Reineri Andreu tiene solo dos décadas de vida y ya puede presumir de títulos importantes en su carrera, como la medalla de oro en el Campeonato Mundial de lucha, categoría sub 23.

Pero el cubano de los 57 kilogramos del estilo libre no se conforma. Después de la corona obtenida en la ciudad polaca de Bydgoszcz, en noviembre de 2017, ha tenido un ascenso meteórico que lo convierte en un gladiador con buen presente y mejor futuro.

Andreu se ha establecido como la principal figura de su división en Cuba, y es tenido en cuenta para los eventos internacionales de más calidad en el actual ciclo olímpico, que termina en Tokio 2020, una confianza que ha sabido retribuir con excelentes resultados.

En lo que va de 2018 ganó la presea dorada en el Campeonato Panamericano de ese deporte, con sede en Lima, Perú, y repitió el éxito en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla, Colombia.

Ahora, enfrentará un desafío importante en la Bundesliga alemana de lucha, como integrante del club Germania Sportbetriebes-GMBH. En ese equipo acompañará a otros tres cubanos: Alejandro Valdés, de los 65 kilogramos del estilo libre, y los exponentes de la modalidad grecorromana, Ismael Borrero, de los 67 kg, y Oscar Pino,130.

La promesa de la lucha nacional conversó Play-Off Magazine.

Reineris Andreu. Foto: escambray.cu

Reineris Andreu, a la izquierda Foto: escambray.cu

¿Qué esperas en tu primer año en la Bundesliga?

Quiero agradecer la oportunidad de competir en ese torneo, al que iré con muchas expectativas, entre ellas, enfrentarme a rivales muy fuertes que me ayuden a elevar mi nivel como luchador y prepararme lo mejor posible para el Campeonato Mundial que será en Hungría.

Está previsto que esté allí hasta diciembre, pero si todo sale bien, quizás tenga más tiempo en ese club. Quiero aprovechar al máximo cada momento y demostrar que no se equivocaron en su decisión de hacerme el contrato.

¿Cuántos combates efectuarías en la Bundesliga antes de ir al Mundial?

Pienso que deben ser tres o cuatro, no más, porque la liga hará una pausa unos días antes del Mundial para que los luchadores de los diferentes países puedan concentrarse con sus selecciones nacionales.

¿Tendrán alguna base de entrenamiento antes de la cita del orbe en Budapest?

Estaremos en una base de entrenamiento en Italia, donde daremos los últimos toques a la preparación. Saldremos de Alemania para Italia y luego iremos para Hungría.

¿Cuánto has cambiado desde el oro en la justa universal sub 23?

He mejorado y he ganado en madurez competitiva, incluso pude ganarle en un torneo al estadounidense Thomas Gilman, subcampeón mundial en París 2017. No me conformo y sé que me queda mucho por aprender.

Todavía debo corregir algunos errores tácticos y técnicos, a veces propios de la inexperiencia. Estoy trabajando duro en ese sentido para equivocarme lo menos posible en cada combate y no perder la concentración.

¿Con qué acciones técnicas te sientes con mayor seguridad?

Mi mejor técnica es el tacle, siempre lo entreno muy bien para las competencias; además de los agarres al rival, que es algo fundamental para realizar las acciones ofensivas.

La defensa puedo mejorarla más, pero la tengo bastante buena gracias a los movimientos rápidos de piernas y el control de los ataques de mis oponentes.

¿Cómo empleas el tiempo libre cuando no entrenas?

Me gusta conversar mucho, compartir con mis amistades, ver películas y oír música: eso siempre me relaja mucho.

¿Cómo ves al resto de los jóvenes que integran el colectivo de lucha libre masculina?

Los veo muy concentrados y con deseos de salir adelante, siempre atentos a las orientaciones de los entrenadores, quienes están haciendo un gran trabajo con nosotros y nos exigen mucha dedicación en los colchones.

¿Cuál es tu sueño más grande en la lucha?

Ser campeón olímpico, para eso me estoy preparando con mucho interés y disciplina, pero sin quemar etapas. Soñar no cuesta nada, aunque siempre con los pies en la tierra.

¿Con qué aspiraciones vas al Mundial?

Será una competencia bastante fuerte porque estarán los mejores del mundo, pero nadie es invencible: lo daré todo por ganar.