Caissa, la musa del juego ciencia, ha hecho de Cuba uno de sus sitios predilectos, y ha concedido la buena fortuna a 40 trebejistas, quienes exhiben el título de Gran Maestro (GM). La diosa del juego ciencia, esa que han invocado los jugadores más sensacionales de la historia luego de una victoria o derrota es, quizás, una admiradora del son, la rumba, y del ajedrez cubano.

Recientemente, en Cuba se ha hablado mucho del caso Leinier Domínguez y su larga permanencia fuera de Cuba; del pergamino de Maestra Internacional sin distinción de sexo (MI) de Lisandra Ordaz o la repentina expulsión de Lázaro Bruzón de la preselección cubana, pero ha pasado inadvertido un detalle: la Isla ha coronado seis GM en los últimos años, y se ratifica como el país más laureado de Latinoamérica.

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El listado de antillanos que han obtenido el máximo título de los trebejos sumó por estos días dos nuevos inquilinos, el avileño Luis Ernesto Quesada y el camagüeyano Carlos Daniel Albornoz, cuyos pergaminos fueron oficializados en el Congreso de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE, por sus siglas en francés), que transcurrió de manera simultánea a la Olimpiada Mundial de Batumi, Georgia.

Con esos dos graduados, se confirma que los últimos años han sido pródigos para el juego ciencia cubano, a razón de cuatro en 2017 y dos en 2018.

Con anterioridad, los años más fructíferos para Cuba habían sido 2008, 2009 y 2012, en todos los casos con tres. En 2008, con la particularidad de que el matancero Renier González completó sus requisitos cuando ya residía en Estados Unidos, mientras que en 2012, el mayabenquense Orelvis Pérez se encontraba por tierras españolas.

En esta ocasión, de los seis GM más recientes solo el granmense José Ángel Guerra (lo logró en 2017) lo solicitó fuera de Cuba, específicamente en España, pero las normas necesarias las realizó cuando competía por la federación caribeña.

El resto de los graduados en los dos últimos años son Ermes Espinosa (Villa Clara), Kevel Oliva (Matanzas) y Yasser Quesada (Villa Clara), en 2017, y los dos de este año.

Por cierto, Albornoz es el único de los antillanos con la máxima categoría de la FIDE nacido en el siglo XXI, y con su pergamino, cuyas normas consiguió hace unos meses, se convirtió en el tercer GM más joven en la historia de la nación.

Luis Ernesto Quesada. Foto: Jit.

Luis Ernesto Quesada. Foto: Jit.

El agramontino alcanzó el mérito a los 17 años, seis meses y 10 días, y solo lo aventajan en este aspecto las dos “L” del juego ciencia cubano: Lázáro Bruzón (17 años, un mes y cinco días) y Leinier Domínguez (17 años, tres meses y 26 días).

Aún sin contar al genial José Raúl Capablanca, a quien le fue conferido el título de GM post mortem en 1950, Cuba debe cerrar esta década con una cifra cercana al medio centenar de pergaminos, casi todos acreditados por la federación antillana.

En el caso de los consagrados como GM en otras naciones —siete en total—, todos se formaron en la Isla, donde alcanzaron el grado de MI, antesala de la máxima distinción internacional.

Esos logros colocan al país en la cima de Latinoamérica, con una apreciable ventaja sobre Argentina, segunda de Latinoamérica con 33 titulados, el último de ellos Leandro Krysa, en 2017.

Próximamente, los MI villaclareños Elier Miranda y Alexey Fernández, así como el habanero Luis Lázaro Agüero pudieran formar parte del selecto listado, pues según datos aportados por los Árbitros Internacionales Osmani Pedraza y José Luis Ramírez, todos cumplieron las tres normas de GM y solo necesitan cumplir el requisito de alcanzar los 2500 puntos Elo.

Agüero es el que más posibilidades tiene de lograrlo antes de que finalice el 2018, porque su Elo actual es de 2483 unidades.

La creciente cifra de MI y el talento joven que despunta en la nación permiten asegurar que la cifra de 50 GM no será esquiva por mucho tiempo para la Mayor de las Antillas, un archipiélago bendecido por Caissa.