Para Lisbán Correa jugar en Panamá no es una oportunidad más, es el momento perfecto para darle un giro positivo a su carrera tras un período muy complicado en los últimos tiempos.

Después de pasar varios meses inactivo de una liga profesional, los Astronautas de Chiriquí le dieron un voto de confianza al slugger cubano, quien rompió sus lazos con la Federación Cubana tiempo atrás.

“Han sido meses muy difíciles” le dijo a Play-Off Magazine el MVP de la pasada temporada de la Serie Nacional.

“Primero tuve que adaptarme a jugar en la Liga Mexicana de Béisbol (LMB) y después tuve que cambiar mi mente cuando decidí separarme de la Federación Cubana de Béisbol (FCB)”, añade.

“El Billy”, como se le conoce en Cuba, tomó una decisión arriesgada cuando decidió quedarse en México y jugar de forma independiente, algo motivado por algunas inconformidades con la FCB.

“Tenía un contrato con los Algodoneros de Guasave por la Federación, pero nunca se hizo el intento por cerrarlo. Al ver que el tiempo pasaba y no hacían nada, pensé que era el momento de buscarme la vida lejos de la Serie Nacional de Béisbol (SNB)”, explica Correa.

El exjugador de los Leones de Industriales argumenta que trató de cerrar su contrato con los Algodoneros independientemente, pero el gerente general del equipo no quiso y perdieron el contacto.

Esta es otra muestra de la lealtad de algunos equipos de LMB o LMP (Liga Mexicana del Pacífico) al INDER (Instituto Nacional de Deportes, recreación y Cultura Física), principalmente, porque no se arriesgan a contratar a un jugador que decidió romper vínculos con la FCB.

“Cuando me quedé en México vinieron meses muy difíciles, primero tuve que jugar en ligas regionales, incluso, en campeonatos de trabajadores. Esa era la única manera de sobrevivir”, cuenta Correa.

Lisbán Correa junto a Alfonso Urquiola
Cortesía de Correa Lisbán Correa y Alfonso Urquiola.

Lisbán también tuvo que buscar un buen representante puesto que una agencia internacional que tenía contactos con la FCB quería adquirir sus derechos de forma ilegal.

“Eso fue otro inconveniente que se presentó; cuando firmé por la FCB con los Diablos Rojos dos personas en el exterior se entrometieron en el contrato, primero Mado Sport Consorcium, que es una agencia de un venezolano en los Estados Unidos, Odam Villegas, y también un hombre llamado Manuel González, quien trabajó para Mado un tiempo hasta que comenzó a laborar independientemente haciéndose pasar por un agente certificado. Ambos se entrometieron en la firma y decían que me representaban legalmente sin tener un acuerdo firmado conmigo”, detalla.  

“Los Diablos me pidieron una cuenta para ponerme el dinero en Cuba, yo no lo vi bien y me dije, si me voy de aquí no me van a pagar. Incluso, no me he ido y siguen sin darme nada. Me explicaron bien el problema, hay otros muchachos que tampoco han recibido el pago. Yo le pregunté a varios de ellos y me confirmaron. No me dijeron qué problemas, pero algo pasó. Si yo iba para Cuba me iba a quedar sin nada”.

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Según Correa, cuando llegó a jugar en México, Odam le reclamó sus derechos, pero al saber que había falsificado la firma del jugador para hacerle un contrato con la agencia, no siguió insistiendo. Por otro parte, Manuel González intentó algo parecido, pero, al no tener agencia oficial, no pudo tampoco hacer nada.

Lisbán no encontró un buen representante hasta que Big Player Sport se le acercó para firmarlo de manera oficial. Al pasar los días supo que jugaría en Panamá con los Astronautas de los Santos. 

El gerente general del conjunto panameño, Carlos Levy, siempre mantuvo un gran interés por Correa, incluso desde que jugaba en la Serie Nacional.

Billy tuvo dos etapas en la Serie Nacional, la primera fue de 2005 al 2015, unas 10 campañas, cuatro de ellas con Metropolitanos y seis con Industriales. Después viajó hacia la República Dominicana para buscar una firma con un equipo de MLB (Major League Baseball), pero las cosas no salieron como pensaba, aunque jugó en la liga de verano.

Después regresó a la Serie en la temporada 2019-20 y fue sancionado casi todo el año por una trifulca. “Creo que jugar en un béisbol profesional ha sido lo mejor que me pudo pasar, cambió mi mentalidad y me hizo pesar como una persona totalmente diferente. Ahora me mido mucho más en el terreno de juego”, dice.

En la Serie Nacional 60 fue elegido el JMV, con una línea de .320/.457/.692/1.148; además, se convirtió en el capitalino con más cuadrangulares en una campaña con 28 vuelacercas en 57 encuentros.

A su llegada a México, Correa disputó 33 partidos en el circuito, pero no logró brillar hasta que llegó a los Olmecas y pudo ir tomando el ritmo.

“La Liga Mexicana es un circuito muy competitivo, al principio pensé que era menos fuerte, pero cuando jugué los primeros choques era todo lo contrario. Otra cosa que me afectó al principio fue viajar el Preolímpico con Cuba. Fueron muchas trabas para recibir el visado y después el viaje en Miami también: a pesar de que estaba contento con jugar con la selección Nacional, por otro lado, me afectó”.

“Cuando regresé a los Diablos Rojos, ellos tenían un plan conmigo: cambiarme a los Guerreros de Oaxaca. Al llegar con los Guerreros me pedían mucho que bateara hacia la banda contraria cuando yo soy de halar la bola y eso me afectó en el rendimiento también”, añade.

Los Olmecas reclamaron a Lisbán y allí, entre la gran legión cubana y el buen trato que obtuvo, le fue mejor. En la fecha límite de cambios le dieron released y no pudo ser reclamado por ningún equipo.

“Fue un momento duro porque no tuve casi tiempo de reaccionar, me dijeron muy tarde que sería liberado y eso rompió cualquier maniobra de otro equipo para reclamarme. De igual manera, jugar en México me ha enseñado mucho y pienso que regresaré la próxima temporada con mejores resultados”, expresa.

El pasado lunes arribó a Panamá con el objetivo de brillar en la liga PROBEIS, y también con la meta de ser campeón y asistir a una Serie del Caribe. “Sé que es un gran reto, pero Panamá me puede ayudar mucho en mi carrera: si tengo una buena temporada lograré grandes cosas en el futuro”, dice.

“Confiamos en él y sabemos que nos puede aportar mucho” dijo Levy cuando le preguntamos por la contratación de Lisbán. 

Billy tiene 35 años, sabe que el tiempo no es su mejor aliado, aunque su condición física nos muestra otra cosa. De igual manera, lo importante es que pueda triunfar y darle un giro positivo a tu carrera.

“A mis seguidores les digo que esperen siempre lo mejor de mí, dondequiera que esté, representaré a mi ciudad, mi país y por siempre, seré de Industriales”.

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