“Soy feliz y hago lo que me gusta, pero cuando termina la temporada aprovecho las vacaciones para venir a Cuba”, dice José Pablo Cuesta, quien ha encontrado un hogar en Italia y también, un país para seguir jugando béisbol lejos de su isla caribeña.

Por años, integró el equipo más ganador del béisbol cubano hasta que tomó una decisión que le hizo cambiar el rumbo. Como muchos, emigrar fue la solución que tuvo el exlanzador de los Industriales para, mediante el deporte, poder ayudar a su familia que lo sigue desde la distancia.

Pero el jugador que se desempeña en la Serie A de Italia siempre vuelve al lugar donde ha vivido la mayor parte de su vida, en donde comenzó su amor por este deporte y en el cual tiene su hijo, su familia.

“Soy dichoso de tener la familia que tengo y por ellos lucho cada día”, añade el pelotero, quien también se desempeña como entrenador en categorías inferiores en la nación europea, algo que le ayudaría en su futuro cuando cuelgue los spikes y el guante.  

José Pablo Cuesta, de visita en Cuba, conversó en exclusiva con Play-Off Magazine sobre su vida y carrera en Italia.

Beibolista cubano Jose Pablo Cuesta
Hansel Leyva Beisbolista cubano José Pablo Cuesta

¿Cómo llega José Pablo Cuesta al deporte? ¿Fue el béisbol el primero?

Sí, fue el béisbol el primero que practiqué. Llegué por mediación de mi papá Marcelino Cuesta que jugó en los equipos de Industriales en la década de 1980. Desde muy niño, me enseñó a tenerle amor a este deporte y a entrenar con fuerza. Mis primeros pasos en la pelota los di en el patio de mi casa, hasta que empecé a entrenar un poco más organizado en el Combinado Deportivo “Ciro Frías”.

¿Cuáles fueron los principales entrenadores en tu carrera? ¿Estaban creadas las condiciones para desarrollar a los futuros peloteros?

Mi padre fue mi primer entrenador y con el aprendí lo básico, como decimos nosotros en el béisbol, el abc. Con 8 años comencé en el Ciro Frías y allí tuve buenos entrenadores como Gustavo Lizaso y Eduardo Ulacia, quienes me enseñaron muchas cosas que hoy en día se las agradezco.

En ese estadio me formé como atleta y empecé a practicar en este deporte, al pasar por todas las categorías menores. Pero mi principal entrenador, quien me hizo el atleta que soy y al que le debo todos mis logros es a Miguel Armando Castro, más conocido como el Morado. Pero les agradezco a todos los que he tenido en mi carrera, ya sea de niño o ahora de adulto, pues con los pocos recursos que tenían dieron lo mejor de sí para formarnos como atletas.

¿Qué obstáculos encontraste para ejercer tu carrera?

Llevo el béisbol en la sangre y desde bien pequeño, sentía una gran pasión por este deporte. La principal dificultad en mi carrera es el carácter, soy un atleta disciplinado, pero creo que mi carácter en mis inicios no les gustaba mucho a algunos entrenadores. Tal vez no pude lograr más cosas por eso. En cuanto a la carencia de recursos, no sufrí tanto porque mi papá luchaba y me los conseguía para que yo saliera adelante.

Tu debut en Series Nacionales fue con el equipo Industriales. ¿Qué recuerda José Pablo Cuesta de esos momentos?

Mi estancia en el equipo azul es lo mejor que me ha pasado en mi carrera, ya que jugué 11 Series Nacionales allí. Me enseñó mucho como atleta, y soy el pelotero que soy gracias a ese gran equipo del que aprendí mucho.

Tuve al lado a grandes atletas como Calos Tabares, Alexander Malleta, Rudy Reyes, Frank Camilo Morejón y otros, que me enseñaron muchísimo. Por eso digo que mi estancia con los azules es lo mejor que me ha pasado en mi vida deportiva.

Tras tu debut con el equipo azul, pasaste a los Metropolitanos. ¿Cuán dañino fue para el béisbol cubano la eliminación de aquel segundo conjunto de la capital?

La eliminación de los Metropolitanos fue una de las cosas más negativas que he visto para el béisbol, pues muchos jugadores jóvenes con calidad se quedaron sin equipo y eso afecta a este lindo deporte. No solo fue negativo desde lo deportivo, sino desde lo motivacional, pues el equipo de “Los Metros” tenía sus seguidores fieles y aunque a nosotros nos subestimaban, siempre nos entregamos hasta el final.

Aunque tu carrera la has desarrollado como lanzador, en tus comienzos eras jugador de posición. ¿Qué sucedió para que dieras ese cambio radical?

Siempre fui un jugador de posición y me desempeñaba bastante bien en todas. Como se sabe, mi debut en Series Nacionales fue en la temporada 48 con Industriales y ese año no tuve mucha participación en el equipo. Al otro año, en la serie 49, fui pasado a Metropolitanos, con el cual tuve una buena preparación y estaba muy bien.

Dos semanas antes de empezar la Serie Nacional fuimos a jugar a Matanzas y me desmonté el hombro en un swing. Así mismo jugué ese año la campaña, pero los resultados no fueron buenos y la lesión se agudizó: por eso tuve que cambiar al área de los lanzadores.

Después de jugar varias Series Nacionales, se te presentó la oportunidad de jugar en la Serie A de Italia. ¿Este contrato fue a través de la Federación o lo gestionaste de forma independiente?

Ese contrato me lo gestioné yo por mi cuenta y fue una gran experiencia porque pude jugar como profesional y te enseña mucho. En el equipo me acogieron superbien y, de hecho, todavía continúo con ese equipo y seguiré.

¿Qué diferencia encuentra José Pablo Cuesta entre el béisbol cubano y el profesional en el cual has jugado?

La diferencia es que tienes que ser profesional en tu trabajo. Por ejemplo, todo está organizado y todo es a la hora que toca. Tienes que trabajar en los tiempos libres para poder cumplir con tu contrato y mantenerte en ese sistema. A eso, súmale las condiciones, que son mucho mejores. Cuando eres un jugador profesional la mente te cambia por completo.

¿Cómo fue ese período de adaptación a ese nuevo país? ¿Cómo fue tu vida allí los primeros meses?

La adaptación fue un poco difícil, ya que el cambio de hora es lo primero que me golpeó un poco. Italia es un país un poco frío, pero me pude adaptar rápido y pude cumplir con mi contrato que es lo más importante.

En la medida en que el tiempo pasa, uno se va adaptando y, más, cuando la vida te obliga a adaptarte si quieres triunfar y salir adelante.

Después de un período de tiempo en esa nación europea regresaste al béisbol cubano. ¿Es cierto que te pusieron muchas trabas para poder jugar nuevamente con Industriales? ¿Qué argumentos te daban los directivos del deporte para no permitir tu incorporación al equipo azul?

En el 2016, me gestioné el contrato por mi cuenta, salí por primera vez a Italia y tuve un gran año, pues gané 8 juegos y perdí 1. Cuando regresé a Cuba, la Comisión Nacional no me dejó jugar y estuve ese año sin hacerlo.

Creo que la mentalidad de muchos directivos era muy atrasada y, simplemente, no me permitieron jugar porque venía de hacerlo de manera independiente en una liga profesional. Tenía muchas ganas de apoyar a mi equipo industriales, pero entonces no se pudo porque, simplemente, alguien no quiso.

Desde hace varios años radicas en Italia. ¿Qué te motivó a emigrar a ese país?

Me motivó el hecho de que aquí, en Cuba, no tenía nada y de la única manera en que podría ayudar a mi familia era emigrando a Europa. En Cuba, la vida es muy difícil y se vuelve complicado salir adelante.

¿En Italia solo juegas o realizas otra actividad?

Allá también ejerzo como entrenador en las categorías menores. Estudio el deporte todos los días porque el deporte va en evolución y no podemos quedarnos atrás. No todos los atletas son buenos entrenadores y para poder serlo, lleva trabajo a diario.

Un atleta que se forma en Cuba adquiere muchos conocimientos y esas mismas enseñanzas las estoy aplicando con mis alumnos, pues entreno con las categorías 9-10, 11-12 y sub-15 con la meta de superarme cada día.

Pelotero Industriales Jose Pablo Cuesta
Hansel Leyva Beisbolista cubano José Pablo Cuesta

¿Piensa José Pablo Cuesta volver a jugar béisbol en Cuba?

No pienso jugar más en el béisbol cubano, porque dejé de ser de interés para la Comisión Nacional a mis 33 años. Todo pelotero cubano juega para representar a su país, pero no estoy en el pensamiento de ellos, entonces, decidí jugar en la Serie A italiana solamente.

También, en Italia me va bien y con eso puedo ayudar a mi familia: ser deportista en Cuba lleva sacrificios enormes.

¿Cómo es tu vida más allá deporte? ¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

Me gusta jugar sóftboll y compartir con amigos: me encanta pasar el tiempo con mi hijo y mi familia.  En Italia, aprendí a ser profesional y eso me enseñó que cuando no juego le debo dedicar un tiempo al estudio.

¿Cuán importante ha sido la familia en la vida y carrera deportiva de José Pablo Cuesta?

Mi familia lo es todo y nunca han dejado de apoyarme ni en un solo momento, tanto en mi carrera deportiva como en la vida personal. Soy dichoso de tener la familia que tengo, por ellos lucho cada día y me supero para ser mejor atleta y hombre.

Una de las personalidades más polémicas del béisbol cubano es Víctor Mesa, quien fue tu entrenador en Industriales. ¿Cómo fue tu relación con él? ¿Qué opinión tienes sobre sobre él como entrenador y persona?

Víctor ha sido uno de los mejores mánager que he tenido, él tiene una forma de dirigir bastante explosiva y ayuda a ser mejor. Con Víctor tienes que estar al 100 por ciento para poder jugar. Mi relación con él era buena y como atleta me dio la posibilidad de, en su momento, ser el primer relevista de los industriales.

¿Qué pelotero admirabas más? ¿Cuál bateador se te hizo más difícil para dominar?

A Carlos Tabares, por su disciplina, su entrega, su valor como atleta y como persona. Tener la oportunidad de compartir equipo con él fue de las cosas más bonitas que me pasó en la carrera.

En cuanto al que más difícil se me hizo, fue el avileño Raúl González, pues además de ser un gran bateador, era muy inteligente, de hecho, nunca pude sacarle out.

¿A quién recuerdas como tu compañero de equipo más cercano?

En mi carrera tuve buenos compañeros de equipo, pero el más cercano a mí fue Jorge Enrique Alomá. Los dos somos del municipio Arroyo Naranjo y estuvimos juntos en todas las categorías. Todavía mantenemos una gran amistad a pesar de la distancia y pienso que la misma perdurará en el tiempo.

¿Qué sueño te faltó por cumplir en Cuba?

Como atleta me puse varias metas y las cumplí. Solo me faltó ponerme el uniforme de las cuatro letras en el pecho [el equipo Cuba] y representar a mi país. Además de que para mí hubiese sido importante, también hubiese sido algo de lo que mi familia estuviera orgullosa, pero lamentablemente, no se pudo.

¿Cuál fue la principal decepción en tu vida o en tu carrera?

Ocurrió en el último año con el equipo Industriales. Durante la etapa regular fui el segundo pícher del equipo lanzando en ocasiones cada 3 o 4 días. En la etapa de playoff, el principal lanzador, Brian Chi, se lesiona y no me pusieron a lanzar ni un juego. Eso le puso la tapa al pomo, porque ese año estaba superbien y no me dieron mi lugar.

¿Es feliz José Pablo Cuesta?

Sí, me siento feliz con la vida que llevo, pues tengo una linda familia y hago lo que me gusta, que es jugar al béisbol. Después de que termina la temporada, aprovecho las vacaciones para venir a Cuba y pasar tiempo con mi hijo y demás miembros de la familia.

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