué no le tiraba pegado a Bell porque el bateaba con un 35, era bien bajito, o sea, defendía los brazos. O sea que había que tírale slider, mejor tirarle cerrado para poder abrirlo.

No me acuerdo, eso fue uno o dos play offs, creo que estuvimos en contra Santiago y abro con la slider, y quise tirarle la sinker para adentro y ya él venía como que a buscar la slider afuera.

La slider mía para nadie es un secreto que era rápida y bien grande y, entonces cuando él sale a buscar el picheo afuera, se mete el sinker, y entonces ahí es cuando lo tumbo. Gracias a Dios no pasó a mayores y fui al hospital. Estaba bravo conmigo en aquel momento, yo me acuerdo que aquella vez tuve que salir con un bate en Santiago, porque los fanáticos me querían matar, pero sí te puedo decir que hoy por hoy soy amigo de Ronnier Mustelier, de Navas.

O sea que, fueron dos pelotazos, que yo tiré. Ronnier Mustelier lo sabe, que yo se la tiré, lo hemos hablado, hemos jugado juntos en Dominicana y se la tiré a Mustelier en el primer turno.

De verdad que nunca fue un picheo para hacerle daño a Bell.

Yo no quería troncharle la carrera nadie, o sea, se fue el picheo y le di desgraciadamente, pero somos amigos en lo personal y como te digo, anteriormente, siempre lo veo y trato de pedirle excusas, mis respetos para el Tato Bell. De ahí para allá seguimos la amistad, y pude conocer a su familia y son cosas que pasan en el béisbol. Y bueno, desgraciadamente se me zafó el picheo y yo quería sacarle out, o sea, quería tirarle un picheo para poder tirarle la slider y salió el bolazo. La gente especula muchas cosas, no fue nada personal.

¿Qué fue lo que pasó en 2008 contigo?

No me llevaron, me excluyeron. El día tres hacen el equipo de la Olimpiada, o sea el día 7 me excluyen de la lista, algo que no me esperaba. Yo venía en el ciclo olímpico, con Yulieski Gurriel, con todos los muchachos que venían, en ese piquete, haciendo mi trabajo, haciéndolo bien y de verdad eso fue algo que me mató.

Nunca lo acepté y nunca lo voy a aceptar, porque fue algo que después que me despedí, después que me despidieron, a rango de grandes, ya de gobierno y de todas las cosas y así de buenas a primera caer, no me lo esperaba.

Y no solo yo. También sufrimos. Yo pienso que esa olimpiada la perdimos por esas cosas. Por el mal manejo que hubo, después de que tu llevas a Osmany Urrutia siendo el mejor bateador de Cuba que, en vez de por lo menos en Cuba decirle sus cosas y no tratar de llevarlo tan lejos, estando en Corea del Sur para excluirlo del equipo, a Peraza, Yoandry Garlobo, que venía reventando toda la liga, a Yulieski González con quince y cero, quince y cero, y no pudo ir a la Olimpiada. Dime qué pícher se ganó ir a la olimpiada por arriba de Yulieski.  

En el caso mío no tenía un gran año, pero había puesto números anteriormente y había demostrado que tenía la calidad para estar en ese equipo y lo hice. Estoy el día 3 y el día 7 me excluyen. Se especularon muchas cosas, en verdad, yo no sé lo que pasó en realidad, porqué me excluyeron y es algo que nunca se lo voy a perdonar, en especial a Pacheco.

¿Piensas que fue Pacheco o alguien más por arriba de él?

Él sabe. Me fui a las tres de la mañana, fui a conversar con él. No me gustó la forma tampoco en que vino hacia mí. Yo simplemente quería conversar con él. Y me vino con otra rutina que yo no estaba esperando, en verdad porque yo lo tenía a él en un nivel antes de salir de La Habana. Él se reunió con nosotros.

Y sí, tengo que atribuírselo a él. Él es el manager del equipo, él sabe que yo se lo dije. Él lo único que me dijo fue tú tranquilo, que ya tú llevas muchos años al equipo, y si nosotros ganamos otra vez, yo puedo hacer algo para que te den tu carrito, yo le dije, no, yo quiero ganar, yo quiero estar ahí.

Él me lo dijo personalmente. Me dijo yo no me metí en el picheo, lo hizo Pedrito Pérez y Garbes de La Habana, alguien que tampoco yo le caía bien. Desde que llegó a la preselección del equipo Cuba me puso el dedo como decimos nosotros.

¿Qué momentos con el equipo Cuba recuerdas con mayor regocijo?

Clásico de 2006, todavía es algo que lo veo en YouTube, es algo que lo sigo, que lo seguiré viéndolo, lo ven mis hijos. Fue algo bonito, salir de tu tierra, habían muchos que sí confiaban, pero habían muchos que se tiraban del barco porque no nos daban ni favoritos ni que íbamos a ganar un juego, y que tampoco íbamos a pasar ninguna ronda.

Yo pienso que en general todos pusimos el granito de arena, cada cual en su momento y poder llegar y lograr lo que logramos, o sea ganarle a la República Dominicana, que Puerto Rico nos dé nocaut y en la hora decisiva ganar 3-2, es algo bonito, algo para mí eso es algo inolvidable y más sabiendo que nadie nos daba, apenas ni para pasar la primera ronda y nosotros lo hicimos.

En aquel momento siendo amateur de verdad, esa medalla plateada para nosotros, para todos los que somos integrantes de ese grupo, de ese dream team como lo digo yo, esa medalla de nosotros no es de plata, es de oro.

Se juega contra Panamá, algo que no estábamos esperando, de verdad, estábamos ganando esta vez. Yadier Pedroso, que en paz descanse, ese es mi hermano, él ya estaba arriba en la loma, o sea, el mejor pícher que nosotros teníamos, el más joven, pero con las cualidades y las condiciones más increíbles. Ya estaba arriba, nosotros estábamos arriba, creo que estábamos 4 a 1 ganando, nosotros estábamos celebrando, se ven los videos por ahí.

Y entonces se empieza a complicar y se empieza a complicar, y cuando llaman para allá. Fue algo de que no estaba esperando, nosotros estábamos esperando festejar, y de repente, bases llenas contra Carlos Lee, tiro el sinker, se me llenan las bases, se empata el juego.

Después Rubén Rivera le tiro la bola casi en la espalda y él se la quita, no sé cómo se la quita en verdad y Pestano queriendo tirar recta y yo que no, vamos a ir con slider.

Fue algo increíble, si perdíamos ese partido no hubiéramos escrito la historia que escribimos y yo soy parte de eso y poder tirar ese strike, que con una bola ya perdíamos el partido, ya ellos estaban afuera celebrando prácticamente y hacer ese come back que nosotros hicimos, algo muy bonito y algo inolvidable.

¿Tus mejores momentos en la pelota cubana?

Ese es uno de ellos. El segundo fue cuando llegamos a los play off contra Sancti Spíritus que nosotros pudimos avanzar contra Santiago. Lamentablemente, casi Santiago nos barrió y el otro partido tiré sin entrenar.

Muchas anécdotas y empezando de relevo también cuando me pusieron a cerrar, muchas anécdotas bonitas que tengo en Cuba, no se olvidan. O sea, mis inicios es difícil olvidarlo, son los inicios, los que me llevaron donde hoy estoy.

Mejores amigos en la pelota

Muchos amigos, Lazo, Contreras, David Alejandro Castillo, William Saavedra, mi hermano, criado desde el barrio juntos, siempre venimos desde pequeño. De las provincias con el Tato Bell, tremenda relación con Cristian. Cristian es Norge Luis Vera porque a él le gusta mucho el cantante Cristian. Yadel Martí, Deiny Suárez, Carlos Tabares, muchos, yo hice muchas buenas relaciones.

Ellos fueron los que me pusieron El Loco, sanamente. Me decían que yo tenía mente habanera, que era pinareño, pero con mente habanera. Cepeda amigo, hermano, Garlobo. Tuve mucho, Jorge Martínez que hoy en día está aquí y es mi compañero de batalla aquí entrenando juntos. Muchos compañeros, Oscar Mesa, un sinnúmero que hoy en día estamos aquí, nos vemos aquí, nos hablamos y hemos mantenido la relación de amistad muy bonita, que me perdonen si se me pasa alguno. A Erlis Casanavova, a David Castillo, venían de los juveniles. Rafael Martínez Casola. Donald Duarte, el gordo Peraza, un sin número de muchachos que me ayudaron, hicimos una gran amistad. Siempre los tengo en mi corazón y siempre los recuerdos dondequiera que esté, muchos que están aquí trato de compartir con ellos.

¿Quiénes serían tus compañeros de equipo con un equipo ideal?

Hay muchos que no se pueden olvidar, pero estarían Lazo, Contreras, Jorge Martínez, Orlando y Liván Hernández, gente que han podido hacer grandes números, también Rolando Arrojo. Hay muchos atrás, con quienes he aprendido mucho, como Oliva, como Julio Romero.

¿Quién sería tu cácher?

Ariel Pestano

¿Primera base?

Pito Abreu.

¿Segunda base?

En mi caso, si fuera mi equipo, yo estuviera con Rafael Valdés.

¿Short stop?

Candelita Iglesias.

¿Tercera base?

Donald Duarte

¿Left field?

Frederich

¿Center?

Yoenis Céspedes

¿Right?

Alfredo Despaigne

¿Designado?

Michel Abreu

¿Lanzador zurdo?

Faustino Corrales

¿Un cerrador o un relevista detrás de ti?

Raisel Iglesias

¿Mánager?

Jorge Fuentes

¿Cómo fue aquel proceso de salir de Cuba?

Pienso que cuando nosotros viajamos en el 2006 al Clásico, fue como una visión, una nube que se nos quitó de la mente. Sé que hay muchos que no dieron el paso y están en Cuba, pero yo sé que sintieron lo mismo que sentí.

Después volver, ir en 2009 al Clásico, ahí es donde se me abren las puertas a mí, ya de poder abrir ese partido contra Japón que era uno importante, se me abrió mucho la puerta y yo pienso que muchas personas estaban mirando y sabía que podía lograrlo, que podía hacerlo, aunque el resultado no fuera el que yo esperaba. Mi brazo no estaba tampoco al 100 %, pero podía haber durado un poquito más, pero gracias a dios lo logré y por lo menos di el paso y hoy  estoy aquí, me siento feliz de poder jugar en Dominicana y poder haber hecho eso, esa carrera tan bonita que tengo ahora en la República Dominicana. Muy contento. No me arrepiento de haber dado el paso que di.

¿Y no te arrepientes de no haberle dado antes, por ejemplo, en el 2006?

Sí, sí, en verdad, era más joven. Cuando ya lo doy con 28 años, pienso por qué no lo di más temprano, pero todavía estaba en la burbuja, no había salido. Pienso que a través de los años que estoy en Estados Unidos he podido aprender muchas cosas y saber muchas cosas que no sabemos en Cuba.

Saber muchas cosas y entérarte y poder ser libre y expresarte de muchas cosas. Entonces, sí si lo podía haber hecho antes. Tenía a mi hijo pequeño, mi primer hijo y la familia que es bien duro más que el patriotismo y la vaina, es la familia. Lo tenía que haber hecho más temprano.

No desertó nadie en el 2006, el equipo entero viró. Verdad que con lo que habíamos hecho nosotros y yo estando ahí, y ahora pensando diferente, lo que queríamos era llegar porque lo que habíamos hecho era increíble. Por lo menos, quería llegar al barrio, se sabía todo lo que se estaba sintiendo.

Quien se quería quedar podía hacerlo, era difícil. Estábamos bien protegidos y resguardados, íbamos a comer de dos en dos. Teníamos una hora para comer en el restaurante. Dos en la habitación. Mi compañero era Alexei Ramírez que no me dejarán mentir. Te llamaban a la habitación.

Había un enfoque. Nosotros estaban enfocados en lo de nosotros, pero yo pienso que era excesivo, excesivo. Pero bueno, gracias a dios, pudimos hacer el trabajo que era lo que se estaba buscando en ese momento y el grupo pudo olvidarse de eso.

Hoy en día nos sentamos mucho porque de ese equipo si tú te das cuenta, o sea, el 95 % de ese equipo está en Estados Unidos, el 95 % de ese equipo ha tenido resultados en el mejor béisbol del mundo, en las Grandes Ligas. Todavía podemos hablar de ese momento y el que quería hacerlo, lo podía hacer, pero era bien difícil, y se existía ese temor, si me voy y me cogen, era bien difícil.

Lo más importante en aquel momento era que todos estábamos enfocados en tener el resultado porque nadie nos estaba dando, o sea, nosotros éramos la hembra del torneo y nosotros mismos los cubanos en La Habana, en el parque, se decía que no íbamos a pasar a la primera ronda, que nosotros íbamos a quedar bien porque era el equipo de sé quién y toda la historia esa que hay por ahí.

Nosotros como atletas, como hombres, nos enfocamos en eso, nos olvidamos de lo otro, sabiendo aún todas las cosas que podíamos lograr, pero y gracias a dios pudimos tener el resultado. Cada uno después hizo su decisión, que gracias a Dios todo el mundo pudo lograr sus cosas. O sea, cada cual hizo su decisión, logramos eso y logramos lo otro que queríamos también, que era salir de Cuba y probarnos en el mejor béisbol del mundo como lo hicieron Céspedes, Chapman, Pito, etcétera.

Pero qué hay de cierto de que había una cláusula de que no se podía quedar nadie en el Clásico porque no habrían podido filmar después de eso.

Son comentarios de pasillo, porque tú sabes que eso no es cláusula ninguna, pero fue por eso, porque todo el mundo se enfocó. Estábamos impresionados, muchos policías, nosotros escoltados, éramos la hembra, la escolta nos protegía, estábamos protegidos.

Había mucha gente atrás Yulieski. Nos hacían meetings, nos decían que había que estar tranquilo, que había gente que te podían ponían poner un algodón, desmayarte y llevarte y muchas cosas que se especulaban, pero sí había mucho movimiento alrededor de nosotros.

Cómo se portaron Albert Pujols, Miguel Tejada, Rafeal Soriano que nos ayudaron muchísimo. Esa gente nos dio el apoyo increíble. Nosotros nos sentimos a protegidos por los peloteros que estaban participando, el respeto que ellos tenían hacia nosotros y de verdad que de los boricuas también, como Iván Rodríguez.  

Después que ganamos ese juego, vinieron y nosotros nos pudimos tirar fotos con ellos, se vio el cariño y sabían lo que nosotros estábamos pasando con la garra que estaban jugando, con la responsabilidad que estábamos jugando. Era una presión increíble, pero gracias a Dios pudimos tener el resultado que tuvimos.

¿Cómo fue en realidad el cobro del dinero de ustedes?

Bueno, cuando nosotros llegamos a Cuba, nos hospedaron en el Hotel Nacional. Un acompañante, o sea, tu esposa o mamá, el que tuviera hijo en aquel momento. Al día siguiente temprano, Higinio nos reunió en el lobby y nos dieron 1 000 cuc, uno contento porque imagínate, nos dieron el dinero y de ahí seguimos jugando.

Nos mandaron una computadora cada uno a la casa y estoy jugando en la Isla de la Juventud. Y entonces Michel va el turno al bate y cuando sale al dogaut que sale, sale corriendo. O sea, ya le habían avisado que le habían depositado los 10 000 cuc en el banco, entonces ahí fue cuando oímos la noticia. Entonces nos dieron los 10 000 cuc, fue lo que nos dieron.

¿Cómo fue la salida de Cuba y esa travesía, fue muy traumática, fue muy dura?

Bien difícil, bien difícil. Con todo el resultado que he tenido, estar cerca de la muerte, es bien difícil volverlo a intentar porque tú saber que estuviste a punto ahí no ves mal el sol ni nada, ni a tu familia, es bien difícil.

Yo creo que es el paso más difícil para nosotros de esa travesía y dejar la familia atrás es bien difícil. Estuve cinco días en el mar a la deriva, nos quedamos sin gasolina y después en una isla abandonados y sin poder salir. Era algo terrible, pero como yo sé que como yo, hay muchas más historias como la mía. Y entonces, gracias a Dios rebasé eso. Me mantuve fuerte, aunque en aquel momento me volví, como digo yo, nada, me vi sin nada, sin esperanza, sin nada. Pero, gracias a Dios, cosas que te hacen más fuerte hoy en día. Y no me arrepiento. No me arrepiento de eso.

¿Volverías a hacerlo de esa manera?

No lo volvería a ser de esa manera. Me hubiera quedado, en Puerto Rico, una colonia de Estados Unidos.

¿Cómo fue ese proceso para llegar a lo alto a los Nacionales?

En Dominicana trabajando duro, entrenando todos los días, muchas cosas nuevas. Me iba a enfrentar algo bien difícil como lo enfrenté. La zona de Cuba también es un poco más amplia que la de aquí. Algo que nos choca mucho a los lanzadores. Si tú te das cuenta, hoy en día tenemos lanzadores también pasaron muchos lanzadores buenos, pero no la mayoría como los bateadores, no es que se les sea más fácil a ellos, pero para ellos es de una zona aquí, para tú poder batear.

Nosotros es una zona así cerca del plato, ya los rompimientos tienen que brincar arriba del plato y hay que hacer los ajustes. No te digo que no se hace, sí se hace porque cuando tú tienes la calidad, tú puedes hacer el ajuste, pero eso fue una de las cosas que me golpeó.

Me golpeó mucho el inglés también y mi brazo no estaba 100 %. Dios no quiso que fuera en Grandes Ligas, no quiso más clásico, pero por lo menos sí en Series del Caribe y sí en Dominicana, que me abrieron las puertas y he podido todavía llevar el pan a la casa con esa liga y hacer números y tener resultado ahí.

¿Guardas los mejores recuerdos de los Nacionales o tienes algún reproche?

No, reproche ninguno. Yo siempre lo he dicho, agradezco todo a Nacionales que fueron los que confiaron en mí. Confiaron en mí y me dieron la confianza. Me dieron el voto. Quizás me podían dado más, o sea cuando yo tuve esos dos años en Triple A, gané 12, gané 11, con tres puntos y pico de efectividad.  

Fueron años buenos que yo jugué, que puse números, que sí me llevaron un poco rápido. Un juego en Triple A y para las Grandes Ligas, ya después cuando me mantengo en Triple A, que puedo estar el año entero y conocer más la liga, estoy en el sube y baja, gano mi primer juego, los 6 innings que tiro contra los Mets, gano tres a cero. Al otro día me vuelven a bajar y ese fue el año bueno mío.

Tenía que pagar un trainer personal para prepararme más físicamente y acondicionar mi brazo más, hacer mis pesas, hacer todas mis cosas. Lo hice, desgraciadamente ellos agotaron esa confianza y después vino Atlanta que sí me dio un poquito más de chance.

No pensé tampoco que me iban a bajar tan pronto porque yo estaba bien. Después de Triple A, tiro siete juegos en línea muy bien. Y entonces es cuando me venden y entonces ahí fue cuando ya me salgo de las Grandes Ligas.

Incorporaste algún lanzamiento en el béisbol profesional o tú seguías con los recursos que tú traías

Una de las cosas que perdí cuando llegué aquí fue el slider, automáticamente se desapareció. No sé qué fue lo que pasó. Ya mi brazo me estaba molestando con el slider. Entonces fue cuando empecé a incorporar el core, que gracias a Dios hoy es uno de los picheos que me ayuda mucho.

Es como el slider, pero más cortico. Este año me pasó en la Serie del Caribe que volví a encontrarme con el slider que fue efectivo, me ayudó mucho y ya después mi operación Tommy John, ya tengo el brazo más sano y estoy volviendo atrás con mi slider confiando en él porque es el picheo que me llevó a mí al equipo nacional y me llevó a tener muchos resultados que he tenido.

Bateadores más difíciles en la pelota profesional, si pudieras decir alguno  

Albert Pujols, el bateador más difícil que yo me he enfrentado, ha sido Albert Pujols sin quitarle el mérito a muchos. En Grandes Ligas todos son buenos, ahí no hay noveno bate, eso no existe.

¿Qué ha significado para ti República Dominicana?

La República Dominicana me ha ayudado mucho a mí. Yo siempre lo he dicho, es mi segunda patria, es mi segunda casa y cada vez que salgo a representarlos en la Serie del Caribe y estando allá, o sea, ahora mismo, no solo para mí, sino para mi familia, algo grande, porque me ha abierto las puertas, y tener ese resultado tan bonito que he tenido, poder ganar con cuatro equipos diferentes. Algo muy lindo, verdad que amo la República Dominicana.

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