En septiembre pasado los seguidores del ajedrez en Cuba se estremecieron con una noticia: el Gran Maestro Lázaro Bruzón dejó de pertenecer a la preselección nacional, según informó la Comisión Nacional de la disciplina en una nota que se difundió rapidamente.

Pero el asunto no murió ahí. Poco después, el tunero ripostó con unas encendidas palabras publicadas en su muro de Facebook. Sus declaraciones fueron pólvora en las redes sociales. Los medios oficiales, sin embargo, no hicieron la más mínima referencia a la autodefensa de Bruzón.

Pasado ya el peor tramo de la tormenta, PlayOff-Magazine contactó con Lázaro Bruzón Batista, uno de los mejores ajedrecistas latinoamericanos de todos los tiempos. En el diálogo, el Gran Maestro habla sobre los sucesos más recientes de su vida. Bruzón tiene la palabra.

¿Qué ha pasado con Bruzón en los últimos tiempos? ¿Por qué ir a los Estados Unidos?

La idea de venir a los Estados Unidos surgió hace algún tiempo. Vine a estudiar a una universidad y ser parte del equipo de ajedrez de la misma. Buscar la forma de superarse y ser cada día mejor creo que es algo natural del ser humano. Justo en la etapa de mi vida que me encontraba necesitaba eso: buscar nuevos retos tanto en mi carrera ajedrecística como en otros planos personales.

¿Esperabas esa reacción de las autoridades del ajedrez en Cuba?

Yo estaba claro de todas las consecuencias que esto podría traer, solo que en algún momento me molestó que se le diera a todo eso una propaganda un tanto agresiva y, en algunos puntos, falsas sobre el proceso.

Mi opinión sobre el tema lo expresé cuando hice aquel escrito en Facebook. Fue la única manera de defenderme y contar la verdad. Es un tema complejo y hay mucha tela por donde cortar. Aquí [en Estados Unidos] hay muchos estudiantes de diferentes países. Si hablamos solo del ajedrez, igual hay varios grandes maestros que estudian acá y siguen representando a sus respectivos países.

Sus naciones de origen los apoyan y sienten orgullo de que esos atletas estén en un centro de tanto prestigio. Para resumir, digamos que existen leyes y reglamentos en el deporte [cubano] donde una vez que no estás residiendo dentro de Cuba pasas a ser un enemigo y yo no estoy de acuerdo con eso. Ya hablé de la gran diferencia entre un deportista y los artistas respecto a esto.

¿Volverá Bruzón a jugar por Cuba?

Si hablamos de representar a la Federación Cubana de Ajedrez, jugar oficialmente bajo bandera cubana, es algo que no depende de mí. Otro punto en el que estoy en desacuerdo, pero son las leyes. Ahora, dondequiera que yo juegue ajedrez estaré representando al pueblo cubano y al ajedrez cubano. Eso nada ni nadie puede impedirlo y así lo siento yo.

Después de una progresión meteórica en los inicios, y de muchos años de práctica, ¿está cansado Bruzón del ajedrez?

Para nada. En mi caso el ajedrez es algo más que mi profesión: es mi gran pasión, mi hobby, mi pasatiempo… y no tengo ningún plan relacionado con apartarme del ajedrez.

Evidentemente, por la edad, no siempre estaré compitiendo a niveles altos pero, de igual manera, me gusta el tema de la enseñanza y creo que puedo llegar a ser un entrenador de buen nivel. Pero, te repito, cualquier actividad relacionada con el ajedrez me da inmenso placer.

También me gusta escribir. Ya hice un libro y he escrito en diferentes medios especializados. Es otra vía que espero poder ampliar en mi carrera ajedrecística.

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¿Cuáles son las dificultades que ha enfrentado Bruzón en Cuba? ¿Cuáles son las dificultades, en general, de los ajedrecistas cubanos?

Debo hablar de lo relacionado con el ajedrez. Una cosa son las dificultades que yo podría enfrentar como cualquier ciudadano cubano y otra lo relacionado con el asunto del deporte.

Es doloroso ver que puedes lograr muchas más cosas y que no recibes el apoyo de dónde debería venir. No hablo de enormes sacrificios ni de montones de cosas materiales. El mismo caso de Internet lo he mencionado antes. Es como una burla que un ajedrecista de mi nivel no disponga de ese recurso para el entrenamiento y práctica del ajedrez. No lo menciono con ánimo de ser repetitivo ni de herir a nadie en particular, solo que he sido testigo y me siento con la suficiente autoridad para hablar sobre lo que está pasando en el ajedrez cubano y seguirá pasando. Hemos perdido mucho, ¿y los resultados? Ahí se vieron en la pasada Olimpiada.

El ajedrez sigue siendo el mismo juego, en lo relacionado a sus reglas, pero el avance que ha tenido en la informática y todo ese desarrollo que ha traído Internet le ha dado un cambio brusco al juego. Hay mucho mas acceso a la información, los torneos que se juegan en todo el mundo se pueden seguir en vivo, con potentes módulos de análisis y comentarios de fuertes Grandes Maestros. Eso solo es una parte, [existen] clubes de juegos para practicar y jugar. Que usted pueda estar sentado en su casa y pueda jugar todos los días frente a Grandes Maestros, todo eso marca la diferencia y nos hemos ido quedando atrás.

Si a todo lo anterior sumamos la falta de torneos en Cuba —es una realidad, sea por los motivos que sean—, no tenemos ningún chance de volver a los lugares que antes teníamos. Por eso es que yo respeto y admiro a cualquier deportista cubano que logre buenos resultados. Aún más a los ajedrecistas, pues poca gente sabe el sacrificio que hay detrás y, cuando los resultados no son los esperados, enseguida queremos hacer leña del árbol caído.

¿Piensa Bruzón superar otra vez la barrera de los 2700 puntos Elo?

No te voy a decir que a mí no me importa el Elo, pues no sería del todo cierto. Ahora, el tema de los 2700 como una meta en mi carrera es un tema pasado. Ese fue mi objetivo global durante mucho tiempo y quizás fue en esa época cuando más duro trabajé en mi ajedrez. Al lograr esa meta y mantenerla por un tiempo, digamos que ahí paró mi deseo feroz. Ahora mismo sé que no soy peor jugador que cuando tenía ese Elo, así que es algo relativo. Solo deseo disfrutar al máximo el tiempo que me queda a un nivel alto y, si viene la cifra, perfecto, pero si no, me siento muy satisfecho de ser de los elegidos a nivel mundial que tienen el privilegio de haber logrado llegar a los 2700 puntos.

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Durante muchos años Bruzón y Leinier Domínguez siguieron una progresión deportiva similar. ¿Qué pasó después?

Primero, quiero decirte que yo me siento muy satisfecho con todo lo que he logrado en mi carrera ajedrecística. Te lo digo con total sinceridad. No es fácil llegar a una conclusión clara sobre qué aspectos pueden influir en la progresión de un deportista. ¿Mi opinión sobre los resultados de Leinier? ¿A qué se deben? Te lo resumo como una consagración total y entrega en cuerpo y alma a su deporte. En mi caso, si hablamos de aspectos ajedrecísticos, te podría mencionar que en varios momentos clave no me planifiqué lo suficiente sobre la elección de los torneos.

También creo que influyó en esto que no soy una persona ambiciosa en ningún aspecto. Me conformo con poco y en el ajedrez tampoco he sido ambicioso. Digamos que los resultados han venido pasando y me siento muy bendecido por eso. Otro punto es que los deportistas somos seres humanos también y pasamos situaciones como cualquiera. Desde muy joven tuve que enfrentarme a temas bien complejos de salud que me han venido marcando hasta estos momentos. Es algo muy personal y no quisiera profundizar en eso, no es el objetivo. Si menciono esto aquí (creo que es la primera vez que lo hablo) es que quiero ser lo más exacto posible en cada valoración que hago. No quiero justificar con eso absolutamente nada.

¿Qué relaciones tienen Bruzón y Leinier?

Excelentes relaciones, de respeto, de admiración hacia su persona y todo lo que ha logrado como ajedrecista.

¿Qué relaciones tienes con los directivos cubanos?

Buenas relaciones. Son muchos años trabajando y compartiendo juntos y te mentiría si digo otra cosa. Si en algún momento existe algún distanciamiento será por razones ajenas a mí.

¿Qué condiciones encuentra Bruzón en los Estados Unidos para el desarrollo de su ajedrez?

Mi universidad está en la ciudad de Saint Louis, estado de Missouri. Justo aquí está, quizás, el club de ajedrez más famoso en la actualidad a nivel mundial. Esta ciudad se ha convertido en la capital mundial del ajedrez por su desarrollo y torneos.

En la universidad el equipo es bien fuerte: cerca de 10 Grandes Maestros que nos relacionamos y compartimos casi a diario. El ambiente, sin dudas, es muy positivo para el ajedrez. Al tener que llevar de igual forma los estudios de la carrera y el ajedrez, a veces no dispongo de todo el tiempo que deseo, pero te repito, es muy positivo el ambiente.

¿Qué le recomendaría a los jóvenes cubanos que comienzan ahora a practicar el ajedrez en serio?

Sin dudas, tienen un reto bien duro por delante. Depende de las aspiraciones individuales. Si a lo que se aspira es a llegar a un nivel “normal”, se ha demostrado que se puede. A pesar de las situaciones aún salen jóvenes con talento y posibilidades. Cuba es un país de raíces ajedrecísticas y buena masificación.

Ahora, quien en verdad tenga el deseo y la meta de llegar a un nivel mucho más alto —estar entre los 20 mejores del mundo y cosas así—, ya eso son palabras mayores. Esos jóvenes necesitan estar lo más cerca posible de las condiciones de las que disponen los ajedrecistas del mundo entero, que tienen el talento y las energías para dedicarle todo el tiempo al ajedrez con las mejores herramientas. Contra eso no se puede hacer nada. Es el secreto de cómo muchos países hoy tienen un nivel muy alto, países como Irán, Perú y muchos más.

¿Piensa Bruzón que perdió mucho tiempo en Cuba?

No, para nada. Creo firmemente que las cosas suceden cuando tienen que suceder. Simplemente, esta es otra etapa de mi vida donde me estoy superando mucho y aprendiendo cosas nuevas tanto en el ajedrez como en lo personal.

A pesar de los altos y bajos en mi carrera, me siento bastante satisfecho con la misma. Es solo que ya era hora de salir de la zona de confort. Los seres humanos evolucionamos, la forma de pensar de hace un tiempo atrás no tiene por qué ser la misma ahora ni la misma en el futuro.

Estuve casado con una venezolana y tengo un hijo precioso de ocho años. En aquella época pasaba tiempo allá en Venezuela, pero siempre estuve residiendo de forma permanente en Cuba. A lo que me refiero es a que hace algún tiempo no estaba en mis planes: salir de Cuba.

Ahora estoy en los Estados Unidos, pero siempre mantengo y mantendré mis lazos con Cuba y con mi gente.¡Ah!, y muy importante también: hace más tiempo aún de que salí de Las Tunas y, de igual forma, esa siempre será mi tierra y el amor hacia ella será eterno. Estoy al tanto de todo lo que pasa ahí y, sobre todo, de la pelota, que dicen que esta serie sí será de los Leñadores. Desde aquí les envió un abrazo y les deseo toda la suerte del mundo.