Es habitual ver caminar por el reparto Vieja Linda, en Arroyo Naranjo, La Habana, a uno de los entrenadores más longevos del futbol cubano. Uno que ha dedicado su vida al trabajo con las categorías menores, Orlando Forcade.

Con 85 años cumplidos -de ellos más de 60 dedicados a la noble profesión de enseñar- “El niño”, como también se le conoce, deviene en un importante referente para abordar cualquier temática relacionada al balompié cubano.

En su larga trayectoria como entrenador ha sido iniciador de varias generaciones de atletas, muchos de los cuales han integrado la selección nacional y triunfado en ligas extranjeras. En estos últimos 20 años, por solo citar unos nombres, sobresalen Jensee Muños Salles, Heviel Cordovés, Orlendis Benítez y el más reciente Dayron Reyes Rueda.

Orlando Forcade entendió que ser entrenador de fútbol en Cuba es una tarea difícil, sobre todo si decides ejercer tus labores en la base, donde la carencia de recursos y otras desatenciones, hacen de este escalón el más dañado en una escalera deportiva con muchas vicisitudes.

Sobreponiéndose a todas esas problemáticas, persistió en sus intenciones de sacar adelante el fútbol en Cuba. ¿Qué lo motivó a dedicarse a entrenar fútbol? ¿Cuáles son sus consideraciones sobre él fútbol en la base? ¿Ha sido reconocido su trabajo en alguna ocasión?

Para conocer las respuestas a estas y otras interrogantes, así como indagar sobre otros aspectos de la vida de Orlando Forcade, “El Niño” conversó en exclusiva con Play-Off Magazine.

¿Qué lo motivó a dedicarse a entrenar fútbol y en especial trabajar con los niños?

Era del municipio Cerro, de un barrio muy deportivo y sobre todo futbolero. Desde pequeño jugué béisbol y futbol, hasta que al final me decidí por este último. Comencé a entrenar desde pequeño, en mi época era mucha la masividad del deporte y los entrenadores utilizaban a los alumnos más aventajados para que lo apoyaran, ese fue como mi primer trabajo.

Tuve el honor de ser discípulo de grandes entrenadores como Enrique Mayola, Mario Mallorca y Mario López, todos ellos personalidades del fútbol en Cuba y que marcaron un antes y un después en mi vida. El amor y la pasión que ellos le tenían a este deporte me contagió, fueron mi ejemplo a seguir.

¿Cómo fueron sus primeros años ejerciendo como entrenador?

Mis inicios fueron en el Complejo Deportivo “Eladio Cid” en la localidad de Los Pinos, del municipio Arroyo Naranjo. Aunque fui fundador del mismo al triunfo de la Revolución, desde mucho antes de construirse el terreno de fútbol ya trabajaba con los niños.

En aquellos años la atención era buena, los equipos tenían trajes y zapatos, digo zapatos porque los tacos no existían aun, a los equipos municipales y provinciales le daban hasta abrigos y suéteres. El INDER en los primeros años nos apoyaba bastante, aunque siempre los entrenadores aportábamos lo nuestro, incluso cuando se encarecía más la vida para nosotros.

Puedo decir que fui fundador también de la EIDE que se encontraba en el Ciro Frías y dirigí al equipo Ciudad Habana, quedando campeón en todas las categorías que intervine, todo eso sin abandonar mi trabajo en la base.

Entrenador Orlando Forcade
Hansel Leyva “En mi caso los resultados se alcanzaron en parte a que aplicaba sistemas de entrenamientos extranjeros”.

¿Cuál es la clave para tener buenos resultados en las categorías infantiles?

Lo principal en esta edad es que el niño se divierta y le tenga amor al deporte, dándole la oportunidad de jugar, que es lo que le va hacer mejorar. En esta etapa no se debe enseñar la técnica como prioridad, esta debe estar en un segundo plano o mezclada con aspectos y situaciones del juego.

Como te decía, el juego es lo principal y en mi caso los resultados se alcanzaron en parte a que aplicaba sistemas de entrenamientos extranjeros, más la experiencia que adquirí de mis entrenadores.

Por último, pero de vital importancia, es que el profesor fiscalice que sus alumnos avancen parejo, digo esto porque todos los niños no adquieren los conocimientos y se desarrollan en el mismo momento, pero es función del entrenador estar pendiente a esto.

¿Cómo afrontó la etapa del Período Especial y las carencias para entrenar con los niños?

Fue una etapa muy difícil donde hubo muchos problemas, no teníamos balones y pasamos varios años que entrenábamos con pelotas de baloncesto porque no habían de fútbol. La carencia de posibilidades, balones, tacos y muchas otras cosas se pudo superar debido al factor humano. 

Como te decía, le agradezco a los entrenadores que tuve en mi infancia, ellos nos enseñaron amar el futbol, darlo todo por él y muchos trucos que nos sirvieron para vencer esta dura etapa. En el Período Especial llegué a tener 100 alumnos y no contaba con más de 5 balones, los entrenadores le cogíamos los ponches a las pelotas, cosíamos balones e incluso los zapatos a los niños. Fueron momentos duros de verdad.

Durante sus más de seis décadas trabajando con niños ¿Qué momentos recuerda con alegría?

En toda mi etapa de entrenador hay tres momentos que fueron fundamentales.  Durante los años 90 se desarrolló un proyecto precioso conocido como Los Caribitos, donde se apostó por potenciar y desarrollar el fútbol desde las categorías menores. La mayoría de los entrenadores de base estábamos comprometidos con esta iniciativa y la apoyábamos, pero lamentablemente desapareció este proyecto.

Para el año 1998 fui como entrenador de un equipo de niños a Huelva en España, fue una oportunidad para mí de crecer como entrenador y los niños ganaron en experiencia.

Otro de los momentos que guardo con regocijo, es mi participación en una importante clínica sobre el fútbol de base celebrada en Santo Domingo en el año 2011. Esta clínica fue apoyada por la FIFA y fui seleccionado para participar en este importante evento.

¿Se puede decir que se ha perdido en alguna medida el trabajo en la base?

Creo que sí, que se ha perdido un poco, pero es también resultado de la realidad del país. Antes los entrenadores de base topábamos mucho por toda la provincia, por eso La Habana ganaba en el fútbol muchos más torneos nacionales que ahora.

El factor “tope” entre los municipios mejoraba mucho la calidad de los atletas, el fútbol se desarrolla jugando, a esas edades tienen que competir incluso más que lo que se ve hoy en día.

¿Qué opina sobre la corta duración de las competencias?

No lo veo correcto, y como entrenadores en las reuniones mostrábamos nuestros desacuerdos con tales decisiones, pero al final lo teníamos que aceptar por las difíciles condiciones del país. Cuando la etapa de competencia es más larga beneficia al fútbol y a todos sus eslabones, está claro que el jugador se desarrolla y aprende, pero a veces nos olvidamos de los entrenadores y este también necesita verse en situaciones de juego para desarrollarse.

El entrenador utiliza este período para pulir las deficiencias y mejorarse así mismo. Nosotros trabajamos en base a los errores y el espejo en que nos miramos es la competencia, si se reduce la misma tampoco se desarrolla el entrenador.

¿Cree que en la actualidad se le da la importancia que merece al entrenador de base?

Para mí los entrenadores de base están semi-olvidados para no decirte completamente olvidados. Los dirigentes han llevado con ellos a los entrenadores que más cerca tienen a su lado, pero nunca llaman al que más trabaja o al que más se sacrifica.

Las cosas tienen que ser selectivas y por resultados, porque todos no tenemos la posibilidad de otros y eso se debe en gran medida a la falta de recursos, hay que valorar el sacrificio de muchos entrenadores de base.

Te pongo un ejemplo y sé que otros entrenadores han pasado por esto igual. Hubo momentos en que tuve que ir caminando desde el estadio Eladio Cid en “Los Pinos”, hasta la Ciudad Deportiva para poder ir a topar o jugar en varias ocasiones.

Los entrenadores de base cogemos de nuestro dinero y como se dice a lo cubano lo echamos para adelante, nunca nos importaba gastar el dinero porque era iniciativa nuestra y además una necesidad para que los niños se desarrollaran. Yo puedo decir que no hemos sido reconocidos y que no se valora nuestro trabajo.

¿Con el dinero que le pagaban le daba para sostenerse y cubrir esos gastos extras?   

Por el INDER ganaba un salario modesto, poco más de 100 pesos, después lo aumentaron y sobrepasaban los 500 pesos al mes, en cualquiera de los casos costaba trabajo para mantenerme, pero eran otros tiempos, no había tanta crisis como en la actualidad.

Al mismo tiempo que entrenaba a los niños tenía otros trabajos, uno de ellos era de madrugada en el Periódico Revolución, allí amarraba paquetes y por el día antes de entrenar a los niños repartía los periódicos en una zona que tenía asignada. Se puede decir que ese otro trabajo me ayudaba a sacar adelante el futbol.

¿A qué labores se dedicó tras su jubilación? ¿Tras 58 años a pie de cancha no extraña lo que solían ser sus andares?

Después de mi retiro me dediqué a vender productos cerca de mi casa, con eso me sostengo además de la chequera. Le he dedicado mi vida al fútbol y claro que lo extraño, sobre todo por la parte de la salud, porque cuando estaba activo no tenía ningún dolor.

Varios de mis antiguos compañeros de trabajo me han invitado para que regrese, pero es muy complicado. Ahora me va mejor económicamente vendiendo otras cosas que con el salario que me pudiesen pagar.

A mi edad hay cosas que se me hacen difícil como llenar los papeles que exigen, en otros países el entrenador principal tiene otro que se encarga de estas cosas, pero en Cuba no. Nunca he cerrado las puertas al fútbol, se puede decir que estoy valorando la opción de regresar, sobre todo por el amor a este deporte.

Durante varios años participó en la Liga de Veteranos de Fútbol de la Habana, más conocida como Liga de Veteranos de la “Polar” ¿Qué importancia tiene este torneo para el fútbol cubano?

 Lo primero es que el fútbol es un deporte de tradición en Cuba, puedo decir que las generaciones anteriores supimos mantener y defender la importancia de este deporte. La Liga de Veteranos es también ese espacio para la unión de muchos atletas retirados y otros que le han dedicado su vida al fútbol que de una forma u otra han sido olvidados.

Este torneo es una de las cosas más lindas que me ha sucedido, yo empecé con más de 40 años y hasta hace pocos años que iba me hacía sentir joven, era el lugar de reunión con muchos amigos y compañeros de trabajo de décadas anteriores.  

Orlando Forcade
Hansel Leyva “Al pago del entrenador, mejorar sus condiciones y facilitar su superación se le debe dedicar también mucha atención”.

¿Qué se puede hacer para mejorar el fútbol cubano?

Hace tres años que me retiré, pero creo que no han cambiado mucho las cosas. Por la experiencia que he acumulado se necesita mucha ayuda a las áreas deportivas, los directivos deben oír a los veteranos porque tenemos experiencias y años de vida, hay muchas cosas que se resuelven más por la experiencia que por una ley o por un libro.

Por otro lado, cuando fui a otros países no encontré mucha diferencia entre la calidad de los niños de esos países y los cubanos, lo único que nos limita son las condiciones de entrenamiento y las carencias de todo tipo de recursos.

Recuerdo que en España hablaba con el entrenador y cuando le dije el salario que yo ganaba en Cuba no lo podía creer, me reía porque él me enseñaba el carro y todos los balones y condiciones que tenían para entrenar, cosas que en Cuba no poseía yo. Al pago del entrenador, mejorar sus condiciones y facilitar su superación se le debe dedicar también mucha atención.

¿Qué les aconseja a los entrenadores que comienzan sus andares en el fútbol trabajando en la base?

Lo primero es que comprendan que su función es muy importante y que el amor por el fútbol debe ser el motor impulsor de sus acciones. Les aconsejo que no se dejen defraudar porque no los valoren, no los premien por sus méritos, no los llamen a trabajar en algún otro lugar o simplemente que no reconozcan su trabajo.

Desgraciadamente el entrenador de base es el que menos recursos posee para trabajar, pero a su vez es el más señalado.

Yo nunca fui llamado a integrar un colectivo técnico de selección nacional, pero me siento realizado por muchos de mis alumnos que han progresado tanto adentro como afuera del país. Me siento satisfecho porque lo hice de corazón y donde quiera que estén muchos de ellos guardan mis enseñanzas.

Varios de sus alumnos que llegaron a élite eran zurdos, Jensee Muños, Cordovés, Orlendis Benítez y Dayron Reyes ¿Realizó algún trabajo específico con ellos?

Yo trabajo con todos mis alumnos por igual, como mismo llegaron ellos hay otros jugadores derechos que también triunfaron. El tema con los zurdos es que son los que menos existen y por eso marcan la diferencia, un buen zurdo es un dolor de cabeza.

Hacíamos la misma cantidad de ejercicios por cada lado de la cancha y con cada jugador, enseñándole a golpear con las dos piernas. De esos que me mencionas guardo varias cosas a pesar de los años, Heviel era un zurdo muy cerrado, aunque tenía potencia en la derecha siempre buscaba la manera de acomodarse para la zurda, si le daban oportunidad de tirar no se lo pensaba.

Con él tuve que trabajar el posicionamiento en el terreno porque se me perdía a veces. Jensee muy rápido, técnico y habilidoso, en sus inicios se dormía mucho hasta que cogió más chispa y se convirtió en un gran jugador. Orlendis un jugador técnico por naturaleza, muy inteligente y le encanta driblear al rival.

El último es Dayron él más juguetón de todos, pero a su vez el más cariñoso, ese era como mi hijo más chiquito. Con esa juventud va a llegar muy lejos, que le tenga amor al fútbol y entienda que este deporte es de mucho sacrificio pero que no se rinda jamás.

***

La labor de este gran entrenador atravesó los obstáculos de la falta de recursos y la desatención a su persona. Por encima de todas las dificultades, apostó por su trabajo y su sacrificio no fue en vano.

Formador de grandes generaciones, en su barrio y municipio todos lo respetan y saben quién es, otros colegas de profesión también lo admiran, aunque no puedo asegurar que esa estima que se le tiene en su barrio y entre los grandes futbolistas, sea la misma que le tengan en otras altas esferas del fútbol cubano.

No ha tenido un retiro digno, ni tan siquiera la preocupación por su estado de salud o condiciones de vida. El apodo de “El Niño” creo que se queda chiquito para todo lo que ha hecho por el futbol cubano, por tanto, cada vez que lo vea le llamaré de forma distinta: “El Gran Padre”.

Al inicio de la entrevista mencionábamos algunos de sus alumnos que llegaron a triunfar en el fútbol, con varios de ellos pudimos conversar sobre lo que significó Orlando Forcade para ellos y estas fueron sus opiniones: 

Heviel Cordobés:

Para mí “El Niño” fue muy importante porque fue una de las personas que me hizo enamorarme del fútbol. Su sacrificio y dedicación con todos los muchachos siempre fue digno de admirar, a muchos nos creó la base que nos ayudó a llegar a las altas esferas del fútbol en el país y fuera del mismo, por ser mi primer entrenador le estoy muy agradecido. 

Recuerdo que en mis inicios decía que yo tenía condiciones y rapidez pero que era un poco alocado en el terreno. Después con el tiempo fui puliendo mi posicionamiento y logré sorprenderlo.

Jensee Muños Salles:

El niño fue la persona más importante en mi formación como atleta y en toda mi carrera. Me inculcó muchos valores y siempre estuvo pendiente de todos los pasos que daba en mi carrera. En lo personal es mi Dios, un ejemplo a seguir, es como mi padre, con muy pocos recursos ha sacado el potencial de grandes jugadores de varias generaciones.

Tengo muchos recuerdos con él, al ser zurdo él me exigía que utilizara la pierna derecha, si jugabas con un solo pie de te decía “cojo”, eso era para que aprendiéramos a jugar con los dos pies.

Él tenía su forma peculiar de educar, utilizaba mucho los juegos en espacio reducido y trabajaba mucho la técnica y la conducción con obstáculo, recuerdo que siempre gritaba: “Pegadita al pie”. A mí me decía que con mi velocidad y la conducción pegada al pie iba a ser imparable para los defensas y no se equivocó.

Otras cosas que él hacía era enseñar recursos en los entrenamientos, a mí me enseñó a no solo disparar con la punta del pie sino hacerlo de tres dedos y así marqué varios goles en mi carrera.

Dayron Reyes Ruedas:

Él fue de gran importancia para mí, junto a mi padre que fue su alumno igual se convirtió en mi primer entrenador. Siempre trató de ayudarme y enseñarme, me inculcó que trabajara duro, incluso cuando me aburría jugando con los de mi edad me ponía a jugar vallitas con los más grandes.

Después de que terminé con él ya lo tenía todo, los demás entrenadores me cogieron hecho. Él ha formado muchos futbolistas que han triunfado y vivo agradecido de ser hasta ahora el último que ha llegado al alto nivel, él nunca se equivocó cuando me dijo que trabajara duro que yo iba a llegar.

Recuerdo que siempre se quedaba conmigo después del entrenamiento para tirar a puerta, me hacía perfeccionar los elementos técnicos. Es un gran entrenador, pero mejor persona aún, se quitaba sus cosas para dárselas a sus alumnos eso jamás se me olvidará.

Hace poco que viajé a Cuba fui a verlo y entre lágrimas me dijo: “Estoy muy orgulloso de ti”. También en sus tiempos libres tocábamos guitarras y nos divertíamos bastante con eso.

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