La vida de Diosbelys Hurtado no cabe en una entrevista. El natural de Sierra del Peladero en el municipio de Songo-La Maya, en Santiago de Cuba, tiene una historia muy extensa pues tuvo que luchar como nadie contra demonios y miserias humanas para imponerse en el complejo mundo del boxeo profesional.

Siempre enfocado en su objetivo y con una mentalidad de campeón, logró subir la bandera cubana al cuadrilátero de las principales carteleras boxísticas de su época, y dejó una huella en este deporte que perdurará en el tiempo.

Con un impresionante récord amateurs de 201 victorias frente a solo 20 derrotas, y después de proclamarse campeón en el Match de retadores de Irlanda y en el clásico Cuba-USA de 1994, abandonó la delegación cubana en un viaje a Miami en busca de una carrera profesional, siendo el mejor púgil de su división en la isla.

Solo en tierras extrañas, víctima de una campaña de descredito en el país que lo vio nacer, golpeado por la muerte de varios de sus familiares más allegados, discriminado varias veces por el color de su piel y por sus raíces, mal manejado y recibiendo pagas por debajo de su tremenda calidad en el ring; Diosbelys Hurtado se convirtió en uno de los mejores boxeadores cubanos de toda la historia.

Con un palmarés como profesional de 43 victorias (26 por nocaut), tres derrotas, y un empate, el llamado “Kid Oriental” o “Black Money” logró su sueño de proclamarse campeón mundial al ganar varias fajas en su carrera y dejar su nombre grabado en los anales del boxeo.

“La faja más importante que se gana después de una carrera sufrida bajo lágrimas, sudor, y sangre, es lograr mantenerse sano, sin vicios, lejos de malas compañías, con mucha experiencia y con la cabeza bien alta”, le declara Diosbelys Hurtado a Play-Off Magazine en exclusiva desde su retiro en España.

Una década ha transcurrido ya desde aquel combate cuando noqueó en el quinto asalto al español Raúl Asencio para retirarse como lo hacen los grandes. Ahora, próximo a cumplir 48 años, continúa vinculado al deporte en el viejo continente disfrutando de una vida tranquila con su esposa y orgulloso de su bella hija Gabriela, fruto de su primer matrimonio, quien estudia en la Universidad de Miami.

Al leer hace unos días atrás la desgarradora entrevista que su hermano Reutilio le diera a esta revista, este hombre que asegura que nunca ha abandonado su patria, que el país es su bandera, y que cree que su mote de “Black Money” refleja la parodia de su carrera, aceptó conversar con nosotros desde la distancia.

¿Qué motivó a Diosbelys Hurtado a abandonar la delegación cubana siendo el mejor boxeador de tu división en el país?

A mí nadie me dijo que me quedara, solo quería ser campeón mundial. No me quedé allí por problemas políticos, me quedé por visión política que es diferente.

Fui uno de los primeros en tomar esa decisión y lo hice en plenitud de mi forma deportiva. Cuba había tenido en su pasado grandes campeones mundiales profesionales como los fueron Kid Gavilán quién me felicitó en Miami por la pelea que hice con Pernell Whitaker, Kid Chocolate, Mantequilla Nápoles, Luis Manuel Rodríguez, Ultiminio Ramos, Veni Kid Pared, y José Legra a quien tuve el gusto de conocerlo en Madrid.

Ellos fueron los primeros del boxeo profesional cubano que había desaparecido. Me retiré con 43 victorias, tres derrotas y un empate, y cabe destacar que mis tres derrotas fueron en peleas del campeonato del mundo.

Quizás Diosbelys Hurtado era más famoso por aquellas derrotas que por sus victorias, sobre todo aquella primera con Pernell Whitaker

Fui noqueado la primera vez y me levanté, perdí mi segunda y me volví a levantar, me coroné campeón, luego perdí el título, otra vez me levanté y aquí sigo en pie.

Mi primera derrota fue con el mejor libra por libra de la época: Pernell Whitaker. Tuve que subir siete libras para enfrentarme a él, un boxeador que siempre admiré.

Cuando me bajé del ring después de pelear 11 rounds estaba pesando 138 libras y media, no solo me enfrenté a Whitaker, también al referee y a su excelente esquina. Después del combate se convirtió en mi propia esquina para mis siguientes combates. Esa noche le presenté mis credenciales al mundo, como un boxeador a quien creer y respetar.

Me convertí en un peleador bien cotizado para la TV americana porque aun perdiendo me gradué con honores.

Aquella pelea está catalogada como una de las mejores del boxeo profesional. ¿Qué harías diferente si pudiéramos regresar en el tiempo?

Lo que haría diferente sería no darles oportunidades a entrenadores novatos, ese fue mi error.

¿Es cierto que te negaste a pelear ese día si no te dejaban subir al ring la bandera cubana?

Sí, es cierto. Es nuestra bandera, sus colores están por encima de cualquier tipo de ideología, de hecho después de esa noche subir al ring con esos colores se convirtió en una moda.

Según los expertos, el primer round de Diosbelys Hurtado contra el ruso Konstantin Tszyu está entre los 30 mejores en toda la historia del boxeo profesional. Se comenta que los organizadores hicieron hasta lo imposible para que perdieras esa pelea. ¿Qué hay de cierto en esto?

Hicieron más de lo imposible, “la cama estaba hecha”. Me avisaron una semana antes, volé de Miami a Boston y de Boston a los Ángeles, llegué al aeropuerto más lejos de donde se iba a organizar el evento, a pesar que había aeropuertos cerca y vuelos directos, fueron muchas horas de camino.

El día del pesaje ya se había pesado todo el mundo y yo lo hice muy tarde horas después, incluso el manager del ruso fue y me tocó la puerta de mi habitación y me preguntó por qué no me había pesado todavía. Yo no sabía qué estaba pasando, el contrato no estaba firmado.

Viajé con la intención que me iban a pagar 600.000 dólares por el título mundial de la CMB en las 140 libras en donde yo estaba ranqueado entre los mejores, pero al final me pagaron 60.000 dólares, menos el 33% del manager y el 10% del entrenador y el pago a Hacienda, claro.

El ring era mucho más pequeño de lo normal, el combate fue al aire libre con temperaturas muy bajas. Cuando sonó la campana salí a pelear y estaba furioso por los acontecimientos, por eso el primer asalto de ese combate está escrito en el libro de la historia mundial, siempre traté de imponerme a estos acontecimientos, pero yo solo no podía con tanta confusión en mi carrera.

Tenía las dos manos fracturadas y necesité una inyección de anestesia en cada una de ellas antes del vendaje. Eso lo sabe la gente que estuvo en mi esquina esa noche, me engañaron, hubo una gran confusión.

Debo admitir que pagué la novatada. Mucha gente me pregunta por qué acepté pelear con el ruso. Me enredaron, supieron convencerme. Al final de mi carrera reflexioné sobre todo esto y me senté a hablar con la persona que yo consideraba responsable, le hablé con detalles y sabiduría pero no llegamos a ningún acuerdo que es lo que aún me interesa, porque no quiero malos entendidos.

¿En tu tercera derrota también hubo irregularidades?

Mi tercera derrota fue cuando perdí el título mundial de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) en San Antonio, Texas. No debí haber peleado esa noche, no debí perder así.

Pase 48 horas sin comer ni beber agua para conseguir el peso, eso lo sabe Félix Pagan Pintor quién era mi entrenador en esos momentos.

En el pesaje, que fue el día antes del combate, se formó una pelea. Mi oponente se quiso pesar primero que yo que era el campeón y yo le pegué un golpe. Ellos eran muchos y me golpearon por detrás de la cabeza a traición, perdí el conocimiento en un momento. Luego me dolía mucho la cabeza y antes de dormir hablé con la persona encargada de mi carrera y le dije que no podía pelear así con el dolor tan fuerte, pero me respondió que tenía que pelear porque en la empresa no había dinero.

¿Crees que Diosbelys Hurtado fue un boxeador mal manejado a pesar de solo perder tres peleas en 47 combates como profesional?

Yo diría que no sólo eso sino también mal pagado. En peleas de cuatro rounds me pagaban 400 dólares, en las de seis 600, en las de ocho 800, hice hasta de 10 asaltos por solo 1000 dólares pero lo acepté porque quería ser campeón mundial y lo tomé como un reto. Fue mi propia aventura siempre, quise demostrar el valor del boxeo cubano.

¿Sentiste discriminación alguna vez por tu condición de cubano?

Yo siento que el simple hecho de que el destino me haya condenado a realizar una violenta carrera profesional, lejos de las personas que de verdad me quieren y me respetan, me hizo sentir eternamente discriminado.

En diferentes partes alrededor del mundo me he sentido discriminado no solo por ser cubano sino también por ser inmigrante, por ser negro, y por ser latino, incluso hasta en los Estados Unidos por no hablar el inglés perfecto.

Malcon X dijo una vez que el genocidio más grande que se ha producido en la humanidad no fue la bomba en Japón, el genocidio más brutal que se produce en la humanidad es señalar a las personas por el color de su piel o por sus apariencias étnicas y físicas.

Fue en la cúspide de tu carrera cuando recibiste los golpes personales más duros al fallecer tus padres y varios de tus hermanos. ¿Cómo fuiste capaz de sobreponerte a esto en medio de un mundo tan complejo como lo es el boxeo profesional?

La cúspide de mi carrera coincidió con la de mi hermano Reutilio, no solo me afectó la muerte de mis familiares sino que cuando pasó todo no me dejaban entrar al país. Realicé una carrera literalmente solo y a la vez sufría la pifia que recibía mi hermano en el terreno en Cuba que me dejaba un sabor muy amargo. Sentí sentimiento de culpabilidad, era difícil prepararse para un combate pero tenía una meta, sabía que había nacido para ser campeón mundial.

Sabes que tu salida del país provocó que a tu hermano Reutilio le negaran toda la vida ser miembro del equipo nacional de béisbol por temor a que siguiera tú mismo camino. ¿Qué tiene que decir sobre eso Diosbelys Hurtado?

Lo que tengo que decir respecto a esto es que es una forma negativa de interpretar el libre albedrío. Mi hermano no tiene por qué hacer lo que yo hice, de hecho nunca lo hizo ni lo hará y si lo hubiese querido hacer, no debiera haber tenido pegas, porque la satisfacción más grande que tiene cualquier deportista o persona es convertirse en profesional en lo que hace.

En la primera carta que le envié a mi familia les dije entre otras cosas que están pasando, que llegaría el día en que los deportistas cubanos podrían convertirse en profesionales sin tener que abandonar a su familia y eso es algo que hoy en día está ocurriendo. Así pensaba desde 1994.

Nunca le insistí a mi hermano para eso, él nunca tuvo esa intención.

¿Qué tienes que decirles a esas personas que te catalogaron de traidor cuando emigraste?

A esas personas no tengo que decirles nada, lo que sí quiero es que Dios sepa que pese a tantos momentos difíciles, siempre lo he continuado mirando como único ser superior y que nunca he pensado diferente cuando mi familia y yo lo hemos pasado mal, porque él ha estado con nosotros en los buenos momentos también.

¿Qué hay que tener para ser campeón mundial en un ambiente de tanta hipocresía y envidias, dónde estás solo sin tus amigos y familiares al lado? ¿Cómo se logra eso?

Se logra con fortaleza mental y con el compromiso que uno tiene desde niño. Cuando me miraba frente a un espejo me daba curiosidad porque me parecía a un campeón y ahora cuando me miro estoy mirando un campeón.

¿Cuál fue el momento más alegre de tu carrera?

El más alegre de mi carrera fue cuando recibí los consejos que me dio Joe Foreman la noche que perdí con Whitaker. Me dijo que levantara los ánimos y más cosas alentadoras, me recordó lo que yo pensaba, que podría ser campeón mundial.

Parece que no fue suficiente lo que me dijo esa noche y al día siguiente por la mañana fue a mi habitación, me repitió varias veces que a él Mohamed Alí lo noqueó y que nadie contaba más con él pero se levantó.

Me explicó cuántos días tenía que tomarme de descanso, también como empezar a entrenar, cuando ponerme los guantes, cuando y como hacer esparrin, me explicó muchas cosas. Fue un consejo histórico y me pidió que por favor no le contara a nadie los secretos.

¿El momento más triste de Diosbelys Hurtado?

El momento más triste fue en mi primera defensa del título mundial AMB cuándo le pedí a mi encargado que cancelara la pelea por lo que sucedió 48 horas antes y después del pesaje y no lo hizo.

Muchos cubanos se han destacado en los últimos tiempos en el boxeo profesional. ¿Cómo es tu relación con ellos? ¿Tienen comunicación entre ustedes?

La relación de todos nosotros es muy buena. El boxeo cubano es una familia. Rigondeaux es un boxeador maestro, sus habilidades son como las del “Money Man”, disfruto viéndolo. Desde hace tiempo debían haberlo lanzado al estrellato total pero a veces en el boxeo algunas estrellas no estamos con las personas correctas en la hora indicada y en el momento preciso.

A Erislandy Lara lo veo como ejemplo porque ha sabido imponerse a las circunstancias y es uno de mis favoritos. Aquí en Europa presumo de los resultados del boxeo cubano y de sus entrenadores, ahora en España hay un entrenador cubano en la selección nacional que tiene todos mis respetos.

Mi corazón estuvo todo el tiempo en la esquina de Yordanis Ugás en su última pelea donde defendió y ganó su título mundial ante una leyenda como Manny Pacquiao, todos los ojos estaban puestos en él y demostró de lo que somos capaces los santiagueros

Con respecto a Rancés Barthelemy, el príncipe, te puedo decir que es el próximo heredero al trono, que Dios bendiga su talento.

Hablando del boxeo cubano de Élite quiero saludar con desespero a mi hermano Geovanis Hurtado y al gallo Enrique Carrión, que se encuentran ayudando a la selección nacional de Angola con resultados grandes. En la unión está la fuerza.

¿Qué es lo que más extrañas de tu país?

Sinceramente, la Sierra del Peladero donde nací y su gente. Ellos no se imaginan como los extraño.

¿Has regresado a Cuba en alguna oportunidad?

He ido a Cuba dos veces. La primera vez fue para el funeral de mi madre debido a mi insistencia, porque no me dejaban entrar. Les pedí a mis hermanos que no permitieran que enterraran a mi madre hasta que yo llegara.

Me negaron la entrada varias veces y contacté con el Vaticano y con la Cruz Roja internacional. Después de once días de su fallecimiento me dejaron entrar y dos días después la enterramos. Eso fue en 2007 y en el 2008 regresé, pero desde entonces no he ido más.Principio del formulario

¿Qué tienes que decirles a esos aficionados que siempre te siguieron a pesar de las campañas negativas en tu contra?

Que sobre el ring hice hasta lo imposible para no defraudarlos. Les doy las gracias y los quiero mucho.

Permíteme por favor concluir esta conversación saludando a mis familiares, amigos, y seguidores en Cuba y agradecer en España al campeón Fernando González Cruz a quien tuve la suerte de conocer y estrechar una fructuosa amistad como deportista y profesional. Muchas gracias a todos.

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