Desde sus comienzos en las categorías escolares, el diestro villaclareño Roidel Enríquez se presentaba como un talentoso pícher que podía tener una carrera meritoria en el béisbol cubano. Entonces, su paso ascendente no hacía presagiar el prematuro retiro que llegaría años después.

En sus primeros tiempos, fue integrantes de varias selecciones nacionales, hasta los juveniles, aunque muy temprano sufrió una lesión en su brazo de tirar. Apenas pudo lanzar durante 10 campañas con los azucareros como abridor y relevista. Sus números fueron aceptables y pudieron ser mejores, pero durante su carrera se resentía de la dolencia.

Tras su despedida prematura a los 28 años, Roidel Enríquez se convirtió en un entrenador de picheo exitoso con los conjuntos de Villa Clara, hasta que tomó su decisión de residir en Brasil para mejorar su vida.

De sus experiencias como serpentinero y técnico de lanzadores en nuestras series nacionales, decepciones y anécdotas vividas en su paso por el pasatiempo nacional, comentó a Play-Off Magazine este Licenciado en Cultura Física que actualmente se desempeña como entrenador en tierras brasileñas.

Desde muy niño se te notó condiciones para ser lanzador. ¿Cómo comenzó todo para Roidel Enríquez? 

Comencé a jugar béisbol a los 9 y 10 años en el estadio Humberto Jordán Caibarién. Participé en todos los campeonatos provinciales de todas las categorías escolares y en el 11 y 12 años, me inicio en la EIDE provincial Héctor Ruiz Pérez, en donde integro las selecciones a los diferentes eventos nacionales.

Me caractericé por tener buena velocidad. Fui alto para mi edad y espigado. En la década de los 90 estaban proyectando las aventuras “Los pequeños campeones” y me bautizaron como El supersónico – sonríe-. Ese año fuimos campeones en Villa Clara.

Estuve en todos los campeonatos mundiales infantiles de pelota desde 13 y 15, hasta el mundial juvenil, dos años por cada categoría. Cada vez que transité por escolares, todos los torneos internacionales que jugué fueron mundiales. Fuimos campeones del mundo en México en 1994 y en el 96 en Sancti Spíritus, dirigidos por Miguel Borroto. En 1996, fatalmente, tuve una lesión que me alejó de participar en ese último mundial juvenil.     

  ¿Cómo fue la etapa de alumno atleta en la EIDE?

Cuando aquello, en pleno período especial, la EIDE no estaba terminada al cien por ciento. Había escasez total de alimentación, en los materiales para el estudio, con el calzado, la ropa. Las condiciones eran críticas en cuanto a materiales deportivos y había muchos problemas con el transporte para viajar. Fue muy difícil esa época donde uno estaba becado porque era de un municipio. Dejó muchas secuelas, porque fue general.

Estuve, además, en la ESPA Nacional Giraldo Córdova Cardín. Ahí cursé mi 12 grado. Comencé el primer año de Licenciado en Cultura Física. Me llamaron para el servicio militar. Hacía algo durante 45 días, pero no lo que necesitaba para mantenerme activo y con la lesión que tenía. 

Roidel Enríquez
Redes sociales de Roidel Enríquez Roidel Enríquez.

¿Crees que influyó esa lesión en que su carrera fuera corta?

Claro que sí. Esa lesión perjudicó muchísimo mi carrera deportiva. Estuve un año prácticamente recuperándome sin poder lanzar. No fui intervenido quirúrgicamente, solo tuve tratamientos de fortalecimientos. Me fue difícil volver a recuperar mi forma física en cuanto a velocidad y fortaleza del brazo. Gracias a Dios, fui encontrando la forma, aunque nunca pudo ser como la que tuve. Logré iniciarme en las series nacionales primera categoría cuando estaba en último año juvenil.     

Antes de participar en las series nacionales, estuve en entrenamientos en la altura en México, previos al mundial juvenil con el equipo japonés profesional de Tokio junto a Jonder Martínez.

¿Cómo fueron sus 10 años con Villa Clara? 

Debuté un año después de que Pedro Jova culmina fatídicamente, cuando sancionaron a Eduardo Paret, a Jorge Luis Toca, Ángel López, Jova. En el 97 se inicia Luis Jova como director y empiezo en series nacionales. Recuerdo que fue en el municipio de Santo Domingo contra Las Tunas. Lancé los 9 inning, gané 3 carreras por una. Le di 12 ponches cuando jugaban Joan Carlos Pedroso, Danel Castro, Gilberto Rodríguez, Pablo Civil.

Después, al año siguiente, el director fue Roberto Rodríguez, conocido como Carpito. Estuvo dos campañas con buenos resultados. Vi un poco más el apoyo de los dirigentes de la provincia por parte de Alexis Melgarejo como presidente de la asamblea del poder popular. Le gustaba la pelota. Hacía muchas cosas a favor de nosotros. A Carpito lo sustituyó Víctor Mesa y estuve con él hasta 2006.

Tuve muy buenos momentos en series nacionales. Estoy satisfecho con mi carrera deportiva. Obtuve más victorias que derrotas con balance de jugos ganados y salvados positivos. Debuté como abridor en el equipo Villa Clara. 

Para mi entender, aporté. Mi equilibrio de ponches y bases por bolas era bueno. Tenía buen control. Perdí la velocidad que tuve, pero me especialicé en la curva con control, algo que me ayudó a avanzar con resultados. Ayudé como cerrador del conjunto durante varias temporadas. Fui a dos finales, obtuvimos varias veces el tercer lugar, no conseguimos ganar, pero pude saborear el título de campeón en la etapa de entrenador. Después se sumó Ulacia y volví a abrir partidos. Contribuí también con Caibarién a darle sus primeros campeonatos provinciales.    

Como adulto, en primera categoría, fui dos veces al torneo de Holanda 1999, junto con mi coterráneo Acebey. Estando en las series nacionales fui campeón mundial universitario en Italia en 2003 bajo el mando de Lourdes Gourriel.

Antes del mundial juvenil participé en un entrenamiento en la altura en México. También con un equipo profesional de Tokio, Japón. No existían los contratos que hay ahora. Antiguamente, no jugaba nadie a ese nivel y tuve la oportunidad de ir dos veces a entrenar allá junto con Jonder Martínez. Fuimos los segundos en ir, ya habían ido George Díaz y Liván Hernández con Miguel Valdés.  

Como entrenador, estuve el año e n que ganamos el campeonato nacional con Villa Clara. En 2013, con Ramón Moré, participamos en la Serie del Caribe en Islas Margarita.

Roidel Enríquez era un talento del picheo cubano en aquel momento. ¿Nunca tuvo ideas de jugar un mejor béisbol, entre profesionales?  

En esos años de juvenil los pensamientos de los atletas eran diferentes. La internet era limitada. No existían los conocimientos tan amplios que vinieron a encontrarse después. Había desertores y recuerdo que nos fuimos 15 días antes del mundial a un entrenamiento a los Estados Unidos recorriendo varias ciudades, en donde se acercaban personas para que se quedaran.

En aquel entonces, los habaneros Maikel Tejeda y Hanser Izquierdo desertaron. Al otro año, fuimos al mismo lugar y trataban de incitar, pero había personal de la seguridad del estado evitando esos casos. Ocurría menos que en la actualidad. Propuestas siempre hubo, porque a esa edad de 16 o 17 años, cuando tiras cerca de 90 millas, se habla de los prospectos. Era otra época.

¿Cómo se produjo el retiro?

La última lesión que tuve en 2006 me llevó al final. Intenté recuperarme nuevamente, por supuesto, intentamos hacer el tratamiento médico y físico para volver, pero estaba sintiendo que me costaba trabajo, no lo conseguía. Hice mucha preparación, pero a la hora de lanzar no estaba al cien por ciento.    

Tuve una conversación con Roberto Pupo y me decía que se lamentaba por no conseguir mi recuperación. Él se iniciaba en aquellos momentos como preparador. Unos años más adelante hizo maravillas salvando brazos. Hice hasta lo imposible. Me iba a graduar de Licenciado en Cultura Física y veía que no iba a estar bien lanzando. Salí de misión para Venezuela de 2009 a 2011.

Regresé y Jesús Manso, que era el técnico de los lanzadores, me llamó para personal de apoyo. De 2012 para 2013 comencé como entrenador en la serie nacional. Fue difícil apartarme de la vida como atleta. Uno cree que puede dar un poco más. Me tocó irme con solo 10 campañas, 28 años de edad, pero estoy satisfecho.        

¿Que es necesario para mantener a los atletas y entrenadores con un ambiente favorable dentro del equipo?

Tuve la suerte de tener varios años a Víctor Mesa como mánager. Era muy polémico, de virtudes y defectos, cosas a favor y en contra, unos lo querían otros no. Agradezco lo que pude lograr con él. Cuando tenías buen resultado hacía muchas cosas en las mejoras domésticas y necesidades del atleta para jugar. Tenía la fuerza y las herramientas para hacerlo.

Me dieron un apartamento en Caibarién y se lo agradezco a él. Iba a nacer mi primera niña, Roselín, en 2004, cuando fuimos a las finales con Industriales y perdimos, pero gané 12 juegos. Me dijo que podíamos hacer fuerza para estimularme y además de la casa en mi municipio, me ayudó con un televisor y otras cosas.

Cuando Alexis Melgarejo fue presidente del gobierno en Villa Clara se asignaron unas motos en el tránsito de Roberto Rodríguez a Víctor Mesa. Lo hicieron públicamente y todo quedó en el aire porque bajaron una resolución a nivel nacional diciendo que a la provincia le habían quitado las facultades para entregar los artículos de motores o carros.

Era un estímulo que estaba dado. Eran motos de decomiso y esperaban la documentación, pero ya las habían dado y hablado con todos. Eso desanimó mucho. Se habían ganado una moto Vladimir Hernández, Yunieski Rikimbili Betancourt, Michel Perdomo y yo y nunca, jamás la pudimos tener.

Víctor Mesa como director estimulaba mucho a sus jugadores. ¿Por qué otros no podían hacerlo como él?

Víctor Mesa logró muchas cosas en Cuba que no logró ningún otro director. Eso lo vio todo el mundo y lo vivió. Consiguió hacer trabajo en Villa Clara primero, en Matanzas después. Fue el único mánager que pudo ponerle uniformes fabricados en el extranjero a los Cocodrilos. Les sacaba el máximo provecho a sus atletas. No es que lo material sea lo esencial, pero se necesita para sentirse un poquito mejor.

Conseguía todo mucho más fácil que los demás. Paret dirigió, trajo un uniforme de México para nosotros y no se pudo usar. No vinieron los números completos, pero para usar solamente la gorra aquello fue algo casi imposible, después hubo que ponerse la gorra normal de aquí.

Víctor tenía la facilidad de dar altas o bajas a los atletas y se le facilitaba de un día para otro ponerle el número en la espalda. ¿Cómo lo hacía? Facilidades que tenía. Otros directores no lo podían hacer. Le daban de alta a un pelotero y tenían que esperar, tres, cuatro o cinco días a que llegara a la provincia desde La Habana o Santiago. Víctor hacía cosas únicas. Felicidades para él, que podía.  

¿Siendo entrenador percibió condiciones diferentes a cuando fue jugador?

Comencé cuando todavía no existían los hoteles para hospedarse los atletas. Cogí la etapa de los dormitorios en los estadios, el transporte era en los ómnibus Ikarus. No existía la comodidad para jugar y competir que surgió en el 99, cuando el INDER hizo convenios con Isla Azul y las condiciones empezaron a mejorar.

La alimentación mejoró, el balance trabajo descanso era óptimo. Tenías una habitación con agua caliente, con televisión por cable, un buen almuerzo, una buena cena, con acceso al buffet, cosas que ayudaron a un mayor desarrollo, aunque era solamente en el campeonato, no así en la preparación. En aquellos momentos, hubo mucho apoyo de los directivos del gobierno.  

Mejoraron la calidad de los uniformes, de los implementos, y entraban al país producciones internacionales. Yo sigo mucho la pelota cubana, toda la vida, dondequiera que esté, la voy a seguir. Veo que se ha agravado un poco con respecto a los momentos de los que te hablé. Cuando hay apoyo y la gente tiene deseos, las cosas se logran un poquito más.

Desde su experiencia como jugador y más tarde entrenador. ¿Cómo hubiese actuado Roidel Enríquez en sus mejores años de atleta?

Aprendí con grandísimos entrenadores que están y otros que no están ya. Te digo que pude haber lanzado alrededor de 10 años más porque me hubiera cuidado mejor. Siempre fue buena la preparación de los lanzadores, pero faltaba la conciencia de uno como atleta de saber que tienes que dedicar más tiempo a tu preparación personal, cuidar la disciplina dentro y fuera del terreno de enfocarte en lo primordial, porque eso es lo que lleva a una larga carrera. El brazo no se hizo para lanzar; entonces, si no lo preparas siempre, si haces algo inadecuado puede lastimarse y cuando se es joven a veces no las piensa.

¿Satisfecho con sus resultados como entrenador de picheo?

Al ser campeones en 2013, fuimos a la Serie del Caribe. Ese año, a Jesús Manso se le presenta la posibilidad de participar en las ligas mexicanas por gestión personal. Se me acercó para proponerme estar al frente de los lanzadores de Villa Clara. Muchas personas no estuvieron muy de acuerdo por mi poca experiencia en esas funciones, pero Moré, el director, estuvo de acuerdo. Asumí el reto con la varilla bien alta. Logré mantener a los pícheres a un buen nivel terminando en primer lugar en la zona oriental. Fui al juego de las estrellas por esos resultados que te dije.

La gente, a veces, ve los logros del equipo como tal, yo me centro en el de los lanzadores. Fue cuando suspendieron a Freddy Asiel en la bronca en Matanzas, después los resultados en los playoffs no fueron los mejores. Siempre estuvimos entre los tres primeros de Cuba.

El último año que trabajé fue cuando dirigió Paret, yo era el entrenador de picheo. Riscart era el técnico principal de picheo, llegó de Italia prácticamente una semana antes de comenzar la serie. Yo asumí en toda la preparación, la etapa más importante.

Volvimos a alcanzar los mejores números, Riscart fue al juego de las estrellas junto con la dirección del equipo. Me quedé yo, todos los méritos fueron para Riscart, mi amigo en lo personal, buen entrenador, pero había que reconocer que no estuvo en la preparación, estuve yo. Eso lo sabían muchos y se hacían los que no lo sabían, otros no lo sabían. Nadie reconoció mi trabajo. ¡Ahh! Si la cosa llega a salir mal, todo el mundo habla diferente. Son cosas que uno las siente y chocan.      

Para mí fue un buen trabajo porque los pícheres de Villa Clara se mantuvieron al frente en la élite. Cuando te seleccionan para ser entrenador del juego de las estrellas Orientales es porque tu equipo tiene el picheo en el primer lugar de esa zona. Nunca me llevaron a nada como entrenador fuera de Cuba. Solo a la Serie del Caribe porque Villa Clara fue campeón.

El año en que fuimos subcampeones con Paret le asignaron un equipo para que compitiera internacionalmente. Nombran a varios compañeros que lo acompañaron y salió además Luis Jova, coach de tercera, el preparador físico y Riscart con los lanzadores y un solo entrenador de picheo. Noventa por ciento con estímulo. Salió todo el mundo.

Yo me dije: lo preparé y no me reconoce nadie. No es que quiera que me llevaran a ese equipo ni que Riscart se quedara, para nada, pero tengan en cuenta la gente que se sacrificó y esforzó para que llegaran hasta ahí.               

¿Presenciaste decepciones en el béisbol?  ¿Alguna personal?

Vi muchas decepciones en la pelota. Ariel Borrero, cuarto bate de Villa Clara con trayectoria deportiva intachable, rendimiento descomunal. Estuvo en el Clásico Mundial como cuarto bate cuando se le dio la oportunidad con rendimiento, y ayudó para el segundo lugar del equipo. Regresaron y todas felicidades. Empezaron a estimular a los jugadores, dieron carros, etc.

Borrero decidió retirarse y no jugar más por sus años, pero esos estímulos que sentía que le tocaban no aparecieron, no estaban. Estoy seguro de que se sintió desechado. A lo mejor no lo declaró. Dieron carros a un cincuenta por ciento del equipo y ¿por qué Borrero no estaba ahí?   ¿Por qué cuándo se retiró no se aprovechó para darle otros estímulos?

Tomó otras decisiones, tal vez alguien lo juzgue por eso, pero se sintió con falta de algo que se había ganado. Eso afecta, la gente lo ve y lo vive. El cubano sabe de béisbol y reconoce lo que has sido y fuiste para una provincia.

Cuando acabó ese clásico, entregaron los Lada que regalaron las autoridades. Michel Enríquez estaba sancionado y no pudo recibir su estímulo. Cuando termina la sanción recibe su estímulo. Había pasado la época de los Lada. Tenían Cepeda, Yulieski Gourriel, Pestano, Tabares, varios, pero no Borrero.

Le dan un carro moderno a Michel Enríquez, creo que un Peugeot. Salió mejor. Actualmente Pestano anda en un Lada, pero a Eriel Sánchez lo estimularon con uno moderno. Eso lo ve la gente. No creo que fue intencional, pero el momento hay que tenerlo en cuenta. El ser humano se compara. George Díaz fue campeón olímpico en 1992 y vino a recibir su estímulo de auto hace a penas pocos años.

Luis Borroto, lanzador de Villa Clara, también fue campeón olímpico en 2004 y recibió un carro hace cinco años atrás. Contento, pero había pasado por varias manos, de uso. Tuvo que crearle condiciones para reparar su carrito. Vi premiaciones a atletas de Juegos Olímpicos. Vi el de Mijaín López, felicidades, muy bien, merece un avión. ¿Mijaín en que andaba antes de entregarle el nuevo Mercedes Benz

En mi caso, participé en un campeonato sub-23 al frente de los lanzadores, con resultados. Fuimos a la final por la zona occidental que perdimos con Artemisa. Esa categoría tenía torneo internacional y no valoraban las actuaciones. El entrenador de picheo era Elosegui de La Habana, mis respetos para él, pero iba al equipo nacional también. ¿Por qué tenía que ser entrenador del sub-23 si iba con el equipo grande? 

Hay que darle méritos a los entrenadores con resultados que se sacrificaron con esos muchachos, o al campeón. Hay que repartir las motivaciones para que se sientan satisfechos. Sucede en las categorías escolares. Los entrenadores se preguntan: ¿y mi trabajo dónde sale, dónde lo conocen, dónde lo ven?

Vi cuando, por ejemplo, querían dejar afuera a un atleta exis del equipo Cuba. Decían que no podían estar por un problema estratégico o que la visa no llegó a tiempo, a veces se lo decían horas antes de salir. Todo preparado, listo y de buenas a primeras: ¡no, fulano de tal, no puede ir porque la visa no llegó! Te das cuenta de que son cosas que no tienen la verdad, que están enmarañadas.

Necesitamos más la verdad al frente porque estás viendo que el resultado es bueno que estas disponible y de buenas a primera, no vas. Si es por problema político, moral o lo que sea, que te lo digan de frente. No me pasó personalmente, pero a muchos compañeros sí.  Entonces, hay quien decide buscar otra vida y abrirse los caminos porque no ven posibilidades. Muchos toman decisiones a raíz de todo eso.   

No se le vio más a Roidel Enríquez como entrenador en Villa Clara. ¿Qué rumbo tomó su vida?

El último año que estuve como entrenador fue cuando Paret dirigió el primer año y fuimos subcampeones. Al culminar la serie, todo fue fructífero, con apoyo, con méritos de los atletas. Yo veía que la venidera campaña iba a ser difícil por las salidas que se dieron: Zulueta, Norel González, Turiño y otros peloteros de perspectivas que se fueron. Todos en el mismo momento.

Tomé la decisión de abrirme camino a otras posibilidades. Me apareció un contrato personal en Brasil que yo mismo me tuve que buscar. Me dije que era el momento de intentar probarme o buscar algo un poquito más abierto, abrir mi horizonte. No voy a pasar por lo mismo de esforzarme para realizar un trabajo donde al final no era reconocido. Tal vez me estaba equivocando, pero fue lo que en ese momento sentí. Tomé decisiones de las cuales no me arrepiento.

Van a hacer tres años desde que estoy en Brasil. No me siento mal. Recibí apoyo de varias personas, tuve contacto con ellos. Tampoco me siento como quisiera, estoy lejos de mi familia, de mis hijos y padres. No los puedo abrazar solo verlos por internet y eso es difícil. Trabajo en el béisbol, aquí es diferente porque se juega los fines de semana. Es una ciudad beisbolera con torneos de varias categorías con mi labor directa.

Aquí no se hace solo pelota. Debes tener otro trabajo porque te enfrentas a un mundo diferente pero no me siento mal, estoy bien. Tengo alumnos de varias edades. Trato de que progresen y logren ser buenos peloteros y estudien y se hagan buenos profesionales. En Cuba, tenemos la costumbre de que todos seamos iguales, a veces hay que ver la diferenciación entre los atletas. Todos no ganan lo mismo aquí.

Cuando decidí salir de Cuba por mis medios no había empezado los entrenamientos del equipo. No quedé mal con nadie. Tomé la decisión y lo comuniqué después de estar seguro. Mantuve buena comunicación con todos mis amigos. Dejé materiales e implementos deportivos a personas que podían ser útiles y mis pertenencias de trabajo para entrenamientos. Sigo los resultados de Villa Clara.   

Expelotero de Villa Clara Roidel Enríquez
Eduardo González Martínez | Play-Off Magazine Roidel Enríquez

¿Cómo ve a Villa Clara como conjunto?

Villa Clara hace varios años que no es la provincia que le presta la atención que merecen los atletas. Hubo años que sí se hizo y se sintió. No sé qué está pasando, si se necesita que a los dirigentes de alto rango les guste el deporte para que suceda, pero la provincia tiene que estar consciente de que la pelota es el deporte que te puede colocar de cuarenta mil o a cincuenta mil personas en un estadio. La gente disfruta ver un playoff o una final.

Falta el apoyo. Estoy haciendo algo constructivo con mis palabras. Sigo mucho las publicaciones y las redes sociales. Veo que si Normando Hernández criticó los estímulos de fin de año, que si las atenciones, lo de la pintura del estadio de naranja, azul. Eso está en manos de las autoridades.

Vi hace tiempo atrás que se preocupaban por la calidad de vida de los peloteros y del hogar, aunque no fuera el cien por ciento, porque se sabe la crisis, pero ayudar a que la mente estuviera enfocada a los resultados. Mucha gente está criticando públicamente. Algunas no son totalmente verdad, pero las que no son verdad están muy cerca de serlo o alrededor del área de la verdad.

En otras provincias es diferente. Nosotros jugamos con Ciego de Ávila y estaban supersatisfechos cuando conseguían ganar, como los atendían y la preocupación que tenía el gobierno y el partido con sus atletas. Nosotros, a veces, conseguíamos más cosas que en nuestra provincia. Recuerdo que Yeniet fue refuerzo con ellos los dos años de campeones y nosotros íbamos a fábricas estatales y hacíamos compras a precios módicos. ¿Por qué en Villa Clara no?

Viendo las realidades del béisbol cubano. ¿Cómo ve su desarrollo?

Si en este momento echara el tiempo atrás, yo tengo 44 años, con las posibilidades que se están dando al atleta cubano en el béisbol de contrataciones en el extranjero y cifras tentadoras, fuera conseguir algo de eso. Las posibilidades económicas van a crecer mucho. Va a poder ser otra persona cuando adquiera ese beneficio económico.

Antes no existía, porque era según los eventos y un salario que se mantiene, pero de ahí en fuera nadie podía mejorar. Ahora sí hay más y pueden jugar a otros niveles cuarenta o sesenta peloteros. No veo el crecimiento de la pelota en Cuba. Hay déficit de atletas de calidad. Hay que buscar una solución para rescatar a esos cubanos, ver cómo pudieran volver a representar a nuestro país.    

La Federación cubana determinó que el pelotero que abandonó no juegue, pero otros salieron legales. Con estos, ¿por qué no? ¿Por qué no pueden jugar Urrutia Junior o Viciedo? Son muchos trámites para conseguir jugar con Cuba o la provincia. No es olvidarnos del que está allí, pero se puede hacer una estrategia o estructura donde se enriquezca el atleta que crece y va a traer resultados. Esperemos que a alguien se le abra un poquito más la luz larga para favorecer el béisbol, que lo necesita.

Desde Brasil, ¿cómo ve a su Cuba?

Experimento la sensación de que, como cubano, a veces estamos ajenos a muchas cosas que nos rodean. Porque no las conocíamos o por tenerlas ocultas, no sabíamos nada. Ahora el cubano está aprendiendo a ver y vivir un poco más. Puede ser por las facilidades de la internet y la tecnología. Ahora vemos lo que sucede en el mundo y antes lo veíamos menos o con menor acceso.

Los cubanos estamos viendo cómo funciona el mundo y decimos: podemos tener cosas mejores, ¿por qué no aparecen, por que no están? Él que está allá, a veces quiere hacer cosas que puede hacer el que no está en el país, pero ve límites y miedos. ¡Si hablo algo, si digo algo, lo van a tomar mal conmigo, si a alguien no le gustó! Hay que respetar los criterios.

Desgraciadamente, las necesidades materiales hacen que transformen su mentalidad. Las personas quieren más de lo que tienen. Tú quieres vestir un poquito mejor, tener mejor calzado y a veces no lo puedes hacer y estás buscando dónde lo puedes conseguir.

En la parte sentimental, es difícil cuando se está lejos de la familia porque es quien te apoya, te puede dar un consejo. Por medio de un teléfono se puede hacer, pero se necesita estar cerca porque a veces se necesita que te pongan la mano en el hombro y te digan: ¡tranquilo, todo va a salir bien! ¡Ánimo, levanta la cabeza!       

Cuando uno decide alejarse de su familia y la gente que quiere por lograr un porvenir un poco mejor, llega el momento en que tiene que dolerte: renuncié a todo por enfrentarme a una vida que no sabemos cómo va a ser. Las cosas que separan a las familias siempre abren una herida en el corazón, que la vas a llevar siempre contigo. Quien puede juntarse con su familia en el lugar en donde está, logra algo que todo el mundo desea. 

¿Qué será del futuro de Roidel Enríquez?

Por el momento, estar por aquí, no sé cuántos años más pudieran ser. Quiero visitar a mi familia y que sea este año. Mi niña pequeña va a cumplir 15 años en abril, haré lo imposible por estar con ella, pero voy a regresar aquí a Brasil de nuevo. Voy a trazarme metas donde me recibieron y abrieron las puertas. Planes no tengo concretos, estoy abierto a todas las ofertas que me hagan.

Regresar a Cuba o no, no están en mis planes inmediatos en el futuro. ¿Qué voy a hacer si regreso a Cuba? Mi vida y pasión es la pelota. Tal vez regrese para siempre y no sepan ni dónde pueda ser bienvenido o dónde no- sonríe-. Entonces, esa decisión me la reservo para un poco más adelante. Por el momento, no creo la que sea la que decida tomar.

¿Cómo se define como persona y deportista?

Todo el que me conoce o me conoció o me vio jugar como ateta o entrenador, sabe mi humildad. Me relacioné con todos y me dediqué a lo que hice. Di lo mejor de mi cuando comencé en un municipio porque de ahí es donde empezamos y crecemos. A quien lea estas palabras, le digo que siempre estoy con mis naranjas, con Villa Clara.

No me manifiesto mucho en las redes sociales, pero sigo los pasos que está dando nuestro equipo y Jova con la dirección. Me comunico con algunos individualmente y doy mi aporte, aunque sea de lejos. Fui uno de los que más se entregó y sacrificó porque los resultados estuvieran.

Salí de Caibarién para escuelas de deportes desde niño en aquellos tiempos y nunca me rendí, siempre adelante tratando de crecer y aprender con la vista al frente, sin mirar atrás. Lo mejor de mí estuvo presente ya sea para aportar, hacer ver a figuras nuevas en mejores resultados, al igual que cuando fui lanzador: di lo mejor de mi persona.   

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