En los Industriales, hace muchos años, hubo otro lanzador con el número 26 y el apellido Hernández, a quien los aficionados conocen como El Duque. Años después, un joven de grandes perspectivas, talento y condiciones, intenta abrirse camino en el mundo del béisbol cubano con esa misma cifra a sus espaldas: Pavel Hernández.

Este serpentinero talentoso formó parte del listado que la Federación Cubana de Béisbol (FCB) liberó para que pudieran firmar contratos con clubes de la Major League Baseball (MLB), acuerdo que no llegó a fructificar.

Quizá muchos no conocen que Pavel Hernández es de Ciego de Ávila, pero siempre desde niño, le gustó los Industriales, cuya franela terminaría vistiendo tras venir a radicar en La Habana cuando aún era muy joven.

Sobre qué sintió al haber sido incluido en la lista de peloteros presentada a MLB, su incipiente carrera con Industriales, así como la relación de amistad que mantiene con su ídolo Orlando “El Duque” Hernández, conversó con Play-Off Tv.

Muchas personas te conocen como pícher de Industriales, pero no naciste en La Habana

Nací en Ciego de Ávila, pero me siento “León”, porque siempre desde niño me gustó Industriales, aunque como vivía en Ciego no veía la posibilidad de estar en este equipo, pero siempre sentí amor.

Hablemos sobre esos años en Ciego de Ávila cuando eras niño

M crie con mi mamá, mis abuelos, mi familia materna, era con quien vivía. Era una vida bastante tranquila, pero me gustaba mucho el videojuego, la computadora, pero también estaba en el barrio jugando con los amiguitos.

¿Qué significó para ti la categoría 15-16 años y cómo es que llegas a La Habana?

Jugué el campeonato nacional 15-16 cuando estaba en la EIDE de Ciego de Ávila. Cuando se termina el campeonato es que vengo para La Habana. Mi papá ya estaba viviendo aquí.

Fue un momento un poco chocante porque era un adolescente, tenía mis amistades, mis relaciones creadas por allá, mi familia. Al llegar aquí fue un impacto, pero tuve buena acogida con mis compañeros, la gente muy sociable. Vine como un traslado de la EIDE de Ciego de Ávila para la EIDE de aquí, y fue algo directo.

¿Desde qué edad lanzas con buena velocidad?

A raíz de que salgo de los juveniles, empiezo a entrenar con Industriales. Creo que ahí fue que empecé a ver atletas de más nivel, a un mayor rigor y ahí llegó mi desarrollo.

No has tenido buenas series nacionales y, sin embargo, estuviste en esa lista para la MLB, y también estás en la lista de los prospectos de la Federación Cubana

Cada vez que estamos en las diferentes provincias, vienen entrenadores y nos hablan, ven los partidos y nos comentan lo que ellos creen que podamos tomar para ser mejores.

¿Cómo eres fuera del entrenamiento?

Bastante tranquilo, me paso casi todos los días pensando en béisbol, y en redes sociales viendo lo que publican los peloteros de otras ligas, lo que están haciendo. Creo que soy de los más activos.

¿Te haces muchas fotos para tus perfiles?

Unas cuantas, depende del día, pero siempre tengo los estados de ánimos bien arriba. Me gusta cómo me veo, me gustan las redes sociales y me gusta expresarme.

¿Te paran en el barrio para decirte para saludarte?

En esta última temporada, al tener más protagonismo con el equipo, he sentido más ese calor de la afición.

Cuando te pusiste la chamarreta de Industriales, ¿qué sentiste?

Es el compromiso, el hecho de que, en todas las provincias, los equipos te puedan jugar a su mayor nivel. Siempre los regulares juegan esa final de los contrarios, aunque estén ganando por 10 carreras, no ves a un jugador sentarse.

Yo antes era pícher de atrás, de relevo cuando el juego estaba perdido, y me enfrentaba contra Las Tunas: como a Yosvani Alarcón o Danel Castro, y siempre jugaban duro.

¿Cómo es jugar en otra provincia siendo parte de los Industriales?

Ese momento es bastante bueno, se siente el amor hacia el equipo, todo el mundo quiere conocer a la gente, quiere sentirse en contacto, siempre o casi siempre, lo que ven de nosotros ahí es mejor de lo que han escuchado, cuando nos ven ahí, se van con otra idea.

¿Quién es el bateador al que sabes que dominas y cuál te batea bien?

Hay bateadores a los que me he enfrentado pocas veces, pero todavía no tengo un bateador definido. En cuanto a lo otro, es Andy Gómez: desde el sub-23 vengo jugando con él, y siempre me conecta bastante bien.

Pavel Hernández Industriales
Foto: Hansel Leyva Joven prospecto cubano Pavel Hernández. Foto: Hansel Leyva

Hay muchos muchachos jóvenes en Industriales, ¿cómo es el ambiente en el equipo? ¿Quién es el que más bromas hace?

En años anteriores creo que eran Cordero, Peñalver, Cuesta: con ellos no te vas a aburrir en un viaje Habana-Santiago. Los tres dan mucho “chucho”. El que más maldades que hace creo que es Peñalver: en el caso de los pícheres, siempre está “jodiendo”.

¿Los pícheres van separados de los jugadores?

Estamos todo el tiempo juntos, pero en los entrenamientos, comparten más tiempo los pícheres con los pícheres y los jugadores con los jugadores y se crea más afinidad.

Mides 1.97 metros, lanzas 94 millas y generalmente los pícheres que lanzan duro suelen aumentar su velocidad. ¿Cómo ocurre eso?

Con ser un poco más profesionales, dedicados a su trabajo, y cuidar la alimentación.

¿En qué empleas tu tiempo para distraerte más allá de las redes sociales? ¿Qué sueños y aspiraciones tienes?

Paso el tiempo con mis amistades y ahora estoy cogiendo clases de baile, salsa y urbano.

Fuiste uno de los 34 peloteros incluido en la lista de talentos para negociar con MLB. ¿Qué sentiste cuando te lo dijeron? ¿Tienes la esperanza de que se renegocie el convenio?

Me sentí orgulloso, sentí que me tenían en cuenta. También que era un compromiso porque no tenía tantos resultados, sino que se había evaluado por mi talento; entonces, más trabajo, más sacrificio y enfoque para hacer las cosas.

La esperanza es lo último que se pierde y uno hace bien el trabajo, sigue enfocado y para que las cosas fluyan, tienes que estar listo.

¿Cuándo crees que te llegue el momento de vestir la camiseta Cuba?

Estoy más cerca que nunca: igual es hacer mi trabajo, dejar que los que decidan, decidan, y cuando me llamen estar listo.

Esta serie estuvo marcada por varios momentos, entre ellos, el aislamiento por coronavirus del equipo, ¿cómo llevaste ese momento y cómo era parar, perder la forma deportiva y volver de nuevo?

Lo viví de cerca, estuve primero en el aislamiento en Las Terrazas; después di positivo, fui al Hospital Naval y estuve 20 días. En los últimos años no había estado sin lanzar una pelota, y fue difícil volver a incorporarme. La primera salida que tuve fue contra Villa Clara, que por cierto, la gané, pero estaba muy por debajo de mi velocidad, lo que sí tenía bueno era el control porque había estado trabajando en la técnica, en el aislamiento.

En ocasiones, los pícheres de buena velocidad son descontrolados, en tu caso, has ido de menos a más: ¿qué es lo que te falta aún como lanzador?

Seguir mejorando la técnica, hacer bastantes repeticiones, seguir trabajando en eso; coger experiencia en el terreno, que es lo que más me ha dado en los últimos tiempos.

Salió el juego MLB 2K Cuba y tú eres partes del mismo

No he podido jugarlo todavía, pero sí me han llegado informaciones de amistades que lo han jugado.Tengo que hacer mejor mi trabajo, a medida que tenga más protagonismo en la serie, que mi nombre suene un poco más, los programadores, solos, me van a ajustar en el juego.

¿Quién es tu mejor amigo en el terreno?

Andrés Hernández.

Con esta nueva generación de Industriales, ¿qué esperan como jugadores y cuándo creen que puedan ganar?

Creo que estamos más cerca: los pícheres hemos tenido mejores actuaciones en los últimos años, mostramos mayor madurez, y tenemos el deseo, las ganas de ir para adelante, de luchar.

Sabemos que Industriales tiene tres coachs de picheo: ¿cómo es la planificación entre esos tres? ¿Trabajan con planes diferenciados o al unísono?

Es un trabajo diferenciado, pero también participan Elosegui, que es el jefe de picheo, y se encarga de la mayor parte, de todo lo que es preparación física, de todo lo que es quién va a lanzar hoy. Está Valle, en el bullpen, que es quien prepara al lanzador que va a entrar a lanzar y Gálvez hace más énfasis en la parte de lo que es la mecánica de los lanzamientos. Todos trabajan con todos, pero cada cual hace énfasis en dependencia del área que esté trabajando, el momento de la preparación.

Pavel Hernández
Foto: Hansel Leyva Joven prospecto cubano Pavel Hernández. Foto: Hansel Leyva

¿Cómo son las sensaciones cuando ponchas a alguien?

Es alegría, saber que hiciste las cosas bien, que la idea del lanzamiento que tenías en tu mente, que ibas a ejecutar, es el correcto.

¿Tienes algún ritual antes de lanzar?

Yo soy un poco a la cábala: si lancé un partido y me fue bien con esa ropa, a la hora de calentar los ejercicios que hice, todo eso lo vuelvo a repetir. Por ejemplo, si la liga con la que calenté es roja, voy a volver a hacerlo con la roja, o la verde.

En casa, ¿cómo son tus padres? ¿Es tu papá el guía?

Mi mamá vive en Ciego de Ávila. Yo vivo aquí con mi papá, mis hermanos y su esposa. Mi papá siempre trata de que mantenga mi humildad, que esté con los pies en la tierra. Siempre ha confiado en mí, está superorgulloso, incluso cuando nadie veía mis condiciones, mis resultados no existían, él siempre confió en mí.

Se acercan varios torneos internacionales, ¿qué opinión te merece Cuba para ese torneo, sobre todo el del Preolímpico?

No es un trabajo fácil, pero el juego se decide en el terreno. Hay que dar la vuelta a los pronósticos, salir al terreno, dar lo mejor y traer la clasificación.

En el playoff Granma-Industriales (quinto juego) entras de relevo. ¿Cómo fue ese partido?

Fue un partido en el cual tuve mucha disposición. Estuve listo desde el primer momento porque era el último partido, era con todo hacia delante, y cada lanzamiento o acción, podía definir el partido. Me tocó venir en el primer inning y salí con todas las ganas a hacer el trabajo, que no entraran esas carreras, verlas no como mías, sino como carreras de Industriales que no podían entrar, y el trabajo salió, a pesar de que no se pudo obtener la victoria. Creo que di lo mejor de mí e hice todo lo que estuvo en mis manos.

¿Te quedaste con la sensación de que se pudo haber ganado ese juego?

Sí, muchos sentimientos encontrados porque todo el mundo me estaba felicitando por lo que había hecho, pero me quedó eso de no haber podido ganar ese partido. Me fui con dos derrotas en los juegos que mejor he lanzado, entonces me sentí así.

Hubo un jugador icónico con el número 26 y el apellido Hernández en la espalda en Industriales: El Duque. Años después tenemos a Pavel con este número, ¿lo escogiste a propósito?

Me gustó la idea de repetirlo. Juego con ese número desde el sub-23, incluso, su mamá me contactó por Facebook y compartimos y hemos hablado, incluso con El Duque. Desde el 2001 cuando yo vi Fuera de Liga, empecé a ver sus números, resultados, la trayectoria que tuvo en nuestro béisbol, en Grandes Ligas, y es un orgullo y ese número hay que respetarlo, hay que hacer un buen trabajo.

¿Te ha dado consejos El Duque sobre cómo lanzar, así como vimos a René Arocha hacerlo con Andy Rodríguez?

Sí, el mismo Arocha me ha escrito y El Duque me ha hablado de la slider.

Si pudieras virar el tiempo atrás y cambiar una sola decisión en tu vida, ¿cuál sería?

Creo que aprovecharía mejor el tiempo, me hubiera enfocado más. Hubo un momento en el que me enfocaba en que las cosas fluyeran y no me ocupaba yo de las cosas que tenía que hacer, aprovechar mejor el tiempo.

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