Luis Suárez es un hombre de béisbol. Ha dedicado más de la mitad de su vida a formar peloteros y su nombre es referencia para muchas generaciones de atletas. En su vitrina guarda varios títulos de campeón en torneos nacionales e internacionales en varias categorías y tuvo el extraño privilegio de ser el último director del equipo Metropolitanos antes de desaparecer de las Series Nacionales.  

Con apenas 24 años de edad y con el diploma de graduado en Licenciatura en Cultura Física y Deportes bajo el brazo, llegó al área deportiva del “Pontón” en la barriada de Centro Habana hace 28 años y le dieron las riendas del equipo categoría 13-14 años para competir en el campeonato provincial.

“Esta es la categoría que menos querían los entrenadores. Hasta el 11-12 había mucha rivalidad y pasión entre todos porque el que ganaba la provincial era el que llevaba el equipo a las competencias nacionales. Ya después bajaba la motivación porque a partir de 13-14, los llevaban los profesores de la EIDE”, comenta Luis Suárez.

Pocos imaginaron que ese muchachito tan joven, de hablar pausado y mirada inteligente, llevaría dos temporadas consecutivas a ese equipo a lo más alto del podio provincial y que un tiempo después se convertiría en uno de los mejores entrenadores de béisbol del país.  

Desde muy pequeño, cuando iba de la mano de su padre a ver los entrenamientos de su hermano mayor en ese mismo terreno, el “bichito” de este mágico deporte le entró por los poros y marcó su destino. Con seis años de edad ya estaba jugando béisbol organizado y en la categoría 11-12 lo captaron para la EIDE (Escuela de Iniciación Deportiva) por sus buenos resultados en el terreno. Aunque Suárez pasó por toda la pirámide deportiva, el arte de enseñar lo llevaba por dentro y un día, llegó el momento de la definición.

Metropolitanos Luis Suárez entrenador béisbol cubano
Foto: cortesía del entrevistado. Foto: cortesía del entrevistado.

“Me incliné por la carrera de Licenciatura en Cultura Física y Deporte y entonces me dediqué más al estudio. Estuve jugando dos o tres años en la provincial de primera categoría, pero ya sin esa motivación, más enfocado en el estudio y la superación con vistas a poder convertirme en un entrenador”, confiesa.

Después de su debut victorioso con Centro Habana, las puertas del éxito se abrieron de par en par para él e inmediatamente fue promovido a la EIDE Mártires de Barbados como director de la categoría 13-14, donde comenzaría su carrera en campeonatos nacionales.

El palmarés de este entrenador es impresionante. Entre Juegos Escolares y Campeonatos Nacionales obtuvo cinco segundos lugares y cuatro terceros en diez participaciones, la gran mayoría de las veces en el banquillo de director. Como mánager del equipo nacional fue campeón en el panamericano de México en 1996 y tres años más tarde, como coach del 15-16, repitió el título en el panamericano de Guayaquil, Ecuador.

Por sus manos pasaron peloteros de la talla de Brayan Peña, Yunel Escobar, Yuniesky y Yuliesky Gurriel, Pedro José Rodríguez (hijo), Kendrys Morales, Andy Sarduy, Frank Camilo Morejón, Yadir Ferrán, entre muchos otros.

Play-Off Magazine se puso en contacto con Luis Suárez para abordar algunos aspectos de su vida profesional y accedió con gusto a responder varias preguntas.

¿Cuál es la motivación principal que tiene un profesor de las categorías infantiles?

Trabajar en las categorías infantiles es bien difícil, pero es muy bonito e interesante. Trabajar con niños y enseñarles los fundamentos de béisbol es muy gratificante. Puedes ver su desarrollo y su progresión hasta que llegan a confeccionar los equipos nacionales y esa es una satisfacción muy grande para los entrenadores.

¿Cuáles son los principales problemas que encuentra un profesor en esas categorías?

Es difícil por el tema de la base material, las condiciones de los terrenos, los problemas con la escuela y los horarios de entrenamiento. El béisbol sin pelota no es béisbol. Parece un trabalenguas, pero no lo es. ¿Si no tenemos pelotas cómo podemos desarrollar al atleta? La calidad de los terrenos nos golpea mucho, las condiciones para trabajar no son las mejores, a veces tenemos que compartir los terrenos con otros deportes como fútbol y atletismo y eso puede ser peligroso para los niños.

¿Cómo es posible desarrollar este deporte en la base con tanta falta de recursos?

Gracias a los padres se pueden sostener esas categorías. Siempre he dicho que esto no debería ser así, pero no nos quedaba otro remedio que apoyarnos en ellos. Esas categorías sin ellos no son nada. Se preocupan por la uniformidad del equipo, porque no falten pelotas, por conseguir los bates y entre todos reúnen para comprar un equipo de receptor. Esto no debe suceder, entre otras cosas porque algunos padres cuando ayudan se creen con derechos y no es así. Pero sin su ayuda sería imposible.

Las comisiones municipales y nacionales, el INDER, y los directivos en general deberían preocuparse más por esto. Apoyar más e invertir para que los equipos tengan toda la logística necesaria para poder trabajar. Se necesitan las condiciones mínimas para poder desarrollar la actividad. Hay muy pocos municipios, para no decir ninguno, que tienen una jaula de bateo, una cosa mínima tan necesaria para un buen entrenamiento. Creo que eso no es tan costoso ni se necesitan tantos recursos; solo está en tener la voluntad de cooperar y aportar para que fluya más el trabajo de los entrenadores y aumente el nivel.

Los atletas están llegando a la Serie Nacional con muchos problemas técnicos. ¿Esto es culpa de los entrenadores de la base?

Te diría que hay parte y parte. Quizás el trabajo de los entrenadores en la base no es bueno en ocasiones por el tema del “champeonismo” pero no toda la culpa es de ellos. Nosotros trabajamos con muchas dificultades y cuando no existen las condiciones ideales para el entrenamiento se van creando estereotipos en los atletas que después no logran superar. La mala calidad en los terrenos puede crear una mala técnica en los atletas, así como la utilización de implementos inadecuados, y en la medida en que van pasando a diferentes categorías van arrastrando esos errores. Pienso que en la base se trabaja bastante, claro que en algunas áreas se trabaja más que en otras, pero en general, el esfuerzo que hacen esos profesores es tremendo en medio de las condiciones que tienen.

A parte del tema económico, ¿qué otros factores están incidiendo en esto?

También hay una etapa después que salen de la categoría juvenil en la que hay que perfeccionar el trabajo en las academias provinciales. El atleta en esa edad tiene que esforzarse un poco más, y aunque son jóvenes y les gusta divertirse, tienen que sacrificarse más y dedicarles más tiempo a los entrenamientos; concientizar bien lo que le dicen sus entrenadores y trabajar más en las repeticiones, que es lo que hace que el atleta mejore su técnica. 

Otra cosa muy importante es que los atletas que están llegando a la Serie Nacional no son los que han tenido los protagonismos en los torneos nacionales de diferentes categorías. Los mejores y más aventajados están abandonando el país desde edades muy tempranas y los que asumen ese papel ahora son los que eran suplentes y, lógicamente, tienen menos experiencia. Eso nos ha afectado mucho.

Salida a México y la experiencia con Metropolitanos

Luis Suarez se fue de ayuda técnica a México desde 2005 al 2007 y trabajó en una academia de béisbol infanto-juvenil en Monterrey. Tuvo la posibilidad de participar en varios torneos nacionales representando a las pequeñas ligas y en eventos de primera categoría, donde por primera vez tuvo esa experiencia ya que siempre había estado con categorías menores.

A su regreso, después de trabajar como metodólogo en la Comisión Provincial, volvió a los terrenos al mando de la Habana Vieja para lograr un cuarto lugar histórico para ese municipio, labor que le permitió ser seleccionado para dirigir el equipo Constructores en una cuadrangular que se hizo previa a la Serie Nacional y luego ser elegido al mando de los guerreros de Metropolitanos para la temporada 49.

¿Cómo valoras tu trabajo en los tres años que estuviste al mando de los Metropolitanos?

Considero que mi trabajo durante esos tres años fue aceptable. Cada año fui madurando como director y ahí están los resultados, que no son los que hubiera querido, pero dada las limitaciones del equipo a la hora de su conformación, estoy conforme. El primer año ganamos 22 juegos, el segundo 28 y el tercero, 36. Hasta el colectivo de dirección sufrió cambios en ese tiempo, sobre todo el preparador físico, pues tuvimos uno diferente cada temporada porque también pasaba para Industriales. Siempre hicimos nuestro mayor esfuerzo para que el equipo tuviera la mejor actuación posible y saliera cada día al terreno a guerrear. Considero que el equipo tenía muchas cosas en contra desde su misma preparación y recursos, aunque estábamos conscientes de que no éramos el principal de la provincia, pero había una diferencia muy marcada con respecto a Industriales.

¿Cómo cuáles?

Ellos entrenaban en nuestro estadio Changa Mederos y nosotros teníamos que ir a otros terrenos de la provincia que no tenían las mejores condiciones. Durante la serie nunca en tres años jugamos de noche como otros equipos y eso era una desventaja grande.

Solo una vez jugamos en el Latino porque nos tocaba una subserie con Matanzas y su director Víctor Mesa dijo que él no jugaba en el Changa y entonces se crearon las condiciones y pudimos hacerlo. Es decir, no es que no se podía, es que no se hacían las gestiones pertinentes para que pudiéramos hacerlo. Son cosas que los atletas perciben y eran bien incómodas y muchas veces no teníamos la explicación exacta para darles. El equipo fue subvalorado y subestimado y, por lo tanto, muy perjudicado hasta que desapareció.

¿Quiénes fueron los mayores culpables de la desaparición de este equipo?

La comisión provincial y la dirección de deportes tuvieron mucho que ver en que los resultados de Metropolitanos no fueran los mejores. A la hora de confeccionar el equipo se pudo haber balanceado un poco más las nóminas. Había varios jugadores en Industriales que apenas jugaban y no tenían protagonismo y hubieran podido ayudar mucho a los Metros. Incluso, hasta la última hora de confeccionar el equipo en el gobierno provincial se estaban haciendo cambios y así era muy difícil hacer planes y estrategias de equipo.

No quiero justificar, pero así las cosas eran bien complicadas. Nosotros empezábamos con una preselección e iban pasando las semanas y nos iban desangrando. Un lanzador que se destacaba en un tope con Industriales, por ejemplo, ya nos lo quitaban. A veces un jugador que estaba todo el tiempo en la preselección de Industriales, a última hora pasaba para los Metros. La verdad era muy difícil, eso pasaba año tras año.

¿Crees que fue un error eliminar a Metropolitanos de nuestros campeonatos nacionales?

Fue un gran error porque la Habana tiene una población de más de 2 millones de personas y en otros países, las capitales, así pobladas, tienen dos equipos y hasta más. Esa decisión para mí no fue la más correcta e incidió en la deserción de algunos jugadores, perdimos a muchos por eso y conspiró contra el desarrollo del béisbol en la capital.

¿Cómo acataste esa decisión?

Esa decisión me frustro un poco como profesional y me decepcioné porque inclusive ya habían decidido que yo no sería el director del equipo, aunque se hubiera mantenido en la Serie Nacional. Esa decisión la acaté, pero no estaba convencido porque en esos tres años habíamos ido progresando a pesar de todas las situaciones y de que los mejores atletas se los llevaban para Industriales.

Estuve trabajando en la preparación del equipo Industriales y Lázaro Vargas me pidió que estuviera con él en la dirección del equipo, pero no accedí. Le dije que estaba muy agradecido por haber confiado en mí pero no me sentía en condiciones para eso en ese momento. Estaba decepcionado en lo que respecta a la dirección de equipos.

El protagonista de nuestra historia nunca se rindió porque es de esos hombres que necesita el béisbol para respirar. Luego de varios meses, regresó a las categorías menores para ser campeón provincial con el 9-10 de 10 de Octubre, el mismo equipo que luego se alzó con el título en 11-12 y más tarde fue segundo lugar en el campeonato de las Pequeñas Ligas. En los años 2016 y 2017 estuvo como auxiliar del conjunto sub-23 de la Habana que conquistó el campeonato nacional bajo las órdenes del profesor Norge Heredia.

¿Cuál es el secreto para ser un buen director de béisbol?

El secreto para ser un buen entrenador de béisbol está en el amor a la profesión, a lo que uno hace, además del sacrificio, la sistematicidad y la perseverancia. Hay que darlo todo sin mirar horarios ni días festivos, entregarse al trabajo diario.

Es muy importante el apoyo de la familia. La mía es muy pequeña pero muy bonita y unida. Mi esposa me comprende y me ayuda en todo esto. Ella ha tenido que hacer la función de madre y padre durante todo este tiempo en que yo he estado en campeonatos nacionales e internacionales, fuera de casa y de Cuba. Mis suegros también me han apoyado mucho y mi madre, aunque ya está mayor, siempre me ayudó mucho al igual que mis hijos que son el motor impulsor que tengo para salir adelante. Ahí está la clave del éxito y en el amor que uno siente por lo que hace. Trabajamos por convicción y no por un resultado.

Otra cosa importante es la superación que uno tiene que hacer para que los entrenamientos sean cada día mejores. Es importante buscar nuevas formas y métodos. Hay que actualizarse y estudiar mucho y eso yo pienso que ha sido uno de los factores que han incidido en los resultados que he podido tener en todos estos años de trabajo.

¿Ha sido subvalorado tu trabajo en todos esos años?

No creo que haya sido subvalorado por los dirigentes del béisbol. Me considero un entrenador afortunado porque desde mis inicios tuve la posibilidad de trabajar con los equipos provinciales de la capital a los campeonatos nacionales y la posibilidad también de dirigir equipos nacionales. Por eso me considero privilegiado, sobre todo por la cantidad de profesores y entrenadores que hay en Cuba de tremenda calidad.

Sí pienso que en los últimos tiempos quizás se hubiera podido aprovechar más mi experiencia de tantos años en otras selecciones o funciones, pero también estuve un tiempo alejado por problemas familiares y esas cosas me impidieron acercarme un poco más a la Comisión Nacional, aunque nunca recibí ninguna invitación para apoyarlos en ese sentido.

Luis Suárez entrenador béisbol cubano de Metropolitanos
Foto: cortesía del entrevistado. Foto: cortesía del entrevistado.

Regreso a México

Desde 2019, Luis Suárez se encuentra en México por un contrato de trabajo independiente del INDER y Cubadeportes, para trabajar en una academia de los Piratas de Campeche, labor que se ha visto interrumpida por el impacto de la pandemia del coronavirus en ese país.

“En el año 2019, a raíz de una invitación del instituto de deportes del estado de Campeche en México, participo en un tope internacional de la categoría 9-10 y 11-12, y tuvimos un excelente resultado. Allí conocí al director del instituto y el vio el accionar de los jugadores cubanos y de los entrenadores y me propuso un contrato para trabajar en una academia de la organización Piratas de Campeche y acepté. Trabajar aquí representa una mejoría para mí y para mi familia aunque es bastante difícil porque estoy solo y ellos están en Cuba. Es un sacrificio que espero dé sus frutos dentro de poco”, dice.

Desde la distancia asegura que sigue mucho la pelota cubana, quizás más que cuando estaba en la isla porque ha tenido más tiempo y ha conspirado para eso la soledad y la añoranza de ver a su gente y a algunos jugadores que fueron alumnos de él.

“Estoy al tanto de todo, es muy difícil desprenderse de las raíces, de donde uno surgió y se formó”, añade.

Ahora, con el sueño de poder insertarse en el beisbol de la Liga Mexicana para seguir ampliando sus conocimientos, quiso terminar nuestra plática con un consejo para los entrenadores cubanos:

“Sigan trabajando y esforzándose mucho para seguir formando atletas que eso es lo más bonito que nos ha tocado. Deseo que tengan buenos resultados a pesar de las dificultades y los contratiempos que sabemos que existen, pero sabemos que poco a poco se van a ir dando las condiciones para que todo mejore. No decaigan el ánimo, les deseo mucha salud y bendiciones y en lo que pueda seguir aportando, pueden contar conmigo”.

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