Además de sus problemas internos, de sus terrenos en mal estado, su deficiente sistema de competencias nacionales y otros factores, el fútbol cubano se ve lastrado por un obsoleto sistema legal que no le permite marchar a la misma velocidad del mundo afuera.

Amarrada a las disposiciones del INDER, en franca diferencia a la forma en que debería operar según estipula la FIFA, la Asociación de Fútbol de Cuba no manda en la política de contrataciones, y tiene que convivir con mecanismo que han demorado mucho tiempo en actualizarse y que podrían hacerlo aún mucho más.

El límite de maniobra de la AFC quedó bien claro en la entrevista que realizara el periodista Carlos Hernández Luján días atrás a Rolando Reynaldo Almaguer, jurídico de la Asociación de Fútbol de Cuba.

Luján aprovechó para esclarecer muchos temas que fueron tocados semanas atrás cuando tuvo lugar una especie de conferencia de prensa vía WhatsApp con Miguel Ángel Díaz Pérez, Metodólogo y Jefe Técnico de la Comisión Nacional de Fútbol, motivada por Alexander Ramírez Tápanes, en la que participaron varios periodistas del país, entre estos Luján y el propio Tápanes.

“¿Por habría que esperar por una convocatoria para conocer la respuesta del INDER sobre el tema de los jugadores con contratos independientes? ¿Por qué la AFC no rige la política de convocatoria y contratación de sus futbolistas? ¿Por qué lo decide un Comité de Contratación del INDER? ¿Acaso no es esto una injerencia severamente sancionada por FIFA?”, preguntó entonces Hernández Luján.

“Creo que no soy el indicado para responder sobre asuntos legales. Recomiendo que hable con el jurídico del INDER y el abogado de la AFC. Ellos son los indicados para responder estas preguntas”, respondió el aludido.

El «indicado» responde

Luján aprovechó ahora este nuevo espacio en televisión para preguntar entonces a quien, supuestamente, está capacitado para poder responder, en este caso Almaguer.

La AFC no rige la contratación de sus futbolistas internacionales, pues el Inder da la última palabra. La razón, argumentó Almaguer, es cómo está estructurado el fenómeno legalmente, porque gira “alrededor de una plataforma legal muy obsoleta, y por tanto, hasta que esto no logre alcanzar un nivel de actualización y modernización, es muy complejo una respuesta de cómo juega el mundo hoy en día en el fútbol en temas legales”.

“El Inder es un órgano de relaciones porque lo dice la Ley 54, y a partir de esa normativa todo lo que establezca vínculos de nuestros jugadores dentro y fuera del país, sale por la política establecida por el Inder”, explica.

¿Qué ocurre entonces? Pues que el fútbol cubano opera con añejos y desactualizados mecanismos que datan de décadas atrás, todavía atados a la época en que hablar de atletas cubanos en el mundo profesional era prácticamente una herejía.

“Los estatutos es la ley más importante que tiene cada organización no gubernamental, en este caso deportiva, son del año 79. Esto te da la medida de cuán atrasados están todos los lineamientos que vienen en él. En los estatutos se regula toda la vida deportiva, en materia de contratación, de fichajes, de licencia. Este que tenemos hoy es de esa época y en esa época el amateur es lo que predominaba en nuestro país. Desde el 2015, cambiaron un poco los roles en la política de contratación del Inder, pero no la normativa que la suplementa”, afirma Almaguer.

Puesto en perspectiva, la Asociación de Fútbol de Cuba no tiene el papel principal en materia de contrataciones. Actualizar la plataforma jurídica, como preguntara Luján, “depende de la interacción que tiene que tener el organismo de relaciones, en este caso el INDER, con el Ministerio de Justicia”, respondió Almaguer, quien añade que “nosotros desde el 2008-2009 adaptamos los estatutos internos nuestros a la política de la FIFA. Hacia afuera existe ese estatuto, pero tiene que ser validado por el INDER primero y después por el Ministerio de Justicia”.

En este punto vale sumar algunos aspectos al debate: no es un secreto que en Cuba se violan los estatutos FIFA. Basta con echar un vistazo a la página oficial del INDER para advertir el quebrantamiento de dichas ordenanzas.

“Somos los rectores del deporte, la educación física y la recreación”. Así se presenta este organismo, dando por hecho la subordinación directa de todas las federaciones deportivas del país. Esto entra en franca contradicción con varios de los puntos que deben respetar las asociaciones afiliadas al ente rector del fútbol mundial.

El más evidente de los estatutos transgredidos —a nuestra consideración—, es el apartado 14; donde la FIFA expresa claramente que todas las asociaciones y federaciones afiliadas están obligadas a “administrar sus asuntos de forma independiente y procurar que no se produzca la injerencia por parte de terceros en sus asuntos internos.”

Es el propio INDER quien otorga el visto bueno a las convocatorias de la selección nacional, de las cuáles se excluye a los jugadores con nacionalidad cubana nacidos o formados en el extranjero. Y —con igual criterio— se descarta a aquellos futbolistas formados en Cuba, pero con contratos profesionales autogestionados.  

La independencia que necesita la AFC

Relacionada con este aspecto controvertido y esencial, está una de las interrogantes de Luján, cuando preguntó si depende del INDER que se pueda actualizar y se logre una independencia de la AFC para el trabajo con sus jugadores en el exterior.

“Es vital. Una vez que se logre esto vamos a tener el rol que llevan las asociaciones en cualquier país miembro de la FIFA. Porque en materia de contratación, que es uno de los temas polémicos y que no es el principal eje de los temas de fútbol cubano, ese es un tema, pero no el centro de gravedad de los problemas del fútbol; una vez que se logre eso, los términos de contratación, de fichajes, por las ventanas de la FIFA que son dos nada más, correrían muy rápido, correrían como tiene que ser”, afirma.

En este sentido, el jurídico advierte que el fútbol, por sus mecanismos, no puede funcionar como otros deportes en la Isla, porque “son contratos muy atípicos porque es club-jugador”.

Este es uno de los asuntos donde se vislumbra con claridad como opera la burocracia instaurada en el deporte de la Isla, que demora operaciones que en el mundo ocurren de forma más expedita.

Aparentemente con demasiados actores de por medio -aunque el INDER es quien dice la última frase-, ocurre en muchos casos que se pierde el interés por clubes extranjeros o que se retarden las incorporaciones de cubanos a otras ligas, como ocurrió en enero pasado, cuando por la gestión de las autoridades del fútbol cubano se vio retrasado el debut profesional de Sandro Cutiño en Nicaragua. La razón fue que el famoso “pase internacional” que debía ser enviado por las autoridades futboleras de la Isla aún no había llegado al club.

“Hoy en día es club, jugador, equipo nacional, AFC y el INDER como órgano de relaciones, por eso es que en ese entramado de personas involucradas y departamentos se nos van muchos días. Pero hay una realidad también: hemos logrado agilizar un poco los procesos, se han identificado muchas personas con la política del fútbol a nivel mundial, pero no se logra todavía la respuesta a esa demanda que tenemos”, dijo Almaguer.

Ante la interrogante de qué hace el INDER par cambiar esta situación, el jurídico se refirió a lo que llama “lenguaje de identificación entre el órgano de relaciones, su dirección jurídica. Incluso, hay un abogado que se está preparando ya en los temas de fútbol, internacional y nacional, que pudiera ayudar a acelerar estos procesos”.

Pero no obstante, advirtió, “demora, porque además de la voluntad que puedan tener estos compañeros que he mencionado, tienen que interactuar con el Ministerio de Justicia, con una oficia que se llama Oficina del Registro de Asociaciones, con una dirección jurídica que tiene allí, y ellos entender que la ley de deporte, que está pactada para 2021 o 2022, es muy largo en el tiempo, y entonces seguimos creando determinadas afectaciones, incluso en el orden económico y deportivo a nuestro deporte”.

Mientras este proceso largo, enredado y poco viable, se mantiene a la espera de que desaparezcan tantos actores sobrantes en el mecanismo, sufren el balompié de la Isla y sus aficionados.

Seguimos hablando de “lenguaje de identificación” y trabajando con normas envejecidas de cuando el profesionalismo no era más que un espejismo más allá de las fronteras, cuando lo que necesita el fútbol cubano es que la pelota circule con rapidez y precisión: solo así anotará el primer gol en el camino de su recuperación.

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